Hacia un nuevo orden económico-espiritual
Desde una perspectiva Bahá’í
Badi Shams Dedicado a todos los amigos Bahá’ís de habla hispana que intentan hacer del mundo un lugar mejor para vivir. Introducción Este libro es una colección de algunos de mis trabajos acerca del concepto de economía Bahá’í. Mi objetivo siempre ha sido simplificar la economía para el lector y no utilizar vocabulario técnico ni económico. Espero que al lector le resulte fácil de entender. Cuenta con seis capítulos:
Capítulo 1. Colección de pensamientos varios sobre diversos temas, pero principalmente sobre lo económico.
Capítulo 2. Ideas prácticas que pueden ser utilizadas en el día a día.
Capítulo 3. Estudio de los escritos Bahá’ís en lo que a economía concierna.
Capítulo 4. Sugerencias prácticas para el servicio a la humanidad.
Capítulo 5. Materiales al estilo de los libros ruhi para profundizar la significancia económica de los escritos.
Capítulo 6. Una recopilación de los escritos de Bahá'u'lláh, ‘Abdu’l-Bahá y Shoghi Effendi relacionados con la economía.
Espero que el lector lo encuentre útil.
Badi Shams Economía de inspiración Bahá’í www.badishams.net Contenido:
● Capítulo 1. Colección de pensamientos varios sobre diversos temas, pero principalmente sobre lo económico. 1
● Hacia un nuevo sistema económico espiritual 2 ● Guía para iniciar un servicio desinteresado 5 ● Entendiéndonos unos a otros en estos tiempos confusos 8 ● El karma, la regla de oro y la tercera ley de Newton 11 ● Una vida sencilla: una solución en tiempos de crisis 15 ● 2 maneras efectivas de combatir contra el ego: ese peligroso enemigo interior 20 ● Crecemos cuando estamos incómodos 24 ● ¿Se necesitará una pandemia para hacer que la economía mundial sea humana? 27 ● Por qué las lecciones de COVID-19 me dan esperanza para la unidad global 31 ● 9 tips prácticos económicos y morales necesarios 34 ● Gratificación retrasada y la próxima vida 38 ● Encontrando sentido en tiempos confusos 42 ● Vivimos en una era de milagros 46 ● Entendiendo el dinero con una visión espiritual 49 ● Espiritualidad: La sorprendente solución a nuestros problemas económicos 52 ● El concepto Bahá’í de un "buen préstamo" 56 ● Convertirse en un economista místico 59 ● Encontrar el hogar adecuado para los ancianos en nuestras vidas 62 ● Por qué el mundo necesita conversaciones significativas 66 ● El significado espiritual de la riqueza 70 ● El enfoque hacia la paz de un pueblo pequeño 73 ● ¿Qué significa realmente la «unidad de la humanidad»? 76 ● Millennials y generación Z: gracias a Dios no se parecen a nosotros 79 ● Ayunar como una limpieza espiritual anual 82 ● Debemos reemplazar el dinero como indicador de éxito 85 ● Abandonando la mentalidad de «la supervivencia del más fuerte» 89 ● ¿Debemos temer o amar a Dios? 92 ● Distribución de ganancias: ¿Tiene sentido económico y espiritual? 96 ● Evolucionando: La raza humana, madurando del materialismo 99 ● Adam Smith y la moralidad 102 ● ¿Qué se puede hacer con la brecha cada vez mayor entre ricos y pobres? 105 ● ¿Los cambios económicos y políticos están conduciendonos hacia un gobierno 107 global? ● Haciendo que la economía sirva a la humanidad 110 ● El costo espiritual de un nivel de vida más alto 113 ● ¿Cuánto margen de beneficio necesitamos? 116 ● 3 formas espirituales para prevenir arrepentimientos financieros 119
IV ● Capítulo 2. Ideas prácticas que pueden ser utilizadas en el día a día. 123
● Capítulo 3. Estudio de los escritos Bahá’ís en lo que a economía 138 concierna.
● Capítulo 4. Sugerencias prácticas para el servicio a la humanidad. 169
● Capítulo 5. Materiales al estilo de los libros ruhi para profundizar 176 la significancia económica de los escritos.
● Primera parte 178 ● Segunda parte 186 ● Tercera parte 195 ● Cuarta parte 205
● Capítulo 6. Una recopilación de los escritos de Bahá'u'lláh, ‘Abdu’l-Bahá 210 y Shoghi Effendi relacionados con la economía.
● Aplicación de las enseñanzas económicas en los problemas actuales 211 ● El sistema económico Bahá’í 215 ○ La economía divina 216 ○ Los recursos económicos 217 ● Las tarifas y otras barreras económicas 218 ● Los reajustes económicos 219 ● Una moneda mundial 220 ● Los problemas económicos 220 ○ Características y causas de los problemas económicos 220 ○ La solución a los problemas económicos 222 ● El papel de los gobiernos en los asuntos económicos 223 ● El hombre no es un mero factor en la producción 225 ● La igualdad 226 ● Los distintos grados y capacidades del hombre 227 ● Las profesiones y oficios 229 ○ El trabajo y la profesión 229 ○ Artes y oficios 231 ● La agricultura y el agricultor 232 ● El capitalista y el capitalismo 233 ● El trabajador y la industria 234 ○ La empresa: Los trabajadores y los obreros 234 ○ La empresa: acciones y beneficios 234 ● Los salarios 235 ● Los representantes de la clase obrera 236 ● Los sindicatos 236
V ● La jubilación 237 ● Las pensiones 237 ● Las huelgas 238 ● La socialización 242 ● El desempleo 242 ● La esclavitud industrial 242 ● La ciencia y la tecnología 243 ● El uso de los conocimientos técnicos 244 ● El gasto inútil de la guerra 245 ● Los pósitos y los impuestos 247 ○ El pósito (en los pueblos) 247 ○ El pósito (en las ciudades) 248 ○ La gran casa de justicia 248 ○ El depósito (ingresos del erario) 248 ○ El depósito (Gastos) 250 ○ El Tesoro nacional 251 ○ Los fideicomisarios 252 ○ Las empresas fideicomisarias 252 ○ Los impuestos 252 ● Las tasas de interés 254 ● La riqueza 255 ○ La distribución de la riqueza 255 ○ La limitación de la riqueza 256 ● La moderación 257 ● La asistencia social 257 ● Los pobres y necesitados 258 ● La caridad y las fundaciones 261 ● El diezmo 263 ● La benevolencia supera a la igualdad 263 ● La civilización divina 264 ● El desprendimiento 265 ● La justicia 267 ● La herencia 269 ● Huqúqu’lláh 271 ● La gran crisis económica 275 ● La competencia 275 ● El equilibrio mundial 276 ● Bibliografía 277
VI Capítulo 1
Colección de pensamientos varios sobre diversos temas, pero principalmente sobre lo económico. Hacia un nuevo sistema económico espiritual
Nuestro sistema económico actual, enfermo y moribundo, no puede satisfacer las necesidades de la humanidad.
La brecha entre ricos y pobres continúa creciendo más y más, lo que ha aumentado el sufrimiento de las masas. Las soluciones que pueden sanar ese sufrimiento han sido en gran medida ignoradas.
Ha llegado el momento de reexaminar las suposiciones fundamentales sobre las que se construyó este sistema y sustituirlas por otras humanas y morales. Hay una gran necesidad de construir un sistema económico apto para ayudar a la humanidad a alcanzar su meta de ser una civilización progresiva, un mundo libre de injusticia económica, donde la gente pueda suplir todas sus necesidades para vivir vidas pacíficas y satisfactorias.
Para lograr todo esto, necesitamos un cambio en el pensamiento. Las enseñanzas Bahá’ís proporcionan perspectivas y recomendaciones para sentar las bases de un futuro económico mejor. Tenemos las soluciones y la tecnología para construir un nuevo sistema; todo lo que necesitamos es la resolución y la voluntad. Todos tienen un poder inherente para contribuir y participar en este maravilloso proceso. El tiempo para la acción ya está aquí:
“El bienestar de cualquier segmento de la humanidad está inextricablemente enlazado al bienestar de la totalidad. La vida colectiva de la humanidad sufre cuando cualquier grupo dado piensa en su propio bienestar de manera aislada al bienestar de sus vecinos, o persigue ventaja económica sin considerar cómo queda afectado el medio ambiente, que proporciona sustento para todos. Un obstáculo tenaz se interpone así en el camino de un progreso social significativo: una y otra vez, la avaricia y el egoísmo prevalecen a expensas del bien común. Se acumulan cantidades desmesuradas de riqueza, y la inestabilidad que ello crea se ve agravada por la manera tan desigual en que ganancias y oportunidades están repartidas entre las naciones, y dentro de las naciones mismas. Pero no tiene por qué ser así–” La Casa Universal de Justicia, Mensaje del 1 de marzo de 2017.
Desafortunadamente, hoy el dinero es el criterio que usamos para medir el éxito y el fracaso. Este criterio ha descarrilado a la humanidad de su camino espiritual. Los Bahá’ís de todo el mundo trabajan por un día en el que creceremos y expandiremos nuestros horizontes, y adoptaremos un criterio más espiritual para los logros humanos.
El dinero no puede ni debe ser el único medio para medir nuestras vidas. Pero ahora estamos lejos de ese futuro, y debemos recordar que un nuevo sistema económico tendrá lugar cuando se haya logrado la transformación espiritual de la humanidad y de la sociedad, y con ello la conciencia del hombre acerca de su posición espiritual y su destino.
En ese estado futuro de la sociedad, habremos subordinado nuestra naturaleza inferior, y por lo tanto nos comportaremos de forma menos egoísta. Sí, en este momento es casi imposible imaginar tal sociedad. Pero introduciendo más de esas cualidades espirituales en nuestras vidas individuales, estamos sentando las bases para tal sociedad y tal sistema económico. Este objetivo puede parecer idealista, pero todos soñamos con un mundo mejor y con él, un nuevo sistema económico. Primero intentemos entender la economía desde el punto de vista Bahá’í:
“Los secretos de toda cuestión económica son de naturaleza Divina y se ocupan del mundo del corazón y del espíritu–” ‘Abdu’l-Bahá , The Bahá’í World, Volumen 1V, página 448
Podemos empoderarnos para acelerar este cambio fundamental al ser conscientes de las cosas que podemos hacer para alcanzar el objetivo de un mejor sistema económico. Si encontramos una respuesta a las preguntas importantes de la vida: “¿quién soy?”, “¿cuál es el propósito de mi vida?” y “¿cuánto es suficiente?”, podemos elegir vivir una vida sencilla y determinarnos a resistir la mentalidad del consumidor y la tendencia a comprar los últimos modelos cuando los antiguos aún funcionan.
Si concebimos el trabajo como una forma de adoración y si gastamos la misma energía en estar contentos y ser desprendidos de las posesiones materiales, así como gastamos energía en conseguir estas posesiones, entonces, nos transformaremos en seres más felices. Usando la honestidad como nuestro criterio, podemos evitar seguir los atajos de la sociedad con respecto a los impuestos, seguros y cuentas de gastos. Como propietarios de negocios podemos practicar el contentamiento con un margen de ganancia razonable y cobrar tasas de interés justas, proporcionar cobertura médica, pagar salarios justos y compartir las ganancias que obtenemos con nuestros empleados. Podemos ser honestos acerca de nuestros productos y al
presentar ofertas y firmar contratos, también podemos buscar oportunidades para ayudar a los empleados, a los compañeros de trabajo e incluso a los competidores. Podemos utilizar material de buena calidad sin desperdiciar y sin usar ingredientes perjudiciales para el medio ambiente.
Como consumidores, podemos estar bien informados sobre los señuelos de la publicidad y ser honestos en las entrevistas de trabajo. Podemos informar cuando hayamos sido subestimados. Podemos sustituir la competencia por la cooperación. Si realmente seguimos un camino moral en todas nuestras relaciones, encontraremos maneras de cambiar el statu quo al contribuir voluntariamente a obras de caridad y fondos que ayudarán a cerrar la brecha entre los ricos y los pobres.
Pequeños cambios en nuestra actitud cambiarán nuestras actividades económicas diarias y eso nos llevará finalmente a un nuevo sistema económico basado en la humanidad y no en la codicia. Tenemos un poder increíble como individuos para transformar la sociedad y elevar los estándares de las interacciones económicas. Se lo debemos a todos los pobres y las personas desfavorecidas del mundo que han sido ignoradas por nuestro sistema económico actual. Su sufrimiento es nuestro fracaso en hacer un cambio.
Guía para iniciar un servicio desinteresado
Todo ciudadano de este mundo está preocupado por equilibrar su tiempo, haciendo malabares con los esfuerzos para su desarrollo espiritual, vida familiar, trabajo y los compromisos con la comunidad.
No gracias al avance tecnológico, con tantos dispositivos que nos permiten hacer varias tareas a la vez cada vez más, nos hemos transformado de seres humanos, a “quehaceres” humanos.
Además, la propagación desenfrenada del materialismo amenaza nuestro crecimiento espiritual y drena nuestra energía. Dada toda esta actividad frenética, ¿cómo podremos tener tiempo para hacer una cosa más – una acción social más, un compromiso más? Aunque hacer un servicio a otros puede sonar inicialmente como una tarea más para encajar en nuestras ocupadas vidas, en realidad no necesariamente debe convertirse en un gran proyecto. Cualquier mirada, gesto, palabra o acción que ayude a los otros puede convertirse en un acto de servicio.
El concepto de servicio no es nada nuevo para la mayoría de nosotros, ya que tenemos una abundancia de enseñanzas espirituales sobre este tema de varias fuentes religiosas, filósofos, poetas, grandes pensadores y humanitarios. Sabemos que las sagradas figuras como Jesús, Muhammad, Mahatma Gandhi y ‘Abdu’l-Bahá ejemplificaron el servicio a lo largo de sus vidas:
“Porque el Hijo del Hombre tampoco vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida a en rescate por muchos–” Marcos 10:45
“Y quien haga el bien voluntariamente, sepa que, ciertamente, Dios es agradecido, sabio–” Corán, 2:158
“Es de hecho un hombre quien, hoy, se dedica al servicio de toda la raza humana–” Bahá’u’lláh, Pasajes de los escritos de Bahá’u’lláh, página 283
“La mejor manera de encontrarse es perderse en el servicio de los demás–” Mahatma Gandhi
“Servicio a la humanidad es servicio a Dios–” ‘Abdu’l-Bahá, La promulgación de la paz universal, página 32
¿De qué otra manera nuestro mundo puede unirse si los ciudadanos no se tratan de ayudar los unos a los otros? ¿De qué otra manera se pueden reducir los sufrimientos en el mundo? La gente común en el mundo – como tú y yo – podríamos, en última instancia, hacer la diferencia y hacer que de esta tierra un lugar mejor y en paz – si damos este paso adicional para ayudar a nuestros semejantes.
Las enseñanzas Bahá’ís animan a todas las personas ofrecerse a sí mismos en la arena del servicio a los demás:
“Esforzaos por ser ejemplos resplandecientes para toda la humanidad y verdaderos recordatorios de las virtudes de Dios entre los hombres. Aquel que se levante a servir Mi Causa debe manifestar Mi sabiduría y dirigir todos sus esfuerzos a eliminar la ignorancia de la tierra–” Bahá’u’lláh, Tablas de Bahá’u’lláh, página 164
Así que vamos a revisar ese concepto de servicio en nuestras vidas, y con la ayuda de una corta lista a continuación, veremos muchas, muchas posibilidades de servicio abiertas a nosotros. Usted podría involucrarse con algún tipo de servicio que satisfaga su compromiso y le conecte con la comunidad. Esto podría aumentar las oportunidades de conocer gente e introducir el concepto del servicio a los otros de la manera más fácil posible: a través de sus acciones. Esta lista de oportunidades de servicio podría ayudarle a encontrar un servicio que se adapte a sus talentos y pasiones:
➢ Hacer su trabajo de la mejor manera posible no sólo es un gran servicio, las enseñanzas Bahá’ís lo consideran como un acto de adoración a Dios. ➢ Ofreciendo a otros lo mejor de sí mismos, con un amable gesto, una palabra amable, un acto de amabilidad. ➢ Hacer actos casuales de bondad: pagar a la persona que está delante de usted en la línea, darle su lugar en la línea a alguien con prisa, presentarse ante un extraño con un ramo de flores, cortar el césped del vecino. ➢ Visitando y haciendo voluntariado en los asilos de ancianos, hogares y hospitales. ➢ Llevando a una persona a sus citas, o hacer las compras o la limpieza de sus vecinos.
➢ Haciendo voluntariado en los centros para mujeres, centros de tratamientos, refugios y organizaciones para las personas sin hogar. ➢ Dando clases de: danza, música, artes, deportes, alfabetismo, computación y muchos otros temas. ➢ Llamando o visitando a quienes tienen necesidad, ofreciendo su compañía a la gente. ➢ Enseñando reparaciones hogareñas, reparación de electrodomésticos o de automóviles. ➢ Enseñando a los refugiados o recién llegados, haciendo voluntariado con los desplazados. ➢ Ofreciendo consejería, servicios médicos o legales de forma gratuita. ➢ Haciendo montajes, maquillaje o vestuario para presentaciones artísticas. ➢ O simplemente, recordando en sus pensamientos y oraciones, a aquellos que están pasando por un momento de dificultad en sus vidas.
A medida que se embarca en su búsqueda por servir a la humanidad, algunas palabras de precaución: Por favor, asegúrese que, al ofrecer sus servicios, usted respeta los límites de las agencias, individuos y familias. También enfóquese en la razón de su servicio – no en los motivos de otros. Algunas personas son voluntarias en organizaciones por auto- reconocimiento o por salir del aburrimiento, no capturan la esencia de servir a otros con intención desinteresada. Al tener en cuenta esto en cualquier situación de voluntariado, no se desanime o se deje influenciar de manera negativa.
Si se le ofrece la oportunidad de servir a los demás, con un rostro radiante, motivación pura y amorosa bondad, usted encontrará que los regalos que dé se le devolverán mil veces.
Entendiéndonos unos a otros en estos tiempos confusos
Actualmente en el mundo, se puede ver de diferentes maneras que existe un aire de confusión e irritación entre las personas.
Los Bahá’ís creen que el mundo está en el proceso de dar a luz a un maravilloso nuevo orden mundial con un gran futuro. Lo que estamos experimentando ahora es el dolor antes de su nacimiento. En cierto sentido, somos las parteras responsables de preparar y ayudar con el parto:
Estamos en el umbral de una época cuyas convulsiones proclaman tanto los dolores de la muerte del viejo orden y los dolores de parto del nuevo. Este Nuevo Orden Mundial fue concebido a través de la influencia generadora de la Fe anunciada por Bahá’u’lláh. En el momento actual, podemos experimentar la agitación en el útero de una época de privación de recursos, una era que espera la hora señalada en la que pueda deshacerse de su carga y ceder paso a un fruto más justo.
““La tierra entera”, escribe Bahá’u’lláh, “se halla ahora en estado de gravidez. Se aproxima el día en que habrá entregado sus más nobles frutos, cuando en ella habrán crecido los árboles -más altos, los más encantadores capullos, las bendiciones más celestiales. ¡Inmensamente exaltada es la brisa que sopla desde las vestiduras de tu Señor, el Glorificado! ¡He aquí que ha difundido su fragancia y ha renovado todas las cosas! Bienaventurados los que comprenden–” Shoghi Effendi, El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, página 298
Todos reaccionamos a este período de embarazo de diferentes maneras, pero les dejaré a ustedes decidir a dónde pertenecen; sin embargo, les sugeriré el curso de acción que los Bahá’ís están tomando para sobrevivir a este período de cambios y transformación en la historia de la humanidad.
En un extremo se encuentran aquellas personas que no muestran signos de verse afectadas por estos rápidos cambios y confusión, pero silenciosamente y con gran valentía hacen su mejor esfuerzo por lograr el mejoramiento del mundo. Algunas de estas personas tienen una afiliación con creencias religiosas y, por el otro lado, algunos son creyentes en la ciencia. Se han dado cuenta de su misión en la vida y hacen su mejor esfuerzo, sin necesidad de luchar u odiar a los que toman puntos de vista diferentes. Ellos saben cómo enfocarse los puntos de concordancia entre las personas, y no en las diferencias. Saben que lo que están haciendo dará frutos en el futuro. Las enseñanzas Bahá’ís los describen así:
“¡Elevad vuestros corazones más allá del presente y contemplad el futuro con fe! Hoy la semilla ha sido sembrada, sus granos caen sobre la tierra, mas aguardad el día cuando se convertirá en un árbol glorioso y sus ramas se llenarán de frutos. ¡Regocijaos y estad contentos, pues este día ha amanecido, tratad de comprender su poder, pues, en verdad, es maravilloso! ¡Dios os ha coronado con honor y en vuestros corazones ha puesto una estrella radiante; verdaderamente, su luz iluminará el mundo entero!–” ‘Abdu’l-Bahá, Las Charlas de París, página 69
¿Y en el otro extremo? Aquellos que prosperan entre la confusión, buscan solo su propio interés y hacen todo lo posible para obtener lo que quieren. Dado que las personas como estas piensan que el fin justifica los medios, no consideran la moralidad de sus acciones, sino que mienten, destruyen, odian e incluso matan a cualquier cosa que se oponga a su versión de la verdad. Muchos de ellos son seguidores de diferentes grupos denominados religiosos -aunque ninguna religión real apoya la violencia- o varias ideologías radicales. Funcionan como las causas principales de la destrucción del viejo orden, que en última instancia también contribuye al proceso de cambio.
“Luego están aquellos que no pueden entender lo que está sucediendo a su alrededor, y se sienten impotentes al no poder encontrar un curso de acción. A menudo se dan por vencidos, y sus esfuerzos se limitan a quejarse y recordar a todos cuán desesperanzada es la época actual y cómo extrañan los viejos tiempos cuando todo era bueno y decente. Han olvidado su deber más importante como ciudadanos del mundo: “Todos los hombres han sido creados para llevar adelante una civilización en continuo progreso–” Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, página 214
Ese último grupo de personas, que podría ser usted o yo, tienen motivos sinceros y buenas intenciones. Quieren contribuir a la construcción de una sociedad justa: defender a los pobres, salvar al planeta de la contaminación, lograr un mejor sistema de salud, un mejor sistema de educación, un mejor sistema de gobierno y mejores políticas económicas. Ellos tienen muchos otros objetivos maravillosos, también. Pero en lugar de cambiar las cosas para mejor, terminan sin saber qué hacer.
Tenemos la obligación moral de llegar a todos estos grupos y ayudarlos amorosamente a ver las posibilidades que existen de crear un nuevo orden mundial. Aquellos que ya gastan su energía desinteresadamente en la construcción de un mundo mejor necesitan nuestro aliento y apoyo por los esfuerzos sacrificados que realizan. Aquellos que están confundidos y no saben qué hacer para ayudar también necesitan nuestra ayuda para eliminar las nubes oscuras que penden sobre sus vidas. Esas almas de buen corazón, pero frustradas necesitan que se les recuerde que su enojo e impaciencia son contraproducentes, de modo que no terminan frustrados y odiando a los demás.
El karma, la regla de oro y la tercera ley de Newton
Todos hemos escuchado sobre la ley del karma, o, si prefiere un enfoque más científico, la ley de causa y efecto. Esencialmente, ambos describen el mismo principio subyacente.
Estas dos leyes del karma y la causalidad —los conceptos relacionados comunes con budistas, hindúes, jainistas y muchas otras tradiciones religiosas— esencialmente dicen que cada acción tiene una consecuencia, que las buenas acciones inevitablemente tendrán buenas consecuencias.
La mayoría de la gente cree en esas leyes, que básicamente establecen que la intención y las acciones de cualquier persona influyen en su futuro. Eso es algo maravilloso, porque cualquier concepto que nos haga pensar acerca de las consecuencias de nuestras acciones nos ayudará a ser mejores personas, lo que a su vez hará del mundo un lugar mejor.
La ley del karma nos hace conscientes de nuestra responsabilidad por nuestras acciones y también crea en nosotros el temor racional de cometer un acto cruel, principalmente porque no queremos que nos suceda lo mismo.
En un sentido científico, puedes comparar la ley del karma con la tercera ley del movimiento de Newton. En pocas palabras, esta ley establece que por cada acción hay una reacción igual y opuesta. Newton lo propuso para describir las leyes de la física en el universo material, pero también expresa la verdad de nuestra realidad espiritual. De hecho, el karma, la causalidad y la tercera ley de Newton expresan lo mismo, y cuando se combinan expresan algo aún más profundo: la armonía esencial de la ciencia y la religión.
Los escritos Bahá’ís explícitamente avalan esa armonía. Sin ella, dicen, las supersticiones y los dogmas arruinan la pureza de la religión. La historia religiosa ofrece muchos ejemplos de este hecho, donde las leyes espirituales se convirtieron gradualmente en rituales sin sentido y en una negación de la realidad científica:
“La religión y la ciencia están entrelazadas de modo tal que son inseparables. Son las alas con las que la humanidad debe volar. Una sola ala no es suficiente. Toda religión que descuida la ciencia es mera tradición…Por consiguiente, la ciencia, la educación y civilización son necesidades de la mayor importancia para una vida religiosa plena–” ‘Abdu’l-Bahá, ‘Abdu’l-Bahá en Londres, página 29
“Dios ha dotado al hombre con inteligencia y raciocinio mediante los cuales se le pide determinar la verdad de las cuestiones y proposiciones. Si las creencias y opiniones religiosas son contrarias a las normas de la ciencia, son meras supersticiones e imaginaciones; pues la antítesis del conocimiento es la ignorancia y su hija es la superstición. Incuestionablemente, debe haber acuerdo entre la verdadera religión y la ciencia. Si una cuestión es contraria a la razón, la fe y creencia en ella son imposibles…– ” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación a la Paz Universal, página 195
De acuerdo con la definición básica en sánscrito, karma simplemente significa “acción”. En esencia, todo lo que hacemos crea una energía correspondiente que regresa a nosotros de alguna forma u otra, o, como dice la frase popular: “todo da vueltas”.
La tercera ley de Newton dice: Por cada acción, hay una reacción igual y opuesta. Sabemos que la fuerza física cuando se aplica causará una reacción, y que ninguna fuerza o energía se desvanecerá en nada.
Una palabra o una acción de una persona también libera energía, al igual que las fuerzas físicas que tienen un efecto en el mundo material. Estas energías pueden ser positivas o negativas, y las energías de retorno reflejan aquella intención original.
Las enseñanzas Bahá’ís nos recuerdan las consecuencias de nuestras acciones negativas y por qué debemos ser conscientes de ellas:
“¡Oh compañero de mi trono! No escuches la maldad, ni mires la maldad, no te rebajes ni suspires ni te lamentes. No digas nada malo para que eso mismo no llegue a tus oídos, no agrandes las faltas de los demás para que tus propias faltas no sean agrandadas, no desees la humillación de nadie, para que no sea expuesta tu propia humillación. Vive entonces los días de tu vida, que son más que un momento efímero, con mente limpia, corazón sin mancha, pensamientos puros y carácter santificado, para que libre y contento te desprendas de este cuerpo mortal, te encamines hacia el Paraíso Místico y habites para siempre en el Reino Inmortal–” Bahá’u’lláh, Las Palabras Ocultas, página
Estas dos leyes pueden explicar por qué todas las religiones y los filósofos han aceptado universalmente el concepto de la Regla de Oro, que se ha expresado de diferentes formas en muchas religiones. La Regla de Oro parece ser el subproducto de estas dos leyes. Lo que uno pone, ya sea físico o espiritual, esa misma energía eventualmente regresará. La Regla de oro nos hace conscientes de nuestras acciones, por lo que podemos reflexionar sobre el resultado antes de tomar cualquier acción o aplicar cualquier fuerza.
“No trates a los demás de una manera que tú mismo encuentres dolorosa–” Budismo
“En todo, haz a los demás como te gustaría que te hicieran a ti; porque esto es la ley y los profetas–” Cristianismo
“Una palabra que resume la base de toda buena conducta … bondad amorosa. No le hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti mismo–” Confucianismo
“Esta es la suma del deber; no hagas nada a los demás que no quisieras que te hagan a ti–” Hinduismo
Ninguno de ustedes realmente cree hasta que deseen para los demás lo que desean para ustedes mismos–” Islam
Lo que es detestable para ti, no lo hagas a tu prójimo. Esta es toda la ley; todo lo demás es comentario. Ve y aprende–” Judaísmo
“No hagas daño ni odies a tu prójimo. Pues no es él quien te hace daño, sino tú mismo–” Proverbio nativo americano Pima
“No hagas a los demás lo que sea perjudicial para ti mismo–” Zoroastrismo
Las enseñanzas Bahá’ís expresan la Regla de Oro de esta manera:
“No pongáis sobre ningún alma una carga que no quisierais puesta sobre vosotros, y no deseéis para nadie lo que no deseáis para vosotros. Éste es mi mejor consejo, si sólo lo observaseis–” Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, página 67
Entonces, ya sea que observemos nuestras acciones a través de la ley de Newton, la ley del karma o la Regla de oro, la conclusión se vuelve muy clara. Todas esas leyes inmutables nos dicen que debemos ser muy considerados y conscientes de nuestras acciones ya que estas siempre tienen consecuencias. En cierto sentido, creamos nuestra propia felicidad o miseria; nuestro infierno o nuestro paraíso.
Aunque es posible que nunca sintamos los resultados de nuestras acciones en este mundo temporal, esas consecuencias tienen más importancia cuando se ven a la luz de nuestro viaje espiritual más allá de esta vida terrenal. Si bien estas leyes nos alientan a reflexionar sobre nuestras acciones para que no hagamos daño a alguien, para nosotros este no es el objetivo más alto. Nuestro objetivo es lograr lo que ‘Abdu’l-Bahá nos ha pedido:
“Sed padres amorosos para el huérfano, un refugio para los desamparados, un tesoro para los pobres y una curación para los enfermos. Sed los auxiliadores de toda víctima de la opresión, los protectores de los desfavorecidos. Pensad en todo momento en prestar algún servicio a todo miembro de la raza humana–” ‘Abdu’l-Bahá, Selecciones de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá, página 5
Una vida sencilla: una solución en tiempos de crisis
Los acontecimientos del mundo en estos últimos tiempos vuelven a dirigir nuestra atención a lo que es esencial para nuestra existencia y lo que es solo una distracción innecesaria.
Cuando nos enfrentamos a una situación en la que tenemos que decidir qué es necesario, nos puede sorprender lo simples que son realmente nuestras necesidades. También podríamos escuchar las historias de personas que han enfrentado la muerte o una enfermedad mortal y se han dado cuenta de cómo la riqueza y las posesiones materiales pierden sus encantos y, en última instancia, no importan en absoluto.
A lo largo de la historia de la humanidad, tenemos ejemplos de grandes personas como los sufis y los seguidores de otras religiones que practican la simplicidad y abogaron por vivir una vida sencilla y evitar las complicaciones que el exceso de materialismo trae consigo. Manifestaciones de Dios como Jesús, Muhammad, Buda, Moisés y Bahá’u’lláh, el profeta fundador de la Fe Bahá’í, ejemplifican una forma de vida sencilla.
Sin embargo, también tenemos el ejemplo de otras personas que fueron individuos normales como tú y yo – como Gandhi, que dijo esta célebre frase: “Vive sencillamente para que los demás puedan sencillamente vivir”. Ellos nos mostraron cómo se puede vivir de forma sencilla al ponerla en práctica ellos mismos.
La industrialización ha traído consigo la capacidad de tener cosas que las generaciones pasadas no podían ni soñar. Nos ha llevado a acumular cosas que parecían necesarias, cuando, en realidad, podríamos prescindir de ellas fácilmente. Esto nos ha llevado a donde estamos ahora. Una pandemia que de repente nos hace pensar en lo que es esencial y lo que no lo es; y nos muestra cómo podemos funcionar con tan poco. ‘Abdu’l-Bahá, el hijo de Bahá’u’lláh, escribió:
“Observad cómo la oscuridad ha ensombrecido el mundo. En cada rincón de la tierra hay lucha, discordia y algún tipo de guerra. La humanidad está sumergida en un mar de materialismo y ocupada con los asuntos de este mundo. No tiene otro pensamiento más allá de las posesiones terrenales y no manifiesta otro deseo salvo las pasiones de esta efímera existencia mortal. Su mayor intención es el logro de una subsistencia material, comodidad física y diversiones mundanas como las que constituyen la felicidad del mundo animal antes que la del mundo del hombre–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación a la Paz Universal, página 334
El vivir de una forma sencilla trae tranquilidad mental y elimina algunas de las distracciones de nuestro viaje de vida. Muchos estudios indican que la simplicidad reduce el estrés en la vida y crea un sentido de liberación del peso de las posesiones innecesarias.
Para aquellos de nosotros que preferimos otras formas en lugar del enfoque religioso de renunciar completamente a las posesiones materiales, hay un movimiento llamado “simplicidad voluntaria”. Anima a la gente a vivir una vida sencilla mediante la reducción. Este movimiento ha sido descrito como “una forma de vida anticonsumista que se opone a los estilos de vida de alto consumo que prevalecen en las sociedades de consumo de hoy en día y que voluntariamente abraza ‘una vida más simple’ de consumo reducido”.
La simplicidad voluntaria contrarresta los efectos de la recolección de posesiones y la creencia de que son necesarias para nuestra supervivencia. En realidad, las posesiones a menudo complican nuestras vidas haciéndonos sentir dependientes de ellas. Esta forma de pensar nos ha llevado a olvidar nuestro destino espiritual. Los escritos Bahá’ís nos dicen:
“Considerad hasta qué límite extraordinario ha sido sojuzgado por el materialismo la espiritualidad de la gente, los sentimientos espirituales parecen haber desaparecido, la civilización divina se vuelve decadente y la guía y el conocimiento de Dios ya no perduran. Todos están sumergidos en un mar de materialismo–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación a la Paz Universal, página 234
Cabe señalar que la simplicidad voluntaria no significa vivir en la pobreza, convertirse en un monje ascético o renunciar indiscriminadamente a todas las ventajas de la ciencia y la tecnología. No implica retroceder a un estado primitivo o convertirse en un puritano santurrón. Y no es una moda escapista reservada para santos, hippies o forasteros excéntricos. En cambio, los defensores de la simplicidad voluntaria sugieren que examinemos nuestras relaciones con el dinero, las posesiones materiales, el planeta, nosotros mismos y los demás. La simplicidad voluntaria se trata de descubrir la libertad y la satisfacción que viene con el conocimiento de cuánto consumo es suficiente.
Este es un tema relevante para todo el mundo, especialmente para aquellos que viven en culturas de consumo que son bombardeadas cada día con miles de mensajes culturales e institucionales insistiendo en que más es siempre mejor. La simplicidad voluntaria es una filosofía de vida que aboga por una posición contracultural basada en las nociones de suficiencia y simplicidad.
La simplicidad voluntaria puede crear una sensación de paz mental y liberarnos para dedicar tiempo a los objetivos que más importan en la vida. Algunos de los beneficios de vivir de esta manera:
● Consumo consciente
Vivir una vida más simple no se trata solo de gastar menos, sino también de gastar conscientemente. Eso significa mirar cuidadosamente cada compra y preguntarse si vale la pena el dinero que estás gastando, y las horas dedicadas en ganar ese dinero.
● Menos pertenencias
Un efecto secundario de consumir conscientemente es que terminas con menos pertenencias.
● Casas más pequeñas
La vivienda es el mayor gasto en el presupuesto de la mayoría de las familias, representando el 26% del gasto total. Así que tiene sentido que las familias que quieren reducir sus gastos, a menudo empiecen por reducir el tamaño de sus casas. Elegir una casa pequeña también puede simplificar la vida de una familia al darle menos espacio que mantener y limpiar, así como menos espacio para acumular más cosas.
● Menor uso de energía
Otro beneficio de las casas más pequeñas es que usan menos energía para la calefacción y el aire acondicionado. Al optar por vivir en un lugar más pequeño y reducir el número de aparatos eléctricos, la gente puede reducir su consumo de electricidad hasta el punto de poder abastecer sus casas con paneles solares u otras formas de energía renovable.
● Alimentación consciente
Para la mayoría de las personas que practican este estilo de vida, vivir una vida sencilla también significa comer de forma sencilla: comidas caseras hechas con alimentos enteros, sin procesar.
● Horas de trabajo más cortas
La simplicidad voluntaria no se trata sólo de gastar menos dinero. El punto principal para la mayoría de las personas que deciden vivir así es que, gastando menos, pueden permitirse trabajar menos. Si nos reconectamos con lo que es vital en nuestras vidas y digno de nuestra atención – y lo que no lo es – podemos simplificar nuestras vidas. Eso, a su vez, podría llevar a vivir una existencia menos complicada basada en sólidos principios personales. Esos principios son los que pueden guiarnos a través de los tiempos de crisis sin sentir ningún tipo de pánico y nos ayudan a mantenernos firmemente enfocados en las cosas que importan para nuestro progreso individual y colectivo, tanto espiritual como material.
2 maneras efectivas de combatir contra el ego: ese peligroso enemigo interior
Sin importar cuánto éxito tengamos en cualquier campo, existe un gran peligro dentro de todos nosotros: el ego humano. Ese enemigo interior común ha destruido las relaciones, carreras y vidas de millones.
Nuestro ego, aquel ser inferior insistente y exigente dentro de todos, puede hacer que una vida de logros desaparezca en un instante. Puede manifestarse en forma de un gesto, una mirada, una palabra o una acción, pero el resultado final suele ser el mismo.
Cuando el ego domina nuestro comportamiento, generalmente esto resulta en una victoria para la negatividad y las fuerzas de la pasividad o el mal. Como un volcán listo para erupcionar, nuestro ego requiere una constante supervisión por parte de nuestra naturaleza superior, nuestra naturaleza más espiritual.
La Fe Bahá’í tiene numerosas enseñanzas espirituales que nos preparan para enfrentar esta prueba de por vida. Los escritos Bahá’ís diferencian nuestras dos naturalezas: nuestro lado animal, material o naturaleza inferior, aquel ser insistente que llamamos ego, y nuestra naturaleza espiritual, divina o superior:
“En el ser humano existen dos naturalezas; su naturaleza superior o espiritual, y su naturaleza inferior o material. Con una se acerca a Dios, con la otra vive sólo para el mundo. Los signos de estas dos naturalezas se hallan presentes en cada persona. En su aspecto material, expresa falsedad, crueldad e injusticia; todas éstas son el producto de su naturaleza inferior. Los atributos de su naturaleza divina se manifiestan en amor, misericordia, bondad, verdad y justicia; todas y cada una de ellas son la expresión de su naturaleza superior. Todos los buenos hábitos, todas las cualidades nobles, pertenecen a la naturaleza espiritual del ser humano, mientras que todas sus imperfecciones y acciones pecaminosas nacen de su naturaleza material–” ‘Abdu’l-Bahá, La Sabiduría de ‘Abdu’l-Bahá, páginas 75-76
Podemos encontrar en nuestra historia humana y en la historia de diferentes religiones muchos ejemplos de cómo este enemigo oculto atacó incluso a hombres y mujeres de buen corazón y espirituales, destruyendo los grandes logros obtenidos en toda una vida. Ha sido la causa de la caída de una gran cantidad de líderes y aprendices en todos los ámbitos de la vida. No pudieron verlo venir o reconocer su peligro inminente hasta que fue demasiado tarde.
Por lo tanto, ser conscientes de las demandas de nuestro ego y reconocer sus señales, brindan la oportunidad de poder lidiar con ellos y encontrar formas de combatirlos o mantenerlos bajo control. Esta conciencia es esencial para aquellos que desean progresar en la vida, tanto material como espiritualmente, presentándonos una conversación de por vida que debemos tener continuamente con nosotros mismos:
“Una persona puede conversar con su propio yo cuando dice: ‘¿Puedo hacer esto? ¿Sería prudente que realizara este trabajo?’ Similar a ésta es la conversación con el yo superior–” ‘Abdu’l-Bahá, La Sabiduría de ‘Abdu’l-Bahá, página 218
Podemos ver en este enfoque Bahá’í que el yo humano no es necesariamente siempre una fuerza negativa, sino que, como un animal enérgico que puede dañarnos si no se mantiene bajo control, requiere una cuidadosa vigilancia.
Grandes figuras religiosas, filósofos, poetas y personas de visión como Rumi han reconocido esa verdad, y nos advirtieron que estemos conscientes de este enemigo invisible y esquivo:
“Tu peor enemigo se esconde dentro de ti, y ese enemigo es tu “nafs” (yo) o ego falso–” Rumi
“Aun cuando uno conquiste 1000 veces a 1000 hombres en batalla, el que se conquista a sí mismo es el más grande de todos los conquistadores–” Buddha Gautama
“Lo más bajo y vil te domina y no es otra cosa que el egoísmo y la pasión, que siempre han sido censurables–” Bahá’u’lláh, El Llamamiento al Señor de las Huestes, página 209
Aunque es muy difícil, hay formas en que el yo insistente puede ser contenido y subordinado con la ayuda de dos métodos antiguos utilizados por diferentes disciplinas espirituales:
● Conocimiento de sí mismo
Debido a que nos permite hacer un análisis en nuestras mentes y almas, con honestidad y con la intención de descubrir más acerca de quién eres realmente, el autoconocimiento representa una herramienta valiosa para controlar el ego. Nos permite descubrir qué habilidades tenemos para enfrentarnos a nuestro insistente yo; y también nos ayuda a encontrar las áreas en las que probablemente estemos siendo probados, donde posiblemente estemos fallando. Este proceso continuo de autoanálisis requiere el coraje de enfrentarnos a nosotros mismos como quienes somos realmente y no como queremos ser. Es necesaria una autoevaluación honesta, que las enseñanzas Bahá’ís nos recomiendan implementar diariamente:
“Pídete cuentas a ti mismo cada día antes de que seas llamado a rendirlas, pues la muerte te llegará sin aviso y habrás de responder por tus hechos–” Bahá’u’lláh, Las Palabras Ocultas, página 6
Un beneficio adicional del autoconocimiento es el crecimiento espiritual y la profundidad de la comprensión que viene con ese proceso continuo:
“¡Oh mis siervos! ¡Oh mis siervos! Si pudieseis comprender qué maravillas de mi munificencia y generosidad he querido confiar a vuestras almas, de verdad os libraríais del apego a todas las cosas creadas, y ganaríais verdadero conocimiento de vosotros mismos, conocimiento que es lo mismo que la comprensión de mi propio Ser–” Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, página 171
● Meditación
La investigación ha demostrado que la meditación puede fortalecer los poderes de tu naturaleza superior para lidiar con los desafíos de la vida, además no hay desafío más grande que el insistente yo que reside dentro de nosotros.
Tenemos que luchar con nuestro insistente yo o ego; de lo contrario, puede deshacer cualquier éxito o progreso. Una vez que lo reconozcamos como una seria amenaza a nuestros esfuerzos, que nuestras vidas y nuestros esfuerzos en este mundo y nuestro progreso en el próximo mundo dependen de las decisiones que tomemos ahora, entonces reconoceremos la necesidad de estar atentos.
Las enseñanzas Bahá’ís dicen que nosotros mismo creamos nuestro propio paraíso e infierno aquí en la Tierra como resultado de las elecciones que hacemos:
“Pensad que el amor y la buena camaradería son las delicias del cielo; pensad que la hostilidad y el odio son los tormentos del infierno–” ‘Abdu’l-Bahá, Selecciones de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá, página 184
Si no tomamos las decisiones correctas y no le damos una mano a nuestra naturaleza superior, fácilmente podemos ser víctimas de nuestra naturaleza inferior. Por lo tanto, debemos sintonizarnos espiritualmente para tomar las decisiones correctas y recibir las recompensas y los beneficios de esas elecciones. Cuando leemos los escritos espirituales y meditamos sobre su significado, nuestras almas se elevan, y eso influye en nuestra toma de decisiones. Nuestras almas se sintonizan leyendo, orando y meditando, y pidiéndonos cuentas a nosotros mismos cada día. Este importante asunto tiene grandes consecuencias en nuestras vidas, y tenemos que aprovechar la oportunidad para tratarlo adecuadamente y para que nuestros logros de vida no queden en manos de nuestro ego.
Crecemos cuando estamos incómodos
Siempre pensé que la vida debía ser sin dificultades y llena de felicidad porque Dios así lo quiso. También observé en mi trato con amigos y familia, y más tarde, en mi participación en el sistema educativo, que hemos impartido esta expectativa a la siguiente generación.
En las escuelas, nos alarmaríamos si viéramos algún signo de infelicidad y empezaríamos a hacer arreglos para remediar esta condición y, en algunos casos, utilizar la ayuda de profesionales y medicamentos, que por supuesto, son esenciales en los casos graves y crónicos. En la mayoría de los casos, siento que esto es una interferencia en el proceso de los individuos de encontrar, de manera difícil, su lugar en el universo tratando de determinar un curso de acción.
No estaba seguro de que nuestra interferencia e interrupción fuera lo correcto, ya que sabía cómo las dificultades, tales como enfrentar los prejuicios religiosos, los prejuicios raciales, los problemas de salud, la pobreza, y ser un refugiado durante mucho tiempo, me ayudaron a ser la persona que soy hoy. Esas experiencias purificaron mi alma y endurecieron mi capacidad de enfrentarme a eventos y acontecimientos inesperados.
Estoy tan agradecido por esos tiempos difíciles y feliz de que nada interrumpiera ese proceso, aunque en ese momento yo esperaba que terminara.
Así que la pregunta es, si esto ha sido tan bueno para mí y si me ha hecho depender más de un poder superior que de mis padres, familia y amigos, ¿entonces no debería compartirlo? Estoy muy agradecido de haberlos experimentado, y desearía poder impartir ese sentimiento a otros y explicar los beneficios de las dificultades y pruebas en la vida. Ese sería mi regalo para la próxima generación.
La causa de la mayoría de los problemas en nuestra vida son nuestros errores, pero si no se nos permitiera cometer errores, ¿por qué Dios nos daría el libre albedrío sabiendo muy bien que no escucharíamos sus enseñanzas y la guía que ha enviado a través de sus manifestaciones?
Creo que hay una perla de sabiduría y bendición en las pruebas y dificultades, y hay muchos escritos de todas las religiones que apoyan esto. Bahá’u’lláh, el profeta y fundador de la Fe Bahá’í escribió:
“…el Todopoderoso ha probado a Sus siervos y continuará probándoles hasta la eternidad, a fi n de que la luz sea distinguida de las tinieblas; la verdad, de la falsedad; lo justo, de lo injusto; la guía, del error; la felicidad, del infortunio; y las rosas, de las espinas. Pues como Él ha revelado: «¿Piensan los hombres cuando dicen ‘creemos’ que se les dejará en paz y no serán probados?»–” Bahá’u’lláh, El Libro de la Certeza, página
La industrialización trajo libertad para el mundo físico, y la humanidad comenzó a dominar los elementos con la ayuda de los inventos. Con la invención de la máquina de vapor, se aceleró el proceso de conquista de las fuerzas de la naturaleza. Condujo a la construcción y mejora de carreteras, ferrocarriles, barcos, aviones y otros medios de confort.
Las ciencias abrieron nuevas oportunidades para mejorar la calidad de la vida física de la humanidad, lo cual era extremadamente difícil hasta entonces. Estos procesos se intensificaron después de la segunda guerra mundial. La humanidad estaba intoxicada con un gran deseo de tener más de lo que hacía la vida más cómoda. Las películas – Hollywood en particular – los periódicos, la televisión, la radio y otros medios de comunicación promovieron esta tendencia. El sistema educativo se convirtió en un camino para conseguir dinero para vivir una vida sin incomodidades ya que el dinero supuestamente podía resolver todos los problemas.
«No se nos ha enseñado que los tiempos difíciles son también cruciales y vitales para nuestro crecimiento»
Cada generación quiere lo mejor para la siguiente e intenta hacérselo lo más fácil posible, creyendo que es la mejor manera de criar a los niños o educarlos, y se esfuerzan y ponen tanta energía en hacer las cosas fáciles para sus hijos. Los padres usan su influencia y dinero para que lleguen a donde quieran, viviendo una vida fácil y cómoda, para que puedan vivir felices para siempre.
‘Abdu’l-Bahá, el hijo de Bahá’u’lláh, nos recordó los elementos importantes de la educación de los niños, y uno de los factores es «acostumbrarlos a las dificultades». Él escribió:
“Mientras los niños se hallen todavía en su infancia, alimentadlos en el pecho de la gracia celestial, criadlos en la cuna de toda excelencia, educadlos en el abrazo de la munifi – cencia. Haced que obtengan provecho de toda clase de conocimiento útil. Dejadles participar en todo oficio o arte nuevo, extraordinario y maravilloso. Educadlos en el trabajo y el esfuerzo, y acostumbradlos a las privaciones. Enseñadles a dedicar la vida a cosas de gran importancia, e inspiradles a emprender estudios que han de beneficiar a la humanidad.–” Abdu’l-Bahá, Selecciones de los Escritos de Abdu’l-Bahá, página 98
Atravesar desafíos y superarlos da a los jóvenes autoestima y confianza, lo que es esencial para su crecimiento. Estos tiempos difíciles son duros y arduos exteriormente, pero tienen un precioso don en el interior.
Superar desafíos es un proceso de aprendizaje en el aula de la vida. El punto que se ignora es que los obstáculos, los reveses, la tristeza, las enfermedades, las pérdidas y muchas cosas más son increíblemente esenciales para entenderse a sí mismo y su papel en este mundo.
“El hombre es, por así decirlo, inmaduro; el calor del fuego del sufrimiento lo madurará. Dirigid vuestra mirada hacia los tiempos pasados y encontraréis que los más grandes hombres, son los que más sufrieron–” ‘Abdu’l-Bahá, SAB, página 188
Aún no he oído a nadie quejarse o cuestionar por qué todo va tan bien para ellos. Nadie va a un médico u otros profesionales para deshacerse del sentimiento extremo de felicidad. Nos han enseñado que la vida tiene que ser un lecho de rosas, así que es natural ser feliz. No se nos ha enseñado que los tiempos difíciles también son cruciales y vitales para nuestro crecimiento.
Podemos cambiar nuestra forma de pensar. Todas las religiones y las grandes mentes nos han enseñado que la vida es una serie de pruebas y dificultades. Están diseñadas por el creador para probar nuestros aspectos físicos, emocionales, intelectuales y espirituales de la vida, para que podamos descubrir y darnos cuenta de cómo nos ha ido al final de nuestras vidas. El precio del fracaso y la recompensa de superarlos son demasiado grandes.
¿Se necesitará una pandemia para hacer que la economía mundial sea humana?
El inicio del coronavirus ha puesto en manifiesto la necesidad de cambios económicos con fines netamente humanitarios, cambios que muchos economistas y muchas personas comunes han percibido. Existe la necesidad de un sistema económico que pueda ajustarse a las necesidades de la humanidad, que pueda eliminar los extremos de riqueza entre los que tienen y los que no.
El problema es la incapacidad de comprender el hecho de que cada uno de nosotros, desde la persona más pobre hasta la más rica, interdependemos de todos los asuntos de la humanidad. Todos estamos en esto juntos. Es por eso que pasé los últimos 40 años de mi vida defendiendo a través de mis libros, charlas y artículos que debemos abordar la naturaleza de los problemas económicos a través de soluciones espirituales.
¿Cuántos líderes religiosos, filósofos, expertos en Economía y muchos más han intentado introducir cambios en un sistema que se ha construido sobre la idea de promover el interés propio y el individualismo, sin pensar en crear prosperidad para toda la humanidad?
Ahora el coronavirus está rompiendo las barreras del nacionalismo, el racismo y las diferencias religiosas y está haciendo que todos piensen: “¡Dios mío, todos estamos juntos en esto!”. Esta realización debilita esas barreras pero no la destruye.
Muchos expertos han explicado la necesidad de un cambio y han tratado de influir en aquellos que hacen e implementan las leyes y regulaciones del sistema económico. En esencia, nuestro Sistema Económico debe servir como un medio para defender el bienestar de todos sus ciudadanos, no solo de un pequeño número de individuos ricos. Sin embargo, todos estos esfuerzos hasta ahora han sido en vano. Nuestros responsables políticos no parecen darse cuenta de que tienen los medios para sacar a millones de personas de la miseria de la pobreza o erradicar enfermedades que matan a millones de personas pobres.
La pregunta que se me viene ahora a la mente es ¿necesitamos un desastre como este, que ha paralizado al mundo entero, para poder darnos cuenta de que nuestro universo, esta tierra, ha sido creada por un creador? Somos todos sus habitantes, entonces, ¿por qué no actuamos como vecinos o miembros de una familia? Bahá’u’lláh, el Profeta-Fundador de la Fe Bahá’í, escribió que “La tierra es un sólo país y la humanidad sus ciudadanos”.
Eso significa que todos somos miembros de una familia y somos como miembros de un cuerpo humano:
“¡Cuán grande es la medida en que los órganos, los miembros y las partes del cuerpo humano se hallan entrelazados solidariamente, y hasta qué punto se influencian entre sí! Lo propio sucede con las partes de este universo infinito, que cuentan con miembros y elementos entreverados a tal punto que ejercen un influjo mutuo (…)–” ‘Abdu’l-Bahá, Contestación a unas preguntas, páginas 299-300
¿Por qué no podemos crear un sistema económico de tal manera que todos los ciudadanos del mundo puedan vivir vidas plenas en prosperidad?
En esta crisis de salud y otros desastres, ya sean naturales o no, son los pobres y los menos privilegiados quienes más sufren debido a la falta de medios materiales para protegerse. Usted puede preguntar ¿por qué? Yo le diré que nuestro sistema económico está configurado de esa manera. Después de todo, el sistema económico está privado de valores morales. Esto se debe a que hemos separado la moralidad y la humanidad de nuestro Sistema Económico y actividades económicas. Esto provocó que el sistema económico casi se derrumbara en 2008, lo que tuvo como consecuencia una crisis financiera y recesión. Y sin embargo, este sistema continúa ignorando la difícil situación de los más desfavorecidos.
En una carta del 2017 del órgano administrativo internacional de Bahá’í Faith, La Casa Universal de Justicia aborda este problema:
“El bienestar de cualquier segmento de la humanidad está inextricablemente enlazado al bienestar de la totalidad. La vida colectiva de la humanidad sufre cuando cualquier grupo dado piensa en su propio bienestar de manera aislada al bienestar de sus vecinos, o persigue ventaja económica sin considerar cómo queda afectado el medio ambiente, que proporciona sustento para todos. Un obstáculo tenaz se interpone así en el camino de un progreso social significativo: una y otra vez, la avaricia y el egoísmo prevalecen a expensas del bien común. Se acumulan cantidades desmesuradas de riqueza, y la inestabilidad que ello crea se ve agravada por la manera tan desigual en que ganancias y oportunidades están repartidas entre las naciones, y dentro de las naciones mismas. Pero no tiene por qué ser así. Por mucho que estas condiciones sean el resultado de la historia, no tienen que definir el futuro necesariamente, y aun si los enfoques actuales de la vida económica satisficieron la etapa de la adolescencia de la humanidad, son ciertamente inadecuados para los albores de su madurez. No hay justificación para continuar perpetuando estructuras, normas y sistemas que es evidente que no sirven a los intereses de todos los pueblos–” Casa Universal de Justicia, 1 de Marzo de 2017, página 1
Muchos expertos bien intencionados en el tema, han intentado mejorar el Sistema, pero las soluciones hechas por el hombre no han dado lugar a ninguna mejora y, en cambio, lo han empeorado. Como nos dicen los escritos de Bahá’í:
“Los planes económicos de reconstrucción han sido cuidadosamente concebidos y meticulosamente ejecutados. Aun así, tras una crisis viene otra, y la rapidez con que un mundo peligrosamente inestable se deteriora se ha acelerado correspondientemente. Un profundo abismo amenaza con envolver en un desastre común tanto a las naciones satisfechas como a las insatisfechas, a las democracias ya las dictaduras, a los capitalistas y a los obreros, a europeos y asiáticos, a judíos y gentiles, a los blancos ya los de color– ” Shoghi Effendi, The World Order of Baha’u’llah, página 190
La razón de este fracaso es que nuestro Sistema Económico necesita cambios fundamentales. Requiere una revisión moral y espiritual.
“(…) la religión puede, a la larga, producir en el hombre un cambio tan fundamental en su naturaleza como para permitir que ajuste las relaciones económicas de la sociedad. Solamente asf puede el hombre controlar las fuerzas económicas que amenazan con perturbar la base de su existencia, y puede, de esta manera, afirmar su dominio sobre las fuerzas de la naturaleza–” Shoghi Effendi, 26 de Diciembre 1935, extracto de carta a un individuo
Creo que la humanidad ha alcanzado ese nivel de madurez. Espero que no se necesiten más crisis y desastres para inspirarnos a encontrar una mejor manera de organizar nuestros asuntos, incluida la economía.
Por qué las lecciones de COVID-19 me dan esperanza para la unidad global
Cuando era niño, mis padres me enseñaron que el objetivo de mi fe, la Fe Bahá’í, era la unidad de la humanidad, y mi deber principal era servir a la humanidad para lograr ese objetivo. Incluso cuando era niño, entendí que era un trabajo importante y pensé que todos lo verían de esa manera.
Para motivarme, memoricé citas sobre la unidad de Bahá'u'lláh, el profeta y fundador de la Fe Bahá’í, como estas:
Sois todos las gotas de un único océano, el follaje de un solo árbol.
Sed como los dedos de una sola mano y los miembros de un mismo cuerpo.
Pronto la sociedad me enseñó que estas ideas eran solo para soñadores que no entienden la vida de las personas y los problemas reales del mundo. Sin embargo, a medida que crecía, nunca cuestioné mi objetivo. Me volví cada vez más consciente de los obstáculos. Sabía que había problemas graves, pero creía que podríamos encontrar soluciones si la humanidad realmente lo intentara.
Hay muchas razones por las que la humanidad ha optado por ignorar la pobreza y la erradicación de enfermedades, solo por nombrar dos de estos problemas. La razón principal es la falta de voluntad, a pesar de que todas las grandes religiones, poetas y pensadores han defendido la necesidad de solucionar dichos problemas a lo largo de los siglos. Vi este razonamiento como una excusa para ni siquiera intentar cambiar las cosas.
Sin meterme en el lado político, me he centrado en la voluntad de encontrar una cura. La forma en que el mundo ha lidiado con COVID-19 al encontrar una vacuna en poco tiempo ha demostrado que cuando deseamos algo desesperadamente, encontramos la manera de conseguirlo sin importar lo difícil que sea.
A pesar de los serios problemas para encontrar una cura para COVID-19 y fabricar una vacuna, fue sorprendente observar la eficiencia con la que los diferentes gobiernos se
comunicaban y compartían información. ¡Qué rápido se eliminaron todas las barreras y obstáculos! Cómo cooperaron los gobiernos del mundo y, lo que es más importante, trabajaron voluntariamente con las empresas productoras de vacunas.
Los gobiernos hicieron todo lo posible por estar al servicio y los deseos de los fabricantes de vacunas. Por parte de los fabricantes, redujeron la burocracia, simplificaron todos sus procesos y rápidamente idearon una vacuna eficaz. Es histórico lo que han logrado y la rapidez con que lo han producido y probado.
A medida que se desarrollaban las vacunas, las deliberaciones más impresionantes, para mí, fueron las discusiones sobre cómo las naciones en proceso de desarrollo no deberían quedarse atrás en términos de acceso a la vacuna por motivos de asequibilidad. Eso demostró una conciencia y simpatía por las naciones que no tienen la tecnología ni los recursos financieros. Hemos demostrado que la humanidad puede hacer frente a grandes problemas y superarlos cuando aprovechamos nuestra humanidad y resolvemos los problemas que amenazan al mundo.
Como explico Abdu'l-Bahá, el hijo de Bahá'u'lláh y su sucesor designado durante un discurso en 1912 en la ciudad de Nueva York:
“Reflexionad cómo nada que no sea un poder espiritual puede inducir esta unificación, pues las condiciones materiales y los aspectos mentales son tan ampliamente diferentes que el acuerdo y la unidad no son posibles por medios externos. Sin embargo, es posible, que todos se vuelvan unidos mediante un solo espíritu, del mismo modo que todos reciben luz de un solo sol. Por tanto, asistidos por el Centro colectivo y divino que es la ley de Dios y la realidad de Su Manifestación, estamos en condiciones de superar estas condiciones hasta que desaparezcan por completo y las razas avancen–” ‘Abdu’l-Bahá, Charlas en Nueva York, página 80
Ha llegado el momento de comprender que la unidad de la humanidad no es un sueño o un lema vacío, sino un elemento esencial para afrontar nuestros problemas. Necesitamos seguir uniéndonos utilizando un enfoque internacional en lugar de una visión estrecha del nacionalismo. Esta pandemia, como el problema del medio ambiente, hizo que las fronteras entre países fueran irrelevantes. Si ampliamos nuestro horizonte, no será a costa del amor a nuestra patria. Demuestra que amamos a nuestro país y queremos que prospere y prospere
junto con el resto del mundo. Como escribió Bahá'u'lláh hace casi 150 años, "Gloria no en el amor por tu país, sino en el amor por toda la humanidad".
La tarea urgente ahora es llamar la atención del mundo sobre la importancia y la urgencia de unirnos como una sola familia humana para que con nuestras energías colectivas podamos hacer frente a los desafíos que enfrentamos. Está claro que muchos problemas mundiales no habrían comenzado si hubiera habido unidad y cooperación entre las personas y los gobiernos del mundo.
El Creador del universo desea que su gente viva en armonía y paz. Ha llegado el momento de aceptar este hecho fundamental de que la supervivencia y la prosperidad del mundo dependen de la unidad de su pueblo. La ciencia y la tecnología han creado las herramientas para la unificación del mundo, y esta pandemia demostró cuán estrechamente estamos conectados y cómo estamos juntos en él. La tecnología ha eliminado las barreras físicas y ahora tenemos que eliminar las barreras en nuestros corazones y mentes y vernos a nosotros mismos como una raza, un pueblo y una familia.
9 tips Prácticos económicos y morales necesarios
El mundo entero se enfrenta a una crisis económica como nunca antes habíamos enfrentado: la gran brecha entre riqueza y pobreza extrema se hace cada vez más amplia.
En París, hace más de cien años, ‘Abdu’l-Bahá, hijo de Bahá’u’lláh, el Profeta y fundador de la Fe de Bahá’í, lo expresó así:
“Los gobiernos de los distintos países deberán ajustarse a la Ley Divina, que otorga igual justicia a todos. Ésta es la única manera de abolir la deplorable futilidad de la riqueza exagerada, así como la miserable, desmoralizante y degradante pobreza. Hasta que esto no sea un hecho, no se habrá obedecido la ley de Dios–” ‘Abdu’l-Bahá, La sabiduría de ‘Abdu’l-Bahá, página 189
La crisis económica, la brecha cada vez mayor entre ricos y pobres, la grave injusticia económica y muchos otros problemas más que han desconcertado a los expertos nos han obligado a reexaminar todo el sistema y hacer cambios fundamentales, antes de que colapse el sistema como casi lo hizo en 2008.
Un reciente titular de noticias resume los problemas económicos que enfrenta la humanidad: “Un CEO de una de las cinco principales marcas mundiales de moda tiene que trabajar durante solo cuatro días para ganar lo mismo que una costurera en Bangladesh ganaría en toda una vida”.
Los problemas económicos comenzaron desde el principio cuando Adam Smith, el padre de la economía moderna, escribió “La riqueza de las naciones”. Ese libro se convirtió en una escritura sagrada y referente para muchos economistas. Smith describió la economía como la ciencia de crear riqueza, pero excluyó la moral y la espiritualidad en sus teorías. Hizo del interés propio el motor de cada sistema económico.
Según Adam Smith, todos naturalmente intentan maximizar su propia satisfacción. Esa filosofía egoísta se convirtió en el caldo de cultivo de la avaricia, que ha sido la causa de tantos problemas económicos en el mundo.
Pero muchos de los seguidores de Adam Smith no consideran que Smith fue el primero en reconocer la importancia económica de la moralidad en su libro anterior “La Teoría de los Sentimientos Morales”, escrito en 1759, siete años antes de escribir “La Teoría de las Naciones”.
En su libro anterior, Smith reconoció el peligro inherente de la riqueza, incluso cuando aportó ideas para generarla:
“La disposición a admirar, y casi a adorar, al rico y al poderoso y a despreciar o al menos menospreciar a las personas pobres y de medios limitados, aun cuando sean necesarias para establecer y para mantener la distinción de jerarquías y el orden social, es a su vez la causa más grande y universal de la corrupción de nuestros sentimientos morales–” Adam Smith, Teoría de los sentimientos morales, página 3
Los Escritos de la Fe Bahá’í expresan un punto de vista similar, con el siguiente principio fundamental de las enseñanzas de Bahá’u’lláh:
“Es el reajuste y equiparación de las normas económicas de la humanidad. Esto está vinculado con la cuestión de la subsistencia humana. Es evidente que bajo los presentes sistemas y condiciones de gobierno, los pobres están sujetos a la más grande necesidad y miseria, mientras que otros afortunados viven en el lujo y la abundancia mucho más allá de sus necesidades reales. Esta desigualdad de participación y privilegio, es uno de los profundos y vitales problemas de la sociedad humana. Es evidente que existe la necesidad de una equiparación en la distribución mediante la cual todos puedan poseer las comodidades y privilegios de la vida. El remedio debe ser un reajuste legislativo de las condiciones. Los ricos también deben ser misericordiosos con los pobres, contribuyendo de todo corazón a sus necesidades sin verse forzados u obligados a hacerlo. La tranquilidad del mundo estará asegurada mediante el establecimiento de este principio en la vida religiosa de la humanidad–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 124
Este concepto de economía, fundamentalmente diferente de la idea darwiniana de la supervivencia del más apto, se basa en principios espirituales y morales. Las Enseñanzas Bahá’ís apoyan el proceso de espiritualización del sistema económico mediante la internalización de valores morales y espirituales. La economía está hecha para la humanidad, y tiene que reflejar en ella las verdaderas aspiraciones de la humanidad: práctica, ética, moral y espiritual.
Para evaluar nuestro progreso, tenemos que combinar las civilizaciones espirituales y materiales. Estos dos aspectos del desarrollo humano deben ir de la mano, dicen las enseñanzas de Bahá’í, y complementarse entre sí en lugar de negarse:
“La civilización material ha alcanzado un plano avanzado, pero ahora hay necesidad de establecer la civilización espiritual. La civilización material sola no puede satisfacer, no puede enfrentar las condiciones y demandas del época presente; sus beneficios están confinados al mundo de la materia. No hay limitación para el espíritu del hombre, pues el espíritu en sí mismo es progresivo, y si se establece la civilización divina el espíritu del hombre avanzará–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de La Paz Universal, página 118
El mundo necesita desesperadamente un cambio en todos sus sistemas obsoletos, y las enseñanzas de Bahá’í hacen un llamado a que ese cambio se produzca primero a través de una reforma espiritual, un despertar de las almas de la humanidad.
Podemos pensar que no podemos hacer nada sobre el surgimiento de este Nuevo Sistema Económico más espiritual, pero eso no es cierto.
Al introducir valores morales y espirituales en nuestras actividades económicas cotidianas, cada uno de nosotros puede comenzar ese proceso de hacer cambios en nosotros mismos que afectarán a los demás. Esos cambios y acciones económicas, guiados por un profundo sentido de moralidad y servicio a toda la humanidad, ayudarán a construir las bases de una comunidad mundial justa y unificada para ese futuro necesario
Existe una serie de sugerencias económicas prácticas puede ayudarnos a todos a actuar, y también ayudarnos a darnos cuenta de la increíble oportunidad que tenemos para transformar la sociedad. Estas nueve recomendaciones pueden colaborar en nuestras vidas económicas y espirituales:
1. Concéntrese en las preguntas cruciales de la vida, como “¿quién soy yo?” “¿Cuál es el propósito de mi vida?” y “¿cuánto es suficiente?”
2. Comprométase a vivir una vida simple, una vida libre de consumo excesivo y materialismo.
3. Sea honesto en todos sus tratos.
4. Si dirige un negocio, siéntase satisfecho con un margen de beneficio razonable.
5. Justifique espiritualmente cada gasto preguntándose: “¿Es esto realmente necesario?
6. ¿Es bueno para mí, mi familia y toda la familia humana?
7. Tome sus decisiones económicas con la intención de proteger el medio ambiente.
8. En espíritu de servicio a los demás, sea voluntario siempre que le sea posible con el fin de servir a aquellos menos privilegiados o con menos recursos económicos, y/o poder donar a organizaciones de beneficencia.
9. Adopte metas financieras razonables, evitando deudas, ahorrando habitualmente y haciendo que su bienestar espiritual sea independiente de su éxito material.
10. Finalmente, en todos sus tratos con los demás, desarrolle una conciencia de que su prosperidad, bienestar y felicidad dependen de la prosperidad, bienestar y felicidad de cada persona pobre, necesitada y desfavorecida del mundo.
Gratificación retrasada y la próxima vida
La vida me ha enseñado gradualmente los beneficios y la alegría de retrasar mi satisfacción. ¿Pero por qué posponer disfrutar de las recompensas inmediatas por mis esfuerzos? Permíteme explicarte.
La gratificación retrasada no fue siempre algo natural para mí, tuve que aprenderlo a través de la prueba y el error. En caso no estés familiarizado con el concepto, la gratificación retrasada se refiere a la capacidad de posponer algo levemente divertido o placentero ahora, para poder obtener algo aún más divertido, placentero o gratificante más adelante. Por ejemplo, podría relajarse y ver televisión la noche anterior a un examen, o podría practicar la gratificación tardía y estudiar para el examen, esperando relajarse solo después de que termine el examen. Algunos dicen que la disciplina de la gratificación retrasada ayuda a crear éxito verdadero en la vida:
“La capacidad de disciplinarse para retrasar la gratificación a corto plazo para poder disfrutar de mayores recompensas a largo plazo es el requisito previo indispensable para el éxito–” Brian Tracy
Todos queremos disfrutar de las recompensas de nuestros esfuerzos y no hay nada de malo en eso. El problema surge cuando queremos una gratificación instantánea, recompensándonos justo después de que la mitad del trabajo está hecho y, a menudo, antes de que termine el trabajo. En casos extremos, ¡uno se recompensa incluso antes de que comience el trabajo!
Este tipo de gratificación instantánea indica una falta de autodisciplina y autocontrol, una ausencia de propósito en la vida y la incapacidad de establecer metas y cumplirlas. También establece un patrón autodestructivo: si nos recompensamos a nosotros mismos antes de terminar una tarea, nos estamos entrenando para no terminar.
Aquellos que practican la gratificación retrasada demuestran un propósito bien definido en la vida y la necesidad de lograr objetivos valiosos. La gratificación retrasada significa aceptar y tener consciencia de que el viaje de la vida es uno largo y debemos planificarlo.
Entonces, mientras pensaba en cuánto disfrutaría mi tiempo de calidad después de hacer todo lo que esparte mi lista de tareas para el día, tuve un momento “ajá!” Me di cuenta de que nuestras propias vidas, con todas sus complicaciones, nos proporcionan un ejercicio masivo de gratificación tardía.
Nuestra comodidad y progreso en el próximo mundo dependen de sacrificar muchos de nuestros deseos humanos. Para progresar espiritualmente, debemos valorar más la voluntad de nuestro Creador que nuestra propia voluntad. De esa manera podemos disfrutar de nuestro viaje, conscientes de que hemos retrasado la recepción de las recompensas de este mundo físico para el próximo.
Este proceso, en mi opinión, representa la mayor gratificación tardía que uno puede imaginar. La recompensa espiritual de prepararse para la próxima vida y no conformarse con las distracciones del mundo material sirve como un excelente ejemplo de gratificación tardía. La gratificación espiritual en el próximo mundo, nos dicen las enseñanzas Bahá’ís, va mucho más allá de nuestra comprensión humana:
“…la persona religiosa debe pasar por alto sus deseos personales y procurar servir de cualquier modo y de todo corazón al interés público; y es imposible que un ser humano dé la espalda a sus propias ventajas egoístas y sacrifique su propio beneficio por el bien de la comunidad excepto mediante la fe religiosa. Pues que el amor hacia uno mismo aparece inscrito en la misma arcilla del hombre, y no es posible que, sin esperanzas de alguna recompensa sustancial, descuide su propio bien material presente. Sin embargo, la persona que pone su fe en Dios y en las Palabras de Dios – dado que se le ha prometido una recompensa abundante en la próxima vida, de la que está seguro, y dado que los beneficios de este mundo comparados con la gloria y alegría permanentes de los futuros planos de existencia son como nada para ella – abandonará por amor a Dios su propia paz y provecho, consagrándose libremente de alma y corazón al bien común–” ‘Abdu’l-Bahá, El secreto de la civilización divina, página 70
Las enseñanzas Bahá’ís nos dan un recordatorio constante de lo transitorio de este mundo y nos ayudan a centrar nuestros pensamientos y acciones hacia la preparación para el próximo mundo:
“Por lo tanto, él debe prepararse en este mundo para la vida en el más allá. Todo aquello que necesita en el mundo del Reino lo debe obtener aquí. Así como se preparó en el mundo de la matriz adquiriendo las fuerzas necesarias para esta esfera de la existencia, del mismo modo las fuerzas necesarias de la existencia divina deben ser potencialmente obtenidas en este mundo–” ‘Abdu’l-Bahá, La promulgación a la paz universal, página 238
En este mundo material, pasamos nuestras vidas haciendo cosas con la esperanza de obtener las recompensas que estas generarán. Sacrificamos energía mental y física para ganar dinero para poder adquirir las cosas que necesitamos y queremos, pero algunos de nosotros lo gastamos sin pensar mucho en el futuro. Solo un pequeño porcentaje de personas ahorra dinero para que este se acumule hasta el momento en que puedan cambiarlo por las cosas que más desean.
Ahorrar dinero significa gratificación retrasada. Si no gastamos el dinero ahora y lo ahorramos para poder disfrutarlo más tarde cuando lo necesitemos más, entonces estamos practicamos la gratificación tardía. Del mismo modo, ninguna recompensa o gratificación es mayor que llegar al siguiente mundo con la conciencia tranquila, sabiendo que espiritualmente hemos ejercido nuestra energía espiritual y hemos practicado el servicio desinteresado a la humanidad, algo que nos sostendrá en los mundos venideros:
“Has de saber que el Reino es el mundo real y este lugar inferior es tan sólo su sombra extendida. Una sombra no tiene vida propia; su existencia es sólo una fantasía y nada más; no son sino imágenes reflejadas en el agua que al ojo aparecen como pinturas–” ‘Abdu’l-Bahá, Selecciones de los escritos de ‘Abdu’l-Bahá, página 134
Desde el momento en que nacimos, nuestros cuerpos están viajando hacia el final de este reino físico. Todos abandonaremos este mundo físico y entraremos en el espiritual, tarde o temprano, esperemos que con la consciencia de que este mundo fue simplemente una breve parada en el largo viaje de nuestra alma, que finalmente alcanzará la presencia de nuestro Creador. Cuando olvidamos ese objetivo final, necesitamos recordatorios:
“El espíritu del hombre necesita la protección del Espíritu Santo. Así como él avanza por etapas progresivas desde el mero mundo físico del ser al reino intelectual, así también se desarrolla en forma ascendiente en atributos morales y gracias espirituales. En el proceso de este logro siempre necesita los dones del Espíritu Santo… Así cómo el niño nace a la luz de este mundo físico, el hombre intelectual debe nacer a la luz del mundo de la Divinidad En la matriz de la madre el feto es inconsciente del mundo de la existencia material; pero después de su nacimiento contempla las maravillas y bellezas de un nuevo reino de vida y existencia. En el mundo de la matriz es totalmente ignorante e incapaz de percibir estas nuevas condiciones, pero después de su transformación descubre el sol radiante, los árboles, las flores y una infinita gama de bendiciones y bondades, esperándolo En el plano y reino humanos el hombre es cautivo de la naturaleza e ignora el mundo divino hasta que no emerge, por el hálito del Espíritu Santo, de las condiciones físicas de limitación y privación. Entonces contempla el dominio de la realidad del reino espiritual, se da cuenta de las estrechas limitaciones del mundo humano de la existencia y toma conciencia de las ilimitadas e infinitas glorias del mundo de Dios. Por tanto, no importa cuanto pueda avanzar el hombre en el plano físico e intelectual, siempre necesita de las ilimitadas virtudes de la Divinidad, de la protección del Espíritu Santo y del rostro de Dios–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación a la Paz Universal, página 63
Encontrando sentido en tiempos confusos
Los acontecimientos en el mundo en estos días desconciertan tanto a los eruditos como a los ignorantes, confunden a los jóvenes y a los viejos, y dejan perplejos a las personas de todas las ideologías y religiones.
Como Bahá’í, tanto extraños como amigos quieren saber qué pienso sobre los problemas aparentemente irresolubles del mundo. Incluso si no saben mucho sobre la Fe Bahá’í, por lo general tienen la sensación de que mi Fe me da razones para ver los eventos mundiales de manera diferente. Entonces les digo que los Bahá’ís creen que el futuro de la humanidad es brillante, pero también que la humanidad no puede resolver estos trastornos utilizando ideologías de tiempos pasados o incluso soluciones sacadas de bases de datos digitales.
Ellos se preguntan sobre la razón de estos problemas, y me veo obligado a decirles que las enseñanzas Bahá’ís mencionan como una de las causas la falta de moralidad y la falta de espiritualidad en el mundo:
“Todas las condiciones y requisitos del pasado, inservibles e inadecuados para el tiempo presente, están pasando por una reforma radical. Por tanto, es evidente que la enseñanza religiosa espuria y falsa, formas de creencias anticuadas e imitaciones ancestrales, las cuales están en divergencia con los fundamentos de la realidad divina, deben desaparecer o ser reformadas. Deben ser abandonadas y nuevas condiciones deben ser reconocidas. La moral de la humanidad debe sufrir un cambio. Nuevos remedios y soluciones para los problemas humanos deben ser adoptados. Los mismos intelectos humanos deben cambiar y someterse a la reforma universal. Del mismo modo que los pensamientos e hipótesis del pasado son hoy inútiles, del mismo modo los dogmas y códigos de invención humana son obsoletos e improductivos en el ámbito de la religión.
Más aún, es cierto que son causa de enemistad y llevan a la contienda en el mundo de la humanidad; la guerra y el derramamiento de sangre provienen de ellos, y la unidad de la humanidad no es reconocida en su cumplimento. Por tanto, es nuestro deber en este siglo radiante investigar los elementos de la religión divina, buscar las realidades que subyacen en le unidad del mundo de la humanidad y descubrir la fuente de la camaradería y la armonía, que unirá a la humanidad con el lazo celestial del amor–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación a la Paz Universal, página 159
La humanidad ha perdido su compás moral e incluso la historia de la humanidad no puede ayudarnos a encontrar nuestra salida, porque los cambios han acelerado tan rápido que no tenemos un punto de referencia histórico para ello. Pero sí sabemos cuántas veces la humanidad ha llegado al punto de no retorno y ha encontrado una manera de salir de situaciones aparentemente imposibles. La Segunda Guerra Mundial es un excelente ejemplo de una época en que todo parecía muy oscuro y sin esperanza y, sin embargo, las fuerzas del bien lograron prevalecer.
Sin embargo, independientemente de la historia, es difícil negar la gravedad de nuestra situación mundial actual: la difícil situación de millones de refugiados que huyen del terror y la miseria económica; el nacionalismo extremo que conduce a la elección de gobiernos en todo el mundo que hacen cumplir estrictos controles fronterizos, dejando que las poblaciones migrantes sufran condiciones degradantes; el cambio climático que amenaza la existencia del mundo hasta el punto de que la generación joven se pregunta si realmente tiene un futuro; el fundamentalismo religioso y el fanatismo se están extendiendo en todos los rincones del mundo, el exceso de desinformación y propaganda que ha reemplazado la decencia, el discurso respetuoso y los hechos reales.
Los escritos Bahá’ís me han ayudado a tener claro lo que está sucediendo y cómo se verá el futuro. Creo en la resiliencia de la humanidad y también creo en la realidad de la guía Divina, que ha ayudado a la humanidad a llegar a este punto desde nuestros inicios en la Edad de Piedra. Veo la situación actual en el mundo como un proceso que la humanidad tiene que soportar, porque cuando Bahá’u’lláh proclamó su mensaje a los gobernantes y a los pueblos del mundo, les advirtió sobre las consecuencias de su rechazo:
“El mundo padece y su agitación aumenta día a día. Su rostro se ha vuelto hacia el descarrío y la incredulidad. Tal será su condición que exponerla ahora no sería aceptable ni correcto. Su perversidad continuará por largo tiempo. Y cuando llegue la hora señalada, aparecerá súbitamente aquello que hará temblar los miembros del cuerpo de la humanidad Entonces, y sólo entonces, será desplegado el Estandarte Divino, y el Ruiseñor del Paraíso gorjeará su melodía–” Bahá’u’lláh, Pasajes de los escritos de Bahá’u’lláh, página 62
“…que tan solo el fuego de una severa aflicción, de intensidad sin igual, puede fusionar y unificar las entidades discrepantes, que constituye lo elementos de la civilización actual, en los componentes necesarios de la comunidad mundial del futuro–” Shoghi Effendi, El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, página 83
La humanidad actual se encuentra en una encrucijada y cada individuo tiene el privilegio de ser parte del plan para contribuir a conducirla hacia la unidad y la armonía. Entonces les digo a mis amigos que aunque tienen una imagen acertada de los problemas del mundo, están equivocados al darse por vencidos y aceptar la derrota mientras la lucha entre las fuerzas de construcción y destrucción se desenvuelve a nuestro alrededor. Esta agitación actual nos está dando una señal para que podamos desempeñar nuestro papel en el desarrollo de un nuevo sistema de gobernanza global basado en nuestro aspecto espiritual:
“Mediante el poder de Bahá’u’lláh todos estarán unidos. Él izó este estandarte de la unidad de la humanidad en la prisión. Cuando se hallaba sometido al destierro por dos reyes, mientras era un refugiado de los enemigos de todas las naciones, durante los días de su largo encarcelamiento, escribió a los reyes y gobernantes del mundo con palabras de maravillosa elocuencia, acusándolos seriamente y convocándolos al divino estandarte de la unidad y justicia. Los exhortó a la paz y al acuerdo internacional, haciéndolos responsables del establecimiento de un cuerpo internacional de arbitraje, de un congreso de naciones con delegados seleccionados de todos los países y gobiernos, que constituiría una corte universal de justicia para solucionar disputas internacionales–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 216
En cuanto a las tendencias de la actualidad, parece que en la mayoría de los casos, la amabilidad y la cooperación hacia nuestro prójimo han pasado a un segundo plano ante el nacionalismo y el interés propio. Creo que estas tendencias son los “últimos hurras” del viejo orden en decadencia, cuyos seguidores están haciendo un intento desesperado por mantener el control político. Sí, los cambios en el mundo son rápidos y confusos, y la mayoría de las personas a cargo de formular políticas y leyes se aferran a objetivos de poca visión en lugar de trabajar para mejorar las condiciones del mundo en todas las áreas de la vida.
Pero toda esta agitación nos brinda la oportunidad de reexaminar nuestros valores, aferrarnos a la visión de un mundo unido y pacífico y convertirnos en una parte poderosa de su construcción de un futuro mejor.
Vivimos en una era de milagros
Vivimos en una era de milagros, y ni siquiera lo sabemos.
A menudo me encontraba deseando vivir en la época de algunos de los héroes que participaron en grandes eventos históricos y luchar junto a ellos en sus batallas. Cómo los admiraba e idealizaba. Cómo me hubiera gustado estar con ellos y ayudarlos en todo lo posible en sus batallas contra la ignorancia y la injusticia, y al hacerlo participar en eventos importantes en la historia de la humanidad.
Todos tenemos algunos héroes del pasado que admiramos. Para mí, como Bahá’í, he querido vivir en los primeros días de la dramática historia de mi Fe, con esos grandes hombres y mujeres que arriesgaron todo, incluso sus vidas, por sus valiosas creencias. Fueron atormentados y encarcelados en las peores prisiones para persuadirlos de que se retractaran de su Fe, pero eso solo los hizo más decididos y valientes. La mayoría sufrió y murió por sus creencias. Esas historias de valentía me inspiran.
Sin embargo, recientemente me he centrado más en lo que está sucediendo ahora. Las noticias se concentran en los eventos negativos, pero trato de ver el lado positivo de nuestra época, y mientras continúo haciéndolo más me doy cuenta de que las maravillas de nuestro mundo moderno se pasan por alto debido a la inclinación negativa que prevalece en gran parte del mundo noticiero.
Lo encontré fascinante mientras buscaba más y observaba con un ojo más bien investigador. Soy de la generación que no creció con los muchos artilugios asombrosos que son tan comunes hoy en día, por lo que no los veo con un ojo apático sino con una sensación de asombro. No los doy por sentado, así que puede imaginar por qué llamó al tiempo presente una era de milagros.
Estos días, prometidos por religiones y personas de visión en el pasado, son verdaderamente milagrosos. Cuando ‘Abdu’l-Bahá, el hijo y sucesor de Bahá'u'lláh, el profeta y fundador de la Fe Bahá’í, vino a América del Norte para hablar y difundir los ideales Bahá’ís hace más de un siglo, Él dijo:
“Desde todo punto de vista el mundo de la humanidad está sufriendo una reforma. Las leyes de gobiernos y civilizaciones anteriores están en proceso de revisión; las teorías e ideas científicas se están desarrollando y progresan para hacer frente a un nuevo conjunto de fenómenos; las invenciones y los descubrimientos están penetrando campos hasta ahora desconocidos, revelando nuevas maravillas y secretos ocultos del universo material; las industrias tienen una extensión y producción más amplia; en todas partes del mundo de la humanidad se halla trastornado por una actividad evolutiva que indica la muerte de las viejas condiciones y el advenimiento de la nueva era de reforma–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 419
Después de reflexionar acerca de ello, comprendí que a mis héroes les hubiera encantado experimentar el presente, no sólo por las nuevas invenciones y descubrimientos, sino para ver cómo nos acercamos al Día Prometido cuando la humanidad se unifique y establezca una nueva mancomunidad mundial.
Puede sonar demasiado optimista escribir sobre estas cosas en un momento en el que parece que el mundo se está desmoronando, cuando se desatan numerosas guerras y conflictos, pero los Bahá’ís creemos que estos eventos, tanto positivos como negativos, son parte de un mayor plan:
“El equilibrio del mundo ha sido trastornado por la vibrante influencia de este más grande, este nuevo Orden Mundial. La vida ordenada de la humanidad ha sido revolucionada por medio de este Sistema único y maravilloso, nada semejante al cual jamás han presenciado ojos mortales–” Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas, página 85
Mírelo de esta manera: para construir la casa de sus sueños, debe desmantelar la vieja, y comenzar a construir una estructura nueva, bien diseñada y hermosa. De la misma manera, las enseñanzas Bahá’ís dicen que el antiguo orden; con sus teorías, sistemas y estructuras en ruinas en los ámbitos económico, político, educativo, sanitario y otros, no puede satisfacer las necesidades de la actual generación de la humanidad. Todos estos trastornos son los signos de su mal funcionamiento y la razón de su deterioro. Esto no indica el fin del mundo; en cambio, significa la llegada de un hermoso mundo nuevo. Las enseñanzas Bahá’ís dicen que estamos próximos a estos grandes cambios. La mayoría de la gente ahora está de acuerdo en que las
cosas no están funcionando y no es necesario que nos convenzan de que necesitamos un sistema mejor.
Ahora, con las enseñanzas Bahá’ís señalando el camino hacia una civilización futura más unificada, pacífica y amorosa, podemos dedicar nuestra energía a sentar las bases:
“This commonwealth must, as far as we can visualize it, consist of a world legislature, whose members will, as the trustees of the whole of mankind, ultimately control the entire resources of all the component nations, and will enact such laws as shall be required to regulate the life, satisfy the needs and adjust the relationships of all races and peoples. A world executive, backed by an international Force, will carry out the decisions arrived at, and apply the laws enacted by, this world legislature, and will safeguard the organic unity of the whole commonwealth. A world tribunal will adjudicate and deliver its compulsory and final verdict in all and any disputes that may arise between the various elements constituting this universal system. A mechanism of world inter-communication will be devised, embracing the whole planet, freed from national hindrances and restrictions, and functioning with marvellous swiftness and perfect regularity. A world metropolis will act as the nerve center of a world civilization, the focus towards which the unifying forces of life will converge and from which its energizing influences will radiate” Shoghi Effendi, The World Order of Baha’u’llah, página 203
¿Quién de entre las generaciones pasadas no querría presenciar el advenimiento de una nueva era? Estamos siendo testigos de cómo se derrumba la vieja estructura y cada día se inventa una nueva herramienta. Tenemos el plano de la nueva estructura en la mano y estamos preparando nuestro equipo mientras esperamos ansiosamente comenzar la construcción. Gracias a la nueva revelación de Bahá'u'lláh, ahora tenemos el diseño de esa estructura futura, pero primero, la humanidad en su conjunto debe unirse para participar en esta empresa, porque este nuevo mundo pertenece a todas las personas de la Tierra.
Entendiendo el dinero con una visión espiritual
Toda mi vida como estudiante de economía y también como capacitador en el sistema educativo, me ha maravillado la falta de conocimiento financiero en nuestra sociedad.
Como Bahá’í, mi fe le da mucha importancia a la educación y siempre enfatiza la educación espiritual y material:
“El requisito primario y más urgente es la promoción de la educación. Resulta inconcebible que pueda nación alguna lograr la prosperidad y triunfar sin que haya adelanto en este capítulo fundamental y primordial–” ‘Abdu’l-Bahá, El Secreto de la Civilización Divina, página 105
“El progreso es de dos clases: material y espiritual. El primero se logra a través de la observación de la existencia que nos rodea y constituye el fundamento de la civilización. El progreso espiritual se obtiene mediante los hálitos del Espíritu Santo y es el despertar del alma consciente del hombre para percibir la realidad de la Divinidad. El progreso material asegura la felicidad del mundo humano. El progreso espiritual asegura la felicidad y continuación eterna del alma–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 154
La educación tiene un objetivo fundamental: preparar a los jóvenes estudiantes para la vida adulta que les espera. Sin embargo, en mi experiencia, nuestro sistema educativo generalmente se las arregla para ignorar por completo uno de los aspectos más críticos de sus vidas: la educación financiera. Dado que "el progreso material asegura la felicidad del mundo humano", les estamos fallando a nuestros estudiantes si los dejamos sin educación sobre los aspectos materiales y monetarios de la vida.
No estoy seguro de por qué quienes diseñan sistemas educativos no creen que la administración económica sea fundamental. Cualquiera sea la razón, puedo decir que muchos de mis exalumnos se me han acercado y me han dicho: "Me engañaron durante años porque nadie me enseñó a administrar mis finanzas".
Los estudiantes de hoy suelen salir de la escuela con deudas gigantescas, lo que puede paralizar su futuro. No saben cómo administrar o ahorrar, por lo que muchos gastan lo que ganan y, en la mayoría de los casos, gastan mucho más que sus ingresos, lo que pronto puede llevarlos a la quiebra. Si no dejan la escuela con un endeudamiento masivo de préstamos estudiantiles, es probable que hayan acumulado una deuda importante en la tarjeta de crédito durante la escuela secundaria y la universidad. Un estudio reciente en The Journal of Applied Social Psychology concluyó que debemos educar a los estudiantes en conocimientos financieros.
La deuda de tarjetas de crédito entre los estudiantes universitarios ha recibido una atención cada vez mayor. Este estudio exploró factores hipotéticos como causas y efectos de la deuda de tarjetas de crédito en 448 estudiantes en cinco campus universitarios. Los estudiantes informaron un promedio de $1,035 (£ = 745) en deudas, incluidos los estudiantes sin tarjetas de crédito o deudas en las tarjetas de crédito. La falta de conocimiento financiero, la edad, la cantidad de tarjetas de crédito, el retraso en la gratificación y las actitudes hacia el uso de tarjetas de crédito se relacionaron con la deuda… Los estudiantes que reportaron una mayor deuda reportaron un mayor estrés y una disminución del bienestar financiero. Los resultados destacan la necesidad de una educación financiera integral entre los estudiantes universitarios.
Nuestro sistema educativo tiene como objetivo formar a los estudiantes con las herramientas para que tengan éxito materialmente, pero rara vez enseñan el significado real de ese éxito. Sí, las escuelas de negocios enseñan el concepto de competencia y la eliminación de rivales como medio de éxito, pero sin mencionar las virtudes de la cooperación.
En una escala más amplia, gran parte de nuestra educación superior sigue la antigua noción materialista de que tener más dinero es la meta más alta del éxito, sin mencionar el lado espiritual o moral de la vida. Si comenzáramos a enseñar a los estudiantes más sobre la alfabetización financiera y espiritual, podrían aprender cómo convertir la riqueza material en éxito espiritual:
“La riqueza es digna de elogio en máximo grado, si la persona la adquiere por su propio esfuerzo y por la gracia de Dios, mediante el comercio, la agricultura, las artes e industrias, y si es dedicada a propósitos altruistas. Pero, sobre todo, si una persona
juiciosa y llena de recursos acomete medidas que redunden en el enriquecimiento universal de las masas del pueblo, no habría empresa mayor que ésta y figuraría a los ojos de Dios como un logro supremo, pues tal benefactor atendería a las necesidades y garantizaría la comodidad y bienestar de una gran multitud. La riqueza es muy encomiable, siempre que toda la población sea rica. Sin embargo, si sólo unos pocos poseen riquezas desproporcionadas, mientras que el resto se encuentra empobrecido, y no hay fruto ni beneficio que resulte de semejante abundancia, entonces es ésta tan sólo una carga para su poseedor–” ‘Abdu’l-Bahá, El Secreto de la Civilización Divina, página
Si enseñamos a nuestros estudiantes y a nuestros hijos sobre el valor básico del dinero y las formas de administrarlo y gastarlo de manera responsable, ellos pueden aprender sobre la importancia de planificar a largo plazo y ahorrar para los días más difíciles Si enseñamos a nuestros estudiantes y niños sobre el amor por la humanidad, pueden aprender sobre el hecho de que pueden usar el dinero para buenas causas:
“Si, por otra parte, se invierte en la promoción del conocimiento, en la fundación de escuelas elementales y de otra categoría, en la promoción del arte y de la industria, en la formación de los huérfanos y de los pobres –en resumen, si se dedica al bienestar de la sociedad–, su poseedor figurará ante Dios y el hombre como la persona más excelente de entre quienes viven en la tierra y será contada como uno de los moradores del paraíso–” ‘Abdu’l-Bahá, El Secreto de la Civilización Divina, página 33-34
Cualquiera que sea la razón de este déficit de conocimientos financieros en nuestro sistema educativo o nuestra sociedad, debemos comenzar a dejar en claro que con nuestras acciones podemos dar un ejemplo a otros sobre cómo nuestras posesiones materiales pueden usarse para el mejoramiento de la humanidad. Podemos enfrentar y vencer el cáncer del materialismo mediante la educación y hacer una contribución duradera al bienestar de la humanidad.
Espiritualidad: La sorprendente solución a nuestros problemas económicos
Todo el mundo sabe que tenemos cuerpos, pero muchos no están tan seguros de la existencia del alma.
Por supuesto, el cuerpo tiene necesidades —alimento, ropa, refugio, atención médica— y tradicionalmente ha sido tarea de la economía satisfacer esas necesidades.
Sin embargo, considere esto: ¿qué pasa si el alma y el cuerpo son realidades de igual importancia? O aún más, ¿y si el alma vive eternamente? Si eso es cierto, ¿no deberíamos priorizar las necesidades eternas del alma sobre las necesidades temporales del cuerpo, o al menos darles la misma importancia?
Con estas suposiciones, las necesidades del alma se convierten en una prioridad. El papel del cuerpo, apoyar al alma viviendo de manera saludable el mayor tiempo posible para que el alma tenga la oportunidad de lograr más en esta vida, significa que no podemos ignorar nuestros cuerpos. Necesitamos cuidarlos porque el cuerpo sostiene el alma; es el templo del alma. Este supuesto básico, desde una perspectiva Bahá’í, debe sustentar todos los sistemas económicos:
“La excesiva desigualdad entre ricos y pobres, fuente de grandes sufrimientos, mantiene al mundo en estado de constante inestabilidad, virtualmente al borde de la guerra. Pocas sociedades han encarado de forma efectiva esta situación. La solución exige la aplicación conjunta de enfoques espirituales, morales y prácticos. Hay que observar el problema con una mirada nueva, libre de polémicas económicas e ideológicas, lo cual implica consultar con expertos en una amplia gama de disciplinas y lograr la participación de las gentes que resultarían directamente afectadas por las decisiones que deben tomarse con urgencia. Es un asunto que está ligado no sólo con la necesidad de eliminar los extremos de riqueza y pobreza, sino también con aquellas realidades espirituales cuya comprensión puede producir una nueva actitud universal. El promover tal actitud es ya, en sí mismo, una parte importante de la solución–” La Casa Universal de Justicia, La Promesa de la Paz Mundial, sección 3
Adam Smith, considerado el padre de la economía moderna, también hizo algunas suposiciones básicas con el fin de proporcionar más bienes para las necesidades del hombre. Basado en sus observaciones, Smith construyó su sistema económico teórico. Una de las suposiciones que hizo fue que el hombre siempre actúa en sus propios intereses y quiere maximizar su satisfacción, por lo que creía que el interés propio sin restricciones en las economías de libre mercado conduce a la prosperidad económica.
Las otras suposiciones que Smith mencionó en su famoso libro La riqueza de las naciones incluyeron el uso del término "mano invisible", una metáfora para describir la autorregulación de los mercados capitalistas. También defendió la “economía del laissez- faire”, lo que significaba que los gobiernos no deberían interferir y que los mercados económicos deberían deberían ocuparse de sus problemas. Expuso cómo el interés propio racional y la competencia pueden conducir a la prosperidad económica.
Estos dos principios fundamentales del sistema económico introducidos por Adam Smith fueron adoptados por otros economistas. El principio de maximizar la satisfacción creó un sentido de individualismo que fue elogiado y fue la fuente de inspiración para muchos. Pero esta tendencia del pensamiento económico, sin ninguna interferencia de gobiernos u otras agencias, creó un caldo de cultivo para la codicia y la explotación. Resultó en sociedades que carecían de empatía e ignoraban la difícil situación de los pobres y necesitados. En esas sociedades, el espíritu de dar y compartir menguó, y gradualmente la brecha entre ricos y pobres se hizo mayor. La acumulación de riqueza comenzó a considerarse como el mayor logro en la vida de una persona. Hacerse rico se convirtió en el objetivo de todo hombre y no se cuestionó el costo de lograrlo.
Pero si el cuerpo y sus necesidades se convierten en una barrera u obstáculo para el progreso del alma, entonces hay un problema serio. En estos días, en la vida económica de la humanidad, el cuerpo y sus deseos se han apoderado de las necesidades y deseos del alma. El sirviente se ha convertido en amo, y se desperdician preciosas vidas humanas en la búsqueda de los deseos del cuerpo. Las enseñanzas Bahá’ís explican:
“El alma del hombre es el sol que ilumina su cuerpo y del cual deriva su sustento, y debe considerarse así–” Bahá’u’lláh, Pasajes de los escritos de Bahá’u’lláh, página 179
Debido a que hemos priorizado las necesidades del cuerpo sobre las necesidades del alma, la situación económica del mundo se ha salido de control. A las grandes disparidades económicas que han causado este énfasis excesivo en el cuerpo, tenemos que admitir que solo la espiritualidad puede hacerle frente; a la propagación mundial de esta enfermedad de la codicia y el egocentrismo. Debido al enorme sufrimiento de los pobres, tenemos que encontrar formas de traer un nuevo sentido de justicia al mundo.
Para hacer todo eso, necesitamos retroceder unos pasos y definir el propósito y la naturaleza de la economía y luego tratar de encontrar soluciones a sus problemas:
“The secrets of the whole economic question are Divine in nature, and are concerned with the world of the heart and spirit–” ‘Abdu’l-Bahá , The Bahá’í World, Volume IV, p. 448
En el pasado, buscamos en la dirección equivocada las soluciones a los problemas económicos del mundo. Pero a medida que la situación económica empeora y se vuelve más desesperada para tantas personas en todo el mundo, podemos empezar a considerar soluciones espirituales y morales a los problemas económicos de nuestra civilización. El alma sabe y puede guiarnos para construir un nuevo sistema económico que pueda acomodar todos los aspectos de la vida, para toda la humanidad. Las enseñanzas Bahá’ís dicen:
“El poder del alma racional descubre las realidades de los seres, comprende sus particularidades y penetra en los misterios de la existencia. Todas las ciencias, conocimientos, artes, maravillas, instituciones, descubrimientos y empresas proceden de la inteligencia del alma racional–” ‘Abdu’l-Bahá , Contestación a Algunas preguntas, páginas 267, 268
Pero ¿Dónde empezamos? Quizás aceptando el hecho de que hay más en la humanidad que nuestras necesidades materiales, y que nuestras necesidades espirituales deben ser reconocidas y convertirse en el punto focal de nuestra vida. Al reconocer nuestras necesidades espirituales internas y combinarlas con las necesidades físicas, tendremos el ímpetu y la percepción para crear un sistema económico equilibrado que cubra todos los aspectos de nuestra vida y nos permita alcanzar los deseos de nuestra alma.
La historia de la economía nos ha demostrado que un sistema sin guía espiritual puede perder su efectividad y eventualmente volverse opresivo y cruel. Las enseñanzas Bahá’ís brindan la
orientación que el mundo necesita para remediar las injusticias cometidas contra las personas pobres y desfavorecidas de la sociedad. Al implementar soluciones espirituales a nuestros problemas económicos, podemos resolver esas injusticias.
El concepto Bahá’í de un "buen préstamo"
Como economista, frecuentemente me preguntan: ¿Cuál es una tasa de interés justa?
La tasa de interés es un concepto importante en el campo económico, pero lamentablemente se ha convertido más en un método de explotación que en un medio de ayuda, particularmente para aquellos que luchan por sobrevivir en un mundo materialista.
Los préstamos para estudiantes terciarios son un buen ejemplo. Algunos préstamos para estudiantes cobran tasas de interés escandalosas, lo que coloca a los estudiantes pobres en una tremenda deuda. La deuda promedio por préstamos estudiantiles en los Estados Unidos, por ejemplo, es de 20,000 dólares por estudiante. Pagar esas deudas puede significar devolver más del doble de esa cantidad a compañías de préstamos abusivas.
Pero todo el sistema económico y bancario del mundo depende de los intereses, por lo que la pregunta es: ¿cuál es su origen y por qué se ha convertido en un factor tan dominante en el sistema económico?
Los gobiernos, los bancos, las casas de empeño y las prestamistas cobran una tasa de interés. Algunas de esas tasas son tan altas que no solo son inmorales, sino que deberían ser ilegales. El interés se ha convertido en uno de los medios para esclavizar a las personas. En algunas zonas rurales de nuestro planeta todavía se utiliza para controlar la vida de otros y obligarlos a trabajar en lugar de pagar salarios. Aquellos de nosotros que hemos tenido que lidiar con préstamos para estudiantes o préstamos personales, aunque vivamos en países industrializados, a menudo sentimos una sensación de trampa. El interés puede ser un arma con poderes asombrosamente destructivos en términos de control. Pero también puede ser un ángel de misericordia para ayudar a los pobres.
Los gobiernos utilizan los intereses de sus préstamos a otros países, generalmente a los países subdesarrollados, para ayudarlos a construir infraestructura, apoyar a sus fuerzas armadas y alimentar a su gente. La historia está llena de ejemplos de cómo los países pobres fueron explotados con estos préstamos, y cómo los gobiernos de las naciones ricas se aprovecharon de la situación para forzar decisiones a su favor y en su propio beneficio. Estos préstamos se
utilizaron como un medio de extorsión y, en lugar de liberar económicamente a las naciones en desarrollo, sus préstamos con altos intereses las mantuvieron en una servidumbre. Si cree que esto solo se hizo en el pasado, es posible que se sorprenda al saber cuán frecuente es esta práctica en la actualidad.
En la mayoría de los países desarrollados, la tasa de interés está regulada por ley, pero en lugares donde no hay regulación ni supervisión, los bancos privados han cobrado tasas de interés enormes e inmorales.
Los prestamistas no regulados no tienen piedad y, a menudo, se aprovechan de los pobres. En ausencia de regulación, cobran una tasa de interés tan alta como les plazca. Los prestamistas como las casas de empeño y los llamados "payday lenders", prestamistas sin garantía a corto plazo que se caracterizan por altas tasas de interés, a menudo obtienen su dinero de los segmentos más pobres, honorables y menos educados de la sociedad. Son plenamente conscientes de la vulnerabilidad de las personas que acuden a ellos en momentos de gran necesidad cuando no hay otra opción de ayuda, y algunas casas de empeño ven su desgracia como una oportunidad para hacer una gran cantidad de dinero a costa de los más pobres entre los pobres.
Todas estas prácticas predatorias producen beneficios a cualquier precio, sin ninguna otra consideración. El resultado final es ganar dinero y no importa quién resulte dañado o destruido en el proceso. No hay consideración ni lugar para la moralidad en estas acciones.
¿Qué ha hecho la religión con estas prácticas? No debería sorprendernos que la fe judía, el islam y el cristianismo no fomentan la práctica de cobrar intereses. Cristo expulsó del templo a los prestamistas. Lamentablemente, algunos de los seguidores de cada una de estas religiones ignoraron los principios morales y espirituales involucrados y comenzaron a cobrar interés a sus compañeros creyentes.
Las enseñanzas Bahá’ís permiten la práctica de cobrar intereses, pero aplican ciertas condiciones que deben tenerse en cuenta. La condición más importante es que debe ser un "buen préstamo":
“Muy pocas veces se encuentra a una persona que manifieste tal consideración hacia sus congéneres, hacia sus compatriotas o hacia su propio hermano y se muestre tan solícito como para estar dispuesto a conceder un préstamo en términos benevolentes [Préstamos que no devengan interés y se devuelven cuando lo desea el prestatario]–” Bahá’u’lláh, Tablas de Bahá’u’lláh, página 159
Bahá’u’lláh escribió que cobrar intereses era legal, incluyendo que:
“Sin embargo, este es un asunto que debe practicarse con moderación y justicia. Exhortamos a los seres amados de Dios a observar la justicia y la equidad, y hacer lo que incite a los amigos de Dios a mostrar tierna misericordia y compasión entre ellos–” Bahá’u’lláh, Ibid, página 140
Las enseñanzas Bahá’ís reconocen que una alta tasa de interés sobre cualquier préstamo es injusta, porque supone una pesada carga para la vida económica del individuo o de la nación, lo que, a su vez, disminuye la calidad de vida.
Bahá'u'lláh hizo hincapié en el concepto de un buen préstamo, lo que significa que la tasa de interés tenía que ser tal que no representara una carga indebida para el prestatario y que beneficiara a todos. Con un buen préstamo, la persona o empresa que presta el dinero obtiene una cantidad adecuada de interés, y la persona que solicita el préstamo está feliz porque puede pagarlo.
Un buen préstamo básicamente cobra una tasa de interés justa, moderada y razonable, utilizando los principios Bahá’ís de bondad y moderación para ayudar a nuestros semejantes a prosperar materialmente y disfrutar de las necesidades de la vida, y para poner fin a las dificultades financieras para individuos y naciones. Debemos decidir la tasa de interés por la simpatía por los demás y no por la codicia.
Convertirse en un economista místico
¿Alguna vez ha oído hablar de un economista místico? Parece extraño ver estas dos palabras una al lado de la otra, ya que representan dos universos completamente diferentes.
¿Se pueden combinar? ¿Son realmente opuestos? ¿Podemos tener ambos? La brecha entre los dos parece tan grande.
El misticismo simboliza los aspectos superiores o espirituales de nuestras vidas: el desapego del mundo material y de cualquier cosa que sirva como una distracción para lograr la meta de la presencia del Amado. Los místicos creen que si queremos alcanzar la espiritualidad, lo que necesitamos en nuestras vidas es más de Rumi, Kahlil Gibran, los grandes poetas y filósofos inspiradores; y menos de Adam Smith, Karl Marx y otros economistas. Los místicos tienen más interés en atravesar los Siete Valles en nuestro viaje espiritual y menos en computar datos para navegar nuestras vidas económicas.
El viaje de la vida es corto y cada momento es muy valioso, por lo que la pregunta es: ¿por qué dedicar más tiempo al lado material de nuestras vidas que al lado espiritual? Después de todo, no podemos llevar nuestras posesiones materiales al otro mundo.
Un místico ve la muerte en vivir y vivir en la muerte. Ve el principio al final y el final al principio. Ha aprendido por experiencia que todo en este mundo es transitorio, como un espejismo. La brújula de su alma está dirigida directamente hacia el Amado, y nada puede distraerlo de alcanzar el deseo de su corazón. Las joyas y el oro son como el centelleo de las estrellas y nada más. Simplemente brillan y no le sirven de nada en su viaje. Su alma quiere que dedique su tiempo y energías a servir a sus semejantes. Quiere que le dé alabanza y gratitud a su Amado y se pierda en Su amor.
Los economistas y el campo de la economía representan lo que el mundo tiene para ofrecer para el sustento, el placer y la comodidad del cuerpo y los sentidos. La economía nos recuerda que nadie ha visto el otro mundo, entonces, ¿por qué no ser feliz y disfrutar de todo lo que el mundo material tiene para ofrecer, para ganar más dinero y poder permitirnos adquirir todos los lujos y comodidades: la mejor casa, la mejor coches y comiendo la mejor
comida. Podemos tener lo último y lo mejor que el mundo nos puede ofrecer; después de todo, el mundo entero con todo su esplendor fue creado para nosotros. ¿Por qué no disfrutar del brillo de las joyas y el oro, las comodidades, los placeres que todos los sentidos pueden disfrutar? El economista que hay en nosotros quiere dominar el arte de acumular riqueza.
Las enseñanzas Bahá’ís y las enseñanzas de todas las grandes religiones nos recuerdan el peligro de poseer y adquirir riquezas:
“Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios–” Mateo 19:24, Marcos 10:25 y Lucas 18:25
“...la riqueza es una poderosa barrera entre el buscador y su deseo, entre el amante y su amada–” Bahá’u’lláh, Las Palabras Ocultas, página 83
Pensemos: aunque puede ser difícil, los seres espirituales no necesitan evitar el mundo por miedo a ahogarse en el materialismo:
“Estimar el valor de un individuo esencialmente en términos de lo mucho que puede acumular y consumir en relación con otros es totalmente ajeno al pensamiento Bahá’í. Pero las enseñanzas tampoco simpatizan con rechazos radicales de la riqueza como algo inherentemente ofensivo o inmoral, y el ascetismo está prohibido. La riqueza debe servir a la humanidad–” La Casa Universal de Justicia, 01 de Marzo del 2017, página 2
Las enseñanzas Bahá’ís nos recuerdan, como individuos o como civilización, que necesitamos un equilibrio entre el misticismo y la economía:
“Desde Mi llegada a este país he descubierto que la civilización material ha progresado grandemente, que el comercio ha alcanzado el más alto grado de expansión; las artes, la agricultura y todos los detalles de la civilización material han logrado el más alto nivel de perfección, pero la civilización espiritual ha sido olvidada. La civilización espiritual es la luz de esa lámpara. Si la civilización material y la espiritual se unen, entonces tendremos juntas a la luz y a la lámpara, y el resultado será perfecto. Pues la civilización espiritual es como el espíritu de la vida. Si ese maravilloso espíritu de vida entra en ese hermoso cuerpo, éste se convertirá en un canal para la distribución y
desarrollo de las perfecciones de la humanidad–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, páginas 35-36
La historia de la separación de estos dos mundos a través de las edades no significa que el futuro tenga que ser el mismo.
Hemos recorrido un largo camino, pero tenemos que empezar una nueva forma de vida que nos permita la capacidad de usar estos dos dones para el progreso de nosotros mismos y de nuestra sociedad. A medida que comprendamos las implicaciones espirituales de combinar los dos tipos de conocimiento y sabiduría, desarrollaremos la capacidad para manejar tanto lo material como lo espiritual. Aprenderemos y nos educaremos a través de las pruebas que puede traer el dinero, y nos prepararemos para evitar factores desconocidos que pueden obstaculizar nuestro objetivo de combinar los dos. Desarrollaremos una visión que nos dé la capacidad de ver a los dos como uno.
Ambas maravillosas herramientas pueden ayudarnos a crecer y desarrollarnos espiritual y materialmente. El hombre o la mujer del futuro no tiene por qué escapar del mundo material. La conciencia de la realidad y el propósito de la espiritualidad en el mundo material permitirá a la humanidad utilizar las posesiones materiales en beneficio de nuestro viaje espiritual colectivo. No debería haber un conflicto entre el lado material y el lado espiritual de nuestra vida; ambos tienen su lugar y su importancia.
La nueva raza del hombre verá a Dios en todo, incluido el dinero y las posesiones, para que pueda dar libremente para el mejoramiento del mundo.
Encontrar el hogar adecuado para los ancianos en nuestras vidas
A medida que envejezco, soy más consciente del final de mi vida física. Hay tantas cosas por las que estoy agradecido: no tengo que preocuparme por el trabajo ni el dinero, vivo una vida de jubilación de mis sueños. No importa cuán cómodo y contento esté, también soy consciente de la eventual desaparición de mis poderes corporales y mi eficacia, y de que seré considerado como alguien que debe ser atendido y que necesita ayuda.
Durante mucho tiempo he pensado en los ancianos de los hogares de ancianos, quienes, aunque todavía son capaces, solo están pasando el tiempo antes de que llegue su próximo viaje.
Creo que la integración de los ancianos debe ser una meta de cada comunidad, ya que los tesoros de la experiencia y sabiduría de los ancianos servirán a la generación joven que lo necesita tan desesperadamente. Por eso quiero construir un hogar para los ancianos e intentar que sea un lugar donde la integración y la colaboración entre los diferentes grupos de edad se convierta en algo común y no solo en un sueño.
Al crecer en el Medio Oriente y vivir en Irán, India y China, estuve expuesto a diferentes culturas y fui testigo de cómo se veía y trataba a los ancianos. Se les miraba con respeto y reverencia. Recuerdo que cuando éramos niños, nos enseñaron a comportarnos frente a los ancianos porque eso era una señal de la correcta educación de los niños. Me sorprende ver el enfoque que Occidente ha tomado hacia nuestros mayores. Incluso en Norteamérica, con la excepción de la cultura nativa americana, los ancianos son vistos a menudo como una carga para los programas sociales.
Nuestra cultura, y especialmente los medios de comunicación social, dan la impresión de que el mundo entero gira en torno a los jóvenes. Hollywood refuerza la realidad tácita de que el mundo es el patio de recreo de los jóvenes. Es tan difícil imaginar un lugar productivo para los mayores en la sociedad moderna. A menudo parece que todas las películas, programas de televisión y comerciales se dirigen a los jóvenes. Francamente, parece que lo único que les queda a los mayores hoy en día es tomar su medicina y esperar su turno para morir.
Esto contrasta mucho con mi conciencia de Bahá’í de que nuestras almas nunca envejecen. La condición del cuerpo no debería distraernos de nutrir el alma sin importar la edad que tengamos. Nuestros ancianos han sido separados de la sociedad para cuidar eficazmente de sus necesidades físicas; sin embargo, sus necesidades espirituales y humanas han sido pasadas por alto.
Bahá’u’lláh, el profeta y fundador de la Fe Bahá’í, escribió:
“Has de saber que el alma del hombre está por encima de todas las enfermedades del cuerpo y de la mente y es independiente de ellas. Que una persona enferma muestre signos de debilidad se debe a los obstáculos que se interponen entre su alma y su cuerpo, porque el alma misma no es afectada por ninguna dolencia del cuerpo–” Bahá’u’lláh, El Alma de los Hombres
Deberíamos acercarnos a las personas mayores como seres espirituales e ignorar sus debilidades físicas. Hay tanto que se puede lograr a través de los recursos y la sabiduría de nuestros mayores – si tan solo la sociedad pudiera empezar a verlos con la luz adecuada. En lugar de dejarlos a que se desperdicien en hogares saneados donde los sueños mueren más rápido que los cuerpos, deberíamos proporcionarles los medios para alcanzar las metas que se han fijado para sus años dorados.
En 1982, en la primera Asamblea Mundial de las Naciones Unidas sobre el Envejecimiento, la Comunidad Internacional Bahá’í, una organización no gubernamental internacional que representa a los miembros de la Fe Bahá’í en las Naciones Unidas, ofreció algunas sugerencias con las que me encontré recientemente. La BIC escribió:
“Que debe haber una plena integración del envejecimiento en la comunidad humana, ya que la comunidad debe ser una familia extensa en la que todos, de cualquier edad, son una parte esencial, y no solo se les permite, sino que se les anima, a hacer la mayor contribución posible al bienestar del conjunto; y que al considerar las necesidades del envejecimiento en el proceso de desarrollo debemos tener en cuenta la integridad del ser humano, la dimensión moral y espiritual, además de su naturaleza emocional, intelectual y física al discutir las contribuciones especiales de las personas mayores al desarrollo y su participación en los beneficios resultantes”
En los últimos años el cáncer del materialismo ha erosionado algunas de las antiguas tradiciones de respeto y atención a los ancianos, pero no del todo. Mi visita a la India a principios de este año fue una prueba. Antes de visitar la India, nunca había considerado la posibilidad de construir un hogar para ancianos allí porque pensaba que la rica cultura india, con sus profundas raíces en la tradición, reforzaba la idea de cuidar de los ancianos. Me sorprendió que mis amigos me informaran de que esto ya no era así. Además, a la triste situación de los ancianos se sumaba el hecho de que no había ayuda monetaria del gobierno.
Puedo imaginarme a mí mismo en un hogar con una interacción limitada con el mundo exterior. No importa lo cómodo que estuviera físicamente, mi alma se moriría de hambre por la compañía de otras generaciones. He pasado toda una vida aprendiendo, viajando a diferentes lugares y haciendo cosas asombrosas en mi vida. He ganado tanta experiencia que me encantaría compartir, y tengo muchas historias que contar.
Mi sueño, que se basa en el objetivo de la integración total, es un hogar donde habrá clases para niños, actividades juveniles, clases de arte, y visitantes que vienen de cerca y de lejos para ver el huerto y las flores que los ancianos han ayudado a cultivar. Veo a cada anciano adoptado espiritualmente por una familia que lo cuida y lo incluye como miembro de su familia. Veo un hogar de actividades creativas donde las clases son impartidas por los jóvenes y los ancianos según sus intereses. Sí, es un sueño, pero es un dulce sueño que vale nuestras energías y recursos. Después de todo, sin los sueños, muchos de los logros de la humanidad no habrían ocurrido.
Debemos considerar la integración de los ancianos en la vida cotidiana no solo por respeto y amor a ellos, sino porque en poco tiempo, si nada cambia, cada uno de nosotros será un anciano experimentando soledad y aislamiento. Tenemos que cambiar nuestra forma de pensar para ver a los ancianos como una fuente de sabiduría y conocimiento sin explotar. En beneficio de la sociedad, podemos crear un ambiente de confort con énfasis en la integración para que antes de su vuelo final, ninguno de sus sueños quede sin cumplir.
Por qué el mundo necesita conversaciones significativas
¿Cuándo fue la última vez que tuviste una conversación profunda y significativa con alguien? ¿No te gustaría tener más de esas?
A veces pasamos horas hablando con la gente sin que eso signifique nada concreto. Estas conversaciones pueden crear comunidad y amistades, y queremos que sientan que somos parte de la sociedad. Estas conversaciones nos ayudan a conectar con la gente de forma segura sin ofenderla o contradecirla. Es por eso que en muchos países la gente habla del clima, lo cual les parece extraño a muchos visitantes, como algo irrelevante y una pérdida de tiempo.
A medida que la gente se acostumbra a entablar conversaciones sin sentido para conectarse, también se ven obligados a tolerar y solo observar conversaciones apáticas, divisivas e hirientes. Estas conversaciones dañinas se basan principalmente en la supremacía de un punto de vista político, ideología, raza, religión y nacionalidad sobre los demás. Estos temas y muchos más han sido usados para menospreciar a un grupo de personas criticandolos para que se sientan bien con ellas mismas. Observar estas conversaciones es tan doloroso preferiría tener conversaciones sin sentido sobre el clima en cualquier momento.
En la actualidad, el arte de la conversación significativa se está olvidando gradualmente y se ha convertido en un bien escaso. La humanidad parece estar perdiendo su forma de comunicarse con los demás y está eligiendo la confrontación en su lugar. Las palabras hirientes se usan a menudo para infligir el mayor daño a los puntos de vista opuestos. Los escritos Bahá’ís nos recuerdan la importancia de ser corteses y sensibles al elegir nuestras palabras mientras nos dirigimos a los demás, especialmente a aquellos cuyas ideas son diferentes a las nuestras. Bahá’u’lláh, el profeta y fundador de la Fe Bahá’í, escribió:
“Todas las palabras están dotadas de espíritu; por lo tanto, el orador o expositor debe pronunciar las palabras cuidadosamente en el momento y lugar oportunos, puesto que la impresión que produce cada palabra se manifiesta con nitidez y es claramente perceptible. El Gran Ser dice: Una palabra puede compararse con el fuego, otra con la luz, y la influencia que ambos ejercen es patente en el mundo–” Bahá’u’lláh, Tablas de Bahá'u'lláh Reveladas después del Kitab-i-Aqdas
Las redes sociales, con todos los beneficios que tienen, también han dado una nueva dimensión a este problema. Proporciona una vía para que cualquiera pueda decir lo que se le ocurra con el pretexto de la «libertad de expresión». Como resultado, algunas personas han sustituido la lógica y el sentido común por estallidos emocionales erráticos que no logran nada excepto crear dolor y odio.
El otro efecto secundario de este fenómeno es cuando la gente rechaza cualquier idea lógica y científica que no coincida con sus puntos de vista etiquetándola como «falsa». Aunque la desinformación y la propaganda han sido parte de los medios de comunicación desde el comienzo de los periódicos, sólo recientemente ha alcanzado su punto más alto. Ha entrado en áreas de la vida que antes estaban intactas.
A veces la gente no quiere gastar energía en investigar la verdad, así que la rechazan rotundamente ya que existe el peligro de que se descubra que podrían estar equivocados. Así que, al llamar «falsos» a otros puntos de vista, escapamos a la posibilidad de aprender algo nuevo o encontrar una nueva forma de ver los temas, y eso nos llevará a una guerra de palabras. Estas partes en guerra libran una amarga batalla de conversaciones como si estuvieran en el campo de batalla teniendo un objetivo: la destrucción del punto de vista del otro a cualquier costo.
No podemos seguir caminando por este camino de la incapacidad. En su lugar, necesitamos tener conversaciones significativas para que la humanidad pueda elegir una forma unida de construir el futuro. El mundo necesita volver a los principios básicos de la comunicación. Aprender el arte de la conversación significativa y la consulta nos ayudará a resolver los asuntos que están desgarrando nuestra sociedad. Necesitamos vernos no como enemigos, sino como seres humanos, y ser indulgentes al tratar con los demás. ‘Abdu’l-Bahá, el hijo de Bahá’u’lláh escribió:
“Estad en perfecta unidad. Nunca os enojéis el uno con el otro. Que vuestros ojos se dirijan hacia el Reino de la Verdad y no hacia el mundo de la creación. Amad a las criaturas por amor a Dios y no por sí mismas. Jamás estaréis enojados o impacientes si las amáis por amor a Dios. La humanidad no es perfecta. Existen imperfecciones en cada ser humano, seréis siempre desdichados si miráis a la gente. Pero si miráis a Dios, los amaréis y seréis amables con ellos, porque el mundo de Dios es el mundo de la perfección y de la completa merced–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 106
La verdad es esencial para crear una sociedad justa y solidaria. De hecho, ‘Abdu’l-Bahá escribió, “La brillante chispa de la verdad surge sólo después del choque de diferentes opiniones”.
Sin embargo, el problema radica en que traemos el ego a la conversación. Entonces se convierte en el choque de egos en lugar de ideas. Eso, a su vez, nos lleva al conflicto y al odio. En cambio, necesitamos aprender los principios básicos de la consulta. ‘Abdu’l-Bahá nos dio algunos puntos a tener en cuenta. Escribió que nosotros:
“…deben reunirse a consultar de modo tal que no surja motivo de resentimiento o discordia. Esto puede lograrse cuando cada miembro expresa con absoluta libertad su propia opinión y expone su argumento. Si alguien se le opusiere, no deberá de ninguna manera sentirse ofendido, pues no puede revelarse el camino recto antes de que los asuntos hayan sido plenamente discutidos–” Abdu’l-Bahá, Selecciones de los escritos de ‘Abdu’l-Bahá , página 66
El problema de la falta de conversación y consulta significativa es la ausencia de pautas morales y espirituales para las interacciones adecuadas.
“Deben luego proceder a expresar sus opiniones con máxima devoción, cortesía, dignidad, cuidado y moderación. En todas las materias deben tratar de encontrar la verdad y no insistir en su propia opinión, ya que la obstinación y persistencia en el propio parecer conducirá finalmente a la discordia y la disputa, y permanecerá oculta la verdad–” Abdu’l-Bahá, Selecciones de los escritos de ‘Abdu’l-Bahá , página 67
Aquí hay más consejos de Bahá’u’lláh, Él escribió que deberíamos hablar “con palabras tan suaves como la leche” y “la máxima indulgencia y paciencia, para que la dulzura de sus palabras induzca a todos a lograr aquello que es digno de la posición del hombre”.
Aunque una conversación significativa parece una simple declaración, su influencia y potencial son inmensos. Después de todo, es la base para construir un sistema de comunicación para resolver los cada vez mayores y complicados problemas que enfrenta la humanidad.
El significado espiritual de la riqueza
Una de las mayores fuerzas motrices del mundo es el deseo de riqueza. Se han librado muchas guerras a causa del dinero y se han perdido millones de vidas en su búsqueda. Cada aspecto de la vida moderna está bajo su hechizo, y sin embargo no podemos definirla. La riqueza y el dinero significan diferentes cosas para diferentes personas, y sirven diferentes propósitos.
Investopedia define la riqueza como: «el valor de todos los bienes de valor que posee una persona, comunidad, compañía o país. La riqueza se determina tomando el valor total de mercado de todos los activos físicos e intangibles que se poseen, y restando luego todas las deudas. Esencialmente, la riqueza es la acumulación de recursos. Se dice que determinadas personas, organizaciones y naciones son ricas cuando son capaces de acumular muchos recursos o bienes valiosos».
En un lenguaje simple, significa todas las posesiones mundanas que una persona ha acumulado. En términos económicos, la riqueza se explica de muchas maneras: el valor neto para las personas y el producto nacional bruto «PNB» para los países.
Antes de que se introdujera el dinero, las diferentes sociedades tenían sus sistemas de intercambio para crear riqueza y utilizaban el trigo, el arroz, la sal y las cabezas de ganado. La plata y el oro se usaban antes de que las monedas nacieran, y desde entonces, el dinero se ha convertido en el medio más común para medir la riqueza.
Considerando todo eso, he estado pensando en cómo definir la riqueza desde un punto de vista Bahá’í. Bahá’u’lláh, el profeta y fundador de la Fe Bahá’í, escribió:
“La esencia de la riqueza es el amor por Mí; aquel que Me ama es el poseedor de todas las cosas y aquel que no Me ama se cuenta, de hecho, entre los pobres e indigentes. Esto es lo que ha revelado el Dedo de Gloria y Esplendor–” Bahá’u’lláh, Las tablas de Bahá’u’lláh
Esta es la definición espiritual de la verdadera riqueza. Entiendo que significa que adquirimos riqueza espiritual cuando nos esforzamos por desarrollar virtudes – virtudes como la confianza, la veracidad, la firmeza, la compasión, la honestidad, el honor, la oración, etc.
Si pasamos nuestras vidas desarrollando virtudes, tendremos algo que mostrar cuando nuestro tiempo en este mundo de existencia material llegue a su fin, ya que estas cualidades desarrolladas nos ayudarán en nuestra próxima etapa de existencia.
El desarrollo de estas virtudes afectará naturalmente nuestras vidas financieras y materiales. Por ejemplo, en lo que se refiere a la confiabilidad, Bahá’u’lláh dijo:
“La confiabilidad es el más grande portal que conduce a la tranquilidad y seguridad de los pueblos. En verdad, de ella ha dependido y depende la estabilidad de todo asunto. Todos los dominios del poder, de la grandeza y la riqueza están iluminados por su luz–” Bahá’u’lláh, Tablas de Bahá’u’lláh, página 50
Cuando se trata de una perspectiva Bahá’í sobre la riqueza y el dinero, se me vienen a la mente muchas formas diferentes de pensar sobre el materialismo. Por un lado, ‘Abdu’l-Bahá, el hijo de Bahá’u’lláh y su sucesor designado, nos dice que no hay nada malo en ser rico o querer ser rico.
“La riqueza es digna de elogio en máximo grado, si la persona la adquiere por su propio esfuerzo y por la gracia de Dios, mediante el comercio, la agricultura, las artes e industrias, y si es dedicada a propósitos altruistas. Pero, sobre todo, si una persona juiciosa y llena de recursos acomete medidas que redunden en el enriquecimiento universal de las masas del pueblo, no habría empresa mayor que ésta y figuraría a los ojos de Dios como un logro supremo, pues tal benefactor atendería a las necesidades y garantizaría la comodidad y bienestar de una gran multitud. La riqueza es muy encomiable, siempre que toda la población sea rica–” ‘Abdu’l-Bahá, El Secreto de la Civilización Divina, páginas 18-19
Bahá’u’lláh nos recordó el propósito de la riqueza y cómo debe ser utilizada en estas palabras:
“¡OH HIJOS DEL POLVO! Advertid a los ricos del suspirar de los pobres en medio de la noche, para que la negligencia no los conduzca al sendero de la destrucción y los prive del Árbol de la Riqueza. Dar y ser generoso son de Mis atributos; bienaventurado es aquel que se adorna con Mis virtudes–” Bahá’u’lláh, Las palabras ocultas, página 74
Basándome en mi comprensión de estas citas, veo la riqueza como una herramienta asombrosa para el servicio a la humanidad, y no he rehuido recurrir a mis habilidades dadas por Dios para esforzarme en crear riqueza con esto en mente.
Sin embargo, al esforzarme por ganar dinero, también trabajo en desprenderme de él y continuamente recuerdo mi propósito de buscar la riqueza espiritual. Bahá’u’lláh nos advirtió:
“¡OH HIJO DEL SER! No te ocupes con este mundo, pues con fuego probamos el oro y con oro probamos a nuestros siervoss–” Bahá’u’lláh, Las palabras ocultas, página 38
El mundo materialista y capitalista en el que vivimos trata de convencernos de que no hay un objetivo más alto en la vida que comprar y consumir. En estos tiempos confusos en los que «el cáncer del consumismo» se ha apoderado de la humanidad, las enseñanzas Bahá’ís nos dicen que miremos la riqueza y la vida de manera diferente. En lugar de vivir únicamente para maximizar nuestro placer, podemos hacer todo lo posible por amar al Creador y buscar el placer de Dios, y por lo tanto amar su creación – la humanidad. En lugar de centrarnos solo en la satisfacción personal, podemos tratar de desprendernos de nosotros mismos y centrarnos en un propósito más elevado. En este sentido, seremos verdaderamente ricos.
‘Abdu’l-Bahá sugirió cómo prepararse para el final de nuestras vidas. Dijo que deberíamos ser como un pasajero con las maletas listas para el viaje espiritual, desapegándonos cada vez más de este mundo material. Al final de la vida, la riqueza pierde su brillo y su encanto, y lo único que satisfará nuestra alma será el hecho de que entendamos el verdadero significado de la riqueza y utilicemos nuestra riqueza material para el bien de los demás.
El enfoque hacia la paz de un pueblo pequeño
Hace diecinueve años, una de las iglesias de nuestro pequeño pueblo comenzó a organizar una Caminata por la Paz el primer día de cada año. Invitaron a todos a unirse, y como Bahá’í, recibí la invitación.
Los Bahá’ís de todo el mundo trabajan activamente por la unidad de la humanidad y la paz en la Tierra, así que con gran alegría asistí a la primera Caminata por la Paz y he participado en cada una de ellas desde el principio.
La ruta de la Caminata por la Paz nos lleva a través del centro de la ciudad; los autos en la carretera casi siempre tocan la bocina en apoyo a la paz. Cada uno de mis compañeros caminantes por la paz, todos de diferentes grupos, sostiene sus carteles caseros citando citas de sus religiones o ideologías.
Yo hice un letrero citando a Bahá’u’lláh, el fundador de la Fe Bahá’í: «La tierra es un solo país, y la humanidad sus ciudadanos».
Después de la caminata, todos vamos a un acogedor salón en el sótano de un hogar de ancianos. No hay un programa fijo, ya que todos sabemos por qué estamos allí. Venimos de diferentes religiones, y algunos de nosotros no tenemos religión alguna, pero todos sabemos que la paz es esencial para todos nosotros. Esa convicción compartida crea un sentimiento de unión percibido por todos. Cantamos espontáneamente canciones religiosas y no religiosas, recitamos poesía y damos charlas breves sobre la paz. Después de eso, todos están invitados a almorzar en un templo Sikh cercano para disfrutar de la deliciosa comida casera preparada por la comunidad Sikh.
Me gustan muchos aspectos de la Caminata por la Paz, pero principalmente aprecio su enfoque práctico y sencillo para crear paz y unidad compartiendo ideas, oraciones, música y comida con personas de diferentes orígenes. Esta unidad en diversidad me atrae inmensamente. Se siente como una pequeña familia, con cada miembro que representa un país y una religión diferente, al sentarnos a comer y disfrutar juntos de nuestra compañía.
Este año, uno de los participantes recitó esta oración Bahá’í sobre la paz y la unidad:
“¡Oh Tú, bondadoso Señor! Tú has creado a toda la humanidad de la misma estirpe. Tú has decretado que todos permanezcan al mismo hogar. En Tu Sagrada Presencia todos son Tus siervos y toda la humanidad se cobija bajo Tu Tabernáculo; todos se han reunido en Tu mesa de munificencia; todos están iluminados por la luz de Tu Providencia. ¡Oh Dios! Tú eres bondadoso con todos, Tú has provisto a todos, das asilo a todos, confieres vida a todos. Tú has dotado a todos y a cada uno con talento y facultades, y todos están sumergidos en el océano de Tu misericordia. ¡Oh Tú, bondadoso Señor! Une a todos. Permite que las religiones concuerden y haz de las naciones una sola, para que puedan considerarse como una sola familia, y a toda la tierra como un solo hogar. Que puedan vivir todos reunidos en perfecta armonía. ¡Oh Dios! Iza el Estandarte de la unidad de la humanidad. ¡Oh Dios! Establece la Más Grande Paz. ¡Oh Dios! Une los corazones. ¡Oh Tú, Padre bondadoso, Dios! Regocija nuestros corazones con la fragancia de Tu amor Ilumina nuestros ojos con la luz de Tu guía. Alegra nuestro oído con la melodía de Tu Palabra, y ampáranos a todos en la fortaleza de Tu Providencia. Tú eres el Fuerte y el Poderoso; Tú eres el Perdonador y Tú eres Quien tolera las negligencias de toda la humanidad–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación a la Paz Universal, página 117
Después de algunas canciones, todos escuchamos una charla sobre la necesidad de cuidar a los refugiados que vienen a nuestro país desde diferentes lugares devastados por la guerra. Después de eso, un niño musulmán de 12 años cantó una canción muy conmovedora sobre la paz. Luego llegó el turno de uno de los Bahá’ís, un refugiado que habló sobre el mayor obstáculo para la paz: el prejuicio. Prestó especial atención al daño que los prejuicios religiosos pueden infligir en la sociedad. Su charla le dio la oportunidad a la audiencia, que en su mayoría era religiosa, a evaluar sus propios sentimientos acerca de otras religiones.
Citó las enseñanzas Bahá’ís, que nos hablan de la importancia de eliminar todo tipo de prejuicios:
“Los prejuicios de religión, de raza o de secta, destruyen el fundamento de la humanidad. Todo lo que divide al mundo -el odio, la guerra y el derramamiento de sangre- tiene su origen en uno u otro de estos prejuicios. El mundo entero debe ser considerado como un único país, todas las naciones como una sola nación, todos los seres humanos como pertenecientes a una sola raza. Las religiones, las razas y naciones son tan sólo divisiones hechas por el ser humano, y necesarias sólo a su mente; ante Dios no existen persas, ni árabes, ni franceses, ni ingleses; Dios es Dios para todos, y para Él toda la creación es una. Debemos obedecer a Dios y esforzarnos por seguirle, abandonando todos nuestros prejuicios y haciendo realidad la paz sobre la tierra–” ‘Abdu’l-Bahá, La Sabiduría de ‘Abdu’l-Bahá, página 159
Los Bahá’ís creen que uno de los principales obstáculos que nos impide alcanzar la paz actualmente involucra el hecho que solo hablamos sobre la paz, pero estamos tomando acciones reales y sustantivas. Tenemos muchas charlas, libros, conferencias, tratados y pensamientos de alta mentalidad sobre este tema, pero no tenemos suficiente esfuerzo real para alcanzar la verdadera paz:
“Amad a todas las religiones y a todas las razas con un amor verdadero y sincero, y demostrad ese amor con los hechos y no con la lengua; pues esta última no tiene importancia, ya que la mayoría de los hombres son bienquerientes de palabra, pero es mejor la acción–” ‘Abdu’l-Bahá, Selecciones de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá, página 53
Los Bahá’ís se esfuerzan por participar en proyectos y procesos que aseguren la paz mediante acciones y no solo palabras. La paz a veces puede parecer un sueño inalcanzable, pero no debería ser así. Las personas en nuestra Caminata por la Paz lo han simplificado en pequeños pasos: salir, ser visibles, ser escuchados, y luego demostrar que podemos unirnos pacíficamente a pesar de las diferencias que podamos tener. No existe ninguna razón por la que no podamos hacer lo mismo todos nosotros, al acercarnos a personas u organizaciones afines y ayudar a realizar eventos similares. De esta manera, podemos ser los catalizadores activos de la paz y no solo los espectadores pasivos.
¿Qué significa realmente la «unidad de la humanidad»?
Siempre he pensado que entendía el significado de la unidad de la humanidad como nuestro objetivo final, ya que para mí la supervivencia del mundo depende de ello.
Además, como Bahá’í, crecí escuchando ese principio central Bahá’í todo el tiempo, por lo que el concepto se imprimió en mi mente en una etapa temprana de mi vida.
Debido a que pensé que había comprendido el significado y las implicaciones de la unidad de la humanidad, comencé a leer cada vez más a otros escritores, poetas, filósofos y grandes pensadores que hablaron sobre este concepto. Sin embargo, poco a poco me di cuenta de que sus ideas a menudo tomaban la forma hueca de un eslogan o un cliché. Sin duda, ellos dijeron y escribieron cosas muy inspiradoras sobre la unidad global, pero carecían de sugerencias prácticas o planes para lograrlo.
Recientemente, mientras leía en los escritos Bahá’ís sobre la naturaleza del hombre y su propósito, me di cuenta de que hay más de este concepto de lo que había imaginado. Después de aquellas lecturas espirituales, comencé a comprender que el Creador hizo nuestra Tierra para los seres humanos y, por lo tanto, nos dio nuestro destino final: lograr la unidad de la humanidad, estableciendo el reino de Dios en la Tierra. Estamos destinados a vivir la vida como Dios ha deseado que la vivamos, para nutrir nuestra naturaleza espiritual y vivir como seres espirituales, unidos en la forma en que Él deseó que viviéramos:
“Los Sucesivos Fundadores de todas las religiones del pasado, Quienes desde tiempo inmemorial han difundido con creciente intensidad el esplendor de una misma Revelación en las diferentes etapas que han señalado el avance de la humanidad hacia la madurez, pueden ser considerados, en cierto sentido, como Manifestaciones preliminares, que han previsto y preparado el camino para el advenimiento de ese Día de Días, en que la Tierra entera habrá fructificado y el árbol de la humanidad habrá dado el fruto que le fue destinado–” Shoghi Effendi, El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, página 293
¿Puedes creer que, desde el inicio del universo, todos estos miles de millones de años, este objetivo es el que ha impulsado nuestro destino?
Después de llegar a este entendimiento, traté de examinar con una nueva perspectiva las implicaciones de este descubrimiento, y he tratado de comprender lo que había pasado por alto todos estos años, y que tengo que volver a aprender. Me encontré con esta cita de las enseñanzas Bahá’ís que me permitió ver los detalles del plan de Dios. Claramente señala las áreas en las que tenemos que trabajar para alcanzar nuestro objetivo final:
“Que no haya malentendidos. El principio de la Unicidad de la Humanidad – eje en torno al cual giran todas las enseñanzas de Bahá’u’lláh- no es un mero brote de sentimentalismo ignorante o una expresión de esperanzas vagas y piadosas. Su llamamiento no ha de identificarse meramente con el renacer del espíritu de hermandad y buena voluntad entre los hombres, ni tampoco aspira tan solo a fomentar la colaboración armoniosa entre los pueblos y naciones. Sus implicaciones son más profundas, sus postulados mayores que cualquiera de los que se Les permitió presentar a los Profetas de antaño. Su mensaje se aplica no solo a la persona, sino que se refiere principalmente a la naturaleza de las relaciones esenciales que deben vincular a todos los Estados y naciones como miembros de una sola familia humana. No constituye simplemente el enunciado de un ideal, sino que está inseparablemente vinculado a una institución capaz de encarnar su verdad, demostrar su validez y perpetuar su influencia. Implica un cambio orgánico en la estructura de la sociedad actual, un cambio tal como el mundo jamás ha experimentado… Requiere nada menos que la reconstrucción y la desmilitarización del conjunto del mundo civilizado, un mundo orgánicamente unificado en todos los aspectos esenciales de su existencia, maquinaria política, aspiraciones espirituales, comercio y finanzas, escritura e idioma, y con todo, infinito en la diversidad de las características nacionales de sus unidades federadas–” Shoghi Effendi, El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, página 78-79
No tengo ninguna duda de que la unidad de la humanidad es inevitable, pero la pregunta de cómo y dónde deben ocurrir los cambios para lograrla aún no se ha respondido. Para crear un mundo orgánicamente unificado en todos los aspectos esenciales de su existencia, debe haber una transformación fundamental en todas las áreas de la vida humana.
Podrías preguntar cómo se alcanza eso. He simplificado todo el concepto para mí mismo, y la forma práctica de hacerlo como yo lo entiendo, o al menos el primer paso para lograrlo, es introducir la espiritualidad y la humanidad en todos los aspectos de la vida. Para mí, hay dos formas de trabajar para lograr este objetivo: primero, internamente, lo que significa trabajar para aprender más, meditar más, purificar mi vida y volverse más espiritual cada día. Segundo, externamente, lo que significa ofrecer todo lo que he aprendido para contribuir en todas las actividades de mi vida al avance de la civilización. De esta forma pequeña e individual trato de hacer mi parte.
Todos tenemos un papel que desempeñar.
Solo como un ejemplo, nuestro sistema económico actual está enfermo y se está muriendo. No puede satisfacer las necesidades de la humanidad. La brecha entre ricos y pobres se amplía cada vez más, lo que ha aumentado el sufrimiento de las masas. Es hora de reexaminar los supuestos fundamentales sobre los cuales se construyó este sistema y reemplazarlos por otros más humanos, morales y espirituales. Se necesita un cambio en el pensamiento. Al introducir la espiritualidad en nuestras actividades económicas, podemos tomar medidas para sentar las bases de un futuro económico mejor. Tenemos las soluciones y la tecnología para construir un nuevo sistema; Todo lo que necesitamos es la determinación y la voluntad. Todos tienen un poder y una responsabilidad inherentes para contribuir.
Al introducir más cualidades espirituales en nuestras vidas, sentamos las bases de una nueva sociedad y sistema económico. Algunos de esos objetivos pueden parecer idealistas, pero los Bahá’ís son idealistas, sueñan con un mundo mejor y luego trabajan activamente para lograrlo. Ningún gran logro puede existir sin una meta o un sueño. Sin esas aspiraciones, la civilización no habría progresado desde la Edad de Piedra hasta donde estamos ahora.
Todos tenemos el privilegio de vivir en un momento en que la unidad de la humanidad se acerca cada vez más, aunque tenemos que lidiar con el caos y las confusiones relacionadas con la desintegración del antiguo orden que está destinado a ser reemplazado. Tenemos todas las herramientas y el plan para alcanzar la unidad de la humanidad, y a medida que las personas se acercan en conexión física y el grado de separación de la humanidad se reduce, el desafío ahora es acercar los corazones y las mentes de las personas a través de la espiritualidad.
Millennials y generación Z: gracias a Dios no se parecen a nosotros
En la mayoría de sociedades es común que las personas mayores no confíen en el juicio de las personas más jóvenes. La razón que dan es que la juventud carece de experiencia. Y esto es cierto – los jóvenes no poseen la misma cantidad de experiencia. Pero este razonamiento no me satisface, ya que ignora la perspicacia y el coraje de las generaciones más jóvenes.
Al trabajar con jóvenes la mayor parte de mi vida profesional, he observado el aumento de las críticas hacia los millennials y a la generación posterior a ellos, la Generación Z. Lo veo en las redes sociales y lo escucho en mis conversaciones, y siento que esta actitud se ha vuelto más extrema.
En los últimos años, al aumentar la confusión y los problemas del mundo, las generaciones jóvenes están recibiendo cada vez más críticas. Muchos Baby Boomers se preguntan si habrán suficientes trabajadores para cuidarlos cuando se retiren y tengan que depender de los servicios que deberán atenderlos por el resto de sus vidas. Al mismo tiempo, los millennials y la Generación Z se preguntan si habrá algún futuro para ellos en absoluto.
Cuando era más joven, también tuve gente mayor a mi alrededor diciendo que me faltaba experiencia. Pero dentro de la comunidad Bahá’í, estaba tan orgulloso de escuchar a los adultos decir: “La juventud puede mover el mundo”.
Creo que la razón por la que los millennials no siguen los pasos de las generaciones más antiguas es que los problemas del mundo les han llevado a creer que solo ellos entienden la gravedad de la situación. Después de todo, les afecta directamente. Ellos son los que tienen que resolverlo. Es en ese sentido que digo: gracias a Dios que no son como mi generación.
Mi objetivo no es desacreditar a los Baby Boomers, la cual es mi generación, o las generaciones anteriores. Trabajamos duro y obtuvimos algunos logros significativos, pero tristemente a menudo se siente como si esos fueran en su mayoría logros materiales, además tuvimos que pagar un precio alto por algunos de ellos. El error que se cometió fue un énfasis excesivo en lograr riqueza a cualquier costo, creyendo que la riqueza significaba progreso.
Lo que las generaciones anteriores pasaron por alto – y lo que nosotros seguimos pasando por alto – son los objetivos espirituales y morales para contrarrestar el daño generado por un excesivo progreso material.
"El hombre necesita dos alas. Una es el poder físico y la civilización material; la otra es el poder espiritual y la civilización divina. Con una sola ala, el vuelo es imposible. Las dos alas son esenciales. Por tanto, no importa cuánto avance la civilización material, no podrá lograr la perfección sino a través de la elevación de la civilización espiritual–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación a la Paz Universal, página 36
Este deseo de progreso material nos ha llevado a un estado tan crítico que las generaciones más jóvenes sienten que no les quedará ningún futuro por disfrutar. Sus gritos y protestas ahora pueden ser escuchados en todo el mundo.
Las enseñanzas Bahá’ís mantienen la creencia de que la joven generación traerá un nuevo orden al mundo y mantendrá su gobierno. Así que tengo muy claras mis actitudes hacia los jóvenes y he dedicado mis energías a animarlos y apoyarlos de cualquier manera posible.
Los problemas actuales del mundo son abrumadores y superan la capacidad de nuestra generación debido a que nuestras soluciones son anticuadas e ineficaces. El mundo necesita un cambio nuevo y fundamental en su perspectiva y enfoque para abordar la creciente crisis del mundo:
“The current condition of the world - its economic instability, social dissensions, political dissatisfaction and international mistrust - should wake young people from their dream and make them wonder what the future holds. They will surely suffer the most if some calamity spreads through the world. Therefore, they must open their eyes to current conditions, study the forces of evil that are at work, and then, with a concerted effort, rise up and carry out the necessary reforms - reforms that should include within their scope both facets spiritual as well as social and political aspects of human life–” Shoghi Effendi, 13 de marzo de 1932 a un creyente individual, publicado en “Noticias Bahá’í” 68 (noviembre de 1932), página 3
Creo que los recientes desafíos de nuestro tiempo han despertado a la juventud y han hecho surgir muchos individuos que han ejemplificado la pasión, la sabiduría y la devoción hasta tal
punto que inspiran admiración en todos. Nuestro futuro depende de los tiernos hombros de los millennials y de la Generación Z. Ciertamente, necesitarán toda la ayuda y el apoyo que puedan obtener de mi generación para deshacer los errores que hemos cometido.
Ayunar como una limpieza espiritual anual
Los que me conocen saben de mi amor por el ayuno. He realizado el ayuno Bahá’í, 19 días de marzo, absteniéndome de comer y beber entre el amanecer y el atardecer, todos los años desde los 15 años. Por favor, no me malinterpreten. Incluso con todos estos años de experiencia, a mi cuerpo nunca le ha gustado y me ha dejado claro que no comparte mi mismo entusiasmo.
El ayuno Bahá’í es un ejercicio físico y espiritual, y esa es la razón principal por la que me atrae tanto. Las enseñanzas Bahá’ís explican sobre el ayuno lo siguiente:
“El ayuno es la causa del despertar del hombre. El corazón se vuelve tierno y la espiritualidad del hombre crece. Esto resulta del hecho de que los pensamientos del hombre estarán confinados a la conmemoración de Dios, y a través de este despertar y estimulación seguramente seguirán avances ideales–” ‘Abdu’l-Bahá, Estrella del Oriente, Volumen 3, página 305
Me encanta el ayuno porque sé que como ser humano durante mi vida diaria, sin saberlo, someto mi alma a muchas impurezas, y siendo consciente de esto, el ayuno se ha convertido en mi “Limpieza de casa” anual.
De la misma manera que la gente limpia sus casas en occidente antes de Navidad o en Irán antes de Año Nuevo (Naw-Ruz), yo realizo esta limpieza con mi alma.
Mis amigos de diferentes religiones no pueden entender por qué me enfrento a esta dificultad. Piensan que el ayuno Bahá’í no es buena idea, sin embargo el ayuno ha sido parte de la mayoría de las religiones.
En la vida moderna, cuando tenemos comida a nuestra disposición siempre, las personas se han olvidado del ayuno a medida en que ahora resulta una práctica extraña. Sin embargo, la historia nos da evidencia de la existencia del ayuno en la mayoría de las culturas y religiones.
El ayuno ha sido parte de los preparativos para la mayoría de edad para la edad adulta. Los niños de las culturas nativas de América del Norte ayunarían en el desierto, buscando la visión de un espíritu guardián. Los hindúes tienen alguna forma de ayuno, que es evitar una comida en particular. En general, las damas ayunan por el bien de sus esposos. Los Sadhus de la India y los sufíes ayunan y meditan para la iluminación. Los judíos modernos ayunan durante 24 horas como penitencia.
El ayuno también forma parte de la vida de los sacerdotes: los hombres santos de diversas sociedades ayunan en preparación para rituales particulares. En la mayoría de las tradiciones místicas y monásticas, el ayuno se practica como un medio de purificación. Los católicos romanos tradicionalmente se abstienen de comer carne en los días asociados con la crucificción de Cristo. A esa lista se agregan las Manifestaciones de Dios que ayunaron y meditaron para comunicarse con Dios.
El Islam es una religión que observa estrictamente la ley del ayuno. Además de la oración obligatoria, el ayuno es la obligación ritual esencial del musulmán; Es uno de los cinco pilares del Islam. El ayuno en el Islam consiste en abstenerse deliberadamente de toda comida, bebida y relación sexual desde el amanecer hasta el atardecer. El Corán declara explícitamente que el ayuno es una obligación y ha sido fundamental para todas las religiones anteriores.
Es importante recordar que la esencia del ayuno es la parte espiritual. Si privarse de la comida era un signo de espiritualidad, entonces todas las personas con problemas alimentarios en el mundo serían hombres santos.
“Este ayuno físico es símbolo del ayuno espiritual. Este ayuno conduce a limpiar el alma de todos los deseos egoístas, a adquirir atributos espirituales, a ser atraído por las brisas del Todomisericordioso y a encenderse con el fuego del amor divino—” ‘Abdu’l-Bahá, Selección de los escritos de ‘Abdu’l-Bahá, página 99
Creo que todas las leyes espirituales de Dios son para el beneficio de la humanidad, y quien se beneficia directamente es el individuo que obedece y sigue sus Guías.
Cada año pretendo no saber nada sobre el ayuno y leo las Sagradas Escrituras con un alma ansiosa por descubrir sus misterios y, acompañado con meditación, trato de deshacerme de la suciedad que se ha adherido a mi alma. En cierto modo, es un momento de autoexamen y, a medida que envejezco, encuentro cada vez más beneficios en el ayuno.
La ciencia ahora ha descubierto que el ayuno intermitente es muy beneficioso para nuestros cuerpos. Sostiene que al no comer por mucho tiempo, el cuerpo puede dirigir sus energías hacia las reparaciones. Esto no me sorprende en absoluto porque estoy descubriendo la sabiduría y los beneficios físicos de ello. Estoy esperando el día en que la humanidad tenga la oportunidad de experimentar el sentimiento sublime de desapego de la necesidad de alimento del cuerpo y se centre en limpiar el aspecto espiritual de sus vidas para que podamos comenzar el proceso de la unificación de la humanidad.
Puede parecer extraño conectar el ayuno con la unidad, pero si pensamos profundamente, nos damos cuenta de que la mayoría de los conflictos y problemas son causados por la falta de un enfoque espiritual de los problemas. Eso hace que ayunar y orar sean las herramientas más efectivas. Las almas están unidas entre sí con una fibra de divinidad.
Las Escrituras Bahai nos dicen:
“… es esencialmente un período de meditación y oración, de recuperación espiritual, durante el cual el creyente debe esforzarse por hacer los reajustes necesarios en su vida interior, y para refrescar y revitalizar las fuerzas espirituales latentes en su alma. Su significado y propósito son, por tanto, de carácter fundamentalmente espiritual–” Shoghi Effendi, Directrices del Guardián, página 28
Espero este año una vez más dar a mi mente y a mi alma el ayuno como un presente y experimentar la sensación de purificación siguiendo estas instrucciones para mi mejora espiritual.
Debemos reemplazar el dinero como indicador de éxito
La humanidad necesita un nuevo criterio para medir nuestros logros: actualmente lo cuantificamos por medio del dinero y ganancias materiales, la peor manera de evaluar el éxito real en la vida.
El dinero es un factor inadecuado para medir los logros de la vida. ¿Cómo puede una herramienta únicamente material emitir un juicio y un veredicto sobre los logros de nuestra vida?
Necesitamos reemplazar el dinero como un indicador para medir el éxito por uno más espiritual o humano. Sin embargo, eso implicaría necesariamente una revolución en nuestro actual sistema de valores, en la lucha contra el cáncer del materialismo que ha devorado todo tejido de nuestras vidas y ha puesto en peligro el futuro de la humanidad y la planta.
Una de las fuerzas motrices más importantes del mundo es y ha sido tradicionalmente el deseo de obtener dinero. Se han librado tantas guerras y se han perdido millones de vidas a causa de esto. Ningún aspecto de la vida moderna parece inmune a su hechizo.
En consecuencia, debemos buscar un lugar mejor para invertir nuestro don de la vida otorgado por Dios con todos sus talentos y habilidades. Este don de la vida, destinado a gastarse en la adquisición de cualidades espirituales, el conocimiento y las ciencias y las artes, no se centra en los logros transitorios y los bienes materiales. La vida sirve a una causa mucho más grande que el dinero.
Entonces, ha llegado el momento de crear y definir un nuevo e integral criterio que cubra todas las áreas de nuestras vidas, reflejando nuestros logros espirituales y humanos al igual que los materiales. Este nuevo criterio nos ayudará a comprender y trabajar en todos los aspectos de nuestras vidas, no solo en la prosperidad material. Entonces podemos decidir racionalmente cuál es la importancia del dinero o la falta de dinero en nuestras vidas, y en qué medida debemos de invertir nuestras energías en este.
Las enseñanzas Bahá’ís dicen que el dinero usado como una herramienta no es malo, siempre y cuando seamos conscientes de cuál debe ser su uso y el peligro que puede suponer en relación con los objetivos totales de nuestras vidas. Se le puede dar valor de medición, entonces, siempre que cumpla su propósito:
“La riqueza es digna de elogio en máximo grado, si la persona la adquiere por su propio esfuerzo y por la gracia de Dios, mediante el comercio, la agricultura, las artes e industrias, y si es dedicada a propósitos altruistas. Pero, sobre todo, si una persona juiciosa y llena de recursos acomete medidas que redunden en el enriquecimiento universal de las masas del pueblo, no habría empresa mayor que ésta y figuraría a los ojos de Dios como un logro supremo, pues tal benefactor atendería a las necesidades y garantizaría la comodidad y bienestar de una gran multitud. La riqueza es muy encomiable, siempre que toda la población sea rica–” ‘Abdu’l-Bahá, El Secreto de la Civilización Divina, página 18
Si sacamos al dinero de nuestro criterio para medir el éxito, ¿entonces qué debemos medir? Dado que las cualidades espirituales y humanas no siempre son tangibles, tal vez podríamos cambiar nuestro enfoque centrándonos en las muchas virtudes internas de carácter humano aceptadas en la mayoría de las religiones y los códigos morales. Éstos son sólo algunos:
Confiabilidad, veracidad, asertividad, cuidado, limpieza, compasión, confianza, consideración, coraje, cortesía, creatividad, desapego, determinación, entusiasmo, excelencia, fidelidad, flexibilidad, perdón, amabilidad, generosidad, bondad, honestidad, honor, humildad, idealismo, alegría, justicia, disposición de ayudar, amor, lealtad, misericordia, moderación, modestia, obediencia, orden, paciencia, paz, devoción, determinación, fiabilidad, respeto, responsabilidad, reverencia, autodisciplina, servicio, firmeza, tacto, agradecimiento, tolerancia, unidad…
La lista podría seguir y seguir, pero algunas de estas virtudes han sido enfatizadas en los escritos Bahá’ís y otras religiones como la veracidad y la confiabilidad, solo por nombrar dos. Estas vitales cualidades son buenos puntos de partida. Pero primero, tenemos que cambiar nuestra forma de pensar y aceptar que nuestras cualidades humanas y espirituales son más importantes que nuestras posesiones materiales. Tenemos que expandir nuestras mentes y almas para comprender la importancia de los atributos espirituales y morales por encima de los beneficios tangibles; podemos comenzar este proceso al revisar lo que los escritos Bahá’ís dicen sobre estas valiosas cualidades:
“La confiabilidad es el más grande portal que conduce a la tranquilidad y seguridad de la gente. En verdad, de ella ha dependido y depende la estabilidad de todo asunto. Todos los dominios del poder, de la grandeza y la riqueza están iluminados por su luz–” Bahá’u’lláh, Las Tablas de Bahá’u’lláh, página 23
“La veracidad es la base de todas las virtudes humanas. Sin la veracidad, el progreso y el buen éxito, en todos los mundos de Dios, son irrealizables para cualquier alma. Cuando este atributo santo se encuentre arraigado en el hombre, todas las cualidades divinas serán también adquiridas–” ‘Abdu’l-Bahá citado por Shoghi Effendi en el Advenimiento de la Justicia Divina, página 27
Si adoptamos la confiabilidad y la veracidad como herramientas de medición moral para que este refleje más nuestro progreso espiritual, en lugar del dinero, ese nuevo criterio podría convertirse en una fuente de aliento para muchas personas que piensan que han fracasado en la vida. Esto crearía una nueva forma de enriquecerse en un sentido real y de dejar atrás la carrera por la adquisición material, un paso en la dirección correcta que conduce a la transformación en una nueva raza de seres humanos más espirituales.
No podemos visualizar fácilmente tal criterio ahora, pero a medida que avancemos espiritualmente, esto se volverá más claro para nosotros. Si la humanidad establece el rumbo correcto para sobrevivir, debe deshacerse de algunos de los valores y criterios antiguos que ha utilizado para medir su progreso en el pasado. Se deben adoptar nuevas medidas, como encontrar un nuevo criterio para reemplazar el dinero. El dinero ha jugado su parte en el pasado pero, en la actualidad, nos hace un gran daño y se ha convertido en la causa de grandes miserias en todo el mundo. Cuanto antes comencemos con este ajuste, antes nos pondremos en camino para preparar al mundo para un verdadero progreso.
Abandonando la mentalidad de «la supervivencia del más fuerte»
La mayoría de la gente piensa que los seres humanos son fundamentalmente competitivos, y puede que tengan razón si echamos un vistazo a la historia de la humanidad. Los industrialistas y economistas creían que las teorías de Darwin justificaban una economía de competencia feroz y desigual. Esto nos ha dejado un legado que dice que la economía corporativa – donde la riqueza permanece en manos de unos pocos – es lo mejor para la humanidad. Esto ha sido siempre una distorsión de las ideas de Darwin. Darwin, en su libro “El Descenso del Hombre”, afirma que la especie humana tuvo éxito por cualidades como el compartir y la compasión:
“Aquellas comunidades que incluyeran el mayor número de miembros compasivos florecerían mejor, y criarían el mayor número de descendientes”
Él no era economista, pero la distribución de la riqueza y la cooperación se han mostrado siempre más consistentes con sus conclusiones.
Se han realizado estudios e investigaciones sobre animales y humanos para determinar los beneficios de la cooperación. Uno de ellos fue realizado por Michael Tomasello, quien luego de años de estudios y concluyó que el resultado del estudio de los animales mostraba que la selección social había favorecido la cooperación. Escribió:
“La humanidad comenzó su existencia desde la Edad de Piedra, donde la supervivencia del más apto era la regla de la época. Tuvo que competir con los elementos y buscar comida para su supervivencia. Desafortunadamente, a medida que el intelecto del hombre se desarrollaba y sus circunstancias económicas mejoraron, no tenía que ser el más apto para sobrevivir, pero se comportaba de la misma manera. Es una filosofía aceptada que la competencia es loable a cualquier costo y de cualquier manera, sin considerar las consecuencias. Las teorías económicas se construyen sobre esta filosofía, y se ha convertido en la segunda naturaleza en la mayoría de las sociedades capitalistas. Los escritos Bahá’ís no están de acuerdo con esta filosofía”
En una charla en Washington, D.C. en 1912, ‘Abdu’l-Bahá, el hijo de Bahá’u’lláh, el profeta y fundador de la Fe Bahá’í, dijo:
“En el mundo de la naturaleza contemplamos los organismos vivos en una incesante lucha por la existencia. En todas partes nos enfrentamos con evidencias de la supervivencia física del más apto. Esto es la mismísima fuente del error y de la falsa interpretación en las opiniones y teorías de los hombres, quienes no se dan cuenta de que el mundo de la naturaleza es inherentemente defectuoso en causa y efecto y que sus defectos deben ser eliminados mediante la educación.”
En otra charla en la Universidad de Stanford ese mismo año, ‘Abdu’l-Bahá explicó:
“En la naturaleza existe la ley de la supervivencia del más apto. Por tanto, cuando el hombre no es educado, de acuerdo con las reglas naturales esta ley le exigirá supremacía. El propósito y objetivo de las escuelas, institutos y universidades es educar al hombre y así rescatarlo y redimirlo de las exigencias y defectos de la naturaleza y despertar en él la capacidad de controlar y adquirir sus bondades.”
Aunque la colaboración está obteniendo cada vez más reconocimiento en estos días, aún sigue siendo totalmente ignorada en el campo económico. La reciente pandemia ha puesto de relieve a ambas partes. Hemos visto el lado desagradable cuando diferentes países y estados compiten para comprar el equipo médico necesario para combatir el virus, lo que ha llevado a un aumento de los precios que los países en desarrollo nunca podrán permitirse. Pero también podemos encontrar innumerables ejemplos de colaboración entre individuos, comunidades, naciones y empresas. La gente se ha esforzado por cooperar y compartir sus recursos. Leí una declaración en las redes sociales que me llamó la atención: “La colaboración es el valor más esencial de nuestro mundo en este momento”.
Este explica brevemente la importancia de la colaboración en contraste con la competencia. A mí y a muchos otros nos parece que la supervivencia de la humanidad depende de esta cualidad humana esencial inculcada en el ADN de nuestra alma por el creador.
Así es como ‘Abdu’l-Bahá describió la cooperación:
“Respecto a la reciprocidad y cooperación cada miembro del cuerpo social deberá vivir con la mayor comodidad y bienestar, porque cada ser humano es miembro de este cuerpo y si uno de ellos estuviera en apuro, necesidad o afectado de alguna enfermedad, consecuentemente, todos los otros miembros serían afectados del mismo mal. Por ejemplo, el ojo es un miembro del organismo humano. Si estuviera enfermo, esta afección abarcaría completamente el sistema nervioso. Similarmente, si un miembro del cuerpo social fuera afectado realmente, bajo el punto de vista de unión armónica, todos los otros miembros estarían alterados porque éste forma parte del grupo, porque es una parte del conjunto. ¿Sería posible a un miembro, o una parte de un todo encontrarse en necesidad, mientras los otros se hallen en tranquilidad? ¡Resultaría imposible! Porque Dios ha deseado que en el cuerpo social de la humanidad, cada uno goce de un perfecto bienestar y satisfacción.”
Ha llegado el momento de acabar con los viejos hábitos de competencia que nos acompañan desde nuestros días primitivos.
El escenario ha cambiado ahora, sin embargo, en lugar de cazar y luchar, seguimos compitiendo por el territorio, las empresas, negocios y corporaciones compiten con el mismo espíritu de destrucción. El pez grande se come al pequeño, y esto se considera un éxito. Pero es hora de que los peces vivan y colaboren entre sí. Tenemos que educarnos para deshacernos de este remanente de comportamiento de la Edad de Piedra que no tiene lugar en la sociedad moderna.
No hay nada malo en competir. Hemos visto incluso que en los escritos nos alientan a competir en el servicio a la humanidad. Si queremos competir, debe ser en el ámbito espiritual; debemos esforzarnos por ser la persona más generosa, por ser la más amable. Esa es la verdadera competencia.
Es una competencia sana y espiritual que no crea ningún daño, y solo aumenta el nivel de servicio a Dios y a la humanidad. Espero que el día en que la frase “La supervivencia de los más amables” se haga más popular y apreciada.
¿Debemos temer o amar a Dios?
La frase “temor de Dios” crea fuertes sentimientos en los corazones de la mayoría de la gente. Sin embargo, ha sido utilizada en los escritos de las religiones a lo largo de la historia.
Según Wikipedia, el temor a Dios “se refiere al miedo o a un sentido específico de respeto, asombro y sumisión a una deidad”. La gente que se adhiere a las religiones monoteístas predominantes puede temer el juicio divino, el infierno o la omnipotencia de Dios.
Al crecer, mi conocimiento del temor de Dios era muy elemental. Como la mayoría de la gente, tenía miedo de ir al infierno y sufrir por la eternidad. Solía pensar que cuando hacía algo terrible, Dios el que todo lo veía, vería mis acciones, y tarde o temprano me castigaría. Y entonces pagaría por mis pecados. Poco a poco llegué a entenderlo mejor.
Estoy seguro de que la gente que no cree en un poder superior ve todo el concepto del temor a Dios como un truco para controlar a los ignorantes. No los culpo por pensar eso ya que, a veces, me cuesta entenderlo a mí.
Sin embargo, después de volverme a los escritos Bahá’ís, mi visión ha cambiado. Primero, me di cuenta de que Dios no es alguien que espera que cometamos un error para castigarnos.
‘Abdu’l-Bahá, el hijo de Bahá’u’lláh, el profeta y fundador de la Fe Bahá’í, explicó que “Dios es el Padre de todos. Él educa, provee y ama a todos; pues ellos son Sus siervos y Su creación. Seguramente el Creador ama a Sus criaturas.”
Una reciente experiencia personal también me hizo pensar de manera diferente. Tengo un hermoso jardín con muchas variedades de flores y árboles frutales. Ha sido mi preciada posesión material y una fuente de fantástico placer. Comparto los frutos con todos en la comunidad. Las flores atraen a los pájaros e insectos, y entre ellos hay algunas familias de colibríes que disfrutaron de las flores que he plantado para ellos. He puesto un comedero específicamente para ellos. No me sorprendió ver que disfrutaron tanto de los comederos que decidieron no migrar. En su lugar, estos colibríes han pasado el invierno conmigo durante los últimos años. Puse los comederos para todo el invierno ya que no hay flores u otras fuentes de alimento.
El año pasado fue extremadamente frío, y durante más de un mes, la temperatura bajó de cero. El comedero se congelaba por la noche, lo que significaba que tenía que descongelarlo cada mañana y volver a sacarlo. Conocían la rutina y siempre me esperaban, gorjeando para decirme que me diera prisa.
Un día, mientras les daba de comer y veía su felicidad, me di cuenta de que si no les daba de comer, morirían. Entonces me di cuenta de lo mucho que los amaba y lo triste que estaría sin ellos. Incluso había cancelado un viaje para cuidarlos. Cómo deseaba que supieran cuánto los amaba. No se daban cuenta de que su vida estaba en mis manos, o que me había asegurado de que estuvieran bien atendidos, debido a mi amor por ellos. Nadie me pidió que lo hiciera.
En ese momento, sentí cómo Dios debe pensar sobre nosotros. Él nos ama, y por ese amor, nos creó. No tenía que hacerlo, pero creó todo el universo, y todo lo que deseaba era que tratáramos de conocerlo y mostrarle nuestro amor.
Eso abrió mi ojo espiritual, y el temor de Dios desapareció. Pensé en cómo todo lo que tengo que hacer es seguir sus enseñanzas que han sido dadas a la humanidad por sus manifestaciones. Sin la guía divina, la humanidad no puede encontrar el camino correcto para el progreso espiritual. ‘Abdu’l-Bahá explica:
“Los hay que se imaginan que un sentido innato de la dignidad humana impedirá que el hombre cometa atropellos y garantizará su perfección espiritual y material. En otras palabras, que una persona que está caracterizada por una inteligencia natural, gran determinación y un celo predominante, sin consideración hacia las consecuencias severas que sigan de sus actos malignos, o hacia las grandes recompensas de la rectitud, se refrenará instintivamente de causar daño a sus congéneres y estará sedienta de hacer el bien. Sin embargo, si ponderásemos las lecciones de la historia, será evidente que este preciso sentido del honor y dignidad es asimismo una de las mercedes que surgen de las enseñanzas de los Profetas de Dios. También solemos observar en los niños indicios de agresión y de desgobierno, por lo que si un hijo queda privado de las enseñanzas del maestro, sus cualidades indeseables aumentarán por momentos. Por lo tanto, es claro que el surgimiento de este sentido natural del honor y dignidad humana es resultado de la educación–” ‘Abdu’l-Bahá, El secreto de la civilización divina, página 55
En la vida, tenemos personas que son nuestros modelos a seguir, alguien a quien amamos, respetamos y admiramos inmensamente. Podrían ser nuestros padres, nuestro entrenador, nuestro maestro o mentor. Hacemos todo para complacerlos, y desobedecerlos es lo último que se nos ocurre. Lo hacemos porque sabemos que nos quieren, y escucharlos nos beneficia.
Bahá’u’lláh nos dice: “Adornad vuestras cabezas con las guirnaldas de la honradez y fidelidad; vuestros corazones, con el atavío del temor de Dios”.
En mi inmadurez espiritual y mi limitado poder cerebral, veo el amor de Dios y el temor de Dios como lo mismo. Así que, en mi mente, cuando leo los escritos Bahá’ís sobre este tema, reemplazo la palabra “temor” por “amor”, y entonces todo tiene sentido para mí.
Bahá’u’lláh escribió sobre “el temor de Dios, un temor que abarca a todas las cosas y reina sobre todas las cosas“, y escribió que “Hemos exhortado a Nuestros amados que teman a Dios, un temor que es el manantial de todas las virtudes y las acciones meritorias.
De nuevo, en mi mente, reemplazo la palabra “temor” por “amor”. Puedes intentar reemplazar la palabra “temor” por “amor”, también.
Mi temor a Dios es el miedo a no estar a la altura de sus expectativas, sabiendo que al no seguir sus enseñanzas, me he privado de su bendición ilimitada – su amor – y eso crea un gran temor en mi corazón. Creo que el temor a Dios es una herramienta policial esencial para ayudar a mantener mi conciencia bajo control. Sirve para recordarme las consecuencias de no seguir el camino correcto.
Distribución de ganancias: ¿Tiene sentido económico y espiritual?
La distribución de ganancias entre cualquier negocio con sus empleados agrada mi lado económico y mi lado espiritual.
La distribución de ganancias tiene mucho sentido para mí, así que voy a compartir mi comprensión desde un punto de vista económico y espiritual, como economista y como Bahá’í.
En primer lugar, la distribución de ganancias es una acción muy generosa. Demuestra simpatía, justicia, cariño y, lo más importante, unidad y reconocimiento de la igualdad, ya que todos en la empresa tienen un sentido de propiedad cuando la administración comparte las ganancias con los trabajadores.
Las enseñanzas Bahá’ís apoyan firmemente la distribución de beneficios con los empleados. Cuando los propietarios y la gerencia se ocupan de los trabajadores, les brinda la oportunidad de estar al servicio; y por supuesto, es un incentivo y un privilegio para los trabajadores compartir las ganancias de su organización:
“Así pues, deberían establecerse normas y leyes para regular las fortunas excesivas de ciertos particulares y satisfacer las necesidades de millones de pobres; de esta manera se obtendría cierto grado de moderación. No obstante, una igualdad absoluta tampoco es posible, ya que la igualdad absoluta en materia de fortuna personal y honores, así como en el comercio, la agricultura y la industria, acarrearía una situación de desorden, caos, y desorganización de los medios de existencia abocados al desengaño universal.
Más aún, frente a una igualdad carente de fundamento, se presentarían muchas dificultades; el orden social se desquiciaría por completo. Es, pues, preferible que la moderación sea establecida mediante leyes y normas que impidan la acumulación de fortunas excesivas por parte de ciertos individuos, y sirvan de garantía para las necesidades esenciales de las masas–” ‘Abdu’l-Bahá, Contestación a Algunas Preguntas, página 330-331
“... los poseedores de propiedades, minas y fábricas deberán compartir sus ingresos con sus empleados y dar el justo porcentaje a sus beneficios a sus trabajadores, para que ellos puedan recibir, fuera de sus jornales, algo de las entradas generales de las fábricas, consiguiendo así, que ellos pongan el máximo interés en sus trabajos–” ‘Abdu’l-Bahá, Fundamentos de la Unidad Mundial, página 47-48
Otro de los beneficios de la distribución de ganancias es la reducción o eliminación de las huelgas. Compartir las ganancias crea un sentido de unión y colectividad, por lo que los trabajadores resistirán la tentación de las huelgas y preferirán negociaciones amistosas. Los empleados tendrán menos motivos para hacer huelga, sabiendo que como resultado de una huelga ellos también perderían.
Examinemos ahora el concepto de distribución de ganancias desde un punto de vista económico. Se han realizado muchos estudios en este campo y esos estudios han encontrado beneficios en términos de lealtad, productividad e impuestos. Owen E. Richardson en su ensayo "Las ventajas de los planes de distribución de ganancias" los desglosa:
● Lealtad: La fidelidad aumenta significativamente con la remuneración Los empleados a los que se les ofrece la oportunidad de participar en un plan de participación en las ganancias invierten más dedicación a su puesto debido a la recompensa directa asociada con él. Además, muestra que la empresa está invertida en los empleados y crea un sentido de paridad en lugar de una composición de títulos y rangos; los empleados se ven a sí mismos como un socio trascendente y tienden a verse a sí mismos como copropietarios.
● Productividad: Los empleados que invierten en un plan de distribución de ganancias comienzan a tomar posesión del negocio a medida que su función laboral se define más por su contribución. “Un plan que recompensa a los empleados con una parte de los frutos de su trabajo establece una conexión directa entre el trabajo y la recompensa”, escribe Stu Watson para la Fundación Edward Lowe. La productividad mantiene niveles más altos cuando los empleados tienen la oportunidad de compartir el margen de ganancia que están creando a través de sus esfuerzos en lugar de ser simplemente compensados por el tiempo en el trabajo.
● Beneficios fiscales: los empleados pueden usar un 401k como una herramienta de deducción de impuestos en sus impuestos sobre la renta personales, reduciendo su ingreso bruto ajustado al incluir las contribuciones de la distribución de ganancias en un plan de impuestos diferidos. Las contribuciones a un plan 401k solo se gravan en el momento del retiro, lo que permite que las contribuciones del empleado aumenten con impuestos diferidos hasta que los fondos se retiren o se distribuyan en los pagos.
Para aquellos que les gustaría estudiar más sobre este tema, Harvard Business Review publicó recientemente un artículo interesante llamado "Huawei: un estudio de cuándo funciona la distribución de ganancias".
Pero estoy convencido de que los beneficios emocionales, psicológicos y espirituales de la distribución de ganancias, como la unidad, la armonía, un ambiente de trabajo feliz, un sentido de pertenencia, un interés común y una reducción de los niveles de estrés, superan incluso los beneficios económicos.
Los Bahá’ís creen que debemos reconocer y estudiar estos factores y, finalmente, darles la máxima importancia en cualquier sistema económico.
Este enfoque, con su combinación de espiritualidad y economía, satisface mi creencia de que la ciencia y la religión deben coexistir en armonía, así como la relación entre empleador y empleado debe existir en un estado de armonía. Si la unidad de la humanidad es un objetivo para usted, la distribución de ganancias puede ayudarle a acercarse a ese objetivo aún más.
Evolucionando: La raza humana, madurando del materialismo
La creencia evolutiva popular declara que hemos sido creados como todos los demás animales y hemos evolucionado para convertirnos en seres humanos.
Sin embargo, desde una perspectiva Bahá’í, esa conclusión científica no cuenta toda la historia humana.
De hecho, esa opinión puede entenderse de una manera que socava la estación espiritual y el destino de la humanidad. Establece un nivel bajo para trabajar hacia nuestros objetivos y crea la expectativa de violencia, guerras y otras fuerzas destructivas como comportamiento aceptable.
Ese punto de vista básicamente pregunta: si somos animales, ¿no deberíamos actuar como animales?
Las enseñanzas Bahá’ís y todas las demás religiones, sin embargo, tienen una visión muy diferente: que en esencia somos seres espirituales y hemos sido creados para adquirir experiencia humana. Venimos del Creador, lo que significa que tenemos un destino espiritual, un viaje espiritual que atravesar para transformar nuestras almas para que ganemos la presencia de Dios.
La historia demuestra que hasta ahora la humanidad no ha vivido una vida muy humana en general, y ha actuado con demasiada frecuencia sobre sus impulsos animales. Entonces, en ese sentido, la historia humana aún no ha comenzado. La llamada “historia humana” hasta la fecha registra una confusión de guerras, conflictos, agresiones, destrucción y miseria. Para lograr nuestro destino, para madurar completamente en nuestra realidad espiritual, la humanidad debe primero descubrir su verdadera naturaleza y luego dar los pasos para comenzar una transformación espiritual en todos los aspectos de su vida colectiva.
Para lograr esa transición, necesitaremos encontrar formas de subordinar nuestra naturaleza inferior, luego encontrar el verdadero propósito de nuestra creación y avanzar hacia él.
En este momento de nuestra historia es casi imposible imaginar las cualidades y habilidades de esa nueva raza espiritual de seres humanos. Debido a que nuestro entendimiento es limitado y no tenemos la percepción espiritual para imaginarlo, todo lo que podemos hacer en este momento es continuar en nuestro camino de crecimiento personal confiando en la guía espiritual que nos ha dado Bahá'u'lláh, manteniendo en mente lo que nuestro Creador pretendía para nuestra existencia:
“¡Oh Hijo Del Espíritu! Te he creado noble, sin embargo tu te has degradado. Elevate pues, a la altura de aquello para lo que fuiste creado–” Bahá’u’lláh, Las Palabras Ocultas, página 7
Una vez que comenzamos el proceso de transformación, tenemos que redefinir muchos de los conceptos de nuestro pasado. Las definiciones de conceptos como éxito, riqueza y posesiones deben reflejar sus verdaderos significados, conectando nuestros logros y aspiraciones materiales con los espirituales:
“Salta a la vista, entonces, que el honor y la exaltación del hombre han de reposar sobre algo más que sobre las riquezas materiales. A decir verdad, el bienestar material no es más que una rama. Sin embargo, la raíz de la exaltación del hombre radica en las virtudes y cualidades nobles, que son el ornamento de su realidad. Tales son las manifestaciones divinas, las gracias celestiales, los sentimientos sublimes, el amor y el conocimiento de Dios, la sabiduría universal, la percepción intelectual, los descubrimientos científicos, la justicia, la equidad, la veracidad, la benevolencia, la valentía natural y la entereza innata, el respeto por los derechos, el cumplimiento de pactos y acuerdos, la rectitud en todas las circunstancias, el servicio incondicional de la verdad, el sacrificio de la propia vida por el bien de los demás, la bondad y aprecio hacia todas las naciones, la obediencia a las enseñanzas de Dios, el servicio en el Reino Divino, la guía de los pueblos y la educación de las naciones y razas ¡Tal es la prosperidad del mundo humano! ¡Tal es la exaltación del hombre en el mundo! ¡Tal es la vida eterna y el honor celestial!–” ‘Abdu’l-Bahá, Contestación a Algunas Preguntas, páginas 105-106
Las generaciones pasadas han gastado tanta energía para obtener posesiones materiales, creyendo que estas representaban el objetivo final de la vida y, como resultado, han
descuidado sus necesidades y crecimiento espirituales. La visión que la humanidad tiene de sí misma y de su destino se ha equivocado y, al final, no ha conducido a nada de valor real a los ojos de Dios:
“El Todomisericordioso ha conferido al hombre la facultad de la visión y le ha dotado con el poder del oído. Algunos le han descrito como el “mundo menor”, cuando en realidad, debería considerársele como el “mundo mayor”. Las potencialidades inherentes a la posición del hombre, la medida plena de su destino en el mundo y la excelencia inherente de su realidad, deben ser todas puestas de manifiesto en este Día prometido de Dios–” Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, página 382
A medida que avanzamos, tanto como individuos y como raza humana, tenemos que cambiar nuestras herramientas externas y reemplazarlas con herramientas y conceptos espirituales para guiarnos hacia nuestro verdadero destino. Necesitamos deshacernos de nuestras tendencias animales y adquirir virtudes que nos permitan seguir un camino espiritual hacia la paz y la unidad.
Eso significa que muchos de los criterios que hemos utilizado como herramientas para medir nuestros logros, como el dinero y la riqueza, deben ser cambiados por criterios espirituales. Estamos en un viaje espiritual y nuestras vidas deben reflejar esa poderosa realidad.
Adam Smith y la moralidad
Basado en los Escritos de la Fe Bahá’í, he estado defendiendo la necesidad de humanidad y moralidad en nuestras actividades económicas, y también su reconocimiento en nuestro sistema económico. De modo tal, que es natural que al leer el libro en la universidad de quien es considerado como el padre de la economía, tuviera una impresión diferente de él y me sorprendiera al descubrir que el primer libro que escribió fue “Teoría de los sentimientos morales (1759)” que fue escrito antes de su famoso libro “La riqueza de las naciones”, considerado uno de los libros más importantes de la historia de la economía. Siempre pensé que los valores morales no habrían sido en absoluto parte de la filosofía de su vida, así que puedes imaginar mi asombro cuando leí sus citas y las comparé con las Escritos Bahá’ís.
“La disposición a admirar, y casi a adorar, al rico y al poderoso y a despreciar o al menos menospreciar a las personas pobres y de medios limitados, aun cuando sean necesarias para establecer y para mantener la distinción de jerarquías y el orden social, es a su vez la causa más grande y universal de la corrupción de nuestros sentimientos morales–” Adam Smith
Y esto es lo que dicen los Escritos Bahá’ís:
“… la felicidad y grandeza, el rango y distinción, el placer y la paz de una persona nunca han consistido en su riqueza personal, sino más bien en la excelencia de su carácter, su longanimidad, la amplitud de su saber, y su capacidad de resolver problemas intrincados–” ‘Abdu’l-Bahá, El Secreto de la Civilización Divina, página 18
Estudiamos su libro “La riqueza de las naciones”, que trata sobre la ciencia de hacer riqueza. Pensaba que a él solo le importaba ganar dinero. Sus ideas han sido las guías para tantos economistas de su generación y los economistas que vinieron después de él. Sus palabras fueron la autoridad en este tema, y su influencia aún se siente y sus hipótesis siguen siendo la base de la economía.
Mis estudios de sus teorías nunca me dieron la oportunidad de comprender el lado humano de él, así que investigué un poco más sobre él, sus antecedentes y la época en que vivía.
Descubrí algunos factores que jugaban un papel importante, uno fue cuando Adam Smith estaba formulando sus teorías la revolución industrial recién había comenzado. Este hecho es crucial para entender de dónde venía y cuál era la situación económica en la que vivía. La producción masiva de advenimiento que vino justo después de la invención de la máquina de vapor, cambió la economía de siglos de economía agrícola a una nueva economía industrial. En ese tiempo, todos intentaban comprender los cambios y encontrar una manera de dirigir estos cambios para el beneficio de la sociedad y su propio beneficio.
El otro factor importante era el trasfondo económico de la época en que el sistema feudal de señores y las familias reales se había establecido durante siglos y era tan fuerte que no solo controlaba el sustento de los agricultores y los trabajadores, sino que también estaba influida la iglesia. Era imperativo no alterar el statu quo. La moralidad no debía mencionarse en ninguna forma que abriera la puerta para que la iglesia ejerciera su influencia en el sistema y las cosas no habrían cambiado para la gente común que había estado bajo el control de los terratenientes. Estos factores me dicen que sus puntos de vista morales tuvieron que dejarse de lado.
Una de sus hipótesis más importantes además de creer que el interés propio es el único motivador de la economía y que todos quieren maximizar su satisfacción consumiendo bienes, fue el concepto de la “Mano Invisible”, donde como él describió, resolverá mágicamente los problemas y equilibrará la oferta y la demanda y también los precios en una economía. Este poderoso y solucionador de problemas, la “Mano Invisible”, con su toque mágico, podría representar un poder superior con más poder que el hombre y el gobierno, y en broma pensé que parecía la Mano de Dios.
El otro factor que debemos recordar es que en esta época de la historia en Europa existía la fascinación e intoxicación con la ciencia. La ciencia se había vuelto como una nueva religión y con Darwin con sus métodos científicos y con otros en otros campos, queriendo demostrar todo con la ciencia, no es de extrañar que la economía fuera nombrada ciencia. Había tantas fórmulas matemáticas inventadas para hacerla más parte de las matemáticas que de las ciencias sociales.
Sus citas son una indicación de que él creía firmemente en la moralidad y creo que es importante resaltar sus sentimientos morales a la luz de los Escritos Bahá’ís.
Él habla sobre el bienestar del individuo depende del bienestar de todos:
“Ninguna sociedad puede ser feliz y próspera si la mayor parte de sus ciudadanos son pobres y miserables–” Adam Smith
La Casa Universal de Justicia recientemente nos recordó el mismo punto importante:
“El bienestar de cualquier segmento de la humanidad está inextricablemente enlazado al bienestar de la totalidad. La vida colectiva de la humanidad sufre cuando cualquier grupo dado piensa en su propio bienestar de manera aislada al bienestar de sus vecinos, o persigue ventaja económica sin considerar cómo queda afectado el medio ambiente, que proporciona sustento para todos–” La Casa Universal de Justicia, carta 1 de marzo de 2017, página 1
Aquí hay más:
“El sentir mucho por los demás y poco por nosotros mismos, el restringir nuestros impulsos egoístas y fomentar los benevolentes, constituye la perfección de la naturaleza humana–” Adam Smith
“¿Qué puede añadirse a la felicidad de una persona que goza de buena salud, no afronta deudas y tiene la conciencia tranquila?–” Adam Smith
Estoy tan agradecido de haber descubierto el lado moral de Adam Smith y cómo desearía que más economistas hablaran sobre esto, y también que las universidades lo convirtieran en una parte esencial de los estudios el aprender la relación entre moralidad y economía. Si el sistema económico debe servir a la humanidad, debe reflejar los valores humanos, morales y espirituales de las personas para las cuales ha sido creado.
¿Qué se puede hacer con la brecha cada vez mayor entre ricos y pobres?
Este era el título de una noticia:
“Las 26 personas más ricas de la tierra en 2018 tenían el mismo patrimonio neto que la mitad más pobre de la población mundial, unos 3.800 millones de personas”
Esto me recordó otro informe:
“Un CEO de una de las cinco principales marcas mundiales de moda tiene que trabajar durante solo cuatro días para ganar lo mismo que una costurera en Bangladesh ganaría en toda una vida”.
Algunos pueden argumentar que eso no es cierto porque, en general, las personas tienen más de lo que tenían en el pasado, el nivel de vida ha mejorado para la mayoría de la clase media para que sean más ricos. Esto no siempre es cierto porque pueden no conocer todos los hechos. A medida que el nivel de vida mejoró para la mayoría de ellos, también lo hizo el nivel de sus deudas. Ese aumento de la deuda se debe a un mayor acceso a créditos, préstamos e hipotecas. La gente gasta más de lo que gana. Pero estoy pensando en los pobres que no tienen lo suficiente para vivir, por lo que obtener un préstamo o crédito es cuestionable para ellos.
Puede haber muchos argumentos sobre la precisión de los datos y los métodos para recopilarlos, pero nadie puede negar que los ricos se están haciendo más ricos y los pobres más pobres.
Estos titulares suelen aparecer en la televisión, los periódicos y otras redes sociales. Esta no es la primera vez que tales números resaltan la triste situación económica del mundo. Mientras miraba estas estadísticas, mi mente estaba centrada en la difícil situación de los pobres y consideré cómo una fracción de esa riqueza podría cambiar la vida de miles de millones de personas pobres.
Para mí, fue la única conclusión que pude sacar de estas trágicas estadísticas y eso me puso extremadamente triste. Entonces se me ocurrió que los ricos ven estos artículos y que no ha afectado el estilo de vida de la mayoría de ellos, y ese pensamiento me hizo sentir impotente. Sentí que la brecha cada vez mayor entre ricos y pobres continuará creciendo, y nadie puede detenerla. Cuestioné nuestra humanidad que permite que continúen estas disparidades.
Entonces decidí que solo podía hacer mi parte como Bahá’í y ciudadano del mundo para llamar la atención sobre esta historia en un intento de llegar a la mayor cantidad de personas posible, con la esperanza de que todos podamos dar un pequeño paso para remediarlo. Este desequilibrio económico.
Recuerdo estas palabras:
“¿Por qué, entonces, manifestáis tanta avaricia en acaparar los tesoros de la tierra cuando vuestros días están contados y vuestra oportunidad está casi perdida? ¿Acaso, entonces, oh negligentes, no despertaréis de vuestro sueño?”
“OH RICOS DE LA TIERRA! Los pobres de entre vosotros son Mi fideicomiso en medio de vosotros; cuidad Mi fideicomiso y no estéis empeñados solamente en vuestra propia comodidad–” Bahá’u’lláh, Las palabras Ocultas, página 84
Espero que despertemos a la realidad de esta situación, que es un indicio de un sistema económico enfermo que favorece a los ricos e ignora la difícil situación de los pobres, mientras que la mayoría de la humanidad permanece indefensa al margen.
Cada uno de nosotros puede ser un instrumento de cambio, por pequeño que sea, creando en nuestros corazones empatía por los pobres y luego trabajando de cualquier manera que podamos para remediar esta inequidad.
No puedo cerrar los ojos a estas estadísticas y no hacer nada. Estoy seguro de que hay millones que sienten lo que siento y eso me da una gran esperanza para el futuro.
¿Los cambios económicos y políticos están conduciendonos hacia un gobierno global?
Debido a la pandemia de coronavirus, el mundo que nos rodea y nuestra forma de vida ha cambiado totalmente. Debemos adoptar nuevas actitudes y una nueva forma de pensar. Lo que está sucediendo ha puesto de relieve la difícil situación de los pobres y la necesidad de que los gobiernos y otros organismos intensifiquen sus esfuerzos y hagan todo lo posible por ayudar, ya que esta epidemia está matando especialmente a las personas más desfavorecidas y que viven en la pobreza.
Muchas celebridades, figuras deportivas y otras personas ricas han recibido su llamada de atención y se están dando cuenta de que la vida es más que solo acumular riqueza. Las instituciones financieras han relajado sus tasas de préstamo y han eliminado los intereses de las tarjetas de crédito. Se puede sentir un espíritu de unidad en todo el mundo, incluso algunas partes en guerra han dejado de luchar porque han encontrado un enemigo común: el virus. Aunque estos cambios de actitud no han llegado de manera orgánica, son, sin embargo, cambios positivos y me hacen feliz en estos tiempos estresantes.
La gente mantiene la distancia social mientras hace una fila para recibir una ración de alimentos gratis durante el aislamiento a raíz de la pandemia del Coronavirus en Prayagraj el jueves 2 de abril de 2020.
Me hace feliz porque son pasos hacia el camino correcto. Como dijo ‘Abdu’l-Bahá, hijo de Bahá’u’lláh, el profeta fundador de la Fe Bahá’í, en un discurso en Londres en 1911:
“La condición de las gentes debe disponerse de manera tal que la pobreza desaparezca, y que todos, en la medida de lo posible y atendiendo a su posición y rango, vivan con comodidad. Mientras que los nobles y otras personas de condición elevada viven felizmente instalados, los pobres asimismo deberían poder conseguir su sustento diario sin llegar a padecer los rigores del hambre–” ‘Abdu’l-Bahá, ‘Abdu’l-Bahá en Londres
No son solo los ciudadanos normales y los ricos los que han reexaminado sus prioridades. Los líderes de todos los niveles de gobierno, desde el nivel local hasta el internacional, han comenzado a ver el mundo de una manera muy diferente. Están cambiando sus ideas y, lo que es más importante, su visión para ajustarse a las nuevas demandas de las comunidades.
En los escritos Bahá’ís, el gobierno mundial ha sido anticipado y su necesidad enfatizada ya que es un medio esencial para unificar a la humanidad.
Estos cambios han hecho necesario eliminar la antigua y estrecha visión del pasado. En cambio, muchas personas sienten que es necesario la existencia de un organismo internacional que coordine los esfuerzos y los recursos para asegurar el bienestar de toda la humanidad que se ha visto tan drásticamente afectada.
En los escritos Bahá’ís, el gobierno mundial ha sido anticipado y su necesidad enfatizada ya que es un medio esencial para unificar a la humanidad. Bahá’u’lláh escribió:
“Debe llegar el tiempo en que se reconozca universalmente la imperativa necesidad de celebrar una reunión vasta y omnímoda de personas. Los gobernantes y reyes de la tierra deben necesariamente concurrir a ella y, participando en sus deliberaciones, deben considerar los medios y arbitrios para echar los cimientos de la Gran Paz mundial entre los hombres. Esa paz exige que las grandes potencias decidan, para la tranquilidad de los pueblos de la tierra, estar completamente reconciliadas entre sí. Si algún rey se levantare en armas contra otro, todos unidos deberán alzarse para impedírselo. Si esto se hace, las naciones del mundo ya no necesitarán armamentos, salvo con el fin de preservar la seguridad de sus reinos y mantener el orden interno dentro de sus territorios. Esto asegurará la paz y la calma de todos los pueblos, gobiernos y naciones–” Bahá’u’lláh, Pasajes de los escritos de Bahá’u’lláh, página 249
El concepto de un gobierno mundial ha sido concebido por religiones, filósofos, poetas, escritores y grandes ilustrados, pero ha sido difícil de convencer a los políticos. Los recientes acontecimientos, sin embargo, han hecho que tanto los expertos como los políticos experimentados nos alerten sobre la necesidad de esfuerzos universales para enfrentarnos a la situación que estamos viviendo.
“Nos enfrentamos a una crisis como ninguna otra. Para superarla, debemos unirnos”, dijo António Guterres, el Secretario General de las Naciones Unidas, en una declaración reciente. Además, Guterres pidió “un alto al fuego mundial para centrarse en nuestro enemigo común: el virus”, y pidió una acción colectiva. “Juntos, derrotaremos a este virus y reconstruiremos un mundo más justo, como ciudadanos globales unidos y como Naciones Unidas”.
Los ex primeros ministros del Reino Unido, Gordon Brown y Tony Blair, han pedido un fondo mundial para luchar contra la propagación del coronavirus y han subrayado la necesidad de un organismo universal que se ocupe de ello. Brown también hizo un llamamiento para que se establezca un gobierno mundial temporal que gestione las crisis médicas y económicas causadas por la pandemia.
“Necesitamos algún tipo de ejecutivo que funcione”, dijo Brown. Recordando los esfuerzos para hacer frente a la crisis financiera de 2008, añadió: “Si tuviera que hacerlo de nuevo, haría del G20 una organización más amplia, porque en las circunstancias actuales es necesario escuchar a los países más afectados, a los países que están marcando la diferencia y a los países en los que existe la posibilidad de que un número masivo de personas se vea afectado, como los de África”.
Para mí, basándome en los escritos de la Fe Bahá’í, solo hay una solución y es la unificación del mundo, porque unidos somos más fuertes para enfrentar los desafíos que el futuro nos tiene guardados. Ojalá estos desafíos nos lleven finalmente a un futuro más brillante. Como nos dicen los escritos Bahá’ís:
Quiera Dios que benévolamente se ayude a las gentes del mundo a preservar la luz de Sus amorosos consejos en la esfera de la sabiduría. Abrigamos la esperanza de que todos se adornen con la vestidura de la sabiduría verdadera, base del gobierno del mundo. – Las tablas de Bahá’u’lláh.
Haciendo que la economía sirva a la humanidad
La reciente pandemia ha puesto de relieve las flagrantes disparidades del sistema económico entre los ricos y los pobres. Por un lado, tenemos la difícil situación de los pobres que viven bajo el umbral de la pobreza y tratan de sobrevivir a la avalancha de miserias causadas por las dificultades financieras y, por otro lado, un pequeño porcentaje de personas siguen añadiendo miles de millones a su ya colosal riqueza.
Me molesta porque parece que la humanidad ha perdido la conciencia y se ha vuelto insensible a los sufrimientos de los pobres y los desfavorecidos. Veo la brecha cada vez más amplia entre los pobres y los ricos, pero no parece haber ninguna solución a la vista. Eso me hace más decidido que nunca a mantener este asunto vivo y continuar tratándolo.
Me gusta utilizar el término «economía humana» para describir la solución a las desigualdades de nuestro sistema económico porque la falta de humanidad ha acompañado al sistema desde su creación y ha tenido efectos devastadores en millones de vidas.
Bahá’u’lláh, el profeta y fundador de la Fe Bahá’í, nos enseñó cómo tratar a los pobres. No es de extrañar que se le llamara «Padre de los pobres». Él escribió:
“Sabed que los pobres son el depósito de Dios en medio de vosotros. Cuidaos que no traicionéis su depósito, que no procedáis injustamente con ellos y que no caminéis por los caminos de los pérfidos. Con toda seguridad, seréis llamados a dar cuenta de su depósito en el día en que la Balanza de la Justicia será establecida, día en que todos recibirán lo que merezcan, en que los hechos de todos los hombres, ricos y pobres, serán ponderados–” Bahá’u’lláh, Pasajes de los escritos de Bahá’u’lláh, página 284
Los escritos Bahá’ís nos recuerdan que debemos ser conscientes de nuestro papel en el cuidado de los pobres, ya que nuestro deber moral y espiritual es protegerlos y cuidarlos. Bahá’u’lláh también escribió:
“¡Oh Hijo del Hombre! Dispensa Mi riqueza a Mis pobres, para que en el cielo participes de la abundancia de esplendor inmarcesible y de los tesoros de gloria imperecedera. Pero, ¡por Mi vida! ofrendar tu alma es algo más glorioso, si tan sólo pudieras ver con Mi ojo–” Bahá’u’lláh, Las Palabras Ocultas, página 45
Además de ayudar a nivel individual, necesitamos trabajar para cambiar el sistema económico para hacerlo más sensible a las necesidades de la gente e inyectarle moralidad y espiritualidad para que sirva a la humanidad en vez de que la humanidad sea sacrificada para hacer que el sistema funcione. Necesitamos la economía humana: un sistema humano con valores humanos y menos economía.
Voluntarios civiles de una asociación de bienestar social ayudando a los pobres dándoles artículos de comida como arroz, legumbres, etc. durante el período de confinamiento en Calcuta
Esto sólo se puede hacer practicando la veracidad, la confianza y otros valores morales en nuestras acciones, especialmente en nuestras actividades económicas. Estas actividades no son sólo económicas sino también espirituales. En una charla en Boston en 1912, ‘Abdu’l- Bahá, hijo de Bahá’u’lláh y su sucesor designado, explicó que «Los fundamentos de toda condición económica son divinos por naturaleza y están asociados con el mundo del corazón y del espíritu».
En 1935, Shoghi Effendi, el Guardián de la Fe Bahá’í, explicó con más detalle a lo que se refería ‘Abdu’l-Bahá:
“La frase ‘la solución económica es de naturaleza divina’ significa que solamente la religión puede, a fin de cuentas, producir un cambio tan fundamental en la naturaleza del hombre que le permita cambiar las relaciones económicas de la sociedad. Sólo de ese modo el hombre podrá controlar las fuerzas económicas que amenazan perturbar las bases de su existencia, y entonces ejercer su dominio sobre las fuerzas de la naturaleza–”
Los problemas económicos del mundo no se resolverán si no cambiamos el sistema. El sistema financiero actual es un subproducto del viejo orden y fue construido sobre supuestos erróneos. Asumió que la gente sólo piensa en sus intereses y no se preocupa por la situación de los demás. Esta suposición ha sido el motor que ha impulsado el sistema, y se ha convertido en un terreno fértil para que la codicia se extienda en todos los aspectos de la vida humana, y podemos ver que el resultado son las actuales injusticias económicas en el mundo.
Lo triste de esto es que cada día que esto continúe, miles de personas en el mundo se verán arrastradas a una vida llena de desafíos económicos sin ninguna esperanza de cambio.
El elemento esencial que falta en el actual sistema económico es la justicia, que tiene que ser su fundamento. La justicia económica en estos días es el producto básico más escaso del mundo. En una charla en Montreal en 1912, ‘Abdu’l-Bahá dijo a la audiencia:
“Pedimos a Dios que dote a las almas con el espíritu de justicia para que puedan ser sinceras, buenas y puedan luchar para procurar el bienestar de todos, para que cada miembro, de esta familia pueda pasar su vida en la más completa comodidad. Entonces, este mundo material se convertirá en el paraíso del Reino Divino, esta tierra elemental se encontrará en un estado celestial y todos los siervos de Dios vivirán en la mayor felicidad y gozo–”
Considero que cada individuo es responsable de tratar de hacer todo lo posible por aliviar la carga de la pobreza de los hombros de nuestros semejantes, de modo que cada persona en el mundo tenga los medios económicos para vivir una vida cómoda y plena, que es un derecho humano fundamental para todos.
Aunque la posibilidad de que el sistema económico se haga más humano parece un sueño descabellado, si lo deseamos y nos esforzamos por alcanzarlo desempeñando nuestro pequeño rol, podemos transformar este rígido sistema -que actualmente carece de espíritu- en una herramienta fantástica para la prosperidad de la humanidad.
El costo espiritual de un nivel de vida más alto
Sin lugar a dudas, el nivel de vida ha mejorado desde la revolución industrial, especialmente para muchos en Occidente.
No hace mucho tiempo, los teléfonos, los televisores en color y los automóviles eran solo para los ricos, y los pobres solo podían soñar con tenerlos. Pero ahora incluso las personas pobres de los países desarrollados poseen teléfonos móviles, televisores en color y computadoras.
Incluso los niños de familias pobres o ricas, desde los tres o cuatro años, tienen teléfonos móviles y una variedad de juguetes electrónicos sofisticados. Por supuesto, los adultos también tienen sus juguetes: aviones, cortadoras de césped con asiento, barcos y motos.
La parte funesta de todos estos juguetes caros: no es necesario tener dinero para comprarlos, porque puedes conseguir un préstamo. Con todas nuestras posesiones materiales, hemos llegado a creer que estamos mejor que antes y que hemos mejorado la calidad de vida material. Creemos que adquirir más posesiones nos hará sentir más felices y más cómodos; pero la adquisición desenfrenada solo mata de hambre al alma y nos hace cada vez menos felices. Nuestras almas se sienten atrapadas en el desorden de bienes materiales. Las enseñanzas Bahá’ís nos dicen:
“Hoy vemos a nuestro alrededor cómo las personas procuran rodearse de todas las comodidades modernas y de lujo, sin negarle nada al lado físico y material de su naturaleza. Pero tened cuidado, no sea que por pensar demasiado en las cosas del cuerpo os olvidéis de las cosas del alma; pues los progresos materiales no elevan el espíritu humano. La perfección en las cosas mundanas es una dicha para el cuerpo humano, pero en modo alguno glorifica su alma–” ‘Abdu’l-Bahá, Conferencias de París, página 20
Si usamos la felicidad como criterio, muchos de nosotros hemos comenzado a darnos cuenta de que, a pesar de nuestro nivel de vida más alto, somos menos felices que antaño. ¿Por qué?
Quizás porque cuanto más tenemos, más duro tenemos que trabajar para mantener ese nivel de vida, y cuanto más trabajamos, menos tiempo y energía tenemos para nutrir nuestra mente y nuestra alma a través de la meditación, la lectura de libros, la reproducción de música, la pintura, pasar tiempo con familiares y amigos y ayudar a los demás. Esas cosas pueden traernos verdadera felicidad, como explica ‘Abdu’l-Bahá:
“Si el hombre está privado de los dones divinos y si su placer y felicidad están restringidos a sus inclinaciones materiales, ¿qué diferencia o distinción hay entre el animal y él? En realidad, la felicidad del animal es mayor, porque sus necesidades son menores y sus medios de vida más fáciles de conseguir. Aunque es necesario que el hombre se esfuerce por satisfacer sus necesidades y comodidades materiales, su necesidad real es la adquisición de las Bondades de Dios. Se está privado de las Generosidades divinas, los Atributos espirituales y las Buenas Nuevas celestiales, la vida del hombre en este mundo no ha de dar ningún fruto digno. Mientras posee vida física debería echar mano de la vida espiritual, y junto con las comodidades y felicidad corporales, debería disfrutar del contento y los placeres divinos–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 327
Casi todos están de acuerdo en que nuestro sistema económico actual proporciona más bienes y dinero, pero tener más puede no ser necesariamente lo mejor. La filosofía del “más es mejor” ha llevado a una mentalidad de adquirir tantos bienes materiales como sea posible. Esa mentalidad ha creado una enfermedad en la sociedad que mide los logros sobre la base de tener más posesiones y desprecia los aspectos emocionales y espirituales de la vida misma.
Esta falta de espiritualidad es la causa fundamental de la mayoría de los problemas del mundo, y se alienta a los Bahá’ís a introducir la espiritualidad de cualquier forma posible en sus actividades económicas. Esto puede ser tan simple como decir una oración por los pobres, o tan grandioso como iniciar un proyecto de miles de millones de dólares para eliminar la pobreza o erradicar enfermedades. Podría ser pagando precios justos, evitando desperdicios, siendo honesto en las reclamaciones de seguros o donando fondos de caridad.
Algunos confunden un nivel de vida más alto con la prosperidad. Tener más no se traduce en ser más feliz. Según el Índice de prosperidad Legatum, la prosperidad:
● Es un hogar para crecer, para formar una familia, una comunidad a la que pertenecemos, es gente que se preocupa.
● Es compasión y generosidad, es salud, es educación, es verdad e integridad, en la política, en los medios, en los negocios. Es paz y seguridad.
● Está en la oportunidad de trabajar, ganar, ahorrar, salir adelante, innovar, tomar riesgos, triunfar (o fracasar).
● Es la falta de hambre, las enfermedades, la esclavitud, la pobreza, los conflictos, decir lo que pensamos, votar, seguir nuestras creencias. Es la esperanza, un espacio para respirar y tiempo para recargar energías y entretenerse.
● Es convertirse en lo mejor que uno puede ser y ayudar a otros a ser lo mejor que pueden ser.
Los Bahá’ís creen en una verdadera prosperidad, y son conscientes de la mayor amenaza:
“… true prosperity, the fruit of a dynamic coherence between the material and spiritual requirements of life, will recede further and further out of reach as long as consumerism continues to act as opium to the human soul–” The Universal House of Justice, To the Bahá’ís of Iran, 2 March 2013
La pregunta se mantiene: ¿Queremos un nivel de vida más alto a cualquier precio, o queremos verdadera prosperidad para nosotros y para todos? La decisión es nuestra y el precio a pagar también es nuestro.
¿Cuánto margen de beneficio necesitamos?
El mundo de la economía se basa en los beneficios. Sin beneficios, no habría motivación para comenzar un negocio o empresa—todo el sistema fracasaría.
Después de todo, ¿por qué alguien haría tanto esfuerzo sin obtener ningún beneficio? Claro que hay algunas personas que trabajan gratis, pero su motivación no es ganarse la vida.
En el mundo de hoy, la competencia se ha vuelto tan dura que la mayoría de las empresas contratan consultores, consultoras de investigación, otras agencias e incluso psicólogos para guiarlos a aumentar sus ganancias.
Eso está muy bien y es bueno—pero con las presiones en este mundo materialista, el deseo de obtener ganancias puede fácilmente irse de las manos y convertirse en avaricia. Cuando eso sucede, los que están en el negocio quieren cada vez más y, para obtener más, pierden el sentido de la realidad y se olvidan de hacerse esta pregunta: “¿Cuánto es suficiente?”.
La mayoría de los emprendedores y propietarios de empresas pueden recordar cuando comenzaron su negocio lo poco que esperaban como un retorno de su inversión. Pero, lamentablemente, a medida que crecieron sus negocios, a menudo su codicia creció con ella, al punto que no había límite en su deseo de obtener más ganancias. Desafortunadamente, a medida que aumenta la codicia, ésta eclipsa muchos de nuestros valores y morales humanos.
Las enseñanzas Bahá’ís reconocen el concepto de codicia de una manera única:
“En la creación no existe el mal, todo es bueno. Ciertas cualidades y rasgos naturales innatos de algunas personas que en apariencia son censurables, en realidad no lo son. Por ejemplo, desde el comienzo de su vida al lactar el niño de pecho da muestras de codicia, enojo e irritación. Según eso, podría aducirse que la bondad y la maldad son inherentes a la realidad humana, y que ello es contrario a la bondad absoluta de la naturaleza y de la creación. La respuesta es que la ambición, consistente en desear más y más, es una característica loable siempre que sea ejercida convenientemente. Si un hombre ambiciona adquirir ciencia y conocimiento, llegar a ser compasivo, generoso y justo, sus esfuerzos son dignos de alabanza. Si dirige su enojo y su ira hacia los sangrientos tiranos que se asemejan a las bestias feroces, ese empeño es muy loable. Por el contrario, si no emplea dichas cualidades de manera apropiada, se hace acreedor a la censura. Es evidente, entonces, que en la creación la maldad no existe en absoluto. Cuando las cualidades naturales del hombre se ejercen ilegítimamente, resultan censurables–” ‘Abdu’l-Bahá , Contestación a algunas preguntas, página 262
Estas enseñanzas Bahá’ís demuestran claramente cuán indeseable puede ser la codicia, y cuán importante es ser precavidos de su peligro así como combatirlo. Esta tarea se vuelve más significativa porque donde hay codicia también hay envidia—estas dos están estrechamente relacionadas. Para combatirlos, necesitamos aumentar nuestra conciencia sacando fuerza de las enseñanzas espirituales de las grandes Religiones del mundo.
¿Qué es lo opuesto a la avaricia? Contentamiento. La definición de contentamiento del diccionario de Oxford es “un estado de felicidad y satisfacción”. Cuando estás contento, una persona manifiesta un estado mental o emocional de satisfacción con la vida: estás a gusto en tu situación, tu cuerpo, tu mente y tu alma.
Una vida contenta se caracteriza por la gratitud por lo que tenemos, en vez de quejarse por lo que no tenemos, o por lo que los anuncios publicitarios o las comparaciones con nuestros semejantes, nos dicen que deberíamos tener.
El contentamiento dirige nuestra atención hacia la gratitud por lo que tenemos. Si tienes una casa, un automóvil o un negocio, sé feliz de que los tengas—ya que hay millones que sueñan con tenerlos. Si tiene un negocio y te está proporcionando suficientes ganancias para vivir una vida cómoda, sea feliz con eso, en vez de pensar que necesitas más ganancias y más cosas. No importa cuántas posesiones acumules o cuánto dinero obtengas, si no estás satisfecho con ellas, entonces tus esfuerzos no te darán paz mental ni paz en tu corazón:
“El desprendimiento es como el sol; en cualquier corazón donde brilla, extingue el fuego de la codicia y del egoísmo. Aquel cuya vista está iluminada con la luz de la comprensión, seguramente se desprenderá del mundo y de sus vanidades… No dejes que el mundo y su vileza te entristezcan. Feliz aquél cuyas riquezas no lo llenan de vanagloria, ni la pobreza de dolor–” ‘Abdu’l-Bahá, DAV, página 93
“Conténtate con lo que tienes;regocíjate en que las cosas son como son.Cuando comprendes que nada falta,el mundo entero te pertenece–” Lao Tzu, Tao Te Ching, página 56
Entonces, si diriges un negocio, sé feliz con un margen de ganancia razonable. Estar satisfecho con obtener un beneficio que es suficiente, creará un sentimiento de regocijo y dará un ejemplo a los demás. También aumentará gradualmente el volumen de su negocio porque aquellos que están satisfechos con un margen de beneficio más bajo pueden ofrecer precios más bajos.
Se necesita mucha fuerza y convicción interna para estar satisfecho y contento con una determinada cantidad de beneficios—pero al hacerlo, se logra un corazón en paz y el sentimiento celestial de satisfacción que la avaricia nunca podrá ofrecer.
3 formas espirituales para prevenir arrepentimientos financieros
A medida que envejezco, paso más tiempo reflexionando acerca de mi vida; acerca de las elecciones correctas que he tomado y las compunciones que podría haber evitado.
Esta reflexión a menudo me lleva de regreso a la ingenuidad e ignorancia de mi juventud, y las cosas que podría haber hecho de otra manera, sabiendo lo que sé ahora. Cuánto desearía que alguien en ese momento me hubiera guiado hacia las ideas que me habrían ayudado a tener una menor cantidad de remordimientos ahora.
Así que intentaré comunicarme aquí con una advertencia y algunos consejos que con suerte ayudarán a reducir el porcentaje de los arrepentimientos con los que se podría encontrar en años los venideros:
1. Primero, conocerse a uno mismo; luego planificar las necesidades económicas
Para trazar un plan o una meta, hay que saber para quién se está planificando. Cuando planificamos para nosotros mismos, primero debemos saber quiénes somos; y preguntarnos: ¿Cuál es el propósito de nuestras vidas? Los escritos Bahá’ís son muy claros sobre estas preguntas fundamentales:
“...el hombre debe conocer su propio ser y distinguir lo que conduce a lo sublime o a la bajeza, a la gloria o a la humillación, a la riqueza o a la pobreza–” Baha’u’lláh, Tablas de Baha’u’lláh, página 47
“Uno debe recordar que el propósito de esta vida es preparar el alma para la próxima–” La Casa Universal de Justicia, Luces de Guía, página 441
Después de responder estas preguntas fundamentales, necesitará encontrar la respuesta a una segunda gran pregunta: ¿Qué es lo que quiero? Examinar quién es, ayudará a responder qué es lo que usted quiere.
Lo que queremos se aplica no solo a nuestras necesidades y aspiraciones espirituales; significa ser capaces decidir las necesidades financieras que requerimos para vivir una vida plena. Al contrario de la opinión popular, debido a la cultura materialista de nuestra sociedad que ha convencido a muchas personas de que nunca se puede tener demasiado dinero, muchas personas acumulan una riqueza que es miles de veces mayor a sus necesidades. Gastan todas sus energías para obtener más, mientras que pasan por alto los elementos espirituales de la vida debido a su preocupación por aumentar y administrar su riqueza. ¿Hay acaso una tragedia más triste, sabiendo que no vivimos en esta Tierra para siempre y nuestros días están contados? La sabiduría de las enseñanzas Bahá’ís nos aconseja:
“Vive entonces los días de tu vida, que no son más que un momento efímero, con mente limpia, corazón sin mancha, pensamientos puros y carácter santificado, para que libre y contento te desprendas de este cuerpo mortal, te encamines hacia el paraíso místico y habites para siempre en el reino inmortal–” Bahá’u’lláh, Las Palabras Ocultas, página 46
2. Segundo, elaborar un plan financiero sólido; de una manera espiritual
Con la presión social, que los varios problemas del mundo que nos traen, todos necesitamos orientación; tanto financiera como espiritual. La población está buscando por todas partes las soluciones a los problemas que los han desconcertado y han dejado a los expertos atónitos e indefensos. La economía tampoco puede escapar de este problema, muchos economistas han tratado de eliminar por completo todos los valores morales y espirituales del sistema económico. Las enseñanzas Bahá’ís explican claramente dónde encontrar las soluciones:
“The secrets of the whole economic question are Divine in nature, and are concerned with the world of the heart and spirit. In the Bahá’í Teachings this is most completely explained, and without the consideration of the Bahá’í Teachings, it is impossible to bring about a better state–” ‘Abdu’l-Baha, The Bahá’í World, Volume 4, p. 448.
Cuando reconocemos que la economía no es simplemente parte de este plano material, sino de "una naturaleza divina", como dijo ‘Abdu’l-Bahá, podemos construir un plan financiero sólido para nuestras vidas. Para hacerlo, debemos planificar metas financieras que no solo apoyen nuestra existencia física, sino que allanen el camino para un crecimiento espiritual.
3. Planifique, no sólo para usted, sino también para los menos afortunados
El mensaje de Bahá'u'lláh de la unidad de la humanidad implica la prosperidad de todos los seres humanos, junto con la prosperidad continua y administración de la Tierra que nos respalda a todos. Este fue su deseo y mandato, y nos confió a todos el cuidado de los pobres y necesitados:
“¡Oh ricos de la tierra! Los pobres son Mi encomienda entre vosotros; resguardad Mi encomienda y no estéis absortos sólo en vuestro propio bienestar–” Baha’u’lláh, Las Palabras Ocultas, página 50
Reducir el sufrimiento de los menos afortunados cuyo bienestar nos ha sido confiado puede parecer una tarea pequeña, una tarea que debería haberse logrado fácilmente a estas alturas y, sin embargo, cada día más y más personas caen en la pobreza, desamparo y quedan sin hogar. ¿Por qué? Porque un número insuficiente de personas planea más allá de sus propios intereses y piensa en los demás. Algunos, por supuesto, piensan en los pobres pero no hacen nada sobre su difícil situación:
“Sabemos que el socorro a los pobres y el mostrarse caritativo es bueno y agrada a Dios; pero el saberlo no da alimento al hombre que padece hambre, ni puede el pobre, en lo más crudo del invierno, ser abrigado por el conocimiento o las palabras: debemos extender la ayuda práctica del amor generoso–” ‘Abdu’l-Bahá, ‘Abdu’l-Bahá en Londres, página 20
El resultado final: el problema global de los grandes extremos de la pobreza y la riqueza amenaza los cimientos de nuestra supuesta civilización. Si no tratamos de cuidar la confianza que Dios ha depositado en nosotros, ¿Cómo podemos tener paz mental?
La sensación de ponerse al servicio de los demás y considerarlos como miembros de la propia familia cambia nuestra perspectiva, y ese proceso conduce a una mejor visión del mundo y nuestro papel en él. Esto le da a la mente y al alma una sensación de paz. Si todos en el mundo anhelan una conciencia tranquila, entonces asistir a los menos afortunados puede ayudar a conseguirlo. No es necesario ser rico para ayudar; todos podemos hacer una contribución, por pequeña que sea.
En nuestro adyacente viaje espiritual, ninguno de nosotros necesitará dinero. El mundo material muere en el momento en que nosotros morimos. La única realidad que queda en ese momento son las cualidades espirituales que hemos podido obtener a través de un arduo trabajo, meditación, servicio y sacrificio.
Esa es la esencia de la verdadera planificación para el futuro: no sólo asegurarse de tener suficientes recursos materiales para la jubilación, sino asegurarse de tener los recursos espirituales que necesitará para su existencia eterna. Qué triste llegar sería al final de nuestro viaje físico y darnos cuenta de que no hemos acumulado lo suficiente para este viaje espiritual, porque estábamos distraídos, abrumados y obsesionados por el mundo material y nos olvidamos de guardar lo más importante para nuestro viaje espiritual:
“Sois como el pájaro que se remonta, con toda la fuerza de sus poderosas alas y con completa y alegre confianza, en la inmensidad de los cielos hasta que, impelido a satisfacer su hambre, se vuelve anhelante al agua y barro de la tierra que está bajo él y, atrapado en la red de su deseo, se encuentra impotente para reanudar el vuelo hacia los reinos de donde vino. Impotente para sacudir la carga que pesa sobre sus alas enlodadas, aquel pájaro, hasta entonces habitante de los cielos, es forzado ahora a buscar morada en el polvo. Por lo tanto, oh Mis siervos, no manchéis vuestras alas con el barro del descarrío y deseos vanos y no dejéis que se ensucien con el polvo de la envidia y el odio, para que nada os impida remontaros en los cielos de Mi divino conocimiento–” Baha’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Baha’u’lláh, página 367
Las enseñanzas Bahá’ís nos guían hacia la búsqueda del verdadero propósito de nuestra vida. Constantemente nos recuerdan que debemos mantener nuestro rumbo, sin caer en las tentaciones de este mundo transitorio, y preparar nuestras almas para el momento de nuestro nacimiento en la siguiente etapa de nuestra vida espiritual.
Capítulo 2
Ideas prácticas que pueden ser utilizadas en el día a día. El sistema económico actual está enfermo y está pereciendo. No puede satisfacer las necesidades de la humanidad. La brecha entre ricos y pobres se está ampliando cada vez más, lo que ha aumentado el sufrimiento de las masas. Las soluciones que pueden curarlo han sido ignoradas. Es hora de reexaminar los supuestos fundamentales sobre los que se construyó este sistema y reemplazarlos por otros más humanos, morales y espirituales. Necesitamos construir un sistema económico adecuado para ayudar a la humanidad a lograr su objetivo de una civilización en constante progreso, en un mundo donde no haya lugar para la injusticia económica, y en donde las personas tengan todas las necesidades de la vida para que puedan vivir vidas pacíficas y satisfactorias. Se necesita un cambio de pensamiento.
Basado en las Enseñanzas Bahá’ís, el siguiente análisis tiene como objetivo proporcionar una idea así como algunas sugerencias para tomar medidas para sentar las bases de un mejor futuro económico. Tenemos las soluciones y la tecnología para construir un nuevo sistema; todo lo que necesitamos es la resolución y la voluntad. Todos tienen un poder inherente para contribuir. El tiempo para la acción está sobre nosotros. Esta es nuestra undécima hora.
Vivimos en un momento muy confuso, particularmente después del colapso del mercado económico de 2008, que casi destruyó todo el sistema económico y obligó a los gobiernos a tomar medidas desesperadas para salvar el sistema y evitar el caos universal. Eso fue causado por una codicia incontrolada, lo que condujo a una destructividad que solo la falta de moralidad puede crear.
Los problemas económicos comenzaron desde su inicio cuando Adam Smith, el padre de la economía moderna que escribió "La riqueza de las naciones". Su libro se convirtió en el libro sagrado para el economista. Describió la economía como una ciencia de creación de riqueza y excluyó la moral y la espiritualidad en sus teorías. Hizo el interés propio como el motor del sistema. Según él, todos están tratando de maximizar su satisfacción.
Esa filosofía se convirtió en el caldo de cultivo de la codicia, la causa de tantos problemas económicos en el mundo. Otros economistas siguieron sus ideas y construyeron más sus teorías sobre sus suposiciones. Lo que no tuvieron en cuenta y se preocuparon por descubrir fue que Adam Smith fue el primero en reconocer la importancia de la moralidad en su libro "La teoría de los sentimientos morales", que fue escrito en 1759 siete años antes de "La riqueza de las
naciones". reconoció el peligro inherente de la riqueza, incluso cuando aportó ideas para generarla:
"Esta disposición a admirar y casi a idolatrar a los ricos y poderosos, y a despreciar o como mínimo ignorar a las personas pobres y de modesta condición… es al mismo tiempo la mayor y más extendida causa de corrupción de nuestros sentimientos morales–” Adam Smith, The Theory of Moral Sentiments, página 3
El concepto Bahá’í de la economía es fundamentalmente diferente y se basa en principios espirituales y morales. Abdul’-Bahá lo explica claramente:
“Los secretos de toda cuestión económica son de naturaleza Divina y se ocupan del mundo del corazón y del espíritu–” ‘Abdu’l-Bahá , The Bahá’í World, Volumen 1V, página 448
Shoghi Effendi nos explica más:
“«La frase ‘la solución económica es de naturaleza divina’ significa que solamente la religión puede, a fin de cuentas, producir un cambio tan fundamental en la naturaleza del hombre que le permita cambiar las relaciones económicas de la sociedad. Sólo de ese modo el hombre podrá controlar las fuerzas económicas que amenazan perturbar las bases de su existencia, y entonces ejercer su dominio sobre las fuerzas de la naturaleza–” De una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi a un creyente individual, 26 de diciembre de 1935
Lo que los Bahá’ís intentan hacer en mi entendimiento es la espiritualización del sistema económico al introducir valores morales y espirituales en el sistema económico actual. La economía está hecha para la humanidad y tiene que reflejar en ella todas sus aspiraciones, ya sean éticas, morales y espirituales.
Es importante recordar que el Sistema Económico Bahá’í ocurrirá cuando se haya logrado la transformación del hombre y la sociedad y, con ello, la conciencia del hombre sobre su estación espiritual y su destino. Él habrá subordinado su naturaleza animal y, por lo tanto, se comportará de manera menos egoísta. En este momento, es casi imposible imaginar una sociedad que haya crecido espiritualmente hasta ese punto. Pero al introducir más cualidades espirituales en nuestras vidas, estamos sentando las bases para tal sociedad y tal sistema económico. Algunos
de nuestros objetivos pueden parecer idealistas, pero eso es precisamente lo que somos, idealistas. Estamos soñando con un mundo mejor y estamos listos para asegurarnos de que se establezca la Mancomunidad Mundial de Bahá’u’lláh’. Ningún gran logro puede tener lugar sin ninguna meta o un sueño. Sin ellos, la civilización en continuo progreso no habría avanzado desde la Edad de Piedra hasta donde estamos en la actualidad.
Como todavía no contamos con el sistema económico Bahá’í, podemos pensar que no podemos hacer nada para lograrlo, y debemos esperar su llegada. Pero eso no es verdad. Hay tanto que podemos hacer como individuos, y en nuestras comunidades, en lo económico, y podemos hacerlo sin darnos cuenta de que estamos participando en actividades económicas. Nuestra participación sentará el ejemplo para el resto del mundo y, al mismo tiempo, preparará el terreno para el momento en que nazca la Mancomunidad Mundial.
La Casa Universal de Justicia nos recuerda que ha llegado el momento de prestar mayor atención a nuestro lado económico de nuestras vidas y tomar medidas para mejorar la prosperidad económica del mundo.
“Aunque Bahá’u’lláh no propone en Su Revelación un sistema económico detallado, la reorganización de la sociedad humana es un tema constante en todo el conjunto de Sus enseñanzas. La consideración de este tema inevitablemente da lugar a cuestiones económicas. Por supuesto, el orden futuro concebido por Bahá’u’lláh está mucho más allá de cualquier cosa que pueda imaginar la generación actual. Sin embargo, su emergencia final dependerá del esfuerzo ingente realizado por Sus seguidores por poner Sus enseñanzas en práctica hoy. Con esto en mente, esperamos que los comentarios siguientes estimulen una reflexión seria y continua por parte de los amigos. El objetivo es aprender cómo participar en los asuntos materiales de la sociedad de una manera que sea consistente con los preceptos divinos, y cómo fomentar la prosperidad colectiva, de manera práctica, mediante la justicia y la generosidad, la colaboración y la asistencia mutua–”La Casa Universal de Justicia, 1 de marzo de 2017
Desafortunadamente, el dinero es un criterio que usamos para medir la pobreza, la riqueza, el fracaso y el éxito. Mi deseo es que a medida que crezcamos espiritualmente y expandamos nuestros horizontes espirituales, adoptemos un criterio espiritual para medir nuestras vidas. El dinero no puede ni debe ser el único medio para medir los logros de nuestra vida.
Hoy, más que el corazón e intelecto, se necesita el poder de la imaginación, porque vamos a imaginar el futuro. Una vez que se haga eso y se capte la belleza de la paz, el amor y la armonía, y se vea cómo se han eliminado los sufrimientos y la miseria y que el hombre ya no tenga que luchar para sobrevivir en su vida económica, se volverá al presente y esperemos que se haga pequeños cambios en sus actividades económicas que conducirán a los cambios fundamentales para sentar las bases de un nuevo y maravilloso comportamiento económico basado en la espiritualidad y no en la codicia.
Abdu’l-Bahá a menudo hablaba de temas muy complejos. Aún así, los hizo simple y fáciles de entender, y personalmente creo que la economía no tiene que ser desalentadora o confusa, especialmente cuando se trata de acción. Estas sugerencias tienen la intención de ser claras y simples para alentarlo a participar en actividades económicas con mayor conciencia. Están destinados a todos, ya sea que tenga o no conocimientos sobre economía. Con suerte, puede encontrarlos útiles, y lo capacitarán para actuar para lograr un cambio fundamental en su carácter y sus acciones económicas cotidianas. También le ayudará a darse cuenta del increíble poder que tenemos como individuos para transformar la sociedad en todos los sentidos, incluidos los económicos.
Esta lista de sugerencias puede parecer abrumadora, y es posible que no pueda practicar todas las que correspondan a su situación. Pero debe recordar que no se trata de los resultados; se trata de esfuerzos genuinos y sinceros. Es una intención pura la que cuenta.
● Concéntrese en las preguntas esenciales de la vida. Después de responder las preguntas "¿Quién soy, yo?" y "¿Cuál es el propósito de mi vida?", la pregunta igualmente importante de "¿Cuánto es suficiente?" debe responderse. Uno de los mayores problemas que todos enfrentan es que no tenemos la oportunidad de entender quiénes somos y qué constituye El propósito de nuestras vidas. Además, estamos tan ocupados que no nos preguntamos cuánto dinero es suficiente. ¿Cuánto necesitamos para vivir una vida fructífera? Práctica la satisfacción. La vida nos distrae de hacernos algunas preguntas fundamentales. Contestar estas preguntas puede guiarnos para pasar por pruebas y dificultades en la vida.
● Cambie su mentalidad. Debes creer que eres esencialmente un ser espiritual y que tiene un propósito espiritual en su vida. Necesita realizar su destino espiritual. Una vez que esto se realiza, actuar en consecuencia es mucho más efectivo y fácil. Esta mentalidad lo ayudará a tener un enfoque saludable de su vida material. Cada cambio comienza primero en su mente.
● Pague un precio justo. Si cree que el precio es demasiado bajo, pague más que el precio de venta. El Báb practicó esto cuando trabajó como comerciante. Una de las cosas más bellas relacionadas con las actividades económicas es el compromiso de las personas imparciales de ignorar los precios existentes y pagar más porque creen que su costo debe ser justo.
● Comparta sus ganancias con los empleados. Abdu’l-Bahá nos enseñó lo importante que es para los trabajadores tener una parte de las ganancias. Además de la participación en las ganancias, hay muchas formas de ayudar. Obtenga cobertura médica para los empleados. Apoyar el bienestar emocional y físico de los empleados. Cuidar a los trabajadores es un privilegio y una oportunidad de servir a las personas. Buscar tales oportunidades es un acto maravilloso.
● Pague salarios justos, no basados en lo que dicta la sociedad. No necesitamos seguir las pautas de salario mínimo. Los escritos Bahá’ís proporcionan las pautas para garantizar que paguemos lo que es justo. Las pautas salariales de la sociedad no deberían impedirnos pagar más si creemos que es justo.
● Sea honesto en sus tratos. Presente sus productos con todos los hechos explicados. En nuestra sociedad, tendemos a tergiversar un producto o compartir sólo información suficiente para presentarlo de la mejor manera posible.
La veracidad es la base de todas las virtudes. Cuando venda su automóvil, casa u otras posesiones, describa claramente la condición real. Mencionar los puntos negativos de un automóvil o una casa no está mal. Lo hice y me ayudó a obtener un buen precio.
● Brinde la mejor calidad de servicio o el mejor producto posible y hágalo con un espíritu de servicio. Tenemos el privilegio de tener la seguridad de que, al hacer bien nuestro trabajo, hemos demostrado un acto de adoración. Haga de la satisfacción del cliente un objetivo. Hay más en nuestros trabajos que únicamente ganar dinero. Qué satisfactorio es saber que el cliente está contento y que hemos participado en él. Estar orgullosos de nuestro trabajo es una bendición que millones no tienen. Muchos ganan dinero pero no están contentos y satisfechos por dentro.
● Busque oportunidades para extenderse a los compañeros de trabajo y cooperar en el lugar de trabajo. La mayoría de los lugares de trabajo son muy aislados, y las personas trabajan solas. Alcanzar y extender la ayuda y tratarse mutuamente de manera justa crea un mejor espíritu y ambiente de trabajo. Extienda el apoyo a otros, incluso a sus competidores. Sea una causa de unidad al verlos, como vería a sus empleados o colegas y haciendo todo lo que pueda para ayudarlos.
● Conténtese con un margen de beneficio razonable. La codicia no tiene fin en nuestra sociedad, por lo que estar satisfechos con obtener una cierta ganancia creará una sensación de satisfacción y proporcionará un ejemplo a los demás. Esta es una extensión de cuánto es suficiente pregunta. No hay nada de malo en estar satisfecho y contento con una cantidad fija de ganancias.
● Actualícese con la información más reciente y estudie en su campo para brindar un mejor servicio y ser el líder en su profesión, y ser puntual en los negocios y otras reuniones. Llegar a tiempo al trabajo aumenta la eficiencia del sistema y demuestra respeto por los demás. Si el tiempo es dinero, entonces uno no debería desperdiciarlo.
● Recuerde que tus acciones son la mejor manifestación de tus creencias y sé consciente de ellas. El cliché es cierto que las acciones hablan más que las palabras. Deberíamos ser un ejemplo para los demás, ya que somos nosotros los que guiamos a la sociedad hacia una civilización en continuo progreso.
● Si está prestando dinero, solicite una tasa de interés razonable y no la tasa máxima. Se nos dice que la tasa de interés debe ser justa y razonable. Bahá'u'lláh nos ha aconsejado que lo hagamos. Los bancos no deberían ser los únicos que fijan tasas de interés.
● Resista la mentalidad del consumidor que existe en nuestra sociedad. A medida que aumenta el nivel de vida, el consumismo aumenta y el consumo se convierte en un mal hábito con graves consecuencias. Combatir esta tendencia es muy importante para nuestra vida económica y nuestro desarrollo espiritual. El consumismo se ha convertido en una enfermedad que se está extendiendo rápidamente, y sus fuerzas están paralizando el progreso de nuestras almas.
● Infórmese acerca de la publicidad. Los anuncios ocultan la información que necesitamos para comprar un producto, y hacen afirmaciones falsas, utilizando métodos psicológicos para realizar una venta. La publicidad cubre todas las áreas de nuestra vida económica. Uno tiene que ser muy inteligente para navegar a través de todas las afirmaciones falsas de la publicidad. Vender se ha vuelto muy sofisticado, y uno tiene que ser muy inteligente al respecto y leer entre líneas.
● Justifique espiritualmente sus gastos. Con tanta pobreza en el mundo de hoy, tenemos que responder a conciencia por cualquier gasto innecesario. Se nos ha aconsejado que seamos frugales en nuestros gastos. Sería beneficioso si pudiéramos crear en nosotros este "policía interior" para controlar nuestros gastos.
● Evite el desperdicio en el lugar de trabajo y sugiera formas de reducir el desperdicio. Todos podemos ayudar de alguna manera para evitar la pérdida de recursos.
● Proteja el medio ambiente en su negocio y vida personal. Se lo debemos a las generaciones futuras la protección del medio ambiente. Qué situación tan triste sería si la humanidad en el futuro creciera espiritualmente y nuestro medio ambiente está destruido con un daño irreversible.
● Aumente su conocimiento económico y comercial. Cuanto más sepamos sobre cómo funciona la economía, mejor podremos pronosticar el futuro.
● Sea voluntario siempre que sea posible con un espíritu de servicio, siguiendo el ejemplo de Abdu’l-Bahá, que sirvió a la humanidad toda su vida.
● Contribuya al Fondo Bahá’í y/o también apoye organizaciones benéficas dignas. Cada acto de dar es un pequeño paso hacia la reducción de la brecha entre ricos y pobres.
● Tenga o adopte una meta financiera en la vida. Como tenemos planes de enseñanza en la Fe y otras metas y planes en nuestra vida, es vital tener un plan financiero individual. Los objetivos fomentan la disciplina. Esto es muy importante. Es casi imposible tener una vida financiera cómoda sin planificación.
● Evite las deudas tanto como le sea posible ya que demasiadas cargas financieras dañan la calidad de la vida espiritual y humana. Investigue la tasa de interés sobre hipotecas, préstamos y crédito para reducir los costos. Se pueden escribir volúmenes sobre este tema. Las deudas son uno de los factores más destructivos que deben evitarse.
● Crea el hábito de ahorrar. La vida está llena de incertidumbres y cambios, y tener algo de dinero para un día lluvioso crea tranquilidad. El ahorro debe ser parte de nuestros objetivos financieros. Es un hábito hermoso tener. Hoy no es fácil ahorrar con la presión de nuestra mentalidad de consumidor, pero es crucial.
● Difunda el trabajo de los profesionales honrados y justos en sus tratos. Es el equivalente de hacerles publicidad gratuita. Tales profesionales necesitan toda la ayudad de que usted sea capaz. Ayudarles de esta forma a ellos y a sus negocios no sólo les infunde ánimos a ellos, también se los da a usted.
● No adquiera el último modelo de un producto o servicio si el “penúltimo” sigue en buen estado y da una buena prestación. Estar a la última con todo acarrea una carga económica innecesaria para la persona, lo cual a su vez también rebaja la calidad de vida. Sea práctico por lo que se refiere a las cosas materiales.
● Evite las compras por imitación. Es la peor forma de comprar. Es además una señal de inmadurez espiritual y emocional, aunque comprobemos que está a la orden del día. Resulta patético que las personas busquen la aprobación de los demás siendo así que es su destino espiritual lo que está en juego.
● Apoye el concepto de la moneda mundial única. La reducción de divisas al mínimo posible ha de facilitar la vida de las personas en general. En cualquier caso es un paso en la dirección correcta hacia la unidad mundial. Y todo lo que promueve la unidad del mundo reviste importancia extrema.
● No busque los atajos que la sociedad ofrece en cuanto al pago de impuestos. Quizá haya categorías exentas que en realidad no están moralmente justificadas.
● Realice reclamos a su Seguro de manera honesta. Los reclamos a los seguros falsos se han convertido en una fuente de ingresos para algunos, de manera que reclaman por daños a sus cuerpos o sus propiedades. Este mal uso indebido además perjudica a todas las personas honestas porque el seguro aumentará debido al aumento de las reclamaciones deshonestas. Hay algunas incidencias que, aunque legalmente, uno podría reclamar moralmente no encaja con el espíritu de honestidad
● Solicite reingresos de impuestos debidamente justificados. Es práctica corriente reclamar la cantidad máxima de cada categoría impositiva incluso si no se corresponde con la cantidad realmente desembolsada. Aquí, como en otros respectos, tenemos la obligación de ser honrados.
● No abuse de la baja por enfermedad. Algunas personas usan su baja por enfermedad aunque no estén enfermas. Piensan que si no lo usan, la perderán. Pero en realidad, aunque la licencia por enfermedad es un derecho, debe usarse con el espíritu adecuado, cuando uno está enfermo y no debe considerarse como un día libre pagado, incluso uno no está enfermo.
● Devuelva la cantidad que se le haya devuelto demás, al realizar un pago o una compra. Regrese al establecimiento cuando compruebe que se le ha cobrado de
menos o ha recibido más cambio del debido. A eso se le llama ser honrado. Tome nota de la expresión que pone el personal de caja cuando usted lo hace así. Con toda probabilidad le preguntarán “¿Quién es usted? La respuesta será: Somos la gente del futuro, de esa época y lugar en donde ser honrado es la norma.
● Haga frente a los sobornos y al engaño, por muy “normales” que sean en su entorno. En ciertas partes del mundo el soborno es segunda naturaleza. Hacerle frente constituye una prueba y una oportunidad de erradicarlo. Resulta muy difícil en países como la India o China, donde yo mismo he vivido. Negarse a seguir el juego no resulta sencillo en absoluto.
● Considere el servicio primero y el beneficio segundo. Esto parece idealista en la sociedad, pero para los Bahá’ís, se considera una forma de vida. Y a la larga, es el mejor anuncio que uno puede comprar gratis.
● Participe en proyectos sociales y económicos. Podemos ayudar a cambiar el mundo para mejor participando en estos proyectos. Y son una forma valiosa de aprender y contribuir. Necesitamos ganar experiencia en actividades sociales para poder contribuir más en el futuro.
● No siga la idea de que el fin justifica los medios cuando se trata de ascenso en el trabajo u obtener un contrato o solicitar un trabajo. Nuestro objetivo es crecer espiritualmente, y estas prácticas no nos ayudan a mejorar. Ese es el peor tipo de adormecimiento de nuestra conciencia.
● Sea honesto en una entrevista de trabajo. La sociedad ha adoptado la práctica de magnificar lo positivo y minimizar u omitir lo negativo, pero en realidad, es una forma de mentir. Se sentirá extraño para el entrevistador y para nosotros, pero tenemos que comenzar a ser honestos.
● Sea sincero al completar formularios o licitaciones. Exagerar se ha convertido en una forma de vida, pero no es una forma de vida Bahá’í. Es difícil hacerlo
cuando en una vida de competiciones, pero podemos tener la satisfacción de que Bahá'u'lláh está contento con nosotros.
● No sacrifique sus valores para obtener una promoción o un contrato a pesar de que no hay nada de malo en ser ambicioso y querer avanzar en su posición. Algunos harían cualquier cosa para obtener un ascenso, pero no podemos seguir esa práctica.
● Use material de buena calidad en la producción. No use ingredientes nocivos en la producción. Infórmese sobre los ingredientes, que no produzca ningún daño.
● Proteja al sector pobre y desfavorecido de nuestra sociedad de la manera que pueda. Es nuestro deber y privilegio espiritual.
● Aporte al Huqúqu'lláh (El Derecho de Dios), sabiendo bien que su aporte es un privilegio y no un impuesto. De con una sensación de compartir en lugar de una sensación de pérdida. Esta es su oportunidad de practicar la generosidad. Dar es el mejor paso práctico para cerrar la brecha entre ricos y pobres.
● Crea en que la conciencia de su prosperidad, bienestar y felicidad dependen del bienestar, la prosperidad y la felicidad de cada persona pobre, necesitada y desfavorecida del mundo; que el verdadero significado de la unidad de la humanidad surgirá cuando veamos a los demás como miembros de nuestra familia. Esto debería ser fácil para nosotros ya que hemos escuchado y dicho muchas veces que:
“Sois los frutos de un árbol y las hojas de una rama. Traten unos con otros con el mayor amor y armonía, con amistad y compañerismo ”.- Bahá’u’lláh, Gleanings from the Writings of Bahá’u’lláh, p.283
● El dinero es una herramienta y no el objetivo de tu vida. El error más grande que comete la mayoría de las personas es que olvidan que no hemos sido creados para ganar dinero. Ese no debería ser el objetivo de nuestra vida. El dinero debe ser visto como una herramienta efectiva para servir a la humanidad y mejorar la vida espiritual y económica de nosotros mismos y de los demás. Esta es la clave que puede hacer feliz
o triste a una persona al final de nuestra vida física. Como no podemos llevarlo con nosotros, ¿por qué no gastarlo para el bien de la humanidad?
● Gaste la misma cantidad de energía en desapegarse de las posesiones materiales a medida que gasta en obtenerlas, reconociendo que son una prueba y recordando lo que dijo Bahá'u'lláh:
“Tú anhelas el oro y Yo deseo liberarte de él. Te consideras rico al poseerlo y Yo reconozco tu riqueza en que te santifiques de él. ¡Por Mi vida! Esto es mi conocimiento y aquello es tu fantasía, ¿cómo puede mi propósito estar de acuerdo con el tuyo?–” Las palabras ocultas, árabe no.56 ´
Es como la desintoxicación espiritual. No hay nada intrínsecamente malo en ser rico siempre y cuando seamos plenamente conscientes de sus beneficios y peligros. Bahá'u'lláh nos ha permitido tener todos los lujos que deseamos, siempre y cuando seamos desprendidos de ellos.
● Recuerde su destino espiritual mientras persigue objetivos financieros, ya que el materialismo puede apoderarse lentamente de su vida espiritual. Sin recordatorios constantes de nuestro destino espiritual, el materialismo puede destruir nuestro bienestar espiritual. Tenemos que tener en cuenta el "panorama general" en nuestras opiniones todo el tiempo para no perdernos.
● Viva la vida Bahá’í. En cierto sentido, es una declaración simple para vivir la vida Bahá’í, pero requiere una comprensión de nosotros mismos y nuestro propósito en la vida. Es más fácil decirlo que hacerlo.
● Sea considerado con quienes le alquilan. Sea sensible a su situación. Si tienen problemas, sea flexible con sus pagos de alquiler. Permítale perder un pago o parte de un pago. Además de la satisfacción espiritual que sientes, también obtienes un inquilino que se preocupa por ti y tu propiedad y lo usará como si fuera suyo. Incluso tiene sentido económico ya que probablemente disminuirá el costo de las reparaciones.
● Desarrolle virtudes que sean comunes a todas las religiones y que sean la base del éxito de cualquier sistema. En la actualidad, la adquisición de las virtudes parece idealista, pero tenemos que recordar que a medida que nos acercamos a una civilización en continuo progreso, la adquisición de estas virtudes será un lugar común. Puede que no parezca tener algo que ver con la economía, sin embargo nos ayudan a obtener cualidades espirituales y humanas, que nos ayudan a crear una sociedad mejor. Aquí está la lista de virtudes identificadas por The Virtues Project:
Asertividad, cuidado, limpieza, compasión, confianza, consideración, coraje, cortesía, creatividad, desapego, determinación, entusiasmo, excelencia, fidelidad, flexibilidad, perdón, amistad, generosidad, gentileza, servicialidad, honestidad, honor, humildad, idealismo, alegría, justicia, amabilidad, amor, lealtad, misericordia, moderación, modestia, obediencia, orden, paciencia, paz, oración, propósito, fiabilidad, respeto, responsabilidad, reverencia, autodisciplina, servicio, firmeza, tacto, agradecimiento, tolerancia, sinceridad, unidad
● Cuide a su insistente yo o ego; de lo contrario, puede deshacer el éxito o progreso si no se reconoce como una amenaza grave de nuestros buenos esfuerzos. La historia está llena de ejemplos de cómo los egos causaron destrucción a lo largo de los siglos. Como seres humanos, nuestra vida en este mundo y nuestro progreso en el próximo dependen de las decisiones que tomemos. Algunos dicen que hacemos nuestro cielo y nuestro infierno aquí en la tierra como resultado de las elecciones que hacemos. Es triste si no tomamos la decisión correcta y le damos a nuestra naturaleza superior ventaja. Debido a que las publicidades y el consumismo nos bombardean, es muy difícil nutrir nuestra naturaleza superior, y es por eso que debemos sintonizarnos espiritualmente para tomar decisiones correctas para obtener las recompensas y los beneficios de esa elecciones. Sabemos que la lectura de los Escritos ha sido alentada en nuestra Fe, y cuando leemos los Escritos Sagrados y meditamos sobre ellos, nuestras almas se elevan, y eso afecta nuestra toma de decisiones. Nuestras almas se sintonizan al leer los Escritos y al darnos cuenta cada día. Es como un balance espiritual para que podamos percibir lo bueno y lo malo en nuestros caminos. Este es un factor tan importante en nuestras vidas, y debemos aprovechar toda oportunidad para cuidarlo adecuadamente.
● Reconozca y nutra los cuatro aspectos de tu ser:
a) espiritual
b) físico
c) emocional
d) intelectual
La mayoría de las personas ignora un aspecto por el bien de los otros, pero necesitamos todos los aspectos para tener equilibrio en nuestras vidas. Esto suena como uno de esos mantras de autoayuda, pero la conciencia de todos los aspectos de nuestro ser es esencial para un autoconocimiento realista, que es el primer paso para conocer a Dios.
● Exprese sus opiniones de una manera amorosa sobre lo que pensamos acerca de los cambios que se necesitan para mejorar la vida económica de los individuos y la sociedad en la que vivimos; en resumen, sin ser militantes o agresivos, expresemos nuestras ideas y visiones. Todos tenemos algo que decir en todos los asuntos, y podemos ser los catalizadores del cambio positivo. No queremos ser políticos, ni militantes, pero no podemos olvidar que nuestro trabajo es proporcionar visión y dirección a una humanidad descarriada. Es como tener la medicina curativa y no dársela a los enfermos.
Capítulo 3
Estudio de los escritos Bahá’ís en lo que a economía concierna. Al principio, debe mencionarse que, en aras de la simplicidad, estudiaremos brevemente estos escritos Bahá’ís sobre economía sin profundizar demasiado en su importancia e implicaciones. Se pueden escribir volúmenes en cada uno de estos escritos y cada uno podría ser objeto de una inmensa investigación. A medida que pase el tiempo nos daremos cuenta de su importancia y de cómo pueden y nos llevarán hacia un sistema económico totalmente diferente. Los economistas del futuro escribirán libros sobre cómo estos Escritos Sagrados cambiaron nuestras vidas espirituales, sociales y económicas. Por lo tanto, tenga en cuenta que la simplicidad del lenguaje y mis débiles intentos de compartir mi comprensión sobre los mismos, no les hace justicia. Hay muchos Escritos que podrían mencionarse aquí, pero elegí a propósito estos porque cubren muchas áreas relacionadas a la economía.
ECONOMÍA DIVINA
Lo que diferencia a la "economía divina" de todos los sistemas económicos del mundo es su enfoque en la fuente de los problemas económicos y en sus soluciones. De esta manera, se diferencia de todas las teorías y pensamientos económicos pasados y presentes.
"Los secretos de toda la cuestión económica son de carácter divino y tienen que ver con el mundo del corazón y del espíritu. En las enseñanzas Bahá’ís esto se explica de forma muy completa, y sin considerar las enseñanzas Bahá’ís es imposible crear una condición mejor–” ‘Abdu’l-Bahá, The Bahá’í World, Volume 1V, página 448
“... Con la afirmación de que 'la solución económica es de carácter divino' se quiere dar a entender que sola-mente la religión puede, a la larga, producir en el hom- bre un cambio tan fundamental en su naturaleza como para permitir que ajuste las relaciones económicas de la sociedad. Solamente así puede el hombre controlar las fuerzas económicas que amenazan con perturbar la base de su existencia, y puede, de esta manera, afirmar su dominio sobre las fuerzas de la naturaleza–” De una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi a un creyente individual, 26 de diciembre de 1935, Luces de Guía, página 551
Estos escritos explican claramente la diferencia entre el sistema económico actual y la economía divina que caracterizará el futuro de la humanidad. La suposición que los economistas hicieron en el pasado y siguen haciendo, es que el hombre debe maximizar su satisfacción. Es decir, quiere lo mejor para sí mismo y no le importan los intereses o el bienestar de los demás. Básicamente, el hombre es representado como una persona egoísta y los sistemas económicos atendieron esta suposición. No sorprende que nos haya llevado a tantas crisis. Pero los Escritos Bahá’ís explican que toda la cuestión de la economía es de naturaleza divina o espiritual y que este fundamento es mejor que el egoísmo o la codicia. Con este enfoque, el hombre tiene un destino divino y no se rige únicamente por las leyes y regulaciones hechas por el hombre. Es fundamentalmente diferente porque el sistema económico de Bahá’í se basa en el corazón del hombre; Se basa sólidamente en el espíritu humano.
SISTEMA ECONÓMICO BAHA’I
“Prácticamente no hay ninguna enseñanza técnica sobre economía en la Causa, tal como la banca, sistema de precios y otros. La Causa no es un sistema económico, y tampoco se puede considerar que sus Fundadores ha-yan sido economistas técnicos. La contribución de la Fe en esta materia es esencialmente indirecta, ya que con-siste en la aplicación de principios espirituales al siste-ma económico actual. Bahá'u'lláh nos ha dado algunos principios fundamentales que servirán de guía a los economistas Bahá’ís del futuro para establecer instituciones de una naturaleza tal que permitirán ajustar las rela-ciones económicas del mundo–” De una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi a un creyente individual, 25 de enero de 1936, Luces de Guía, página 553
No tenemos un sistema económico Bahá’í en este momento porque no tenemos los requisitos espirituales para tal sistema, un sistema que sería de naturaleza divina. No tenemos la madurez espiritual para imaginar tal sistema. Pero habrá una comunidad mundial y sabemos que los futuros economistas en consulta con la Casa Universal de Justicia lo harán realidad. Sólo podemos prepararnos para este sistema desarrollando nuestra capacidad espiritual y contribuyendo con nuestras acciones para sentar las bases de ese sistema.
LA ESTACIÓN DEL HOMBRE
“Grande sería la posición del hombre si se aferrase a la rectitud y la verdad y permaneciese firme y constante en la Causa. Ante el Dias de Misericordia, un verdadero hombre es coma el firmamento; el sol y la luna son su vista y su oído, y las estrellas son su brillante y resplan-deciente carácter. Su posición es la más elevada y su in-fluencia educa al mundo del ser–” Bahá’u’lláh, Tablas de Bahá’u’lláh, página 220
“Si, por el contrario, la naturaleza espiritual del alma ha sido fortalecida hasta el punto de someter bajo su dominio al lado material, entonces el ser humano se aproxima a lo Divino; su condición humana se glorifica y las virtudes de la Asamblea Celestial se manifiestan en él; irradia la Misericordia de Dios, y estimula el progreso espiritual de la humanidad, por cuanto se convierte en una lámpara que ilumina su camino –” ‘Abdu’l- Bahá, Charlas en París, páginas 65-66
Dios nos ha dicho que creó al hombre a su imagen. La posición del hombre es muy alta y tiene un gran destino espiritual. Pero en el mundo de la economía esto no se reconoce. El hombre es un trabajador, un gerente o un consumidor, y su contribución se limita a eso. El sistema no reconoce que sus aspiraciones espirituales deben ser el objetivo de un sistema económico, un sistema que lo capacite y le brinde herramientas para que pueda trabajar hacia su destino espiritual y sus metas espirituales, para convertirse en un ser espiritual que tiene una experiencia humana, en lugar de un ser humano que tiene una experiencia espiritual.
CIVILIZACIÓN MATERIAL Y CIVILIZACIÓN ESPIRITUAL
“La civilización material ha alcanzado un plano avanzado, pero ahora hay necesidad de la civilización espiritual. La civilización material sola no puede satisfa-cer; no puede afrontar las condiciones y demandas de la época presente; sus beneficios están confinados al mundo de la materia. No hay limitación para el espíritu del hombre, pues el espíritu en sí mismo es progresivo y, si se establece la civilización divina el espíritu del hom-bre avanzará–” ‘Abdu’l-Bahá, La promulgación de la Paz Universal, página 101
“Como la civilización material se ha ido extendiendo hasta ahora, debe promulgarse ya la civilización divina. Hasta que las dos no concuerden, la verdadera felicidad de la humanidad será desconocida. No podrá el hombre alcanzar su más completa realización sólo con el desa-rrollo intelectual y el poder de la razón; es decir, no po-drá alcanzar el progreso logrado por la religión con el mero uso de su intelecto–” ‘Abdu’l-Bahá, La promulgación de la Paz Universal, página 101
La historia de la humanidad ha demostrado que el hombre no se ha dado cuenta de que tiene dos naturalezas: una es su naturaleza material y la otra es su naturaleza espiritual. La historia ha demostrado el desarrollo del hombre en términos de naturaleza, su naturaleza espiritual, lo ha hecho básicamente unilateral: todas sus energías se gastan en ganancias materiales. No sabe que tiene un lado espiritual y que su progreso material depende de su progreso espiritual, porque todas las decisiones tomadas, si no se toman sobre una base espiritual, no serán beneficiosas para su alma y su ser. La armonía perfecta es aquella en la que la civilización material y la civilización espiritual van de la mano. En la actualidad existe un gran desequilibrio entre las dos civilizaciones.
LA NATURALEZA DEL PROBLEMA ECONÓMICO
“Aunque la sociedad es una sola familia, sin embargo, debido a la falta de relaciones armoniosas, algunos miembros están sobrados y otros se hallan en penosa miseria; algunos miembros están satisfechos y otros hambrientos; algunos miembros se ponen ropa muy cos-tosa, mientras otras familias no tienen comida ni cobijo. ¿Por qué? Porque esta familia carece de la reciprocidad y simetría necesarias. Esta casa no está bien ordenada. Esta casa no vive bajo una ley perfecta. Todas las leyes que están vigentes no aseguran la felicidad ni proveen el bienestar–” ‘Abdu’l-Bahá, Foundation of World Unity, página 38
“Los planes económicos de reconstrucción han sido cuidadosamente concebidos y meticulosamente ejecuta-dos. Aun así, tras una crisis viene otra, y la rapidez con que un mundo peligrosamente inestable se deteriora se ha acelerado correspondientemente. Un profundo abis-mo amenaza con envolver en un desastre común tanto a las naciones satisfechas como a las insatisfechas, a las democracias ya las dictaduras, a los capitalistas ya los obreros, a europeos y asiáticos, a judíos y gentiles, a los blancos ya los de color –” Shoghi Effendi, El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, página 190
La incapacidad del hombre para ver que nosotros, como miembros de la raza humana, somos familia, la dependencia de su intelecto y su desprecio por las leyes morales/espirituales que deben gobernar la vida, nos han llevado a este estado de crisis. El hombre no ha entendido que el bienestar de todos depende de su bienestar y su bienestar depende del bienestar de todos. Esta tendencia egoísta de cada hombre vela por sí mismo ha creado los problemas que tenemos en este momento. No importa cuántas leyes hagamos, siempre y cuando la naturaleza inferior del hombre no esté controlada, habrá caos.
Lo que el hombre necesita es entender que otros seres humanos son parte de él. La humanidad se puede comparar con el cuerpo humano. Así como el cuerpo humano está conectado y lo que le sucede a una parte del cuerpo afecta al resto, tampoco podemos ignorar una parte de la humanidad porque afecta al resto. Hubo un tiempo en que la gente no pensaba más allá de su propio patio bienestar. Pero con el desarrollo de la tecnología y la llegada de la era de la información, nuestro patio trasero se ha extendido a todo el mundo y a toda la humanidad. No
podemos ser indiferentes e ignorar lo que está sucediendo en otras partes del mundo porque directa o indirectamente nuestras vidas se ven afectadas. Un ejemplo serían los mercados bursátiles en diferentes partes del mundo. Si el mercado de valores en China cambia, el mercado de valores en Nueva York también cambia. Por lo tanto, debemos reconocer que todos estamos juntos y necesitamos ayudarnos mutuamente para tener una mejor vida espiritual y material.
EL COSTO ECONÓMICO DE LA GUERRA
“El pretexto es la paz, mientras dia y noche agotan todos los esfuerzos en amontonar más armamentos, y para pagarlos su desdichado pueblo debe sacrificar la mayor parte de lo que consigue ganar con su sudor y fa-tiga. Cuantos millares han dejado sus puestos en las in-dustrias útiles y trabajan duramente día y noche en la producción de armas nuevas y más mortíferas, las cua-les harán derramar la sangre de la raza más copiosa-mente que antes. Cada dia inventan una nueva bomba o explosivo, y luego los gobiernos deben abandonar sus armas obsoletas y comenzar a producir las nuevas, puesto que los viejos armamentos no pueden competir con los nuevos–” Abdu’l-Bahá, El Secreto de la Civilización Divina, página 61
“Observad: Si existiera una situación tan feliz, ningún Gobierno tendría la constante necesidad de acumu-lar armas de guerra, ni se sentiría obligado a producir siempre nuevos armamentos para conquistar a la raza humana. Una fuerza reducida para mantener la seguri-dad interna, la rectificación de los elementos criminales y perturbadores y la prevención de disturbios locales, sería lo único necesario. De este modo, en primer lugar, la población entera estaría libre de la aplastante carga de los gastos actualmente impuestos para fines milita-res, y, en segundo lugar, una gran cantidad de personas dejaría de dedicar su tiempo la incesante invención de nuevas armas de destrucción...–” Abdu’l-Bahá, El Secreto de la Civilización Divina, páginas 65-66
Podemos calcular fácilmente la asignación de un presupuesto nacional para las fuerzas militares y las armas y, al mismo tiempo, calcular el costo de erradicar la malaria, proporcionar agua potable o educar a un niño. Cuando se compara cuánto podría beneficiar el dinero utilizado para la guerra a los enfermos y necesitados, no es difícil entender cuánto hemos desperdiciado y seguimos desperdiciando y qué tan dañino es. Pero las estadísticas no cuentan la imagen de las
vidas humanas que se han perdido innecesariamente y el sufrimiento humano experimentado. Este sufrimiento podría haberse evitado y aún podría evitarse. Imagine un mundo en el que sólo hay un ejército para todo el mundo y una fuerza policial para garantizar su seguridad, de modo que los costos se reduzcan y el dinero se canalice a actividades humanitarias.
COOPERACIÓN vs. COMPETICIÓN
“En el mundo de la naturaleza la gran nota dominante es la lucha por la existencia, cuyo resultado es la su-pervivencia de los más aptos. La ley de la supervivencia de los más fuertes es el origen de todas las dificultades. Es la causa de la guerra y las luchas, los odios y la ani-mosidad entre los seres humanos–” ‘Abdu’l-Bahá, La promulgación de la Paz Universal, página 400
“En la naturaleza existe la ley de la supervivencia del más apto. Por tanto, cuando el hombre no es educado, las reglas naturales le exigirán la ley de la supremacía. El propósito y objetivo de las escuelas, institutos y uni-versidades es educar al hombre y así rescatarlo y redi-mirlo de las exigencias y defectos de la naturaleza, des-pertando en él la capacidad de controlar y adquirir las bendiciones de la misma–” ‘Abdu’l-Bahá, La promulgación de la Paz Universal, página 353
El hombre comenzó su existencia durante La Edad de Piedra y la supervivencia del más apto era la regla de la tierra. Tuvo que competir con los elementos que tenía y buscar comida para su supervivencia. Pero desafortunadamente, a medida que el intelecto del hombre se desarrolló y sus circunstancias económicas mejoraron, siguió comportándose de la misma manera. Ahora el escenario ha cambiado. En lugar de cazar y luchar por el territorio, las empresas luchan y compiten. El pez grande se come al pez pequeño y esto se considera un éxito. Pero es hora de que los peces vivan juntos. Tenemos que educarnos para deshacernos de este remanente del comportamiento de La Edad de Piedra que no tiene lugar en una Sociedad Moderna. Si queremos competir, debería estar en el ámbito espiritual; debemos esforzarnos por ser la persona más generosa, por ser la más amable. Esa es la verdadera competencia.
CAPITALISMO
Existe una fuerte creencia en el mundo de que el capitalismo es una solución a todos los problemas económicos. Pero sabemos que ningún sistema es perfecto, ya sea capitalismo o comunismo, si el fundamento no se basa en principios divinos.
“No hay nada en las ensefianzas contra algun tipo de capitalismo; pero su forma actual requerira ajustes.–” Shoghi Effendi, Directivas del Guardián, página 19
Existe la percepción de que el capitalismo se basa en la libertad e idealmente es un sistema perfecto. Pero la realidad es que, como nos dicen los escritos de Bahá’í, no es divina y no se basa en principios divinos. En su forma actual, la corrupción, la avaricia y el egoísmo se manifiestan y ha llevado a muchos desastres económicos. Muchos a los que no les gusta un sistema comunista creen que el capitalismo es la solución. Pero esto no es cierto porque ningún sistema es perfecto si no se basa en principios divinos. Por lo tanto, el capitalismo tiene muchos méritos, pero en la forma actual no será el futuro sistema económico del mundo.
LA REGLA DE ORO
“Todos los problemas económicos pueden solucionarse mediante la aplicación de la ciencia del Amor de Dios.' Es decir: Si la regla llamada de oro, y sin embargo tratada como si fuera de plomo (porque el plomo tiene sus usos, pero hasta donde se haya podido determinar, la regla de oro ha sido depositada en un es-tante cuyo polvo raras veces se sacude); si esa regla realmente fuera aplicada a los problemas económicos del mundo, los cuales, si no son resueltos, amenazan con destruirnos a nosotros; y si el amor de Dios -esa clase de amor que hace que un hogar sea feliz- se usara como me-dida científica para controlar nuestros asuntos interna-cionales y nacionales, para resolver todas las relaciones entre el trabajo y el capital, entre ricos y pobres, para controlar todo el sistema monetario y comercial, ¿puede haber duda alguna de que los resultados llevarán al bienestar humano mucho más que lo que han hecho nuestras políticas actuales?–” ‘Abdu’l- Bahá, Portales de Paz, página 156
La causa de la mayoría de los problemas en el mundo es la falta de empatía en donde las
personas no pueden ponerse en el lugar de los demás y no pueden imaginar, por ejemplo, cómo se siente ser pobre o cómo se siente estar sin trabajo. Cuando no tenemos empatía, nos volvemos insensibles al sufrimiento de los demás y no entendemos las implicaciones de nuestras acciones, palabras y sus consecuencias.
Si el propietario de una fábrica entendiera las luchas de la clase trabajadora, lo que experimentan y cómo hacen malabarismos para administrar sus ingresos y pagar sus facturas, se aseguraría de que reciban los salarios; y los trabajadores sabrían que su empleador comprende su situación. Del mismo modo, si los trabajadores o empleados tienen empatía, entenderían lo difícil que es dirigir una fábrica. Tanto el empleador como el empleado serían conscientes de las luchas mutuas y se darían cuenta de que las decisiones tomadas son en beneficio de ambos. Entonces no experimentaríamos tantas interrupciones en actividades económicas como huelgas y "trabajar para gobernar".
A continuación hay algunos escritos de diferentes religiones sobre este tema. Después de leerlos, puedes darte cuenta de que las diferentes religiones están de acuerdo y derivan su inspiración de la misma Fuente.
“Estamos tan vivos como mantenemos viva la Tierra–” Chief Dan George
“Uno debería tratar a todas las criaturas del mundo como quisiera ser tratado –” Mahavira, Sutrakritanga (Jainismo)
“No soy un extraño para nadie; Y nadie es un extraño para mí. De hecho, soy un amigo para todos–” Guru Granth Sahib, página 1299 (Sijismo)
“Considere la ganancia de su vecino como su propia ganancia y la pérdida de su vecino como su propia pérdida–” T’ai Shang Kan Ying P’ien, 213-218 (Taoismo)
“Ninguno de ustedes realmente cree hasta que desea para los demás lo que desea para sí mismo–” Muhammad, Hadith (Islám)
“No pongáis sobre ningún alma una carga que no quisierais puesta sobre vosotros, y no deseéis para nadie lo que no deseáis para vosotros–” Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, página 128 (Fe Bahá’í)
“No hagas a los demás lo que sea perjudicial para ti–” Shayast-na-Shayast 13.29 (Zoroastrianismo)
“No trate a los demás de maneras que usted mismo encontraría perjudiciales –” Buddha, Udana-Varga 5.18 (Budaísmo)
“Esta es el sumo deber: no hagas a otros lo que te causaría dolor si te hicieran a ti –” Mahabharata 5:1517 (Hinduismo)
“En todo, haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti–” Jesús, Mateo 7:12 (Cristianismo)
“Una palabra que resume la base de toda buena conducta. . . bondad amorosa. No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti mismo–” Confucio, Analectas 15.23
“Lo que es odioso para ti, no lo hagas a tu vecino. Esto es toda la Torá; todo lo demás es comentario–” Hillel, Talmud, Shabbath 31a (Judaísmo)
RIQUEZA
“¡OH HIJO DEL SER!
No te ocupes de este mundo pues con fuego probamos el oro y con oro probamos a nuestros siervos–” Bahá’u’lláh, Palabras Ocultas, Árabe, #55
“ La riqueza es muy recomendable siempre que toda la población sea pudiente. Si, por el contrario, unos pocos tienen una riqueza desmesurada, mientras el resto se haya empobrecido y no se obtenga ningún fruto o beneficio proviene de esa riqueza, entonces es sólo un impedimen-to para su poseedor–” ‘Abdu’l-Bahá, El Secreto para la Civilización Divina, página 24
“¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Tú anhelas el oro y Yo deseo liberarte de él. Te consideras rico al poseerlo y Yo reconozco tu riqueza en que te santifiques de él. ¡Por Mi vida! Esto es mi conocimiento y aquello es tu fantasía, ¿cómo puede mi propósito estar de acuerdo con el tuyo? –” Bahá’u’lláh, Palabras Ocultas, Persa, #5
La gente tiende a creer que la riqueza es buena y siempre es un alivio. Las Enseñanzas Bahá’ís no están de acuerdo. No hay nada en contra de hacerse rico siempre que estemos conscientes de los peligros que puede traer. No hay duda de que las posesiones materiales y la riqueza pueden ser herramientas maravillosas, pero también pueden ser extremadamente dañinas. Los estudios han demostrado que la calidad de vida no necesariamente aumenta con un aumento en la riqueza. En muchos casos, ha sido al revés. Ganar una lotería no es necesariamente una bendición si no tenemos la capacidad de manejar la riqueza material. Además, a menudo las personas que han ganado una lotería o ganado una fortuna se encuentran muy aisladas y solitarias porque no pueden confiar en que otras personas se hagan amigas solo por ellas mismas; en cambio, la gente quiere estar cerca de ellos para ganar algo de su riqueza. Muchos de los que obtienen riqueza tienen más problemas que antes y, a menudo, esto cambia su carácter. El dinero es una prueba y algunos pasan, usándolo para caridad y buenas causas, pero algunos no lo pasan, y terminan gastando en un comportamiento dañino y excesivo. El dinero no garantiza la felicidad. Tenemos que poseer la capacidad espiritual para manejar la prueba.
MODERACIÓN
“...Es deseable la moderación en todos las asuntos. Si una cosa es llevada al exceso, será fuente de mal–” Bahá’u’lláh, Tablas de Bahá'u'lláh, página 69
“Temed a Dios, y cuidaos de no traspasar los límites de la moderación y ser contados entre las extravagan-tes–” Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, página 251
Vivimos en una era de exceso y todo parece estar fuera de proporción. La gente no parece entender el concepto de moderación en esta sociedad materialista. La creencia popular es que más es mejor y más grande es mejor. El exceso provoca un estilo de vida de consumismo en el
que las personas gastan dinero en cosas que realmente no necesitan mientras sus semejantes se mueren de hambre. Si las personas gastaran parte de su dinero en los pobres en lugar de dedicarse a un gasto excesivo, ayudaría a disminuir la brecha entre ricos y pobres. El materialismo alimenta nuestros egos y, por lo tanto, ha causado tanto daño a nuestras almas. La moderación es en sí misma una bendición si se puede practicar.
COMPARTIR VOLUNTARIAMENTE
“...En las enseñanzas de Bahá'u'lláh (se prescribe) la benevolencia y esta supera a la igualdad. La igualdad se obtiene por obligación, pero la benevolencia es un acto voluntario (es decir, una opción). La perfección en el hombre se obtiene mediante las buenas obras realizadas de forma voluntaria, no por las buenas obras realizadas bajo presión. La benevolencia es una buena obra reali-zada de forma voluntaria. Esto quiere decir que las ricos deben ser benevolentes con las pobres; es decir, deben dar a las pobres, pero por su propia buena voluntad y deseo, y no que las pobres obliguen a las ricos a que lo hagan. Pues la presión engendra discordia y perturba el orden en las asuntos humanos–” ‘Abdu’l- Bahá, Selección de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá, página 115
El concepto de compartir es bastante extraño en las sociedades modernas porque hay un sentido de derecho: "Me lo he ganado. Lo tengo y es mío. ¿Por qué debería compartirlo? ”Se han introducido muchos sistemas, especialmente el comunismo, que promovieron la igualdad y el intercambio. Pero fue un intercambio por la fuerza, en lugar de ser voluntario, y no funcionó. Pero cuando el hombre alcanza un nivel más alto de espiritualidad, se dará cuenta del placer de compartir voluntariamente. Recién estamos comenzando a ver vislumbres de esto en nuestra sociedad. Creo que en el futuro esto se volverá común a medida que las personas descubran el placer y la satisfacción de compartir y ser generosos, en lugar de acumular algo sólo para el uso personal.
IGUALDAD
“La desigualdad social es el resultado inevitable de la natural desigualdad entre las hombres. Los seres huma-nos son diferentes con respecto a su capacidad y, por lo tanto, deben ser diferentes en su posición social y eco-nómica. Sin embargo, deben abolirse las extremos de ri-queza y pobreza–” Shoghi Effendi, Directrices del Guardián, página 20
“Porque la comunidad necesita al financiero, al granjero, al comerciante y al trabajador, lo mismo que un ejército debe estar compuesto por un comandante, oficia-les y soldados. No todos pueden ser comandantes; no to-dos pueden ser oficiales o soldados. Cada uno debe ser competente en su nivel de la estructura social; cada uno en su funci6n de acuerdo con su talento, pero con igual-dad de oportunidades para todos–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 216
La igualdad no significa que a todos se les paga la misma cantidad o que todos hacen lo mismo (como en el comunismo) porque por creación no somos iguales. Cada persona es única con sus propios talentos. Pero los extremos de riqueza deben ser limitados para que todos tengan la oportunidad de vivir una vida cómoda. En la sociedad, no todos pueden ser ingenieros, no todos pueden ser agricultores, no todos pueden ser personal del ejército, no todos pueden ser maestros. Hay diferentes roles para todos y todos son iguales en términos de oportunidades, no necesariamente de salarios.
IGUALDAD DE DERECHO DE LAS MUJERES
“El mundo de la humanidad tiene dos alas: una es la mujer y la otra el hombre. El ave no podrá volar hasta que ambas alas estén igualmente desarrolladas. El vuelo no será posible si una ala es débil. No se alcanzarán el éxito y la prosperidad en su debida forma hasta que el mundo de la mujer sea igual al mundo del hombre, en cuanto a la adquisición de virtudes y perfecciones se refiere–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 318
Es triste observar que todavía la humanidad está volando con un ala y grandes talentos y cualidades humanas han privado al mundo. En muchas sociedades del mundo, a las mujeres ni siquiera se les permite trabajar, de modo que una parte de la sociedad no contribuye a la economía, el bienestar, la felicidad y la calidad de vida. Toda una sociedad pierde en este
escenario. Imagine cuando el hombre y la mujer son iguales en derechos y pueden trabajar juntos para crear prosperidad y felicidad en el mundo.
BENEVOLENCIA
“... En las enseñanzas de Bahá'u'lláh (se prescribe) la benevolencia y esta supera a la igualdad. La igualdad se obtiene por obligación, pero la benevolencia es un acto voluntario (es decir, una opción). La perfección en el hombre se obtiene mediante las buenas obras realizadas de forma voluntaria–” ‘Abdu’l-Bahá, Revista del Orden Mundial, Enero 1949
“También encontramos en las enseñanzas de Bahá'u'lláh la participación voluntaria o disfrute de la propiedad de uno con los demás seres humanos. Este desprendimiento voluntario es superior a la igualdad, y consiste en lo siguiente: que el hombre no debería prefe-rirse a los demás, sino más bien debería sacrificar su vida y propiedad en beneficio de sus semejantes. Pero esto no debe introducirse por la fuerza, convirtiéndose en una ley que el hombre está obligado a obedecer–” ‘Abdu'l-Bahá, Fundamentos de Unidad Mundial, página 52
En los últimos años, algunos multimillonarios han comenzado a donar la mayor parte de su dinero a organizaciones benéficas. Esto es benevolencia. Este es el signo de la nueva raza de hombres, definida por el hombre que alcanza una comprensión tan espiritual que encuentra placer y felicidad en regalar sus ganancias en lugar de acumularlas para sí mismo. Esta es la etapa que la humanidad tiene que alcanzar, en la que todos se dan cuenta de que el dinero es una herramienta, no el objetivo de su vida, y que puede usar esta herramienta para marcar la diferencia y facilitar la vida de los demás. Esa realización es un signo de madurez espiritual. La benevolencia no es solo para los ricos; Es una sensación de dar que cualquiera puede practicar independientemente de su estado material.
JUSTICIA
“Le rogamos a Dios que otorgue justicia a las almas humanas para que sean justas y se esfuercen por pro-veer recursos para todos, y que cada miembro de la hu-manidad pueda pasar su vida en el mayor bienestar y comodidad. Entonces el mundo material será el paraíso mismo del Reino, esta tierra elemental se encontrara en una condición celestial y todos los siervos de Dios vivirán en la mayor alegría, felicidad y dicha –” ‘Abdu’l-Bahá, Foundation of World Unity, página 43
“Entre los resultados de la Manifestación de fuerzas espirituales estará el que el mundo humano se adaptara a una nueva forma social, la justicia de Dios se hará manifiesta en todos los asuntos humanos y la igualdad humana será universalmente establecida.
“...La esencia del tema es que la Justicia Divina se hará manifiesta en los asuntos y condiciones humanas y toda la humanidad encontrará bienestar y disfrute en la vida –” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 132
El reino de Dios en la tierra se realizará cuando la injusticia haya sido erradicada. En este momento, todos luchan por algún tipo de justicia, ya sea racial, política, económica o sexual, y este es el comienzo. Será un largo viaje para la humanidad llegar al punto de entender que la justicia es esencial para todos los aspectos de la vida.
AGRICULTURA - EL AGRICULTOR
“...Debemos comenzar con el agricultor. Allí pondremos la base para crear sistema y orden, porque la clase obrera y agrícola superan a las demás en cuanto a la importancia de sus servicios–” ‘Abdu’l-Bahá, Foundations of World Unity, página 39
“La cuestión de la economía debe comenzar con el agricultor y luego abarcar y terminar en las otras clases, ya que el número de agricultores es mayor que el de las demás clases, muchas veces mayor. Por lo tanto, es con-veniente que el problema económico sea resuelto
prime-ro a nivel del agricultor, pues este es el primer agente activo en la sociedad. En suma, entre los versados en cada pueblo debe establecerse un consejo, y los asuntos de aquel pueblo deben estar bajo el mando de dicho con-sejo–” ‘Abdu’l-Bahá,Extracto de una Tabla para un creyente individual, 4 de octubre de 1912, traducción corregida en el Centro Mundial, diciembre de 1985; citado en Luces de Guía, página 547
La base del sistema económico del futuro estará a nivel local y comenzará con el agricultor. El papel del agricultor es extremadamente importante porque las acciones de la industria alimentaria en la actualidad están afectando la salud y la supervivencia de la humanidad. La gente cuestiona la calidad de los alimentos que ponemos en nuestros cuerpos. Los métodos de producción de verduras, carne, granos, etc., son cuestionables por decir lo mínimo. La codicia en esta industria y los atajos en la producción se han relacionado con una mayor incidencia de enfermedades potencialmente mortales. Una nueva investigación apunta a la importancia de los alimentos orgánicos y las hierbas como cura para muchas enfermedades. Si el futuro de la medicina está en la prevención de enfermedades a través de la nutrición, los agricultores son vitales no sólo para proporcionarnos alimentos sino también para brindarnos salud.
TRABAJO Y PROFESIÓN
“...Cada persona, no importa los impedimentos o limitaciones que tenga, esta bajo la obligación de dedicarse a algún tra-bajo o profesión; pues el trabajo, sobre todo cuando se haga en un espíritu de servicio, es, según Bahá'u'lláh, una forma de adoración. Así, no solo tiene un propósito utilitario, sino que tiene su valor de por sí, ya que nos acerca más a Dios y nos permite comprender mejor Su propósito para con nosotros en este mundo. Es evidente, por lo tanto, que el hecho de heredar riquezas no puede dar motivo para que alguien esté exento del trabajo diario–” De una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi a la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís de los Estados Unidos y Canadá, el 22 de marzo de 1937; citado en Luces de Guía, página 624
“Por muy adelantada que fuera la mecanización, el hombre siempre tendrá que trabajar para ganarse la vida. El esfuerzo es parte inseparable de la vida del hombre. Dicho esfuerzo puede asumir diferentes formas, según las condiciones cambiantes que se dan en el mundo, pero estará presente siempre como elemento ne-cesario de nuestra existencia
terrenal. La vida, después de todo, es una lucha. El progreso se consigue mediante la lucha, y sin esta la vida carece de sentido; es más, se apaga. Los adelantos en la mecanización no han elimi-nado la necesidad del esfuerzo. Más bien le ha dado una nueva forma, una nueva expresión–” Shoghi Effendi, Carta escrita a un creyente individual, fechada el 26 de diciembre de 1935, Luces de Guía, página 551
“Asíos firmemente al cordón de los medios materiales, poniendo toda vuestra confianza en Dios, el Proveedor de todos medios. Cuando alguien se ocupe en un arte u oficio, ocupación es considerada ante Dios como un acto de adoración, y esto no es sino una prueba de su infinita generosidad que todo lo penetra–” Tablas de Bahá'u'lláh, La Decimosegunda Buena Nueva, páginas. 26-27
Todos pueden contribuir a la sociedad a través de su trabajo. No tiene que ser un trabajo físico, pero no hay lugar para la inactividad. Hay una satisfacción en trabajar, especialmente si trabajas con un sentido de servicio y luego se convierte en nuestra adoración diaria. Y al participar en el trabajo o en una profesión, estamos contribuyendo al progreso de la sociedad y a una civilización en constante avance. Adquirir virtudes es el objetivo y ganarse la vida es el medio.
SALARIO
“…El Maestro ha dicho claramente que las salarios han de ser desiguales, por la sencilla razón de que las hom-bres no son iguales con respecto a su capacidad y, por lo tanto, deberan recibir salarios conforme a sus distintas aptitudes y recursos–” Shoghi Effendi, Luces de Guía, página 551
“Los jornales deberían ser lo suficientemente altos como para permitir que los trabajadores, con el importe que perciben, puedan ellos mismos ahorrar algo para tiempos de necesidad y desamparo–” ‘Abdu’l-Bahá, Contestación a Algunas Preguntas, página 317
“Ahora os quiero hablar de la ley de Dios. Según la ley divina, a las empleados no solo debe pagarseles un salario. No, es más: en todo trabajo deben ser socios–” ‘Abdu’l-Bahá, Bahá’u’lláh y la Nueva Era, página 160
Como hemos discutido anteriormente, la igualdad absoluta de salarios es imposible porque cada hombre tiene diferentes capacidades y talentos. Pero a todos se les debe pagar lo suficiente para vivir una vida cómoda, una que sea aceptable desde todos los puntos de vista para que un trabajador sienta que ha sido apreciado por su trabajo. Su salario debería ser suficiente para cubrir sus gastos, proporcionar la educación de sus hijos y permitirle acumular algunos ahorros. Eso es un salario justo. Además, si a los trabajadores se les paga una parte de las ganancias de una fábrica o empresa, tendrán un sentido de propiedad y trabajarán más duro porque entienden los beneficios. Los propietarios deberán supervisar menos porque saben que los trabajadores son socios en el negocio y pueden relajarse y tener tranquilidad.
IMPUESTOS
“Vemos todos los años aumentaros vuestros gastos, colocando esa carga sobre el pueblo que gobernais; esto no es sino grave injusticia. Temed los suspiros y lágrimas de este Agraviado y no agraveis a vuestro pueblo más allá de lo que pueda soportar–” Bahá’u’lláh, El Orden Mundial de Bahá'u'lláh, página 40
“Cada persona de la comunidad cuya necesidad fuera igual a su capacidad de producción individual, estará li-bre de impuestos. Pero si sus ingresos son mayores que sus necesidades, debe pagar un impuesto hasta que se logre un ajuste. Es decir, la capacidad de producción de un hombre y sus necesidades serán compensadas y re-conciliadas a través del tributo. Si su producción es abundante, deberá pagar un impuesto; si sus necesida-des exceden a su producción, recibirá una cantidad sufi-ciente para compensar o ajustar. Por tanto, el gravamen será proporcional a la capacidad y a la producción y no habrá pobres en la comunidad–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 217
La tributación es uno de los principios fundamentales de cualquier sistema económico. Abdu’l- Bahá ha propuesto impuestos graduados, lo que significa que cuanto más se gana, más impuestos paga. Los impuestos tienen que ser justos y se cobran sólo después de que alguien ha pagado todos sus gastos y le queda dinero. Este método no compromete la calidad de vida de las personas y el dinero recaudado de los impuestos se gasta en los pobres y desfavorecidos, lo que reduce el número de personas necesitadas en la comunidad.
HUQÚQU'LLÁH (El Derecho de Dios)
“La cantidad mínima sujeta al Huqúqu'lláh se alcanza cuando los bienes de uno equivalen al número de Vahid 3 ; es decir, cuando uno posee 19 mithqales de oro o adquiere bienes que alcancen este valor, después de des-contar de los mismos los gastos anuales, es aplicable el Huquq y su pago es obligatorio–” Bahá’u’lláh, The Compilation of Compilations, Vol. 1, página 493; Huququ’llah-The Right of God, #6
Además de los impuestos, Bahá'u'lláh ha ideado otros medios para reducir la brecha entre ricos y pobres. Es el Derecho de Dios que se otorga voluntariamente cuando un individuo gana más que todas sus necesidades. En ese momento, da un porcentaje establecido voluntario de sus activos. Es importante tener en cuenta que los impuestos recaudados, sumados al dinero otorgado a la caridad, así como a las donaciones al fondo de Bahá’í con el dinero otorgado como el Derecho de Dios realmente pueden cerrar la brecha entre los dos extremos.
TASAS DE INTERÉS
“Por lo tanto, como una muestra de favor hacia los hombres, hemos prescrito que los intereses sobre el dinero deben ser tratados como cualquiera de las otras transacciones comerciales corrientes entre los hombres … Sin embargo, este es un asunto que debería practicarse con moderación y equidad. Nuestra Pluma de Gloria ... ha desistido de fijar su límite . ... exhortamos a los amados de Dios a observar justicia y equidad y hacer aquello que impulse a los amigos de Dios a demostrarse tierna compasión y misericordia el uno hacia el otro … " ... la conducción de estos asuntos ha sido encomendada a los hombres de la Casa de Justicia, para que los pongan en vigor de acuerdo con las exigencias de la época y los dictados de la sabiduría–” Bahá’u’lláh, Tablas de Bahá’u’lláh, páginas 133-134
Es muy difícil ejecutar un sistema bancario sin intereses. Pero en muchas sociedades, la tasa de interés es extremadamente alta, por ejemplo, en tarjetas de crédito y préstamos estudiantiles. Un alto interés en un préstamo estudiantil es injusto porque los estudiantes a quienes se les ha asignado este interés no tienen trabajo para pagar el préstamo o el interés y necesitan seguir pagándolo durante muchos años una vez que ingresan a la fuerza laboral. Esto coloca una pesada carga en la vida económica del individuo que, a su vez, disminuye su calidad de vida.
Bahá'u'lláh enfatizó el concepto de un buen préstamo, lo que significa que la tasa de interés tenía que ser tal que no afectará al prestatario y que beneficiara a todos. La persona o empresa que presta el dinero obtiene una cantidad adecuada de intereses y la persona que solicita el préstamo está contenta porque puede pagarlo. Un buen préstamo es básicamente una tasa de interés justa y razonable, utilizando el principio de moderación.
RECURSOS ECONÓMICOS
“...Los recursos económicos del mundo serán organizados, sus fuentes de materias primas serán explotadas y plenamente utilizadas, sus mercados serán coordina-dos y desarrollados, y la distribución de sus productos será equitativamente regulada.
...La enorme energía disipada y desperdiciada en la guerra, ya sea económica o política, será consagrada a aquellos fines que amplíen el alcance de las invenciones humanas y del desarrollo tecnológico, al incremento de la productividad de la humanidad, al exterminio de las enfermedades, a la extensión de la investigación científi-ca, a la elevación del nivel de la salud física, a la agudi-zación y refinamiento del cerebro humano, a la explota-ción de los insospechados recursos no explotados del pla-neta, a la prolongación de la vida humana y al fomento de cualquier otro arbitrio que pueda estimular la vida intelectual, moral y espiritual de toda la raza humana...–” Shoghi Effendi, The World Order of Baha’u’llah, página 204
Los recursos económicos del mundo pertenecen a cada ser humano en este planeta. No importa dónde se encuentren los campos petroleros o las minas de uranio. Todo ser humano tiene derecho a ellos. Una vez que la humanidad haya alcanzado esta comprensión espiritual, habrá una mejor utilización de los recursos. Se distribuirán de manera justa y justa para el mejoramiento de la humanidad y el avance de la ciencia y la tecnología, en lugar de convertirlos en los medios de destrucción como la bomba atómica y las armas nucleares.
BARRERAS ECONÓMICAS
“Pocos se atreverían a cuestionar que el nacionalismo estrecho y brutal, que la teoría de posguerra sobre la autodeterminación ha ayudado a reforzar, ha sido la causa principal de la política de tarifas altas y prohibitivas, tan perjudiciales al sano flujo de comercio internacional y al mecanismo de las finanzas internacionales–” Shoghi Effendi, The World Order of Baha’u’llah, página 35
“Una comunidad mundial en la que todas las barreras económicas serán derribadas para siempre–” Shoghi Effendi, The World Order of Bahá'u'lláh, página 41
Cada barrera económica creada por el nacionalismo de mente estrecha es un obstáculo para lograr la unidad de la humanidad. Cuando se eliminen las barreras económicas, como los aranceles y los impuestos a la importación y exportación, y se unifique el empleo de diferentes monedas, pesos y medidas en todo el mundo, nos acercaremos a una comunidad mundial, un sistema para todas las naciones.
HUELGAS
“Has preguntado acerca de las huelgas. Este asunto es y será por mucho tiempo motivo de grandes dificulta-des. Las huelgas se deben a dos causas. Una es la avaricia y rapacidad extremas de parte de las fabricantes e industriales; la otra, las excesos, la avidez y la intransi-gencia de las obreros y artesanos. Par tanto, es necesario poner remedio a las dos causas.
Ahora bien, la principal causa de todas estas dificul-tades reside en las leyes de la civilización actual, puesto que ellas permiten que un reducido número de personas acumule fortunas desmedidas, mas allá de sus necesida-des, mientras que la gran mayoría permanece en la ma-yor miseria, desprovista de medias, despojada. Esto re-sulta contrario a la justicia, a la humanidad y a la equi-dad; es el colmo de la iniquidad, lo contrario del bene-placito divino.
Tamaño contraste es privativo de la condición huma-na. En las demás criaturas, es decir, en la casi totalidad de las animales, se da cierto grado de justicia e igualdad. Es el caso del rebaño de ovejas y de la manada de cier-vos, donde si hay igualdad. También es el caso
de las aves que habitan en las praderas, llanos, cerros y huer-tos. En todas las especies animales prevalece cierta clase de igualdad. No se aprecian semejantes diferencias en lo que se refiere a las medios de subsistencia; por eso viven en la mayor paz y simplicidad.
Justo al revés de lo que sucede en la especie humana, donde persisten los mayores errores y la iniquidad más absoluta. Sopesa lo siguiente: mientras que una perso-na, mediante la colonización de un país, acumula para su beneficio y disfrute una fortuna enorme, hasta asegu-rarse que las ganancias y las ingresos fluyan coma un río, son centenares de miles las personas desamparadas, débiles e impotentes, precisadas de un simple mendrugo. En ello no hay ni igualdad ni benevolencia. Comprenderás que es así como la paz y la felicidad de todos son destruidas, el bienestar de la humanidad negado, y la vida de muchos llevada al extremo de volverse estéril. Pues las fortunas, los honores, el comercio y la industria están en las manos de unos pocos industriales, en tanto que el resto de la gente se encuentra sometida a una larga se-rie de dificultades y a una infinidad de tribulaciones, sin ventajas, sin beneficios, sin comodidades, sin paz.
Así pues, deberían establecerse normas y leyes para regular las fortunas excesivas de ciertos particulares y satisfacer las necesidades de millones de pobres; de esta manera se obtendría cierto grado de moderación. No obstante, una igualdad absoluta tampoco es posible, ya que la igualdad absoluta en materia de fortuna personal y honores, así como en el comercio, la agricultura y la industria, acarrearía una situación de desorden, caos y desorganización de los medios de existencia abocados al desengaño universal. Más aún, frente a una igualdad carente de fundamento se presentarían muchas dificul-tades; el orden social se desquiciaría por completo. Es, pues, preferible que la moderación sea establecida me-diante leyes y normas que impidan la acumulación de fortunas excesivas por parte de ciertos individuos, y sir-van de garantía para las necesidades esenciales de las masas.
Por ejemplo, los fabricantes e industriales acumulan una fortuna todos los días, y los pobres artesanos no ga-nan su sustento diario. Semejante situación es el colmo de la iniquidad y ningún hombre justo puede aceptarla. Deben establecerse leyes y normativas que permitan a los trabajadores recibir del propietario de la fábrica sus jornales y una participación de la cuarta o quinta parte de los beneficios, ajustada a la capacidad de la fábrica. En cualquier caso, aunque fuese según otro método, el conjunto de trabajadores
y fabricantes debería compar-tir de forma equitativa las resultados y beneficios. Cier-tamente, el capital y la administraci6n proceden del pro-pietario de la fábrica, y el trabajo y mano de obra del conjunto de las trabajadores. Estos debieran recibir jor- nales que les aseguren un sostén digno. En caso de baja forzosa debida a debilidad o incapacidad, las trabajado-res deberían disponer de recursos suficientes proceden-tes de los ingresos de la industria. De no ser así, los jornales deberían ser lo suficientemente altos como para permitir que los trabajadores, con el importe que perci-ben, puedan ellos mismos ahorrar algo para tiempos de necesidad y desamparo.
Cuando las asuntos sean dispuestos de esta manera, el propietario de la fábrica no amasara a diario una for-tuna de la que no precisa en absoluto (si la fortuna es desproporcionada, el capitalista sucumbe bajo una carga formidable que le obliga a arrostrar problemas numerosísimos; la administración de una fortuna excesiva se vuelve difícil y agota la fortaleza natural del hombre). Tampoco los trabajadores y artesanos habrán de enfrentarse a una miseria y necesidad desmedidas, ni habrán de estar sometidos a las peores privaciones al final de su vida.
Así pues, resulta evidente que la acumulación de for-tunas excesivas a manos de unos pocos, mientras las masas padecen necesidad, representa una iniquidad y una injusticia. Por otra parte, la igualdad absoluta serfa un obstáculo para la vida, el bienestar, el orden y la paz de la humanidad. En una cuestión tal es preferible mos-trar moderación. Por lo que concierne a los capitalistas, ello significa moderación en cuanto a la acumulación de ganancias, y consideración por el bienestar de las pobres y necesitados; es decir, que los trabajadores y artesanos perciban un jornal fijo y establecido, y que tengan una participación en las ganancias generales de la fábrica.
En resumen, con respecto a los derechos comunes de los industriales, trabajadores y artesanos, deberían es-tablecerse leyes que permitan ganancias moderadas a los industriales, y a los trabajadores los medios necesa-rios para su existencia y seguridad futura. De modo que, cuando estos últimos enfermen y cesen de trabajar, en-vejezcan y sufran desvalimiento, o bien dejen hijos me-nores de edad, tanto ellos como sus hijos no debieran quedar abrumados por la pobreza extrema. El trabajador tiene derecho a los ingresos de la propia fábrica, una parte de los cuales por pequeña que sea le corresponde para su subsistencia.
Asimismo, los trabajadores no deberían presentar de-mandas excesivas, ni rebelarse, ni exigir más allá de sus derechos, ni deberían recurrir más a la huelga. Deberían ser obedientes y sumisos y no requerir jornales exorbi-tantes. Empero, los derechos mutuos y razonables de ambas partes asociadas habrán de ser legalmente fija-dos y establecidos, de acuerdo con el uso, mediante leyes justas e imparciales. En el caso de que una de las dos partes cometiera un atropello, correspondería al tribunal de justicia condenar al transgresor, y al brazo ejecutivo hacer cumplir el veredicto. De ese modo el orden será restablecido y las disputas resueltas. La intervención del Gobierno y de los tribunales de justicia en caso de con-flicto entre industriales y trabajadores está perfectamente legitimada; sobretodo teniendo en cuenta que los asuntos actuales que afectan a trabajadores e industria-les no son comparables a los asuntos ordinarios de los particulares, que ni afectan al público ni debería exigir la atención directa del Gobierno. Aunque los conflictos entre industriales y trabajadores puedan revestir un carácter particular, el perjuicio que causan es público. En realidad, el comercio, la industria, la agricultura y los asuntos generales del país están todos íntimamente unidos. Si una sola de estas grandes parcelas sufre algún tipo de abuso, el detrimento resultante afecta a la generalidad. De ahí que los conflictos entre obreros e in-dustriales redunden en perjuicio público.
Por consiguiente, al Gobierno y a los tribunales de justicia les asiste el derecho de intervenir. Cuando se plantea un pleito entre dos particulares con referencia a sus derechos privados, se hace necesario que un tercero resuelva la cuestión. Esa es la parte que le corresponde al Gobierno. Si ello es así, como cabe desentenderse de un problema como es el planteado por las huelgas, que tantos perjuicios ocasionan a los países y que a menudo están relacionadas tanto con la falta de disposición de los trabajadores como con la capacidad de los industriales.
¡Buen Dios! ¿cómo es posible que, viendo a uno de sus semejantes muriendose de hambre, carente de todo, un hombre pueda descansar y vivir confortablemente en su lujosa mansión?, ¿Quien, encontrando a otro ser sumido en la mayor miseria, puede sentirse complacido con su propia fortuna? Por eso es por lo que en la Religión de Dios está prescrito y establecido que una vez al año los ricos donen una parte de su fortuna a los pobres y desa-fortunados. Este es el fundamento de la Religión de Dios, y su mandamiento obligatorio para todos.
Mas como el hombre no se ha de ver compelido ni obligado por el Gobierno, entonces, si, por la tendencia natural de su buen corazón, voluntaria y resplandecientemente muestra benevolencia hacia las pobres, tal acto será aceptable, sumamente grato y digno de alabanza.
Tal es el significado de las buenas obras en los Libras y Tablas Divinas –” ‘Abdu’l- Bahá,Contestación a Algunas Preguntas, páginas 315-320
"Hoy el método de reclamar es la huelga y recurrir a la fuerza, lo cual es manifiestamente equivocado y des-tructivo de las fundamentos humanos. El privilegio y la demanda legítimos deben establecerse con leyes y regu-laciones–” ‘Abdu'l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 238
Abdu’l-Bahá explica este tema con tanto detalle que cualquier comentario es innecesario. Además de la pérdida económica debido a las huelgas, hay un precio espiritual que causa. Tanta desunión crea, tanto odio, tanta desconfianza. Esos malos sentimientos hacen mucho más daño en una sociedad que los económicos.
CIENCIA Y TECNOLOGÍA
“La ciencia no puede crear unidad y camaradería en los corazones humanos –” ‘Abdu'l- Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 171
“El desarrollo y progreso de una nación son según la medida y grado de sus adelantos científicos. A través de este proceso su grandeza aumenta continuamente y día a día se aseguran la prosperidad y el bienestar de su pueblo.–” ‘Abdu'l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 49
“Un hombre científico es un verdadero índice y repre-sentante de la humanidad, pues a través de los procesos del razonamiento inductivo y la investigación está in-formado de todo lo que concierne a la humanidad, su posición, sus condiciones y acontecimientos. Él
estudia las entidades políticas humanas, entiende sus problemas sociales y forja la estructura y el entramado de la civili-zación. En realidad, la ciencia puede compararse a un espejo en el que se revelan y reflejan las infinitas formas e imágenes de lo existente. Es la base misma de todo desarrollo individual y nacional. Sin esta base de investi-gaci6n el desarrollo es imposible–” ‘Abdu'l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 50
Uno de los principios fundamentales de la Fe Bahá’í es la armonía entre la ciencia y la religión. La ciencia es una herramienta muy importante para crear unidad. ¿Cómo puede la humanidad lograr la unidad en el mundo sin dispositivos de comunicación como internet y el teléfono? Tienen un papel importante pero tampoco son los dueños de la situación. Son herramientas que, usadas adecuadamente, contribuirán al logro de la unidad mundial. Pero también necesitamos religión. La ciencia aún no puede probar la existencia de la religión, pero no significa que sea contraria a la religión. A medida que la ciencia y la tecnología se desarrollan, pueden probar los beneficios de la religión en lugar de pasar por alto su valor.
LOS POBRES Y NECESITADOS
“Sabed que los pobres son el fideicomiso de Dios entre vosotros. Cuidaos de no defraudar Su fideicomiso, de no tratarlos injustamente y de no andar por los caminos de los engañosos. En verdad seréis llamados a responder por Su fideicomiso en el día en que se ponga la Balanza de la Justicia, el día en que todos recibirán su merecido, en que los hechos de todo hombre, sea rico o pobre, serán sopesados–” Bahá'u'lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh, página 251
“¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Gasta mi riqueza en mis pobres para que en el cielo partícipes de las reservas de esplendor inmarcesible y los tesoros de gloria imperecedera. ¡Pero, por mi vida! Ofrendar tu alma es más glorioso, ¡si vieras con mi ojo...!–” Bahá'u'lláh, Las Palabras Ocultas, árabe #57
“¡OH HIJOS DEL POLVO!
Hablad a los ricos de los suspiros que profieren los pobres a la medianoche, no sea que la
negligencia los lleve al camino de la destrucción y los prive del Árbol de la Riqueza. Dar y ser generoso son atributos míos, dichoso aquel que se adorna con mis virtudes–” Bahá'u'lláh, Las Palabras Ocultas, persa #49
“¡OH GENTE DE FORTUNA Y RIQUEZA!
Si veis a un pobre que sufra a causa de una calami-dad, no os alejéis de él; más bien sentaos con él y pre-guntadle que le ha sobrevenido desde las mares de la de-terminación y la predestinación–” ‘Abdu’l-Bahá, The Bahá’í World, Vol. IV, página 453
A medida que nos volvemos más conscientes espiritualmente, nos damos cuenta de que tenemos una responsabilidad y un deber muy importantes de cuidar a los pobres y necesitados, para asegurarnos de que sean atendidos y vivan felices. Este es un deber dado por Dios. Nos han sido confiados y al cuidarlos damos un paso hacia la unidad de la humanidad y una sociedad en la que no haya pobres.
MONEDA MUNDIAL
“...un sistema uniforme y universal de monedas, pe-sos y medidas simplificará y facilitará el intercambio y la comprensión entre las naciones y razas de la humani-dad...–” Shoghi Effendi, The World Order of Bahá’u’lláh, página 203
Para lograr la unidad de la humanidad, es necesaria una moneda y medios uniformes y universales de pesos y medidas. Quienes han viajado entienden la dificultad de ir de un país a otro y tener que intercambiar monedas y calcular diferentes pesos y medidas. Una vez que se logre esta uniformidad, viajar a diferentes países será como viajar de una ciudad a otra en el propio país. Se ahorrará mucho tiempo y energía en un mundo con una moneda y un método de pesos y medidas. En Europa, algunos de los países adoptaron una moneda (Euro) y, aunque ha tenido sus problemas, definitivamente es un paso a la dirección correcta.
MANCOMUNIDAD MUNDIAL
“Desde cualquier punto de vista, el mundo de la humanidad está experimentando una reforma... ideas y teorías científicas se están desarrollando y avanzan para encarar una nueva serie de fenómenos; los inventos y descubrimientos están penetrando campos antes desco-nocidos, revelando nuevas maravillas y secretos ocultos del universo material. Las industrias tienen un alcance y producción muchísimo mayores. En todas las partes del mundo hay teorías sobre las actividades evolutivas que indican el paso de las viejas condiciones y el adveni-miento de una Nueva Edad de reforma. –” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 439
“El equilibrio del mundo ha sido trastornado por la vibrante influencia de este mas grande, este nuevo Or-den Mundial. La vida ordenada de la humanidad ha sido revolucionada por la acción de este Sistema único y ma-ravilloso, cuyo igual ojos mortales jamás han presenciado–” Bahá’u’lláh, The Kitáb-i-Aqdás, página 85
“Es la superestructura de ese mismo orden la que alcanzara su pleno desarrollo mediante el surgimiento de la Mancomunidad Mundial Bahá’í -el Reino de Dios en la Tierra- la cual habrá de presenciar, en la plenitud del tiempo, la Edad de Oro de esta Dispensación (Bahá’í)–” Shoghi Effendi, Dios pasa, página 26
“...las medidas preventivas y defensivas que han de crearse, coordinarse y llevarse a cabo a fin de contra-rrestar la reciedumbre de las inevitables ataques que las esfuerzos coordinados de las organizaciones eclesiásticas de las distintas denominaciones lanzarán y proseguirán en forma progresiva e implacable, y, en último lugar, pero no en importancia, las numerosos asuntos que de-berá atender, las obstáculos que deberá superar y las responsabilidades que deberá asumir, para que una Fe, puesta a pasar penosas pruebas, supere las sucesivas etapas de una obscuridad absoluta, la represión enérgica y la emancipación total, hacienda, a su vez, que sea re-conocida coma una Fe independiente, y gozando de total igualdad con sus religiones hermanas; luego, su esta-blecimiento y reconocimiento como una religión de Esta-do, lo cual le permitirá a su vez asumir las derechos y prerrogativas asociados con el Estado Bahá’í, funcionan do en la plenitud de sus poderes -una etapa que ha de culminar finalmente en el surgimiento de
la Mancomunidad Bahá’í Mundial, animada totalmente por el espíritu de Bahá'u'lláh y funcionando exclusiva y plenamente en conformidad con Sus leyes y principios–” Shoghi Effendi, El Advenimiento de la Justicia Divina, páginas 14-15
“Esta mancomunidad, hasta donde podemos visualizarla, debe consistir en una Legislatura Mundial cuyos miembros, en calidad de fideicomisarios de toda la hu-manidad, controlarán en última instancia todos las re-cursos de cada una de las naciones integrantes y promulgaran las leyes que sean necesarias para reglamen-tar la vida, satisfacer las necesidades y ajustar las rela-ciones entre todas las razas y pueblos. Un poder ejecuti-vo mundial, respaldado por una fuerza internacional, llevará a cabo las decisiones tomadas y aplicará las leyes promulgadas por esta legislatura mundial y protegerá la unidad orgánica de toda la mancomunidad. Un Tribunal Mundial juzgará y dictaminará su veredicto obligatorio y final en todo litigio que surja entre las diversos ele-mentos constituyentes de este sistema universal. Será creado un mecanismo de intercomunicación mundial que abarque al planeta entero, libre de las trabas y restric-ciones nacionales, que funcione con una rapidez maravi-llosa y una regularidad perfecta. Una metrópolis mun-dial actuará de centro nervioso de una civilización mundial, hacia cuyo foco habrán de converger las fuer-zas unificadoras de la vida y desde el cual serán difundi-das sus influencias vigorizantes–” Shoghi Effendi, The World Order of Bahá’u’lláh, página 203
La unidad mundial es la aspiración más alta de la humanidad y una comunidad mundial es un objetivo para la humanidad. Una vez que se establezca, por primera vez en la historia humana, el mundo entero será un solo país. No podemos comprenderlo, pero quizás el mundo futuro se pueda comparar con un país y las provincias o estados de ese país serán como los países actuales del mundo. Cada país mantendrá su propio idioma y cultura y, al mismo tiempo, formará parte de la comunidad mundial. La comunidad mundial será un gobierno para todo el mundo y habrá un lenguaje universal para todo el mundo, una moneda, un sistema político, un sistema educativo y un sistema económico.
Capítulo 4
Sugerencias prácticas para el servicio a la humanidad Como ciudadanos responsables, a menudo estamos luchando por equilibrar nuestro tiempo entre nuestros esfuerzos de crecer espiritualmente, nuestra vida familiar, nuestro trabajo y prestar un servicio a la comunidad. No en vano gracias al avance tecnológico con tantos dispositivos que nos permiten realizar múltiples tareas cada vez más, nos hemos transformado en vez seres humanos a “haceres humanos”. A eso se agrega también la propagación desenfrenada del materialismo que está consumiendo nuestro crecimiento espiritual y drenando nuestra energía.
¿Cómo podemos tener tiempo para una cosa más: una acción social más, un compromiso más?
Aunque proporcionar un servicio puede parecer un compromiso más para encajar en nuestras vidas ya ocupadas, en realidad, el servicio no necesariamente tiene que convertirse en un gran proyecto. Cualquier aspecto, gesto, palabra o acción que ayude a otros es un acto de servicio.
Servir a la humanidad es uno de los deberes esenciales de los Bahá’ís. Se les ha pedido que dediquen su tiempo y energía a proporcionar un servicio para mejorar el mundo de sus ciudadanos.
“Incumbe a todo hombre dotado de discernimiento y comprensión esforzarse por llevar lo que ha sido escrito a la realidad y acción... Es de hecho un hombre quien hoy se dedica al servicio de toda la raza humana. El Gran Ser dice nuevamente: Bienaventurado y feliz es aquel que se levanta para promover los mejores intereses de los pueblos y razas de la tierra. En otro pasaje Él ha proclamado: No debe enaltecerse quien ama a su patria, sino quien ama al mundo entero. La tierra es un solo país y la humanidad sus ciudadanos–” Bahá'u'lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh, página
“(...) todo esfuerzo y dedicación realizados por una persona con todo su corazón, es adoración, si están inspirados en motivos elevados y el deseo de servir a la humanidad. Esto es adoración: servir a la humanidad y proveer las necesidades de las gentes. El servicio es oración. Un médico atendiendo a los enfermos cariñosa, tiernamente, libre de prejuicios y creyendo en la solidaridad de la raza humana, está ofreciendo alabanzas–” ‘Abdu’l-Bahá, Charlas en París, página 176
El concepto de servicio ha sido parte de todas las sociedades a lo largo de la historia humana y nos ha ayudado en nuestros caminos. Servir a los demás no es nada nuevo para las personas de todas las religiones:
“Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos–” Cristianismo, La Biblia (Marcos 10:45)
“Y no te olvides de hacer el bien el uno al otro–” Islam, El Corán (2:238)
“Es de hecho un hombre quien, hoy, se dedica al servicio de toda la raza humana–” Bahá’u’lláh, Pasajes de los escritos de Bahá’u’lláh, página 283
“La mejor manera de encontrarse es perderse al servicio de los demás–” Mahatma Gandhi
"El servicio a la humanidad es servicio a Dios–” Abdu'l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 8
¿De qué otra manera puede unirse nuestro mundo si, como ciudadanos, no intentamos ayudarnos unos a otros? ¿De qué otra manera se pueden reducirse los sufrimientos del mundo? La gente común del mundo como usted y como yo finalmente marcaremos la diferencia y haremos de esta tierra un lugar mejor y más pacífico si damos un paso más para ayudar a nuestros semejantes.
Servir a los demás tiene el beneficio adicional de que resolver los problemas de otros puede dar paz y satisfacción a nuestras almas. Nos ayuda a lidiar con nuestros propios problemas y pruebas que pueden destruir o socavar nuestra felicidad.
“Esforzaos para que vuestras acciones sean a diario hermosas oraciones. Volveos hacia Dios, y procurad hacer siempre aquello que es justo y noble. ¡Ayudad al pobre, levantad al caído, confortad al afligido, procurad remedio al enfermo, tranquilizad al temeroso, librad al oprimido, brindad esperanza al desesperado, y albergue al desamparado!–” ‘Abdu’l-Bahá, Charlas en París, página 182
La mayoría de nosotros realizar algún servicio pero no sabemos por dónde empezar. Entonces, quizás sea una buena idea volver a visitar este concepto y, con la ayuda de la lista a continuación, ver las posibilidades de los servicio que tenemos disponibles. Hay innumerables formas en que podemos servir, y usted puede explorar muchas otras formas de servir a sus semejantes. Si se acerca a la oportunidad de servir a los demás con un semblante radiante y la pura motivación de la bondad y el amor, encontrará que los regalos que da se volverán a multiplicar por mil.
A continuación, algunas sugerencias prácticas para que descubra si coinciden con su pasión y experiencia:
➢ Hacer el trabajo de otro de la mejor manera posible no es sólo un excelente servicio sino un acto de adoración. Tenemos la suerte de saber que hacer nuestro mejor trabajo será como hacer una oración a Dios.
➢ Ofrezca un gesto amable, una palabra amable, un acto amable. Una sonrisa a veces puede transmitir más que muchas palabras. No cuesta nada y, sin embargo, es una forma fantástica de crear un ambiente amoroso.
➢ Actos de bondad sin pensar, ej. pagar por el café de alguien más, pagando por el pasaje de bus de alguien, dando su lugar en la fila a alguien apurado, regalando flores a un desconocido, cortando el césped de su vecino. Su imaginación es el límite.
➢ Pagar por la educación de los niños pobres. Bahá'u'lláh nos ha dado instrucciones de educar a los niños y ha declarado que aquellos que ayudan a educar a un niño, es como si hubieran educado a Sus hijos.
➢ Pagar por la medicina. El costo de los medicamentos está aumentando y, al mismo tiempo, la tasa de pobreza está aumentando, lo que deja a millones de personas enfermas que no pueden pagar sus medicamentos. Esta es una oportunidad para ayudar a los pobres.
➢ Visitar nuestros centros de adultos mayores o ancianos. No muchos se dan cuenta de lo solitarios que están algunos de los ancianos. Algunos han perdido a sus familiares, hijos o familias que ya no los visitan. Una visita corta marca una diferencia significativa en la calidad de sus vidas.
➢ Visitar a los enfermos en los hospitales. Experimentar dolor y estar confinado en una cama de hospital a menudo conduce a una frustración y a pensamientos desalentadores. Una visita es una gran distracción y ayuda a elevar sus almas y contribuye a su curación.
➢ Ser voluntario para servir a los Hogares Residenciales de Personal con Capacidades Diferentes. Al haber tenido la oportunidad de trabajar en un Hogar para personas con discapacidades diferentes, he aprendido que no es sólo un acto amable. Es más bien es un reconocimiento de aceptación, y eso los ayuda en su integración en la sociedad.
➢ Conducir a las personas a sus citas o compromisos. Cuando las personas están enfermas, se sienten abrumadas por sus dificultades y sus intentos de cuidarse a sí mismas. Por lo tanto, pueden ser incapaces de conducir de manera segura. Conducir solos a sus compromisos no es seguro,además acompañarlos los hace sentir atendidos, lo que ayuda al proceso de curación.
➢ Compra para tu vecino necesitado. Cada persona pasará por algunos problemas como una enfermedad o accidente. Estar allí en sus momentos de necesidad y ayudar con algunos de sus quehaceres los hará sentir apreciados y amados.
➢ Limpiar los hogares de las personas que no pueden hacerlo por sí mismos. Esto me recuerda a las historias de grandes almas que hicieron este servicio y cuidaron de los enfermos.
➢ Ser voluntario en Centros de ayuda a las mujeres. Estos centros brindan ayuda y apoyo a las víctimas de violencia doméstica y otros problemas, y puede haber oportunidades de voluntariado para ayudar en ese trabajo.
➢ Ser voluntario para la Cruz Roja/Media Luna Roja. Esta organización proporciona una variedad de servicios, uno de los cuales es recolectar sangre, y para eso, necesitan voluntarios para donar sangre y también para cuidar a quienes donan.
➢ Ser voluntario en instalaciones de tratamientos y organizaciones similares. Estos centros son muy especializados (es posible que se necesite capacitación para ayudar), pero siempre es necesario contar con ayudantes atentos en este campo.
➢ Limpiar los caminos y autopistas o limpiar la basura en su vecindario o en senderos. Muchas organizaciones religiosas y de otro tipo han adoptado esta actividad, pero siempre es necesario limpiar nuestro medio ambiente.
➢ Enseñanza: Danza/Música/Pintura/cualquier otra forma de arte. Estas actividades crean una pasión en la vida. Poder enseñar estas artes es como abrir la puerta a una nueva vida.
➢ Entrenamiento deportivo. Al igual que la enseñanza del arte, el deporte es una tarea apasionante. También se trata de un puente que se puede unir a la gente.
➢ Recoger frutas. En muchos lugares, hay mucha fruta, y las personas no tienen el tiempo o la energía para recogerlas, por lo que se desperdicia a pesar de que hay personas hambrientas. Al recogerla y donarla a bancos de alimentos u otras organizaciones caritativas, podríamos alimentar a quienes lo necesitan.
➢ Llamar o visitar a los necesitados u ofrecer compañía a personas solitarias La tragedia nos golpea a todos, y cuando eso sucede, una visita o una simple llamada telefónica puede marcar la diferencia para aquellos que se sienten tristes. La soledad puede causar depresión y las visitas o llamadas pueden interrumpir este proceso.
➢ Contactar con los Bahá’ís fuera de las reuniones. Nuestra relación con los amigos Bahá’ís puede limitarse solo a nuestras reuniones. Estar en contacto con los Bahá’ís fuera de las reuniones, ya sea en sus hogares o en la comunidad, crea cercanía de corazón.
➢ Ofrecer su servicio a agencias de alfabetización. Cada pueblo o ciudad tiene una organización que brinda servicios educativos a los recién llegados al país y a aquellos que requieren tutoría en lectura, escritura y alfabetización informática. Dependen en gran medida de los voluntarios.
➢ Ser voluntario en refugios para personas sin hogar y casas de reinserción social. El número de personas sin hogar está en aumento. Además de proporcionar refugio, hay otras necesidades que cumplir y cada pequeña contribución ayuda.
➢ Ayudar en los cruces escolares. Al ayudar de esta manera, los niños y sus padres se sentirán seguros.
➢ Enseñar yoga/Tai Chi/artes marciales/cualquier otra clase de ejercicio o entrenamiento deportivo. Esta es otra forma de ayudar.
➢ Clases de autoayuda. Tratar nuestros problemas personales y emocionales es muy importante para nuestro desarrollo espiritual. Enseñar estas clases le permite a otros tener un sentido de control en sus vidas.
➢ Enseñar clases de fabricación de productos como jabón o velas. En algunos países subdesarrollados, estas habilidades son la única forma en que las personas pueden ganarse la vida. En ausencia de bancos a cuáles pedir dinero prestado o instituciones gubernamentales para ayudar, este conocimiento proporciona habilidades y empodera a los que menos tienen.
➢ Enseñar jardinería y/o clases de agricultura. La jardinería es una actividad terapéutica. A Abdu'l’-Bahá le encantó. Crea una sensación de logro, y el beneficio adicional puede ser un alimento fresco y orgánico que mejora nuestra salud.
➢ Enseñar carpintería. Esta habilidad puede cambiar vidas al capacitar a las personas a construir y reparar.
➢ Brindar clases de elaboración de joyas, abalorios, decoración del hogar, conservación de alimentos y otros. Todo esto enriquece la vida de las personas.
➢ Proveer lecciones de conducción. Poder conducir fomenta la independencia y la autosuficiencia de muchas personas. Para aquellos que no pueden pagar el costo de las lecciones de manejo, este servicio es un gran regalo.
➢ Brindar clases de idiomas extranjeros. Para los inmigrantes, aprender el idioma del nuevo país, no es un lujo sino una necesidad.
➢ Enseñar reparaciones del hogar, reparación de electrodomésticos, reparación de automóviles. Adquirir estas habilidades puede ayudar a las personas a ahorrar una cantidad considerable de dinero.
➢ Enseñar clases de informática. Las computadoras son las puertas de entrada al conocimiento en esta era. Muchas personas no saben cómo usar este milagro de la tecnología, y sin este conocimiento, pueden sentirse bastante perdidos. ¡Qué generosidad sería abrirles las puertas a este nuevo mundo!
➢ Ayudar a los refugiados y los recién llegados ofreciéndose como voluntarios con el comité de bienvenida u otras organizaciones de ideas afines. Cuando las personas vienen a un nuevo país o una nueva ciudad, necesitan alguna orientación. Los recién llegados apreciará mucho cualquier ayuda al respecto.
➢ Enseñar a adultos. No todos los adultos tienen educación. La vida no es fácil para los adultos que no pudieron acceder a una educación en su infancia. Para tener éxito en obtener una educación cuando se es adulto, se necesita ayuda y aliento.
➢ Recoger medicamentos, proporcionar alimentos, cocinar, cortar el césped o realizar jardinería para quienes están enfermos. Estas son otras formas en que podemos cuidar a quienes están enfermos o no pueden hacer este trabajo por sí mismos, lo que crea una oportunidad para brindar un servicio.
Capítulo 5
Materiales al estilo de los libros Ruhi para profundizar la significancia económica de los escritos. Los materiales aquí incluidos se distribuyen en cuatro grandes apartados:
Primera parte: donde se aborda el estudio de los Escritos sobre la naturaleza de los problemas económicos y sus soluciones. Dicho estudio ayudará a crear el marco que ha de guiarnos a lo largo del resto de los materiales
Segunda parte: aquí se subraya el papel de los valores espirituales, esenciales para visualizar la «economía divina».
Tercera parte: en estas páginas la atención se concentra en principios específicos de economía contenidos en los Escritos.
Cuarta parte: esta sección se centra en la visión que Bahá’u’lláh ofrece de la futura Mancomunidad Mundial.
PRIMERA PARTE
‘Abdu’l-Bahá resume el estado de nuestros asuntos mundiales al tiempo que explica la naturaleza de problemas:
“Aunque el cuerpo social es una familia, sin embargo, debido a una falta de relaciones armoniosas, algunos miembros viven en comodidad y otros en la miseria; algunos están satisfechos y otros están hambrientos, algunos visten costosas prendas y muchas familias están carentes de alimentos y casa. ¿Por qué? Porque en esta familia falta la justa reciprocidad y armonía. Esta familia no está bien organizada. No está viviendo bajo una ley perfecta. Todas las leyes que nos gobiernan no aseguran la felicidad. Ellas no proveen el bienestar. Por esto debe dictarse una ley para esta familia, por medio de la cual todos sus miembros deben gozar de un igual bienestar y felicidad—” ‘Abdu’l- Bahá: Fundamentos de unidad mundial, pp. 42-43; y Star of the West, Vol. XIII, páginas 227–228
Preguntas:
1. ¿Cuál es el resultado de la falta de relaciones armoniosas?
2. ¿Qué es lo que le falta a la familia humana?
3. ¿Por qué no está bien organizada esta familia?
4. ¿Por qué las leyes humanas no garantizan la felicidad?
“Un sinfín de planes económicos de reconstrucción han sido concebidos cuidadosamente y ejecutados meticulosamente. Más las crisis han sucedido a las crisis, y se ha acelerado consecuentemente la rapidez con la que declina un mundo peligrosamente inestable. Un enorme abismo amenaza con implicar en un desastre común tanto a naciones satisfechas como insatisfechas, democracias y dictaduras, capitalistas y asalariados, europeos y asiáticos, judíos y gentiles, gente blanca y de color—” Shoghi Effendi: El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, página 333
Preguntas:
1. ¿Qué ha ocurrido pese a la existencia de planes económicos cuidadosamente concebidos y meticulosamente ejecutados?
2. ¿Quién se verá envuelto en un desastre general?
3. ¿Qué es lo que amenaza con implicar a la población en un desastre general?
4. ¿Le viene a la mente algún plan económico concreto que haya sido concebido y que haya fracasado?
5. Nombre varias crisis económicas ocurridas durante los últimos 100 años.
6. ¿Cree usted que los problemas económicos son propios sólo de los países desarrollados?
7. ¿Puede nombrar unos cuantos problemas económicos que aquejan a los países en vías de desarrollo?
‘Abdu’l-Bahá explica uno de los problemas que han aparejado graves consecuencias económicas para las naciones del mundo:
“La paz es el pretexto, y de día y de noche todos aúnan sus fuerzas para acumular más instrumental de guerra, y para sufragar la empresa sus desdichadas gentes deben sacrificar la mayor parte de cuanto son capaces de ganar con su esfuerzo y sudores. Cuántos miles han debido abandonar su trabajo en las industrias útiles para trabajar día y noche en producir nuevas y más letales armas que han de derramar la sangre con mayor abundancia y como nunca antes…
Con cada día inventan una nueva bomba o explosivo, y seguido de esto los gobiernos deben abandonar sus armas obsoletas para iniciar la producción de las nuevas—” ‘Abdu’l-Bahá: El secreto de la civilización divina página 74
Preguntas:
1. ¿Por qué deben sacrificar las personas la mayor parte de lo que son capaces de adquirir?
2. ¿Por qué miles de personas han debido sacrificar la labor que desempeñaban en empresas útiles?
3. ¿Qué ocurre con el armamento obsoleto que es reemplazado con nuevas armas?
Examinemos ahora la visión que ofrece ‘Abdu’l-Bahá de un mundo sin guerras:
“Obsérvese que, de producirse tan feliz coyuntura, ningún gobierno necesitaría acopiar de continuo armas de guerra, ni se sentiría obligado a producir nuevas armas con las que conquistar a la raza humana. Una pequeña fuerza destinada a la seguridad interna, a la corrección de los elementos criminales y pendencieros, a la prevención de disturbios locales, eso sería todo lo preciso, y no más. De esta suerte la población entera se vería, ante todo, liberada del fardo aplastante de los gastos hoy aplicados a destinos militares; y, en segundo lugar, muchísimas personas dejarían de dedicar su tiempo al continuo ingenio de armas de guerra…—” ‘Abdu’l-Bahá: El secreto de la civilización divina p. 77- 78.
Preguntas:
1. ¿Cuál es la “feliz coyuntura” a la que alude ‘Abdu’l-Bahá?
2. ¿Cuál es la alternativa al amasamiento de armamento bélico y a la producción continua de nuevo armamento militar?
3. ¿Qué cambios experimentaría la población entera?
4. ¿Cuál ha de ser el tamaño de la futura fuerza militar y cuál su función?
5. ¿Cómo ha de pasar la gente el tiempo si no se producen armamentos de guerra?
6. Sugiera formas de ahorrar dinero mediante la reducción del gasto militar.
Otro problema, el de la supervivencia del más apto, que se origina en la naturaleza humana, ha sido la cosecha que le ha quedado al hombre desde los tiempos en que llevaba una vida primitiva en las junglas hasta la actualidad. Hoy día lo llamamos “competencia”:
“En el mundo de la naturaleza contemplamos los organismos vivos en una incesante lucha por la existencia. En todas partes nos enfrentamos con evidencias de la supervivencia física del más apto. Esto es la mismísima fuente del error y de la falsa interpretación en las opiniones y teorías de los hombres, quienes no se dan cuenta de que el mundo de la naturaleza es inherentemente defectuoso en causa y efecto y que…— ”‘Abdu’l-Bahá: La Promulgación de Paz Universal, página 460 (Alocución pronunciada el 7 de noviembre de 1912 en Washington, D.C.)
Preguntas:
1. ¿En qué sentido es la ley de la supervivencia del más apto el origen de todas las dificultades?
2. ¿Es la supervivencia del más apto la causa de los problemas económicos?
Lo que siguen son las directrices que ‘Abdu’l-Bahá proporciona para superar el problema:
“Esto [la supervivencia del más apto] es la mismísima fuente del error y de la falsa interpretación en las opiniones y teorías de los hombres, quienes no se dan cuenta de que el mundo de la naturaleza es inherentemente defectuoso en causa y efecto y que sus defectos deben ser eliminados mediante la educación—” ‘Abdu’l-Bahá: La Promulgación de la Paz Universal, página 407 (Alocución pronunciada el 7 de noviembre de 1912 en Washington, D.C.)
“En la naturaleza existe la ley de la supervivencia del más apto. Por tanto, cuando el hombre no es educado, de acuerdo con las reglas naturales esta ley le exigirá supremacía. El propósito y objetivo de las escuelas, institutos y universidades es educar al hombre y así rescatarlo y redimirlo de las exigencias y defectos de la naturaleza y despertar en él la capacidad de controlar y adquirir sus bondades—” ‘Abdu’l-Bahá: La Promulgación de la Paz Universal, página 407
Preguntas:
1. ¿Qué remedios se han postulado para resolver este problema?
2. ¿Cuál es el propósito y objeto de las escuelas?
3. ¿Posee el hombre la capacidad de controlar y hacerse con los dones que encierra la naturaleza?
4. ¿Cree usted que los sistemas económicos del mundo funcionan sobre la base del principio de la supervivencia del más apto?
5. ¿Qué es lo opuesto a la supervivencia del más apto?
Lo que hace que la «economía divina» sea diferente, comparada con los demás sistemas económicos del mundo, es su forma de abordar la fuente de los problemas económicos y su consiguiente solución. De este modo, se diferencia de todas las teorías y pensamientos económicos del pasado y del presente. ‘Abdu’l-Bahá afirma:
“Los fundamentos de toda condición económica son divinos por naturaleza y están asociados con el mundo del corazón y del espíritu. Esto está completamente explicado en las enseñanzas Bahá’ís y sin el conocimiento de sus principios no puede realizarse ninguna mejor del estado económico. Los Bahá’ís producirán este adelanto y mejoramiento pero no a través de la sedición o apelando a la fuerza física, no a través de la guerra, sino del bienestar—” ‘Abdu’l-Bahá: La promulgación de la paz universal, página 277
Shoghi Effendi explica la afirmación anterior como sigue:
“…“(…) Con la declaración "la solución económica es de naturaleza divina" quiere significarse que sólo la religión, en última instancia, opera en la naturaleza humana un cambio fundamental que le permite ajustar las relaciones económicas de la sociedad. Sólo de esta forma puede el hombre controlar las fuerzas económicas que amenazan con trastocar los cimientos de su existencia, y de este modo afirmar su dominio sobre las fuerzas de la naturaleza—” Shoghi Effendi: Lights of Guidance, página 551 (De una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi y dirigida a un creyente, 26 de diciembre de 1935)
Preguntas:
1. ¿Cuál es el secreto de toda la cuestión económica?
2. ¿Cómo podemos controlar las fuerzas económicas?
3. ¿Existe otra manera que no sean las Enseñanzas Bahá’ís que permita resolver la situación económica del mundo?
“‘Abdu’l-Bahá … ha dicho: todos los problemas económicos pueden resolverse mediante la aplicación de la Ciencia del Amor de Dios». Es decir: si la Regla y amada de oro… se aplicase de hecho a los problemas económicos del mundo, problemas que si no se resuelven presentan visos de destruirnos a todos, y si el amor de Dios, esa clase de amor que convierte la vida del hogar en dichosa, se utilizase como medida científica para regular nuestros asuntos internacionales y nacionales; para resolver todas la relaciones entre el capital y el trabajo, entre ricos y pobres: para regular la acuñación de moneda y el comercio ¿cabe duda alguna de que los resultados serían mucho más tendentes al bienestar humano que cuanto han producido nuestras actuales políticas?— ” Howard Colby Ives, Portals to Freedom, página 156
Bahá’u’lláh explica la Regla de Oro como sigue:
“¡Oh hijo del ser !
No atribuyas a ningún alma lo que no quisieras que se atribuyese a ti, ni digas aquello que no haces. Este es mi mandamiento para ti, cúmplelo—” Bahá’u’lláh: Las Palabras Ocultas, árabe No. 29.
Preguntas:
1. ¿Cuál o qué es la Regla de Oro?
2. ¿Se aplica la Regla de Oro en la actualidad?
3. ¿Cómo puede la Regla de Oro colmar la brecha que separa a ricos y pobres?
SEGUNDA PARTE
En la presente sección estudiaremos los Escritos que constituyen la base de la economía divina.
Un rasgo clave de la economía divina que difiere de forma fundamental respecto de las teorías económicas actuales es el reconocimiento de la importancia del avance espiritual de la persona, junto con su progreso material.
“La civilización material ha alcanzado un plano avanzado, pero ahora hay necesidad de establecer la civilización espiritual. La civilización material sola no puede satisfacer, no puede enfrentar las condiciones y demandas del época presente; sus beneficios están confinados al mundo de la materia. No hay limitación para el espíritu del hombre, pues el espíritu en sí mismo es progresivo, y si se establece la civilización divina el espíritu del hombre avanzará—” ‘Abdu’l-Bahá: La promulgación de la paz universal, página 116
“Como hasta ahora la civilización material se ha ido extendiendo, debe promulgarse ya la civilización divina. Hasta que las dos no concuerden, la verdadera felicidad de la humanidad será desconocida. No podrá el hombre alcanzar su más completa realización sólo con el desarrollo intelectual y el poder de la razón, es decir, no podrá alcanzar el progreso logrado por la religión con el mero uso de su intelecto—” ‘Abdu’l-Bahá: La promulgación de la paz universal, página 197
Preguntas:
1. ¿Cuáles son los límites de la civilización material?
2. ¿De qué forma afectará el establecimiento de una civilización divina al hombre?
3. En el mundo actual ¿se encuentra la civilización espiritual equilibrada con la civilización material?
4. ¿Acaso el avance material le ha reportado felicidad a la humanidad?
A diferencia de las actuales creencias populares en el sentido de que el avance material aporta felicidad, Bahá’u’lláh nos recuerda:
“¡OH HIJO DEL SER!
No te ocupes de este mundo pues con fuego probamos el oro y con oro probamos a nuestros siervos—” Bahá’u’lláh: Las Palabras Ocultas, árabe No. 55.
“¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Tú anhelas el oro y Yo deseo liberarte de él. Te consideras rico al poseerlo y Yo reconozco tu riqueza en que te santifiques de él. ¡Por Mi vida! Esto es mi conocimiento y aquello es tu fantasía, ¿cómo puede mi propósito estar de acuerdo con el tuyo?—” Bahá’u’lláh: Las Palabras Ocultas, árabe No. 56.
Preguntas:
1. ¿Por qué desea Bahá’u’lláh que nos desprendamos del mundo material?
2. ¿Cuál es la verdadera riqueza?
“...In all matters moderation is desirable. If a thing is carried to excess, it will prove a source of evil—” Bahá’u’lláh: Tablas de Bahá’u’lláh, página 87
“Temed a Dios y guardaos de transgredir los límites de la moderación y ser contados entre los derrochadores—” Bahá’u’lláh: Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, páginas 283-284
Preguntas:
1. ¿En qué sentido es deseable la moderación?
2. ¿Por qué debe observarse en la moderación en todos los asuntos?
3. ¿Es la moderación una idea popular entre las personas?
El error crucial que los economistas cometen consiste en no haber reconocido la naturaleza espiritual del hombre. Por tanto, no es de sorprender que vean al hombre reducido a uno de los factores de la cadena productiva (el trabajo), junto con la tierra y el capital. Sus teorías se han valido de una definición harto limitada del hombre La mayoría de las veces a éste se le representa como un sujeto egoísta y codicioso animado por ninguna otra meta que no sea la de satisfacer sus propias necesidades (consumidor) y despreocupado por el bienestar de los demás. Este punto de vista está sumamente alejado de lo que Dios ha prescrito al hombre. Bahá’u’lláh explica:
“Sublime sería la posición del hombre si se aferrase a la rectitud y a la verdad, y permaneciese firme y constante en la Causa… Suya es la posición más sublime, y su influencia educa al mundo del ser...—” Bahá’u’lláh: Tablas de Bahá’u’lláh, página 256
‘Abdu’l-Bahá añade:
“Si … la naturaleza espiritual del alma ha sido fortalecida hasta el punto de someter bajo su dominio al lado material, entonces el ser humano se aproxima a lo Divino; su condición humana se glorifica y las virtudes de la Asamblea Celestial se manifiestan en él; irradia la Misericordia de Dios, y estimula el progreso espiritual de la humanidad, por cuanto se convierte en una lámpara que ilumina su camino—” ‘Abdu’l-Bahá: Paris Talks, cap. 31.
Preguntas:
1. ¿Cómo puede alcanzar el hombre una condición elevada?
2. Describa el potencial que la persona ha de desplegar una vez que su naturaleza espiritual se fortalezca.
3. ¿Se reconoce el verdadero potencial humano en el actual sistema económico?
Lo que sigue son las orientaciones que ofrece ‘Abdu’l-Bahá para ayudar a que las personas logremos nuestra verdadera condición mediante el equilibrio de esfuerzos espirituales y materiales.
“...Comparta su tiempo con Dios… Dediqué la mitad del día a procurarse el sustento, garantizándose su vida material y un porte digno, y dedique la otra mitad a adquirir las virtudes morales y el servicio ante el umbral de Dios...—” ‘Abdu’l-Bahá: Cita extraída de la revista en persa Payameh-Bahá’í, No.116 (Francia)
Preguntas:
1. ¿Qué campos deberían centrar la atención de nuestras vidas?
2. ¿Cree usted que somos responsables de ganarnos el sustento o es función del gobierno facilitárnoslo?
Muchos sistemas económicos recalcan la importancia de la igualdad sin reconocer las desigualdades inherentes a las capacidades humanas; hacen hincapié en la igualdad absoluta antes que en la igualdad de oportunidades.
“La desigualdad social es el resultado inevitable de la desigualdad natural del hombre. Los seres humanos son distintos en cuanto a habilidades y por lo tanto deben ser diferentes en su posición social y económica. Los extremos de pobreza y riqueza deben ser, sin embargo, abolidos—” Shoghi Effendi: Directrices del Guardián, página 49
“Porque la comunidad necesita al financista, al granjero, al comerciante y al trabajador lo mismo que un ejército debe estar compuesto por el comandante, los oficiales y los soldados. En el tejido social cada uno en su posición debe ser competente; cada uno en su función de acuerdo con su habilidad, pero con igualdad de oportunidades para todos—” ‘Abdu’l-Bahá: La promulgación de la paz universal, página 250-251
Preguntas:
1. ¿Por qué las personas no son iguales ?
2. En su opinión ¿deberían las personas con menos destrezas vivir una vida de calidad inferior?
3. ¿Pueden las diferencias en funciones y estatus económico utilizarse como criterio espiritual?
Si bien ha habido cierto reconocimiento del papel de la mujer y de la aportación que ésta ha realizado al avance de nuestra civilización, su verdadero potencial no se ha reconocido ni utilizado.
“…Debe haber igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Las mujeres deben recibir un privilegio igual en la educación. Ello les permitirá capacitarse y progresar en todos los niveles laborales y en distintos emprendimientos. Pues el mundo de la humanidad posee dos alas: hombre y mujer. Si una ala permanece incapacitada y defectuosa, restringirá el poder de la otra y el vuelo pleno será imposible. Por tanto, la integridad y perfección del mundo humano dependen del desarrollo equilibrado de estas dos alas…—” ‘Abdu’l-Bahá: La promulgación de la paz universal, página 369
Preguntas:
1. ¿Cuentan las mujeres en la actualidad con igualdad de oportunidades educativas en todas partes del mundo?
2. ¿Destacan las mujeres en todas las esferas del quehacer humano?
3. ¿Qué es lo que sugiere usted que ha de mejorar el papel de la mujer en la sociedad?
La idea de la igualdad entre el hombre y la mujer se ha incluido en algunas teorías económicas, pero, como podemos comprobar en nuestro mundo actual, no han conseguido plasmarlas. La Fe Bahá’í no sólo recalca la importancia de la igualdad de oportunidades, sino que anima a la humanidad a trascenderla dando un paso más allá:
“…las Enseñanzas de Bahá’u’lláh abogan por compartir voluntariamente, y esto es algo más grande que la equiparación de riqueza. Pues la igualación debe ser impuesta desde afuera, mientras que el compartir es un asunto de libre elección.
El hombre alcanza la perfección por medio de las buenas acciones, realizadas voluntariamente, no por buenas obras que le son impuestas. Y compartir es una acción justa de decisión personal: es decir, el rico debe ofrecer su ayuda al pobre, debe gastar sus bienes en favor del pobre, mas por su propio libre albedrío, y no porque el pobre haya obtenido esto por la fuerza. Pues la cosecha de la fuerza es el tumulto y la ruina del orden social. Por el contrario, la partición voluntaria, el libre desembolso de los propios bienes, conducen a la comodidad y la paz de la sociedad. Ello ilumina el mundo y confi ere honor a la humanidad...—” ‘Abdu’l-Bahá: Selecciones de los Escritos de ‘Abdu’l- Bahá, páginas 157-158
Preguntas:
1. ¿Por qué el acto de compartir voluntariamente es superior a la igualdad?
2. ¿Cómo ha de contribuir el acto de compartir voluntariamente a cambiar los destinos humanos?
3. ¿Anima el actual sistema económico a compartir voluntariamente?
Ninguna visión acerca de la economía divina se halla completa si no se fundamenta en la justicia.
“Pedimos a Dios que dote a las almas con el espíritu de justicia para que puedan ser sinceras, buenas y puedan luchar para procurar el bienestar de todos, para que cada miembro, de esta familia pueda pasar su vida en la más completa comodidad. Entonces, este mundo material se convertirá en el paraíso del Reino Divino, esta tierra elemental se encontrará en un estado celestial y todos los siervos de Dios vivirán en la mayor felicidad y gozo...—” ‘Abdu’l-Bahá: Fundamentos de unidad mundial, p. 47; y Star of the West, página 230
“Entre los resultados de la manifestación de fuerzas espirituales estará el de que el mundo humano se adaptará a una nueva forma social, la justicia de Dios se hará manifiesta a través de los asuntos humanos, y la igualdad humana será universalmente establecida …
La esencia del tema es que la justicia divina se hará manifiesta en los asuntos y condiciones humanas, y toda la humanidad encontrará bienestar y placer en la vida—” ‘Abdu’l-Bahá: La promulgación de la paz universal, página 152
Preguntas:
1. ¿Qué efecto tiene la justicia en las almas?
2. ¿En qué sentido puede la justicia proporcionar comodidad para todos?
TERCERA PARTE
En esta sección, ofrecemos Escritos Bahá’ís relacionados específicamente con temas económicos concretos:
Capitalismo
Existe una creencia firme en el mundo en el sentido de que el capital constituye la solución a todos los problemas económicos. Sin embargo, sabemos que ningún sistema es perfecto, ya sea el sistema capitalista o comunista, si los cimientos no se sustentan en los principios divinos.
“No hay nada en las enseñanzas que vaya en contra De un capitalismo; su forma actual, sin embargo, requerirá algunas modificaciones...—” Shoghi Effendi, Directrices del Guardián, página 49
Preguntas:
1. ¿Es la forma presente de capitalismo perfecta?
2. ¿Qué ajustes han de introducirse en el capitalismo?
Agricultura—El agricultor
“Para resolver este problema comenzaremos con el agricultor; allí se asentará el fundamento del sistema y orden porque la clase campesina y el agricultor exceden otras clases en la importancia de sus servicios. En cada aldea deberá establecerse un almacén general que dispondrá de las siguientes rentas o entradas...—” ‘Abdu’l-Bahá: Fundamentos de unidad mundial, página 43
“La cuestión económica debe comenzar por el agricultor y ampliarse a las demás clases por cuanto el número de agricultores es mayor que el de las demás clases, muy superior. Por tanto, es procedente que el problema económico se resuelva primeramente partiendo de la agricultor, pues el agricultor es el primer agente activo del cuerpo político—” ‘Abdu’l-Bahá: Lights of Guidance, página 548 (Pasaje extraído de una Tabla dirigida a un creyente, de fecha 4 de octubre de 1912, traducción corregida por el Centro Mundial, diciembre de 1985)
Preguntas:
1. ¿Por qué los servicios que prestan los agricultores revisten más importancia que los servicios de los demás trabajadores?
2. ¿Por qué ha de comenzarse por el agricultor?
Trabajo y Profesión
“Cada individuo, no importa cuán impedido o limitado puede estar, tiene la obligación de ocuparse en algún trabajo o profesión, pues el trabajo especialmente cuando se lleva a cabo con un espíritu de servicio es, de acuerdo con Bahá'u'Iláh, una forma de adoración. No tiene sólo un propósito utilitario, sino que está provisto de un valor en sí mismo, porque nos acerca a Dios, y nos permite comprender mejor Su propósito para nosotros en este mundo. Es obvio por lo tanto que la herencia de riquezas no puede excusarle a nadie del trabajo diario—” Shoghi Effendi: Directrices del Guardián, página 131 (Carta escrita en nombre del Guardián y dirigida a la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís de los Estados Unidos Canadá, de fecha 22 de marzo de 1937)
“…Sea cual sea el progreso de la maquinaria, el hombre siempre habrá de esforzarse a fin de ganarse la vida. El esfuerzo es un componente inseparable de la vida de la persona. Puede adoptar diferentes formas dependiendo de las condiciones cambiantes del mundo, pero siempre estará presente como elemento necesario de nuestra existencia terrenal. La vida es, en fin, lucha y sin esa lucha la vida deja de tener sentido; incluso deja de existir. El progreso de la maquinaria no ha hecho el esfuerzo innecesario. Le ha dado una nueva forma, una nueva salida—” Shoghi Effendi: Lights of Guidance, página 551 (Carta escrita en nombre del Guardián y dirigida a un creyente, de fecha 26 de diciembre de 1935)
Preguntas:
1. ¿Qué propósito cumple el trabajo además del de ganarse la vida?
2. ¿Están las personas ricas exentas de trabajar?
3. ¿Puede el trabajo convertirse en una forma de adoración?
4. ¿Cómo puede acercarnos más el trabajo a Dios?
Salarios
“…El Maestro decididamente ha afirmado que los salarios deberían ser diferentes, simplemente porque los hombres son desiguales en cuanto a su capacidad, y por tanto deben recibir salarios que se correspondan con sus diferentes capacidades y recursos. Este punto de vista parece contradecir la opinión de algunos economistas contemporáneos. Pero los amigos deberían tener plena confianza en las palabras del Maestro y otorgarles preferencia a Sus declaraciones sobre aquellas que presentan nuestros así llamados pensadores modernos—” Shoghi Effendi: Lights of Guidance, página 551 (Carta escrita en nombre del Guardián y dirigida a un creyente, de fecha 26 de diciembre de 1935)
“…Estos [los trabajadores] debieran recibir jornales que les aseguren un sostén digno. En caso de baja forzosa debida a debilidad o incapacidad, los trabajadores deberían disponer de recursos suficientes procedentes de los ingresos de la industria. De no ser así, los jornales deberían ser lo suficientemente altos como para permitir que los trabajadores, con el importe que perciben, puedan ellos mismos ahorrar algo para tiempos de necesidad y desamparo—” ‘Abdu’l-Bahá: Contestación a unas preguntas, página 331
“Quisiera ahora hablaros sobre la ley de Dios. De acuerdo con la ley divina, los empleados no han de recibir meramente salarios. No, antes bien deberían ser socios en todo trabajo—” ‘Abdu’l-Bahá: The Bahá’í World, Vol. IV, página 454
Preguntas:
1. ¿Han de ser los salarios iguales?
2. ¿Se verán privadas de oportunidades las personas que ganan menos?
3. ¿Pueden ser los trabajadores socios junto con sus empleadores?
Impuestos
Una vez que el trabajo está hecho y se ha ganado el dinero, surge la cuestión de los impuestos:
“Vemos que aumentáis vuestros gastos cada año y cargáis su peso sobre vuestros súbditos. Esto, en verdad, es grave y totalmente injusto. Temed los suspiros y las lágrimas de este Agraviado y no impongáis cargas excesivas a vuestros pueblos—” Bahá’u’lláh: Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, p. 287; y The Proclamation of Bahá’u’lláh, página 12
“Cada persona en la comunidad cuya necesidad es igual a su capacidad de producción individual, estará libre de impuestos. Pero si sus ingresos son mayores que sus necesidades, debe pagar un impuesto hasta que se logre un ajuste. Es decir, la capacidad de producción de un hombre y sus necesidades serán compensadas y reconciliadas a través del tributo. Si su producción es abundante, deberá pagar un impuesto; si sus necesidades exceden a su producción, recibirá una cantidad suficiente para compensar o ajustar. Por tanto, el gravamen será proporcional a la capacidad y a la producción, y no habrá pobres en la comunidad...—” ‘Abdu’l-Bahá: La promulgación de la paz universal páginas 252-253
Preguntas:
1. ¿Deben cargarse impuestos a las personas por igual?
2. ¿Pueden graduarse los impuestos para ayudar a los pobres?
3. ¿Es posible que ciertas personas queden exentas de impuestos en la economía divina?
Retiro y Pensión
“En cuanto a la cuestión de la jubilación del trabajo de aquellos individuos que han alcanzado cierta edad, éste es un asunto sobre el que deberá legislar la Casa Universal de Justicia, pues no hay nada estipulado en el Aqdas referente al mismo—” Shoghi Effendi: Directrices del Guardián, pp. 131-132; Lights of Guidance, p. 626; y Principles of Bahá’í Administration, página 12 (De una carta escrita en nombre del Guardián y dirigida a la Asamblea Espiritual de los Bahá’ís de los Estados Unidos, de fecha 22 de marzo de 1937)
“Si bien usted tiene 79 años de edad, ello no parece ser en su caso óbice; y en esta Causa, tal como el Guardián nos ha dicho, hay trabajo para todos, del género que sea, sea cual sea la edad que él o ella tengan—” Shoghi Effendi: Lights of Guidance, página 626 (De una carta escrita en nombre del Guardián y dirigida a un creyente, de fecha 23 de agosto de 1954, citada por la Casa Universal de Justicia, 14 de diciembre de 1970)
“Estos debieran recibir jornales que les aseguren un sostén digno. En caso de baja forzosa debida a debilidad o incapacidad, los trabajadores deberían disponer de recursos suficientes procedentes de los ingresos de la industria. De no ser así, los jornales deberían ser lo suficientemente altos como para permitir que los trabajadores, con el importe que perciben, puedan ellos mismos ahorrar algo para tiempos de necesidad y desamparo—” ‘Abdu’l-Bahá: Contestación a unas preguntas, páginas 330
Preguntas:
1. ¿Cómo puede apoyarse a los trabajadores cuando experimentan incapacidad o desamparo?
Tasa de Interés
En la actualidad, los gobiernos y economistas utilizan los tipos de interés como una herramienta importante para regular la actividad económica. Sin embargo, existen sistemas económicos que no están de acuerdo con la imposición de un tipo de interés (por ejemplo, algunos países islámicos):
“Encontramos que la mayoría de la gente tiene necesidad de este sistema, pues si no fuese permitido pagar intereses, los negocios serían trabados y obstruidos... Rara vez se encuentran personas que presten dinero bajo el principio de "qard-i-hasan" (que literalmente significa "buen préstamo", o dinero prestado sin interés y pagado a la voluntad del deudor). En consecuencia, como un favor a los siervos hemos decretado que la "ganancia sobre dinero" sea corriente entre otras transacciones de negocios que existen entre la gente. Es decir... es permisible, legal y honrado el cobrar intereses sobre dinero... pero estos negocios deben conducirse con moderación y justicia. La Pluma de Gloria se ha negado a señalar límites, como muestra de la Sabiduría de Su presencia y para conveniencia de Sus siervos. Exhortamos a los amigos de Dios a obrar con equidad y justicia, de tal manera que la misericordia y compasión de Sus amados se manifiesten entre unos y otros...
La ejecución de estos asuntos ha sido encomendada a los hombres de la Casa de Justicia, para que puedan obrar con sabiduría y de acuerdo con las exigencias de la época—” Bahá’u’lláh: citado por J. E. Esslemont en Bahá’u’lláh y la Nueva Era, La ética de la Riqueza, página 169
Preguntas:
1. ¿Qué es un buen préstamo?
2. ¿Cuál es la importancia de las tasas o tipos de interés?
3. ¿Paga usted algún tipo de interés? Si es así cree que la tasa es justa?
Recursos Económicos
“Los recursos económicos del mundo serán organizados, sus fuentes de materias primas serán explotadas y plenamente utilizadas, sus mercados serán coordinados y desarrollados, y será equitativamente regulada la distribución de sus productos
…La enorme energía disipada y desperdiciada en la guerra, ya sea económica o política, será consagrada a aquellos fines
que extiendan el alcance de las invenciones humanas y del desarrollo tecnológico, al aumento de la productividad de la humanidad, al exterminio de las enfermedades, a la extensión de la investigación científica, a la elevación del nivel de salud física, a la agudización y refinamiento del cerebro humano, a la explotación de los recursos no utilizados e insospechados del planeta, a la prolongación de la vida mana y al fomento de todo organismo que estimule la vida intelectual, moral y espiritual de toda la raza humana—” Shoghi Effendi: El Orden Mundial de Bahá’u’lláh páginas 355-356
Preguntas:
1. ¿Cómo pueden utilizarse los recursos económicos para la mejora de la vida humana?
2. ¿A quién pertenecen los recursos económicos del planeta?
3. ¿Pueden los recursos económicos utilizarse para ayudar a prolongar la vida humana?
Barreras Económicas
“Pocos se atreverían a discutir el hecho de que un nacionalismo estrecho y brutal, reforzado por la teoría de posguerra de la autodeterminación, ha sido la causa principal de la política de aranceles elevados y prohibitivos, tan perjudiciales para el normal flujo de comercio internacional y para el mecanismo financiero internacional—” Shoghi Effendi: El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, página 67
“Una comunidad mundial en la cual todas las barreras económicas sean derribadas de forma permanente y se reconozca definitivamente la interdependencia del capital Y el trabajo;…—” Shoghi Effendi: El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, página 75
Preguntas:
1. ¿Perjudican los aranceles o tarifas aduaneras el desarrollo económico?
2. ¿Por qué se imponen aranceles?
3. ¿Se le ocurre algún país que en la actualidad este eliminando sus barreras económicas?
Moneda mundial
“…un sistema monetario y de pesas y medidas uniforme y universal simplificará y facilitará el intercambio y el entendimiento entre las naciones y razas de la humanidad...—” Shoghi Effendi: El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, página 354
Preguntas:
1. ¿Cómo puede un sistema universal de divisas, pesos y medidas ayudar a la humanidad?
CUARTA PARTE
A la luz de los Escritos que hemos estudiado, resulta más fácil comprender ahora la visión que ofrece Bahá’u’lláh de la mancomunidad mundial
“Desde todo punto de vista el mundo de la humanidad está sufriendo una reforma. Las leyes de gobiernos y civilizaciones anteriores están en proceso de revisión; las teorías e ideas científicas se están desarrollando y progresan para hacer frente a un nuevo conjunto de fenómenos; las invenciones y los descubrimientos están penetrando campos hasta ahora desconocidos, revelando nuevas maravillas y secretos ocultos del universo material; las industrias tienen una extensión y producción más amplia; en todas partes el mundo de la humanidad se halla trastornado por una actividad evolutiva que indica la muerte de las viejas condiciones y el advenimiento de la nueva era de reforma—” ‘Abdu’l-Bahá: La promulgación de la paz universal, página 504
“El equilibrio del mundo ha sido trastornado por la vibrante influencia de este más grande, este nuevo Orden Mundial. La vida ordenada de la humanidad ha sido revolucionada por medio de este Sistema único y maravilloso, nada semejante al cual jamás han presenciado ojos mortales.—” Bahá’u’lláh: El Kitáb-i-Aqdas, p. 83
“Es la superestructura de ese mismo Orden, la que, al alcanzar su estatura plena mediante el surgimiento de la Mancomunidad Mundial Bahá’í –el Reino de Dios sobre la tierra–, ha de presenciar la Edad de Oro de esa misma Dispensación en la plenitud del tiempo—” Shoghi Effendi: Dios pasa, página 68
Preguntas:
1. ¿Qué reforma afronta la humanidad en la actualidad?
2. ¿Qué es lo que ha trastornado el equilibrio del mundo?
3. ¿Cómo ha de revolucionar a la humanidad el nuevo Orden Mundial?
4. ¿Podría definir la Mancomunidad Mundial Bahá’í?
Se nos asegura que el advenimiento de la Mancomunidad Mundial Bahá’í es un hecho inevitable. Sin embargo, es esencial que la humanidad conozca las etapas del proceso que ha de atravesar a fin de alcanzar esta meta. Shoghi Effendi explica con claridad al respecto:
“… las medidas defensivas y preventivas que serán creadas, coordinadas y llevadas a cabo con el fin de contrarrestar toda la fuerza de los inevitables ataques que los esfuerzos organizados de organizaciones eclesiásticas de varias denominaciones, iniciarán progresivamente y continuarán en forma implacable; y por último en orden pero no en importancia, los numerosos temas que deberán ser afrontados, los obstáculos que tendrán que ser superados y las responsabilidades que tendrán que ser asumidas, con el fin de permitir que una Fe puesta a penosas pruebas, pueda traspasar las sucesivas etapas de la absoluta emancipación completa, las que, en su turno, la guiarán a que sea reconocida como una Fe independiente que disfrute de un estado legal de completa igualdad con sus religiones hermanas; seguidamente, será establecida y reconocida como una religión del estado, lo cual, a su vez, dará curso a que asuma los derechos y prerrogativas asociados con el estado Bahá’í, el que funcionará en plenitud de sus poderes -una etapa que debe culminar, finalmente, con el surgimiento de la Mancomunidad mundial Bahá’í, totalmente animada por el Espíritu y operando únicamente en directa conformidad con las Leyes y Principios de Bahá'u'lláh...—” Shoghi Effendi: El advenimiento de la justicia divina, páginas 25-26
“Esa mancomunidad, en la medida en que podemos visualizarla, debe estar constituida por un cuerpo legislativo mundial cuyos miembros, en calidad de representantes de toda la humanidad, controlarán en última instancia la totalidad de los recursos de todas las naciones integrantes, y promulgarán las leyes que fueren requeridas para reglamentar la vida, satisfacer las necesidades y ajustar las relaciones de todas las razas y pueblos. Un poder ejecutivo mundial, respaldado por una fuerza internacional, llevará a cabo las decisiones a que haya llegado ese cuerpo legislativo mundial, y aplicará las leyes dictadas por éste, y protegerá la unidad orgánica de toda la mancomunidad. Un tribunal mundial fallará y formulará su veredicto obligatorio y final en todas las disputas que surjan entre los diversos elementos constituyentes de este sistema universal. Se ideará un mecanismo de intercomunicación mundial que abarque al planeta entero, libre de trabas y restricciones nacionales, y que funcione con maravillosa rapidez y perfecta regularidad. Una metrópolis mundial actuará como el centro nervioso de una civilización mundial, el
foco hacia el que convergerán las fuerzas unificadoras de la vida, y desde el que se difundirán sus influencias dinamizadoras—” Shoghi Effendi: El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, página 354
Preguntas:
1. ¿Qué poder animará a la futura Mancomunidad Mundial Bahá’í?
2. ¿Cuál será la responsabilidad de los miembros del Poder Legislativo mundial?
3. ¿Qué cuerpo habrá de contar con el veredicto final en todas las disputas?
4. ¿Qué es lo que actuará como nervio central de la civilización mundial?
“Y conforme la Fe Bahá’í impregne las masas de los pueblos de Oriente y Occidente, y su verdad sea abrazada por la mayoría de los pueblos de varios de los Estados Soberanos del mundo, la Casa Universal de Justicia llegará a la plenitud de su poder y ejercerá, como órgano supremo de la Mancomunidad Bahá’í, todos los derechos, las obligaciones y responsabilidades que incumben al futuro superestado mundial—” Shoghi Effendi: El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, página 25
“La Declaración de Fideicomiso [y las Ordenanzas y disposiciones de la Asamblea Espiritual de los Estados Unidos]… Constituyen en su forma definitiva una exposición digna y fiel de la base constitucional de las comunidades Bahá’ís de todos los países, la cual presagia el surgimiento último de la Mancomunidad Bahá’í del futuro—” Shoghi Effendi: Bahá’í Administration, pp. 134–135.
Haifa, Israel, el “… Centro Administrativo mundial permanente de la Mancomunidad Bahá’í del futuro, destinado a no ser separado nunca, y a funcionar en las proximidades del Centro Espiritual de esa Fe [Bahá’í]—” Shoghi Effendi: Dios pasa, página 482
Preguntas:
1. ¿Cuándo alcanzará la Casa Universal de Justicia la plenitud de sus poderes?
2. ¿Qué es lo que proporcionará la base constitucional de las comunidades Bahá’ís del mundo?
3. ¿Dónde estarán radicados el Centro administrativo y Espiritual de la Mancomunidad Bahá’í?
¡Última pregunta! ¿Quién disfruta de la merced de ayudar al establecimiento de la Mancomunidad Mundial de Bahá’u’lláh? Shoghi Effendi nos brinda la respuesta:
“A nosotros la «generación de la penumbra», que vivimos en un tiempo que puede ser designado como período de incubación de la Mancomunidad Mundial concebida por Bahá’u’lláh, nos ha sido asignada una tarea cuyo alto privilegio nunca podremos apreciar suficientemente y cuya dificultad de alcanzar apenas podemos aún reconocer— ” Shoghi Effendi: El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, páginas 297-298
Capítulo 6
Una recopilación de los escritos de Bahá'u'lláh, ‘Abdu’l-Bahá y Shoghi Effendi relacionados con la economía. Aplicación de las enseñanzas económicas a los problemas actuales
“Primero tenemos que estudiar más a fondo las enseñanzas económicas a la luz de los problemas modernos, para que podamos abogar por lo que dicen los Fundadores de la Fe y no lo que conjeturamos a partir de Sus Escritos. Hay una gran diferencia entre estudiar un gran principio general y encontrar su aplicación a las reales condiciones prevalecientes–” Shoghi Effendi, Directrices del Guardián, páginas. 62-63
“Pues las normas legales, las teorías políticas y económicas están concebidas exclusivamente para salvaguardar los intereses de la humanidad en general y no para que la humanidad sea crucificada a fin de preservar la integridad de alguna ley o doctrina en particular–” Shoghi Effendi, El orden Mundial de Baha'u'lláh , página 42
“... Las enseñanzas de Bahá'u'lláh y '‘Abdu’l-Baha no ofrecen soluciones específicas y detalladas para todas aquellas cuestiones económicas que fundamentalmente son propias de la esfera de la economía técnica, y como tal no conciernen a la Causa en forma directa. Por supuesto que hay ciertos principios orientadores en los escritos sagrados Bahá’ís sobre el tema de la economía, pero de ninguna manera cubren toda la gama de la economía teórica y aplicada, y su propósito fundamental es el de guiar a los escritores y técnicos Bahá’ís del futuro, para que desarrollen un sistema económico que funcione de plena conformidad con el espíritu de la Causa y las disposiciones exactas con respecto a este tema y otros afines. La Casa Internacional de Justicia, en consulta con expertos en economía, deberá ayudar a formular y desarrollar el sistema económico Bahá’í del futuro. Pero, ciertamente, la Causa, ni acepta en su totalidad las teorías de la economía capitalista, ni concuerda con los marxistas y comunistas en su repudio del principio de la propiedad privada y de los sagrados derechos vitales del individuo–” De una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi a un creyente, 10 de junio de 1930, Luces de Guía
“... los Escritos no abundan en este tema, y muchos asuntos que ahora desconciertan a las mentes por doquier no son mencionados. La consideración principal del Espíritu que debe impregnar nuestra vida económica, y esto, poco a poco, se irá cristalizando en instituciones y principios bien definidos que ayudarán a crear las condiciones ideales predichas por Baha'u'lláh–” De una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi a la Asamblea Espiritual Nacional de los Estados Unidos y Canadá, 20 de diciembre de 1931: Bahá’í News, N° 90, marzo de 1935, página 2
“...una Mancomunidad Mundial única, orgánicamente unida, inquebrantable–” Shoghi Effendi, Messages to America, página 81
“...una etapa que, en la plenitud del tiempo, culminará en el establecimiento de la Mancomunidad Bahá’í Mundial, funcionando en la plenitud de sus poderes–” Shoghi Effendi, Bahá’í World, tomo XIII, página 138
“...las medidas preventivas y defensivas que han de crearse, coordinarse y llevarse a cabo a fin de contrarrestar la reciedumbre de las inevitables ataques que las esfuerzos coordinados de las organizaciones eclesiásticas de las distintas denominaciones lanzarán y proseguiran en forma progresiva e implacable, y, en último lugar, pero no en importancia, las numerosos asuntos que deberá atender, las obstáculos que deberá superar y las responsabilidades que deberá asumir, para que una Fe, puesta a pasar penosas pruebas, supere las sucesivas etapas de una obscuridad absoluta, la represión enérgica y la emancipación total, hacienda, a su vez, que sea reconocida coma una Fe independiente, y gozando de total igualdad con sus religiones hermanas; luego, su establecimiento y reconocimiento coma una religión de Estado, lo cual le permitirá a su vez asumir las derechos y prerrogativas asociados con el Estado Bahá’í, funcionando en la plenitud de sus poderes -una etapa que ha de culminar finalmente en el surgimiento de la Mancomunidad Bahá’í Mundial, animada totalmente para el espíritu de Baha'u'lláh y funcionando exclusiva y plenamente en conformidad con Sus leyes y principios–” Shoghi Effendi, El Advenimiento de la Justicia Divina, páginas 25-26
“Es la estructura de Su Nuevo Orden Mundial, que se mueve ahora en la matriz de las instituciones administrativas que Él Mismo ha creado, la que servirá como modelo y micleo de la Mancomunidad Mundial, la cual es el destino seguro e inevitable de los pueblos y naciones de la tierra–” Shoghi Effendi, El dia prometido ha llegado, página 122
“Es la superestructura de ese mismo orden la que alcanzará su pleno desarrollo mediante el surgimiento de la Mancomunidad Mundial Bahá’í -el Reino de Dios en la Tierra- el cual habrá de presenciar, en la plenitud del tiempo, la Edad Dorada de la Dispensación (Bahá’í)–” Shoghi Effendi, Dios Pasa, página 25
“A medida que se haga cada vez más evidente la autoridad que Baha'u'lláh ha conferido a la futura Mancomunidad Bahá’í, más violento sera el desafio que se va a lanzar desde todos los sectores a las verdades que encierra–” Shoghi Effendi, World Order of Baha'u'lláh, página 18
“Y a medida que la Fe Bahá’í penetre en la masa de los pueblos de Oriente y Occidente y su verdad sea abrazada por la mayoría de los pueblos de cierto número de Estados soberanos del mundo, la Casa Universal de Justicia llegara a la plenitud de sus poderes y ejercerá, como el órgano supremo de la Mancomunidad Bahá’í, los derechos, deberes y responsabilidades que le incumben al futuro superestado mundial–” Shoghi Effendi, World Order of Baha'u'lláh, página 71
“Haifa, Israel -'Centro Administrativo mundial permanente de la futura Mancomunidad Mundial Bahá’í, cuyo destino es no estar nunca separado del Centro Espiritual de (la) Fe y funcionar en sus proximidades–” Shoghi Effendi, Dios Pasa.
“...A nosotros, la 'generación de la penumbra', que vivimos en una época que puede ser designada coma el periodo de incubación de la Mancomunidad Mundial concebido por Baha'u'lláh, se nos ha asignado una tarea cuyo elevado privilegio nunca podremos apreciar adecuadamente y cuya dificultad apenas podemos reconocer aún–” Shoghi Effendi, El Desenvolvimiento de la Civilización Mundial, página 14
“...la Fe de Baha'u'lláh ya logra demostrar visiblemente su aspiración y su derecho a ser considerada coma una religión mundial destinada a alcanzar, en la plenitud del tiempo, la posición de una Mancomunidad Mundial, que sea a la vez el instrumento y el
guardián de la Paz Más Grande anunciada por su Autor–” Shoghi Effendi, El Desenvolvimiento de la Civilización Mundial, página 60
“El proceso de desintegración debe continuar inexorablemente, y su influencia corrosiva ha de penetrar cada vez más profundamente en el corazón mismo de una época que se desmorona. Mucha sufrimiento hace falta todavía para que las naciones, credos, clases y razas contendientes de la humanidad se fundan en el crisol de una calamidad universal y sean forjadas por los fuegos de una feroz ordalifa en una mancomunidad orgánica única, en un inmenso sistema unificado y armoniosamente funcionando. Bien pueden combinarse adversidades inimaginablemente aterradoras, crisis y cataclismos, guerras, hambre y pestes jamás soñadas para que se graben en el alma de una generación negligente aquellas verdades y aquellos principios que ha desdeñado reconocer y observar–” Shoghi Effendi, Bahá’í Administration, página 135
“La Declaración de Fideicomiso y los Estatutos de la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís de los Estados Unidos constituyen, en su forma final, una exposición digna y fiel de la base constitucional de las comunidades Bahá’ís de todos los países y presagian el surgimiento final de la futura Mancomunidad Mundial Bahá’í–” Shoghi Effendi, Bahá’í World, tomo XI, página 138
“Esta etapa final de coronación (la Mancomunidad) en la evolución del Plan forjado para la humanidad por Dios Mismo, será a su vez la señal del nacimiento de una civilización mundial incomparable en la historia de la humanidad, por su alcance, carácter y potencia–” Shoghi Effendi, Bahá’í World, tomo XI, pág. 138
El sistema económico Bahá’í
“Prácticamente no hay ninguna enseñanza técnica sobre economía en la Causa, tal como la banca, sistema de precios y otros. La Causa no es un sistema económico, y tampoco se puede considerar que sus Fundadores hayan sido economistas técnicos. La contribución de la Fe en esta materia es esencialmente indirecta, ya que consiste en la aplicación de principios espirituales al sistema económico actual. Bahá’u’lláh nos ha dado algunos principios fundamentales que servirán de guía a los economistas Bahá’ís del futuro para establecer instituciones de una naturaleza tal que permitirán ajustar las relaciones económicas del mundo–” Shoghi Effendi, Principios de Administración Bahá’í, página 30
“Referente a su deseo de reorganizar su negocio según normas Bahá’ís, Shoghi Effendi aprecia enormemente el espíritu que le ha permitido a usted hacer semejante sugerencia. Él cree, sin embargo, que aún no ha llegado el momento para que algún creyente provoque un cambio tan fundamental en la estructura económica de nuestra sociedad, no importa cuán limitado sea el terreno para dicho experimento. Las enseñanzas económicas de la Causa, a pesar de ser bien conocidas sus líneas generales, aún no han sido desarrolladas y sistematizadas en grado suficiente como para permitir que alguien las aplique de forma exacta y eficiente ni siquiera a una escala muy reducida–” Shoghi Effendi, por intermedio de su secretario, Principios de Administración Bahá’í, página 30
“La Casa Internacional de Justicia, en consulta con expertos en el campo de la economía, tendría que ayudar a la formación y evolución del sistema económico Bahá’í del futuro–” De una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi a un creyente, 10 de junio de 1939, Luces de Guía
“...las Enseñanzas no abundan en este tema y muchos de los asuntos que desconciertan actualmente a las mentes del mundo no son mencionados siquiera. La consideración más importante es el espíritu que debe impregnar nuestra vida económica, y esto se irá cristalizando gradualmente en instituciones y principios definidos, los cuales ayudarán a
establecer la condición ideal anunciada por Bahá’u’lláh–” Shoghi Effendi, Directrices del Guardián, páginas 48-49
“No, Bahá’u’lláh no trajo al mundo un sistema económico completo. La participación en los beneficios es recomendada como solución a cierto tipo de problemas económicos– ” Shoghi Effendi, Directrices del Guardián, página 49
“En cuanto a las actividades del Comité Económico de la Asamblea Nacional, Shoghi Effendi entiende el deseo de algunos miembros de que el Comité encuentre la forma de llevar a la práctica las enseñanzas económicas de la Causa, tal como son explicadas en algunos de los auténticos Escritos y Palabras de Bahá’u’lláh y del Maestro. Mas él cree que éste todavía no es el momento propicio para tales actividades–” Shoghi Effendi, Directrices del Guardián, página 62
La economía divina
“... ¿no será que la operación misma de las... fuerzas que obran en esta época requieren que... el Portador del Mensaje encarne... lo esencial de ese código social, de esa Economía Divina que debe guiar los esfuerzos combinados de la humanidad para establecer aquella federación universal que ha de señalar el advenimiento del Reino de Dios en esta tierra?” Shoghi Effendi, The World Order of Bahá’u’lláh, página 61
“De la misma manera, los principios económicos Bahá’ís son la encarnación de las más altas aspiraciones de toda la clase trabajadora y de los economistas de las distintas tendencias–” ‘Abdu’l-Bahá, Tabla al Dr. Auguste Forel con fecha 21 de septiembre de 1921: Auguste Forel y la Fe Bahá’í, página 26
“... Con la afirmación de que ‘la solución económica es de carácter divino’ se quiere dar a entender que solamente la religión puede, a la larga, producir en el hombre un cambio
tan fundamental en su naturaleza como para permitir que ajuste las relaciones económicas de la sociedad. Solamente así puede el hombre controlar las fuerzas económicas que amenazan con perturbar la base de su existencia, y puede, de esta manera, afirmar su dominio sobre las fuerzas de la naturaleza–” De una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi a un creyente, 26 de diciembre de 1935: Luces de Guía
Los recursos económicos
“... Los recursos económicos del mundo serán organizados, sus fuentes de materias primas serán explotadas y plenamente utilizadas, sus mercados serán coordinados y desarrollados, y la distribución de sus productos será equitativamente regulada.
... La enorme energía disipada y desperdiciada en la guerra, ya sea económica o política, será consagrada a aquellos fines que amplíen el alcance de las invenciones humanas y del desarrollo tecnológico, al incremento de la productividad de la humanidad, al exterminio de las enfermedades, a la extensión de la investigación científica, a la elevación del nivel de la salud física, a la agudización y refinamiento del cerebro humano, a la explotación de los insospechados recursos no explotados del planeta, a la prolongación de la vida humana y al fomento de cualquier otro arbitrio que pueda estimular la vida intelectual, moral y espiritual de toda la raza humana.
Un sistema federal mundial, gobernando toda la Tierra y ejerciendo irrefutable autoridad sobre sus vastos e inimaginables recursos, combinando y encarnando los ideales tanto del Oriente como del Occidente, liberado de la maldición de la guerra y sus miserias y dedicado a la explotación de todas las fuentes disponibles de energía sobre la superficie del planeta, un sistema en el que la Fuerza sea transformada en sierva de la Justicia, su vida sea sostenida por el reconocimiento universal de un solo Dios y por su lealtad a una Revelación común, tal es la meta hacia la cual la humanidad, impelida por
las fuerzas unificadoras de la vida, está avanzando..–” Shoghi Effendi, El Desenvolvimiento de la Civilización Mundial, páginas 72-73
“Alabado sea Dios: Se percibe algo maravilloso; el relámpago y otras fuerzas similares son subyugados por un Regidor y actúan por Su mandato. ¡Oh pueblo de Bahá! Cada uno de los Mandatos revelados es una poderosa fortaleza para la protección del mundo– ” Bahá’u’lláh, Bahá’í World Faith, página 183
“Desde cualquier punto de vista, el mundo de la humanidad está experimentando una reforma... ideas y teorías científicas se están desarrollando y avanzan para encarar una nueva serie de fenómenos; los inventos y descubrimientos están penetrando campos antes desconocidos, revelando nuevas maravillas y secretos ocultos del universo material. Las industrias tienen un alcance y producción muchísimo mayores. En todas las partes del mundo hay teorías sobre las actividades evolutivas que indican el paso de las viejas condiciones y el advenimiento de una Nueva Edad de reforma–” ‘Abdu’l-Bahá, Fundamentos de Unidad Mundial, páginas 16-17
Las tarifas y otras barreras económicas
“Pocos se atreverían a cuestionar que el nacionalismo estrecho y brutal, que la teoría de posguerra sobre la autodeterminación ha ayudado a reforzar, ha sido la causa principal de la política de tarifas altas y prohibitivas, tan perjudiciales al sano flujo de comercio internacional y al mecanismo de las finanzas internacionales–” Shoghi Effendi, The World Order of Bahá’u’lláh, página 35
“Una comunidad mundial en la que todas las barreras económicas serán derribadas para siempre y será reconocida definitivamente la interdependencia entre el Capital y el Trabajo...–” Shoghi Effendi, citado en La Renovación de la Civilización, página 99
Los reajustes económicos
“El cuarto principio o enseñanza de Bahá’u’lláh es el reajuste y equiparación de los niveles económicos de la humanidad. Esto está vinculado con la cuestión de la subsistencia humana. Es evidente que, bajo los actuales sistemas y condiciones de gobierno, los pobres están sujetos a la mayor necesidad y miseria, mientras que otros más afortunados viven en el lujo y la abundancia mucho más allá de sus necesidades reales–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, páginas 123-124
“... Gracias a la gran equidad de la Manifestación de Dios, los pobres del mundo serán recompensados y ayudados plenamente y habrá un reajuste en las condiciones económicas de la humanidad para que en el futuro no haya unos excesivamente ricos ni otros miserablemente pobres–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 152
“Debe efectuarse el reajuste de las leyes económicas para la subsistencia del hombre, a fin de que toda la humanidad pueda vivir con la mayor felicidad de acuerdo a sus respectivos grados–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 196
“... Este reajuste de la economía social es de la mayor importancia, puesto que asegura la estabilidad del mundo de la humanidad; y hasta que no se realice, la felicidad y prosperidad son imposibles–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página
Una moneda mundial
“... un sistema uniforme y universal de monedas, pesos y medidas simplificará y facilitará el intercambio y la comprensión entre las naciones y razas de la humanidad..– ” Shoghi Effendi, The Bahá’í Peace Program, página 8
Los problemas económicos
● Características y causas de los problemas económicos
“Parece que todas las criaturas pueden existir solas e independientes. Por ejemplo, un árbol puede existir independiente y solo en una pradera o valle cualquiera o en la falda de una montaña. Un animal de la montaña o un pájaro que se remonta en el aire puede llevar una vida solitaria. No tienen necesidad de cooperación o solidaridad. Tales seres animados disfrutan de la mayor comodidad y felicidad en sus respectivas vidas solitarias.
Por el contrario, el hombre no puede vivir solo e independiente. En todo momento depende de la cooperación y ayuda mutuas.
Por ejemplo, un hombre que viva solo en el monte acabará por pasar hambre. Nunca puede, solo y sin ayuda, proveerse de todo lo necesario para la existencia. Por lo tanto, depende de la cooperación y la reciprocidad.
Aunque la sociedad es una sola familia, sin embargo, debido a la falta de relaciones armoniosas, algunos miembros están sobrados y otros se hallan en penosa miseria; algunos miembros están satisfechos y otros hambrientos; algunos miembros se ponen
ropa muy costosa, mientras otras familias no tienen comida ni cobijo. ¿Por qué? Porque esta familia carece de la reciprocidad y simetría necesarias. Esta casa no está bien ordenada. Esta casa no vive bajo una ley perfecta. Todas las leyes que están vigentes no aseguran la felicidad ni proveen el bienestar. Por lo tanto, se le debe dar una ley a esta familia mediante la cual todos y cada uno de sus miembros disfruten de bienestar y felicidad. ¿Es posible que uno de los miembros de una familia sea víctima de gran miseria y viva en extrema pobreza y que los demás miembros estén holgados? Es imposible, a menos que los miembros de esta familia sean insensibles, atrofiados, inhóspitos, despiadados.
Esta indiferencia total en la familia humana se debe a una falta de control, a la falta de una ley efectiva de amabilidad en medio de ella. Si a los miembros de esta familia se les hubiera demostrado amabilidad, seguramente todos ellos habrían disfrutado de holgura y felicidad–” ‘Abdu’l-Bahá, Star of the West, tomo XIII, páginas 227-228
“Ahora bien, la principal causa de todas estas dificultades reside en las leyes de la civilización actual, puesto que ellas permiten que un reducido número de personas acumule fortunas desmedidas, más allá de sus necesidades, mientras que la gran mayoría permanece en la mayor miseria...–” ‘Abdu’l-Bahá, Contestación a unas Preguntas, página 329
“El cuerpo del mundo humano está enfermo. Su remedio y curación será la unidad del reino de la humanidad. Su vida será la Paz Más Grande. Su iluminación y revivificación es el amor–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 22
“Los planes económicos de reconstrucción han sido cuidadosamente concebidos y meticulosamente ejecutados. Aún así, tras una crisis viene otra, y la rapidez con que un mundo peligrosamente inestable se deteriora se ha acelerado correspondientemente. Un profundo abis-mo amenaza con envolver en un desastre común tanto a las naciones satisfechas como a las insatisfechas, a las democracias y a las dictaduras, a los capitalistas y a los obreros, a europeos y asiáticos, a judíos y gentiles, a los blancos y a los de color–” Shoghi Effendi, El Desenvolvimiento de la Civilización Mundial, páginas 49-
● La solución a los problemas económicos
“Los secretos de toda la cuestión económica son de carácter divino y tienen que ver con el mundo del corazón y del espíritu. En las enseñanzas Bahá’ís esto se explica de forma muy completa, y sin considerar las enseñanzas Bahá’ís es imposible crear una condición mejor–” ‘Abdu’l-Bahá, The Bahá’í World, tomo IV, página 44
“La Causa Bahá’í cubre todas las cuestiones económicas y sociales bajo el título y dominio de sus leyes. La esencia del espíritu Bahá’í es que, para establecer un orden y condición socioeconómica mejores, debe haber lealtad a las leyes y principios del Gobierno–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 276
“Todos los problemas económicos pueden solucionarse mediante la aplicación de la ciencia del Amor de Dios–” ‘Abdu’l-Bahá, Portales a la Libertad, página 146
“... ‘Todos los problemas económicos pueden solucionarse mediante la aplicación de la ciencia del Amor de Dios.’ Es decir: Si la regla llamada de oro, y sin embargo tratada como si fuera de plomo (peor aún, porque el plomo tiene sus usos, pero hasta donde se haya podido determinar, la regla de oro ha sido depositada en un estante cuyo polvo raras veces se sacude); si esa regla realmente fuera aplicada a los problemas económicos del mundo, los cuales, si no son resueltos, amenazan con destruirnos a nosotros; y si el amor de Dios -esa clase de amor que hace que un hogar sea feliz- se usara como medida científica para controlar nuestros asuntos internacionales y nacionales, para resolver todas las relaciones entre el trabajo y el capital, entre ricos y pobres, para controlar todo el sistema monetario y comercial, ¿puede haber duda alguna de que los resultados llevarían al bienestar humano mucho más que lo que han hecho nuestras políticas actuales?” ‘Abdu’l-Bahá, Portales a la Libertad, página 146
El papel de los gobiernos en los asuntos económicos
“Bajo su consejo debe fijarse un lugar y deben reunirse en él todos juntos y aferrarse al cordón de la consulta y adoptar y llevar a cabo lo que conduzca a la seguridad, prosperidad, riqueza y tranquilidad del pueblo–” Tablas de Bahá’u’lláh, Tabla del Mundo, páginas 97-98
“Corresponde a los Fideicomisarios de la Casa de Justicia consultar juntos sobre las leyes que no han sido expresamente reveladas en el Libro. De ellas deberán hacer cumplir lo que crean aconsejable y apropiado–” Tablas de Bahá’u’lláh, Palabras del Paraíso, página 71
“Todos los Gobiernos del mundo deben unirse y organizar una asamblea cuyos miembros deberán ser elegidos entre los Parlamentos y nobles de las naciones. Ellos deben planificar con suma sabiduría y eficacia para que ni los capitalistas sufran enormes pérdidas ni los trabajadores lleguen a la necesidad. Deberán hacer la ley con gran moderación; luego, anunciar al público que los derechos de los trabajadores serán enérgicamente preservados. También los derechos de los capitalistas serán protegidos. Cuando tal plan general sea adoptado con la voluntad de ambas partes y más tarde se produjese una huelga, todos los Gobiernos del mundo deberían resistirla colectivamente. De lo contrario, el problema laboral llevará a una gran destrucción–” ‘Abdu’l-Bahá, Star of the West, tomo XIII, página 231
“La intervención del Gobierno y de los tribunales de justicia en caso de conflicto entre industriales y trabajadores está perfectamente legitimada; sobre todo teniendo en cuenta que los asuntos actuales que afectan a trabajadores e industriales no son comparables a los asuntos ordinarios de los particulares, que ni afectan al público ni debería exigir la atención directa del Gobierno. Aunque los conflictos entre industriales y trabajadores puedan revestir un carácter particular, el perjuicio que causan es público. En realidad, el comercio, la industria, la agricultura y los asuntos generales del país están todos íntimamente unidos. Si una sola de estas grandes parcelas sufre algún tipo de abuso, el detrimento resultante afecta a la generalidad.
Por consiguiente, al Gobierno y los tribunales de justicia les asiste el derecho a intervenir..–” ‘Abdu’l-Bahá, Contestación a unas Preguntas, página 333
“Un sistema federal mundial, que gobierne sobre toda la Tierra y ejerza autoridad irrefutable sobre sus vastos e inimaginables recursos, que combine y encarne los ideales tanto del Oriente como del Occidente, liberado de la maldición de la guerra y sus miserias y dedicado a la explotación de todas las fuentes disponibles de energía sobre la superficie del planeta, un sistema en el que la Fuerza sea transformada en servidora de la Justicia, su vida sostenida por el reconocimiento universal de un solo Dios y por su lealtad a una Revelación común: tal es la meta hacia la cual la humanidad, impelida por las fuerzas unificadoras de la vida, está avanzando–” Shoghi Effendi, El Desenvolvimiento de la Civilización Mundial, página 73
“Esta mancomunidad, hasta donde podemos visualizarla, debe consistir en una Legislatura Mundial cuyos miembros, en calidad de fideicomisarios de toda la humanidad, controlarán en última instancia todos los recursos de cada una de las naciones integrantes y promulgarán las leyes que sean necesarias para reglamentar la vida, satisfacer las necesidades y ajustar las relaciones entre todas las razas y pueblos. Un poder ejecutivo mundial, respaldado por una fuerza internacional, llevará a cabo las decisiones tomadas y aplicará las leyes promulgadas por esta legislatura mundial y protegerá la unidad orgánica de toda la mancomunidad. Un Tribunal Mundial juzgará y dictaminará su veredicto obligatorio y final en todo litigio que surja entre los diversos elementos constituyentes de este sistema universal. Será creado un mecanismo de intercomunicación mundial que abarque al planeta entero, libre de las trabas y restricciones nacionales, que funcione con una rapidez maravillosa y una regularidad perfecta. Una metrópolis mundial actuará de centro nervioso de una civilización mundial, hacia cuyo foco habrán de converger las fuerzas unificadoras de la vida y desde el cual serán difundidas sus influencias vigorizantes–” Shoghi Effendi, El Desenvolvimiento de la Civilización Mundial, páginas 72-73
El hombre no es un mero factor en la producción
“Grande sería la posición del hombre si se aferrase a la rectitud y la verdad y permaneciese firme y constante en la Causa. Ante el Dios de Misericordia, un verdadero hombre es como el firmamento; el sol y la luna son su vista y su oído, y las estrellas son su brillante y resplandeciente carácter. Su posición es la más elevada y su influencia educa al mundo del ser–” Tablas de Bahá’u’lláh, Kitab-i-’Ahd, página 234
“... El hombre posee inteligencia consciente y reflexión; la naturaleza no las tiene. Éste es un punto fundamental establecido entre los filósofos. El hombre está dotado de voluntad y memoria; la naturaleza está privada de ambas. El hombre puede descubrir los misterios latentes en la naturaleza, mientras que ella es inconsciente de sus propios fenómenos ocultos. El hombre es progresista; la naturaleza, estacionaria, carente del poder de avance o retroceso. El hombre está dotado de virtudes ideales, por ejemplo inteligencia, voluntad, y también la fe, la confesión y el reconocimiento de Dios, mientras que la naturaleza está desprovista de ellas. Las facultades ideales del hombre, que incluyen su capacidad para la adquisición científica, están más allá del alcance de la naturaleza. Éstos son poderes por los cuales el hombre se distingue y se diferencia de las demás formas de vida–” ‘Abdu’l-Bahá, Fundamentos de Unidad Mundial, páginas 104-105
La igualdad
“¡OH HIJOS DE LOS HOMBRES!
¿No sabéis por qué os hemos creado a todos del mismo polvo? Para que nadie se exalte a sí mismo por encima de otro. Ponderad en todo momento en vuestros corazones cómo fuisteis creados. Puesto que os hemos creado a todos de la misma substancia, os incumbe, del mismo modo, ser como una sola alma, caminar con los mismos pies, comer con la misma boca y habitar en la misma tierra, para que desde lo más íntimo de vuestro ser, mediante vuestros hechos y acciones, se manifiesten los signos de la unicidad y la esencia del desprendimiento. Tal es Mi consejo para vosotros, ¡oh concurso de la luz! Prestad atención a este consejo para que obtengáis el fruto de la santidad del árbol de maravillosa gloria–” Bahá’u’lláh, Las Palabras Ocultas, del árabe, nº 68
“También, con referencia al partido de la ‘igualdad’ que busca la solución a los problemas económicos: hasta ahora todas las soluciones propuestas han resultado impracticables, excepto las propuestas económicas de las Enseñanzas de Su Santidad Bahá’u’lláh, las cuales son factibles y no causan angustia a la sociedad–” ‘Abdu’l-Bahá, Fundamentos de Unidad Mundial, páginas 104-105
“Pero en las Enseñanzas Divinas se logra la igualdad mediante una pronta predisposición de compartir. En cuanto a la riqueza, el mandato es que los ricos entre el pueblo y los aristócratas, por voluntad propia y por su propia felicidad, se preocupen de los pobres y los cuiden. Tal igualdad es el resultado de las elevadas características y nobles atributos de la humanidad–” ‘Abdu’l-Bahá, Tabla de Olly Schwarz, Stuttgart, febrero de 1920; Star of the West, tomo XIII, página 231
“Ahora bien, el remedio deberá aplicarse con cuidado. No puede realizarse estableciendo una igualdad absoluta entre los hombres.
¡La igualdad es una quimera! Es completamente irrealizable. Aun cuando se lograra la igualdad, ésta no podría continuar; y si su existencia fuese posible, todo el orden del
mundo se vendría abajo. La ley del orden siempre debe prevalecer en el mundo de la humanidad. Así lo ha dispuesto el Poder Celestial en la creación del hombre–” ‘Abdu’l- Bahá, Sabiduría de ‘Abdu’l-Bahá, página 145
“No obstante, una igualdad absoluta tampoco es posible: Es, pues, preferible que la moderación sea establecida mediante leyes y normas que impidan la acumulación de fortunas excesivas por parte de ciertos individuos, y sirvan de garantía para las necesidades esenciales de las masas. Por ejemplo, los fabricantes e industriales acumulan una fortuna todos los días, y los pobres artesanos no ganan su sustento diario. Semejante situación es el colmo de la iniquidad, y ningún hombre justo puede aceptarla–” ‘Abdu’l-Bahá, Contestación a unas Preguntas, páginas 330-331
Los distintos grados y capacidades del hombre
“Sin embargo, los grados serán preservados, porque en el mundo de la humanidad debe haber grados. La sociedad puede compararse a un ejército. En este ejército debe haber un general, debe haber un sargento, debe haber un mariscal, debe haber una infantería; mas todos deben tener la mayor comodidad y bienestar–” ‘Abdu’l-Bahá, Star of the West, tomo XIII, página 229.
“La disposición de las circunstancias de la gente deberá ser tal que desaparezca la pobreza, de modo que todos, hasta donde sea posible, y según su rango y posición, participen de la comodidad y del bienestar.
Por un lado, vemos entre nosotros hombres sobrecargados de riquezas, y, por otro, aquellos desafortunados que pasan hambre porque no tienen nada; vemos a quienes tienen varios palacios majestuosos y a quienes no tienen donde reposar la cabeza. A algunos los encontramos con una abundancia de costosos y exquisitos platos, mientras que otros a duras penas consiguen un mendrugo para sobrevivir. Mientras algunos se
visten de terciopelos, pieles y cortes finos, hay otros cuya ropa es insuficiente, pobre y demasiado escasa para protegerse contra el frío–” ‘Abdu’l-Bahá, Sabiduría de ‘Abdu’l- Bahá, página 145
“Algunos tienen mucha inteligencia, la de otros es mediana, y hay otros que carecen de intelecto. En estas tres clases de hombres hay orden, pero no igualdad. ¿Cómo es posible que haya similitud entre la sabiduría y la ignorancia? La humanidad, lo mismo que un gran ejército, necesita de un general, de capitanes, suboficiales, cada uno con su grado, así como soldados, cada uno cumpliendo con sus deberes señalados. Los grados son absolutamente necesarios para asegurar la buena organización. Un ejército no podría componerse sólo de generales o capitanes, o de soldados solamente, sin que haya alguien que ocupe un puesto de mando. Sin duda, el resultado de semejante designio sería el desorden y la desmoralización de todo el ejército–” ‘Abdu’l-Bahá, Sabiduría de ‘Abdu’l- Bahá, páginas 145-146
“La esencia del tema es que la justicia divina se hará manifiesta en los asuntos y condiciones humanos, y toda la humanidad encontrará bienestar y placer en la vida. No estamos destinados a ser todos iguales, pues la desigualdad en grado y capacidad es propiedad de la naturaleza. Necesariamente habrá gente rica y también aquellos que tendrán necesidad de sustento, pero en el conjunto de la comunidad habrá compensación y reajuste de valores e intereses–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, páginas 152-153
“Porque la comunidad necesita al financiero, al granjero, al comerciante y al trabajador, lo mismo que un ejército debe estar compuesto por un comandante, oficiales y soldados. No todos pueden ser comandantes; no todos pueden ser oficiales o soldados. Cada uno debe ser competente en su nivel de la estructura social; cada uno en su función de acuerdo con su talento, pero con igualdad de oportunidades para todos–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, páginas 250-251
“Cuando las leyes que Él ha instituido se cumplan, no será posible que haya millonarios en la comunidad, y de igual forma no habrá gente extremadamente pobre. Esto será realizado y regulado mediante el ajuste de los diferentes grados de la capacidad humana–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 251
“La desigualdad social es el corolario inevitable de la desigualdad natural entre los hombres. Los seres humanos son de diversa capacidad y, por lo tanto, han de ser diversos con respecto a su posición social y económica–” Shoghi Effendi, Directrices del Guardián, página 49
Las profesiones y oficios
● El trabajo y la profesión
“Por muy adelantada que fuera la mecanización, el hombre siempre tendrá que trabajar para ganarse la vida. El esfuerzo es parte inseparable de la vida del hombre. Dicho esfuerzo puede asumir diferentes formas, según las condiciones cambiantes que se dan en el mundo, pero estará presente siempre como elemento necesario de nuestra existencia terrenal. La vida, después de todo, es una lucha. El progreso se consigue mediante la lucha, y sin ésta la vida carece de sentido; es más, se apaga. Los adelantos en la mecanización no han eliminado la necesidad del esfuerzo. Más bien le ha dado una nueva forma, una nueva expresión–” De una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi a un creyente, 26 de diciembre de 1935: Luces de Guía
“Se os prescribe a cada uno de vosotros emplearos en alguna forma de ocupación, tal como oficio, arte u otra por el estilo. Hemos exaltado generosamente vuestro empeño en ese trabajo al rango de adoración a Dios, el Único Verdadero. Ponderad en vuestros corazones el favor y las bendiciones de Dios y dadle gracias al atardecer y al amanecer. No malgastéis vuestro tiempo en la ociosidad y la pereza. Ocupaos en aquello que os beneficie a vosotros y a los demás. Así ha sido decretado en esta Tabla, desde cuyo horizonte el sol de la sabiduría y la expresión brilla resplandeciente.
Los hombres más despreciables a la vista de Dios son los que se sientan ociosamente y piden. Asíos firmemente al cordón de los medios materiales, poniendo toda vuestra
confianza en Dios, el Proveedor de todos los medios. Cuando alguien se ocupe en un arte u oficio, tal ocupación es considerada ante Dios como un acto de adoración, y esto no es sino una prueba de su infinita generosidad que todo lo penetra–” Tablas de Bahá’u’lláh, La Decimosegunda Buena Nueva, páginas 26-27
“Con respecto al Mandato de Bahá’u’lláh referente a la participación de los creyentes en una profesión; las enseñanzas son muy enfáticas en este particular, especialmente la afirmación en el Aqdas en este sentido, que dice claramente que las personas gandulas, sin deseos de trabajar, no tienen cabida en el nuevo Orden Mundial. Como corolario de este principio, Bahá’u’lláh dice, además, que no sólo debe reprobarse la mendicidad, sino que debe borrarse completamente de la faz de la sociedad. Es el deber de los encargados de la organización de la sociedad ofrecer a cada individuo la oportunidad de adquirir un talento necesario para alguna profesión, así como la forma de utilizar dicho talento, porque de por sí es bueno y porque provee la manera de subsistir. Cada persona, no importa los impedimentos o limitaciones que tenga, está bajo la obligación de dedicarse a algún trabajo o profesión; pues el trabajo, sobre todo cuando se haga en un espíritu de servicio, es, según Bahá’u’lláh, una forma de adoración. Así, no sólo tiene un propósito utilitario, sino que tiene su valor de por sí, ya que nos acerca más a Dios y nos permite comprender mejor Su propósito para con nosotros en este mundo. Es evidente, por lo tanto, que el hecho de heredar riquezas no puede dar motivo para que alguien esté exento del trabajo diario–” De una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi a la Asamblea Espiritual Nacional de los Estados Unidos y Canadá, 22 de marzo de 1937: Luces de Guía
“¡OH MIS SIERVOS!
Vosotros sois los árboles de Mi jardín; debéis dar frutos excelentes y maravillosos para que vosotros mismos y otros os beneficiéis de ellos. Así, incumbe a todos ocuparse en oficios y profesiones, pues en esto se basa el secreto de la riqueza, ¡oh hombres dotados de entendimiento! Ya que los resultados dependen de los medios, y la gracia de Dios os será totalmente suficiente. Los árboles que no dan fruto, han sido y serán siempre para el fuego–”
“¡OH MI SIERVO!
Los más viles de los hombres son aquellos que no dan ningún fruto en la tierra. Tales hombres son en verdad considerados entre los muertos; es más, ante la vista de Dios, mejores son los muertos que esas almas ociosas e inútiles–”
“¡OH MI SIERVO!
Los mejores de los hombres son aquellos que se ganan el sustento con su profesión y lo gastan en sí mismos y en sus familias por amor a Dios, el Señor de todos los mundos–” Bahá’u’lláh, Las Palabras Ocultas, del persa, nº 80-82
“Habiendo logrado la etapa de la realización y alcanzado su madurez, el hombre necesita de la riqueza, y si dicha riqueza es adquirida por medio de las artes y profesiones, en opinión de los sabios, es plausible y digna de alabanza; y especialmente lo es ante los ojos de los siervos que se dedican a la educación del mundo y a la edificación de sus pueblos–” Tablas de Bahá’u’lláh, El Primer Taráz, página 35
● Artes y oficios
“... El pueblo de Bahá no debería negarle a ningún alma la recompensa que le corresponde; debería tratar a los artesanos con deferencia y, al contrario de la gente de otros tiempos, no debería manchar sus lenguas con denuestos.
En este Día, el sol de la habilidad artesanal brilla sobre el horizonte del occidente y el río de las artes fluye desde el mar de esa región. Se debe hablar con imparcialidad y apreciar tal dádiva–” Tablas de Bahá’u’lláh, El Quinto Taráz, página 39
“El tercer Tajallí concierne a las artes, oficios y ciencias. El conocimiento equivale a alas para la vida del hombre y una escalera para su ascenso. Su adquisición incumbe a todos. Sin embargo, debe adquirirse el conocimiento de aquellas ciencias que beneficien a los pueblos de la Tierra, y no de aquellas que comiencen con palabras y terminen en palabras. Grande es, en verdad, el honor de los científicos y artesanos ante los pueblos del mundo–” Tablas de Bahá’u’lláh, El Tercer Tajallí, página 54
La agricultura y el agricultor
“... Debemos comenzar con el agricultor. Allí pondremos la base para crear sistema y orden, porque la clase obrera y agrícola superan a las demás en cuanto a la importancia de sus servicios–” ‘Abdu’l-Bahá, Star of the West, tomo XIII, página 228
“La cuestión de la economía debe comenzar con el agricultor y luego abarcar y terminar en las otras clases, ya que el número de agricultores es mayor que el de las demás clases, muchas veces mayor. Por lo tanto, es conveniente que el problema económico sea resuelto primero a nivel del agricultor, pues éste es el primer agente activo en la sociedad. En suma, entre los versados en cada pueblo debe establecerse un consejo, y los asuntos de aquel pueblo deben estar bajo el mando de dicho consejo–” Extracto de una Tabla de ‘Abdu’l-Bahá, con fecha 4 de octubre de 1912, a un individuo enviado por la Casa Universal de Justicia al recopilador
“Quinto: Se debe tener especial consideración hacia la agricultura. Aunque ésta ha sido mencionada en quinto lugar, precede incuestionablemente a las otras–” Tablas de Bahá’u’lláh, Tabla del Mundo, página 94
“... Por supuesto que en Oriente, donde las condiciones son diferentes y los países son poco industrializados y principalmente agrícolas, tendremos que aplicar leyes diferentes a las de Occidente; por ello, los principios del Movimiento van a la raíz común de ambos. ‘Abdu’l-Bahá ha desarrollado, en varias de Sus charlas que usted puede encontrar en diferentes recopilaciones, los principios en que se basará el sistema económico Bahá’í, un sistema que, entre otras cosas, evita que el control sobre las riquezas pase gradualmente a manos de unos pocos, lo cual produce los extremos de riqueza y pobreza–” Shoghi Effendi, de una carta escrita en su nombre a un creyente, 28 de octubre de 1927: Extractos de los Escritos Bahá’ís sobre el tema de la Agricultura y Temas Afines, una recopilación de la Casa Universal de Justicia
“Con respecto a su cuarta pregunta, Shoghi Effendi cree que es preferible no confundir los métodos explicados por el Maestro con los sistemas actuales. Puede haber mucha similitud, pero hay también muchos puntos divergentes. Además, estas declaraciones
generales que tenemos en las enseñanzas tendrán que ser explicadas y aplicadas por la Casa de Justicia antes de que podamos apreciar realmente su significado–” De una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi a un creyente, 21 de octubre de 1932: Luces de Guía
El capitalista y el capitalismo
“Si es justo que un capitalista posea una gran fortuna, es igualmente justo que sus obreros tengan los medios suficientes para su existencia–” ‘Abdu’l-Bahá, Sabiduría de ‘Abdu’l-Bahá, página 146
“... Por lo que concierne a los capitalistas, ello significa moderación en cuanto a la acumulación de ganancias, y consideración por el bienestar de los pobres y necesitados, es decir, que los trabajadores y artesanos perciban un jornal fijo y establecido, y que tengan una participación en las ganancias generales de la fábrica–” ‘Abdu’l-Bahá, Contestación a unas Preguntas, página 33
“No hay nada en las enseñanzas contra algún tipo de capitalismo; pero su forma actual requerirá ajustes–” Shoghi Effendi, Directrices del Guardián, página 49.
El trabajador y la industria
● La empresa: los trabajadores y los obreros
“Deben establecerse leyes porque es imposible que los trabajadores estén conformes con el sistema actual. Se declararán en huelga todos los meses y todos los años. Finalmente perderán los capitalistas–” ‘Abdu’l-Bahá, Star of the West, tomo XIII, página 231
“Ciertamente, el capital y la administración proceden del propietario de la fábrica, y el trabajo y mano de obra, del conjunto de los trabajadores.
Asimismo, los trabajadores no deberían presentar demandas excesivas, ni rebelarse, ni exigir más allá de sus derechos, ni deberían recurrir más a la huelga. Deberían ser obedientes y sumisos y no requerir jornales exorbitantes. Empero, los derechos mutuos y razonables de ambas partes asociadas habrán de ser legalmente fijados y establecidos, de acuerdo con el uso, mediante leyes justas e imparciales–” ‘Abdu’l-Bahá, Contestación a unas Preguntas, páginas 331, 332-333
● La empresa: acciones y beneficios
“Deben establecerse leyes y normativas que permitan a los trabajadores recibir del propietario de la fábrica sus jornales y una participación de la cuarta o quinta parte de los beneficios, ajustada a la capacidad de la fábrica. En cualquier caso, aunque fuese según otro método, el conjunto de trabajadores y fabricantes debería compartir de forma equitativa los resultados y beneficios....
... Es decir, que los trabajadores y artesanos perciban un jornal fijo y establecido, y que tengan una participación en las ganancias generales de la fábrica–” ‘Abdu’l-Bahá, Contestación a unas Preguntas, páginas 331, 332
“Además, cada fábrica que tuviera diez mil acciones dará de éstas dos mil a sus empleados y se las inscribirá a su nombre para que las tengan ellos, y las demás serán de los capitalistas. Luego, a fin de mes o año, deberán dividirse entre ambos los beneficios habidos, después de los gastos y el pago de los sueldos, según la cantidad de acciones–” ‘Abdu’l-Bahá, Star of the West, tomo XIII, página 231
Los salarios
“Los jornales deberían ser lo suficientemente altos como para permitir que los trabajadores, con el importe que perciben, puedan ellos mismos ahorrar algo para tiempos de necesidad y desamparo–” ‘Abdu’l-Bahá, Contestación a unas Preguntas, página 331
“Ahora os quiero hablar de la ley de Dios. Según la ley divina, a los empleados no sólo debe pagárseles un salario. No, es más: en todo trabajo deben ser socios–” ‘Abdu’l- Bahá, Bahá’í Scriptures página 669: The Bahá’í World, tomo IV, página 454
“El Maestro ha dicho claramente que los salarios han de ser desiguales, por la sencilla razón de que los hombres no son iguales con respecto a su capacidad y, por lo tanto, deberán recibir salarios conforme a sus distintas aptitudes y recursos–” Shoghi Effendi, Directrices del Guardián, páginas 49-50
“... El Maestro ha dicho categóricamente que los sueldos han de ser desiguales, simplemente porque no son iguales los hombres en cuanto a su capacidad y, por lo tanto, deberían recibir jornales que correspondan a sus distintas capacidades y recursos. Este punto de vista parecería contradecir la opinión de algunos economistas modernos. Pero los amigos deben tener plena confianza en las palabras del Maestro y dar preferencia a sus declaraciones frente a las que han sido expresadas por nuestros
llamados pensadores modernos–” De una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi a un creyente, 26 de diciembre de 1935: Luces de Guía
Los representantes de la clase obrera
“... En el mundo industrial, donde los representantes de la clase obrera, ya sea por violencia o persuasión, van ganando puestos de autoridad y empuñan el cetro del poder... En el corazón de la sociedad misma, donde las inquietantes señales de creciente extravagancia y libertinaje no dan sino más ímpetu a las fuerzas de rebelión y reacción cada día más patentes, todas estas cosas y muchas otras nos dan motivo para alarmarnos, pero también para estar agradecidos y esperanzados–” Shoghi Effendi, Bahá’í Administration, página 146
Los sindicatos
“Con respecto a su pregunta acerca de los sindicatos: El Guardián considera que esto es un asunto sobre el que cada Asamblea Espiritual Nacional orientará a los creyentes. Mientras los sindicatos no sean de algún partido político en particular, no parece haber objeción a que los Bahá’ís pertenezcan a ellos–” De una carta del secretario del Guardián, escrita en su nombre a un creyente en una carta con fecha 2 de febrero de 1951: Luces de Guía
La jubilación
“En cuanto a la cuestión de jubilarse del trabajo los individuos que han llegado a cierta edad, éste es un asunto sobre el que la Casa Universal de Justicia tendrá que legislar, ya que no hay nada previsto en el Aqdas sobre el particular–” Shoghi Effendi, Principios de Administración Bahá’í, página 30
“Si bien es cierto que usted tiene 79 años, parece que en su caso no le es impedimento alguno; y en esta Causa, como nos ha dicho el Guardián, hay algún tipo de trabajo para cada uno, no importa su edad–” De una carta escrita en nombre del Guardián a un creyente el 23 de agosto de 1954, citada por la Casa Universal de Justicia. 14 de diciembre de 1970: Luces de Guía
Las pensiones
“... Los trabajadores debieran recibir jornales que les aseguren un sostén digno. En caso de baja forzosa debida a debilidad o incapacidad, los trabajadores deberían disponer de recursos suficientes procedentes de los ingresos de la industria–” ‘Abdu’l-Bahá, Contestación a unas Preguntas, página 331
Las huelgas
“Has preguntado acerca de las huelgas. Este asunto es y será por mucho tiempo motivo de grandes dificultades. Las huelgas se deben a dos causas. Una es la avaricia y rapacidad extremas de parte de los fabricantes e industriales; la otra, los excesos, la avidez y la intransigencia de los obreros y artesanos. Por tanto, es necesario poner remedio a las dos causas.
Ahora bien, la principal causa de todas estas dificultades reside en las leyes de la civilización actual, puesto que ellas permiten que un reducido número de personas acumule fortunas desmedidas, más allá de sus necesidades, mientras que la gran mayoría permanece en la mayor miseria, desprovista de medios, despojada. Esto resulta contrario a la justicia, a la humanidad y a la equidad; es el colmo de la iniquidad, lo contrario del beneplácito divino.
Tamaño contraste es privativo de la condición humana. En las demás criaturas, es decir, en la casi totalidad de los animales, se da cierto grado de justicia e igualdad. Es el caso del rebaño de ovejas y de la manada de ciervos, donde sí hay igualdad. También es el caso de las aves que habitan en las praderas, llanos, cerros y huertos. En todas las especies animales prevalece cierta clase de igualdad. No se aprecian semejantes diferencias en lo que se refiere a los medios de subsistencia; por eso viven en la mayor paz y simplicidad.
Justo al revés de lo que sucede en la especie humana, donde persisten los mayores errores y la iniquidad más absoluta. Sopesa lo siguiente: mientras que una persona, mediante la colonización de un país, acumula para su beneficio y disfrute una fortuna enorme, hasta asegurarse que las ganancias y los ingresos fluyan como un río, son centenares de miles las personas desamparadas, débiles e impotentes, precisadas de un simple mendrugo. En ello no hay ni igualdad ni benevolencia. Comprenderás que es así como la paz y la felicidad de todos son destruidas, el bienestar de la humanidad negado, y la vida de muchos llevada al extremo de volverse estéril. Pues las fortunas, los honores, el comercio y la industria están en las manos de unos pocos industriales, en
tanto que el resto de la gente se encuentra sometida a una larga serie de dificultades y a una infinidad de tribulaciones, sin ventajas, sin beneficios, sin comodidades, sin paz.
Así pues, deberían establecerse normas y leyes para regular las fortunas excesivas de ciertos particulares y satisfacer las necesidades de millones de pobres; de esta manera se obtendría cierto grado de moderación. No obstante, una igualdad absoluta tampoco es posible, ya que la igualdad absoluta en materia de fortuna personal y honores, así como en el comercio, la agricultura y la industria, acarrearía una situación de desorden, caos y desorganización de los medios de existencia abocados al desengaño universal. Más aún, frente a una igualdad carente de fundamento se presentarían muchas dificultades; el orden social se desquiciaría por completo. Es, pues, preferible que la moderación sea establecida mediante leyes y normas que impidan la acumulación de fortunas excesivas por parte de ciertos individuos, y sirvan de garantía para las necesidades esenciales de las masas.
Por ejemplo, los fabricantes e industriales acumulan una fortuna todos los días, y los pobres artesanos no ganan su sustento diario. Semejante situación es el colmo de la iniquidad y ningún hombre justo puede aceptarla. Deben establecerse leyes y normativas que permitan a los trabajadores recibir del propietario de la fábrica sus jornales y una participación de la cuarta o quinta parte de los beneficios, ajustada a la capacidad de la fábrica. En cualquier caso, aunque fuese según otro método, el conjunto de trabajadores y fabricantes debería compartir de forma equitativa los resultados y beneficios. Ciertamente, el capital y la administración proceden del propietario de la fábrica, y el trabajo y mano de obra del conjunto de los trabajadores. Éstos debieran recibir jornales que les aseguren un sostén digno. En caso de baja forzosa debida a debilidad o incapacidad, los trabajadores deberían disponer de recursos suficientes procedentes de los ingresos de la industria. De no ser así, los jornales deberían ser lo suficientemente altos como para permitir que los trabajadores, con el importe que perciben, puedan ellos mismos ahorrar algo para tiempos de necesidad y desamparo.
Cuando los asuntos sean dispuestos de esta manera, el propietario de la fábrica no amasará a diario una fortuna de la que no precisa en absoluto (si la fortuna es desproporcionada, el capitalista sucumbe bajo una carga formidable que le obliga a arrostrar problemas onerosísimos; la administración de una fortuna excesiva se vuelve
difícil y agota la fortaleza natural del hombre). Tampoco los trabajadores y artesanos habrán de enfrentarse a una miseria y necesidad desmedidas, ni habrán de estar sometidos a las peores privaciones al final de su vida.
Así pues, resulta evidente que la acumulación de fortunas excesivas a manos de unos pocos, mientras las masas padecen necesidad, representa una iniquidad y una injusticia. Por otra parte, la igualdad absoluta sería un obstáculo para la vida, el bienestar, el orden y la paz de la humanidad. En una cuestión tal es preferible mostrar moderación. Por lo que concierne a los capitalistas, ello significa moderación en cuanto a la acumulación de ganancias, y consideración por el bienestar de los pobres y necesitados; es decir, que los trabajadores y artesanos perciban un jornal fijo y establecido, y que tengan una participación en las ganancias generales de la fábrica.
En resumen, con respecto a los derechos comunes de los industriales, trabajadores y artesanos, deberían establecerse leyes que permitan ganancias moderadas a los industriales, y a los trabajadores los medios necesarios para su existencia y seguridad futura. De modo que, cuando estos últimos enfermen y cesen de trabajar, envejezcan y sufran desvalimiento, o bien dejen hijos menores de edad, tanto ellos como sus hijos no debieran quedar abrumados por la pobreza extrema. El trabajador tiene derecho a los ingresos de la propia fábrica, una parte de los cuales -por pequeña que sea- le corresponde para su subsistencia.
Asimismo, los trabajadores no deberían presentar demandas excesivas, ni rebelarse, ni exigir más allá de sus derechos, ni deberían recurrir más a la huelga. Deberían ser obedientes y sumisos y no requerir jornales exorbitantes. Empero, los derechos mutuos y razonables de ambas partes asociadas habrán de ser legalmente fijados y establecidos, de acuerdo con el uso, mediante leyes justas e imparciales. En el caso de que una de las dos partes cometiera un atropello, correspondería al tribunal de justicia condenar al transgresor, y al brazo ejecutivo hacer cumplir el veredicto. De ese modo el orden será restablecido y las disputas resueltas. La intervención del Gobierno y de los tribunales de justicia en caso de conflicto entre industriales y trabajadores está perfectamente legitimada; sobre todo teniendo en cuenta que los asuntos actuales que afectan a trabajadores e industriales no son comparables a los asuntos ordinarios de los particulares, que ni afectan al público ni debería exigir la atención directa del Gobierno.
Aunque los conflictos entre industriales y trabajadores puedan revestir un carácter particular, el perjuicio que causan es público. En realidad, el comercio, la industria, la agricultura y los asuntos generales del país están todos íntimamente unidos. Si una sola de estas grandes parcelas sufre algún tipo de abuso, el detrimento resultante afecta a la generalidad. De ahí que los conflictos entre obreros e industriales redunden en perjuicio público.
Por consiguiente, al Gobierno y a los tribunales de justicia les asiste el derecho de intervenir. Cuando se plantea un pleito entre dos particulares con referencia a sus derechos privados, se hace necesario que un tercero resuelva la cuestión. Ésa es la parte que le corresponde al Gobierno. Si ello es así, ¿cómo cabe desentenderse de un problema como es el planteado por las huelgas, que tantos perjuicios ocasionan a los países y que a menudo están relacionadas tanto con la falta de disposición de los trabajadores como con la rapacidad de los industriales?
¡Buen Dios! ¿cómo es posible que, viendo a uno de sus semejantes muriéndose de hambre, carente de todo, un hombre pueda descansar y vivir confortablemente en su lujosa mansión? ¿Quién, encontrando a otro ser sumido en la mayor miseria, puede sentirse complacido con su propia fortuna? Por eso es por lo que en la Religión de Dios está prescrito y establecido que una vez al año los ricos donen una parte de su fortuna a los pobres y desafortunados. Éste es el fundamento de la Religión de Dios, y su mandamiento obligatorio para todos.
Mas como el hombre no se ha de ver compelido ni obligado por el Gobierno, entonces, si, por la tendencia natural de su buen corazón, voluntaria y resplandecientemente muestra benevolencia hacia los pobres, tal acto será aceptable, sumamente grato y digno de alabanza.
Tal es el significado de las buenas obras en los Libros y Tablas Divinas–” ‘Abdu’l-Bahá, Contestación a unas Preguntas, páginas 329-334
“Hoy el método de reclamar es la huelga y recurrir a la fuerza, lo cual es manifiestamente equivocado y destructivo de los fundamentos humanos. El privilegio y la demanda legítimos deben establecerse con leyes y regulaciones–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 276
La socialización
“La cuestión de la socialización es muy importante. No será resuelta mediante las huelgas en demanda de salarios–” ‘Abdu’l-Bahá, Star of the West, tomo XIII, página 231
El desempleo
“Al observador imparcial no le es menos obvio que las deudas entre los Gobiernos han llevado hasta el agotamiento a la masa del pueblo europeo, han trastornado el equilibrio de los presupuestos nacionales, han paralizado las industrias nacionales y aumentado el número de los desempleados–” Shoghi Effendi, The World Order of Bahá’u’lláh, página 35
La esclavitud industrial
“Hicisteis una cosa maravillosa en este país en 1865 cuando abolisteis la esclavitud, pero debéis hacer algo mucho más maravilloso ahora: ¡debéis abolir la esclavitud industrial!” ‘Abdu’l-Bahá, Star of the West, tomo VII, página 6
La ciencia y la tecnología
“La ciencia no puede crear unidad y camaradería en los corazones humanos–” ‘Abdu’l- Bahá, Star of the West, tomo XIII, página 232
“El desarrollo y progreso de una nación son según la medida y grado de sus adelantos científicos. A través de este proceso su grandeza aumenta continuamente y día a día se aseguran la prosperidad y el bienestar de su pueblo–” ‘Abdu’l-Bahá, Fundamentos de Unidad Mundial, páginas 102-103
“Un hombre científico es un verdadero índice y representante de la humanidad, pues a través de los procesos del razonamiento inductivo y la investigación está informado de todo lo que concierne a la humanidad, su posición, sus condiciones y acontecimientos. Él estudia las entidades políticas humanas, entiende sus problemas sociales y forja la estructura y el entramado de la civilización. En realidad, la ciencia puede compararse a un espejo en el que se revelan y reflejan las infinitas formas e imágenes de lo existente. Es la base misma de todo desarrollo individual y nacional. Sin esta base de investigación el desarrollo es imposible–” ‘Abdu’l-Bahá, Fundamentos de Unidad Mundial, páginas 103-
El uso de los conocimientos técnicos
“De acuerdo con algunas opiniones, la humanidad ha sido encauzada a apropiarse de varias buenas cualidades y formas de los animales silvestres y a aprender de éstos una lección. Ya que está permitido imitar las virtudes de los animales, ciertamente mucho más lo es asimilar las ciencias y técnicas materiales de los pueblos extranjeros que, al menos, pertenecen a la raza humana y se caracterizan por poseer juicio y el don de la palabra. Y si se argumenta que cualidades tan loables son innatas a los animales, ¿con qué prueba alegarán que estos principios esenciales de la civilización, este conocimiento y estas ciencias corrientes entre otros pueblos no lo son?” ‘Abdu’l-Bahá, El Secreto de la Civilización Divina, páginas 36-37.
“Ha quedado demostrado ahora, clara e irrefutablemente, que la importación desde países extranjeros de los principios y procedimientos de la civilización, y la adquisición de las ciencias y técnicas de dichos países -en suma, de cualquier cosa que contribuya al bien general-, está absolutamente permitida–” ‘Abdu’l-Bahá, El Secreto de la Civilización Divina, páginas 38-39
“¿Podemos sostener que es contrario a los fundamentos de la Fe alentar la adquisición de artes útiles y conocimiento general, informarse en cuanto a las verdades de las ciencias físicas provechosas al hombre, y ensanchar el alcance de la industria e incrementar los productos del comercio y multiplicar los recursos de la riqueza de la nación? ¿Estaría en conflicto con la adoración a Dios establecer el orden público en las ciudades y organizar los distritos rurales, reparar los caminos, construir ferrocarriles y facilitar el transporte y los viajes, acrecentando así el bienestar del pueblo? ¿Sería contradictorio a los mandamientos y prohibiciones divinos explotar las minas abandonadas, que son la principal fuente de la riqueza de la nación, y construir fábricas, de las cuales provienen el bienestar, la seguridad y la abundancia para el pueblo entero? ¿O estimular la creación de nuevas industrias y promover el mejoramiento de nuestra producción doméstica?” ‘Abdu’l-Bahá, El Secreto de la Civilización Divina, páginas 122-123
“Uno debería considerar a la misma luz los demás avances tecnológicos, las ciencias, las artes y las fórmulas políticas de probada utilidad; es decir, aquellos procedimientos que a través de las edades han sido puestos a prueba reiteradamente, y cuyos múltiples usos y ventajas han llevado claramente a la gloria y grandeza del Estado, y al bienestar y progreso del pueblo. Si todo esto fuese abandonado por una razón débil, y se intentasen otros métodos de reforma, cuando éstos terminasen de hacerse y se pusieran a prueba sus ventajas, se habrían pasado muchos años y muchas vidas–” ‘Abdu’l-Bahá, El Secreto de la Civilización Divina, página 137
El gasto inútil de la guerra
“El pretexto es la paz, mientras día y noche agotan todos los esfuerzos en amontonar más armamentos, y para pagarlos su desdichado pueblo debe sacrificar la mayor parte de lo que consigue ganar con su sudor y fatiga. Cuántos millares han dejado sus puestos en las industrias útiles y trabajan duramente día y noche en la producción de armas nuevas y más mortíferas, las cuales harían derramar la sangre de la raza más copiosamente que antes. Cada día inventan una nueva bomba o explosivo, y luego los gobiernos deben abandonar sus armas obsoletas y comenzar a producir las nuevas, puesto que los viejos armamentos no pueden competir con los nuevos...–” ‘Abdu’l-Bahá, El Secreto de la Civilización Divina, páginas 74-75
“Observad: Si existiera una situación tan feliz, ningún Gobierno tendría la constante necesidad de acumular armas de guerra, ni se sentiría obligado a producir siempre nuevos armamentos para conquistar a la raza humana. Una fuerza reducida para mantener la seguridad interna, la rectificación de los elementos criminales y perturbadores y la prevención de disturbios locales, sería lo único necesario. De este modo, en primer lugar, la población entera estaría libre de la aplastante carga de los
gastos actualmente impuestos para fines militares, y, en segundo lugar, una gran cantidad de personas dejaría de dedicar su tiempo a la incesante invención de nuevas armas de destrucción..–” ‘Abdu’l-Bahá, El Secreto de la Civilización Divina, páginas 80-
“Incumbe a los ministros de la Casa de Justicia promover la Paz Menor, para que los pueblos de la Tierra puedan ser liberados de la carga de gastos exorbitantes. Éste es un asunto imperativo y absolutamente esencial, por cuanto las hostilidades y el conflicto son la causa primordial de la aflicción y la calamidad–” Tablas de Bahá’u’lláh, Tabla del Mundo, página 94
“...padres, madres, niños sumidos en penas y lamentaciones, derribados los fundamentos de la vida; las ciudades devastadas, y fértiles tierras convertidas en desolación por los estragos de la guerra–” ‘Abdu’l-Bahá, Fundamentos de Unidad Mundial, página 17
“En tiempos pasados, si dos naciones estaban en estado de guerra, diez o veinte mil vidas eran sacrificadas, pero en este siglo la destrucción de cien mil vidas diarias es muy posible. Tan perfecta se ha tornado la ciencia de la matanza y tan eficaces son los medios e instrumentos de que se sirve, que una sola nación puede ser destruida en poco tiempo–” ‘Abdu’l-Bahá, Fundamentos de Unidad Mundial, página 35
“...el enorme ejército de desempleados, cada día mayor, con su aplastante carga e influencia desmoralizadora en los Gobiernos y pueblos; la carrera armamentista, perversa y desenfrenada, que consume una porción cada vez mayor de la substancia de las naciones ya empobrecidas–” Shoghi Effendi, The World Order of Bahá’u’lláh, página
“...un enorme aumento de armamentos competitivos nacionales, cuyo costo durante el año anterior sumó más de mil millones de libras, lo cual a su vez ha agudizado los efectos de la crisis económica mundial, es un hecho que admitirá libremente incluso el observador más superficial–” Shoghi Effendi, The World Order of Bahá’u’lláh, página 35
“La enorme energía disipada y desperdiciada en la guerra, ya sea económica o política, será consagrada a aquellos fines que extiendan el alcance de las invenciones humanas y
del desarrollo tecnológico, al incremento de la productividad de la humanidad, al exterminio de las enfermedades, a la extensión de la investigación científica, a la elevación del nivel de la salud física, a la agudización y refinamiento del cerebro humano, a la explotación de los inusitados e insospechados recursos del planeta, a la prolongación de la vida humana y al fomento de cualquier otro arbitrio que pueda estimular la vida intelectual, moral y espiritual de toda la raza humana–” Shoghi Effendi, The World Order of Bahá’u’lláh, página 35
Los pósitos y los impuestos
● El pósito (en los pueblos)
“La solución comienza a nivel de aldea, y cuando la aldea es construida de nuevo, entonces también lo serán las ciudades. La idea es ésta: en cada aldea se construirá un depósito. En la expresión religiosa se llama Casa de Finanzas. Se trata de un depósito universal que comienza a nivel de aldea. Es administrado por una comisión de los sabios de la comunidad, y con la aprobación de dicha comisión se dirigen todos los asuntos–” ‘Abdu’l-Bahá, Light of the World, página 45. The Bahá’í World, tomo IV, página 450
“En suma, entre los sabios de cada aldea debe organizarse un consejo y los asuntos de aquella aldea estarán bajo el control de aquel consejo. De la misma manera, debe fundarse un depósito general mediante el nombramiento de un secretario. Cuando se recoja la cosecha, y con la aprobación de aquel consejo, debe apropiarse un porcentaje de la totalidad de la cosecha para el depósito–” Extracto de una Tabla de ‘Abdu’l-Bahá, con fecha 4 de octubre de 1912 a un individuo enviado por la Casa Universal de Justicia al recopilador
“El consejo de la casa de finanzas (el depósito) de cada aldea dirigirá los ingresos del consejo, tales como el diezmo, el impuesto sobre los animales, etc. En cada aldea debe
establecerse un depósito y nombrar un oficial encargado, y los notables de la aldea se reunirán y conformarán un consejo; a este consejo y a este oficial se les confiarán los asuntos de la aldea. Ellos se encargan de todas las cuestiones relacionadas con la aldea, y los beneficios del depósito, tales como el diezmo, el impuesto sobre los animales y otros beneficios, se reúnen allí y se reparten para los desembolsos necesarios–” Extracto de una Tabla de ‘Abdu’l-Bahá, con fecha 25 de julio de 1919 a un individuo enviado por la Casa Universal de Justicia al recopilador.
● El pósito (en las ciudades)
“Para las ciudades grandes, naturalmente, habrá un sistema en una escala mayor. Si yo me refiriese a esa solución, sus detalles serían muy extensos–” ‘Abdu’l-Bahá, Star of the West, tomo XIII, página 22
● La Gran Casa de Justicia
“Si queda algo (después de estos desembolsos), debe darse a la Gran Casa de Justicia. Y de esta manera no habrá privaciones en la aldea. El pueblo no pasará hambre y no quedará sin ropa. Todos gozarán del mayor bienestar y comodidad–” ‘Abdu’l-Bahá, The Bahá’í World, tomo IV, página 451
● El depósito (ingresos del erario)
“Este depósito tendrá siete fuentes de ingreso: el diezmo, impuestos sobre los animales, bienes sin herederos, cuanto se descubra sin propietario, la tercera parte de todo el tesoro (dinero) que se encuentre en la tierra, la tercera parte de las minas y las contribuciones voluntarias–” Extracto de una Tabla de ‘Abdu’l-Bahá, con fecha 4 de octubre de 1912, a un individuo enviado por la Casa Universal de Justicia al recopilador
“En cuanto a los ingresos del depósito, la Casa de Justicia debe hacer todo lo posible para aumentar el monto, es decir, por todos los medios equitativos–” Extracto de una Tabla de ‘Abdu’l-Bahá, con fecha 25 de julio de 1919, a un individuo enviado por la Casa Universal de Justicia al recopilador.
“Primero, las contribuciones que sean necesarias se obtienen del banco sumando el interés. Por ejemplo, el préstamo del banco al tres por ciento se da prestado al público al cuatro por ciento. Al agricultor que necesite suplementos, se le proveen y se le dan para todas sus necesidades. Cuando se cosecha el cultivo, éste será la primera fuente de ingreso para el depósito. Ésta es su primera entrada, pero no es distribuida en forma pareja. Por ejemplo, una persona puede tener un cultivo de mil kilos, y esto cubre sus necesidades y da para su vida. A él no se le pide nada, porque lo necesita todo. Si se le quita algo, pasará hambre.
Pero de nuevo puede haber quien necesite mil kilos y sus ingresos son dos mil kilos. A él se le exige la décima parte. En cambio, otro necesita dos mil kilos pero sus ingresos son diez mil kilos. A éste se le exigen dos décimos. Él necesita dos mil kilos; si se le quitan dos mil, todavía le quedan seis.
Uno tiene cincuenta mil kilos. A éste se le exige la tercera parte. Otro puede tener gastos por diez mil kilos pero tiene ingresos de cien mil kilos. Se le exige la mitad. Cuanto mayores sean los ingresos, más alta es la tasa impositiva.
Segundo: Es lo mismo con respecto al ganado. Se toman proporcionalmente las entradas del ganado. Por ejemplo, si a un hombre le hacen falta dos vacas para sus necesidades, no se le exige nada. Cuánto más tenga, más se le exige. Ésta es la segunda entrada.
La tercera fuente de ingreso para el depósito proviene de quien fallezca sin herederos.
La cuarta fuente de ingreso proviene de las minas. Si se encuentra una mina en un terreno con propietario, la tercera parte le corresponde a éste y el resto al depósito.
La quinta fuente de ingreso son los tesoros ocultos. Si una persona encuentra un tesoro oculto en la tierra, se queda con la mitad y la otra es para el depósito.
La sexta fuente de ingreso: Si (un tesoro) se encuentra en el camino, también la mitad pertenece al depósito.
La séptima fuente de ingreso son las contribuciones voluntarias al depósito. De su propia voluntad y de forma espontánea aportará la gente–” ‘Abdu’l-Bahá, Light of the World, página 45. The Bahá’í World, tomo IV, página 450
● El depósito (gastos)
“Por otra parte, hay siete gastos:
1.- Los gastos generales administrativos de la Institución: sueldos, etc., y la administración de la seguridad pública, incluyendo el departamento de higiene.
2.- Los diezmos: al Gobierno General (el Estado).
3.- Los impuestos estatales sobre los animales.
4.- El subsidio para el orfanato.
5.- El apoyo a los lisiados e incurables.
6.- El apoyo a las instituciones educacionales.
7.- La provisión de cualquier insuficiencia en los desembolsos para los pobres–” Extracto de una Tabla de ‘Abdu’l-Bahá, con fecha 4 de octubre de 1912, a un individuo enviado por la Casa Universal de Justicia al recopilador
“Lo mismo rige para los desembolsos; si algo es considerado necesario para la aldea, tal como la provisión de medidas higiénicas, la Casa de Justicia también debe proveer todo lo que haga falta. En suma, si se hace así en las aldeas, los huérfanos, los incapacitados y los pobres tendrán asegurados sus medios de subsistencia, se promoverá la educación y se adoptarán medidas higiénicas universales.
Éstos no son sino los principios preliminares. La Casa de Justicia los concretará y los ampliará según la época y el lugar.” Extracto de una Tabla de ‘Abdu’l-Bahá, con fecha 25 de julio de 1919, a un individuo enviado por la Casa Universal de Justicia al recopilador
“Éstas son las siete fuentes de ingreso, pero hay siete desembolsos fijos.
El primer desembolso: El depósito debe dar la décima parte al Gobierno, al Tesoro público, para los desembolsos públicos.
El segundo desembolso es para los pobres: los pobres necesitados, los indigentes, no los ociosos. Por ejemplo, si se quema el cultivo de una persona o su negocio tiene una pérdida y por ello cae en la pobreza, a estos pobres hay que cuidarlos.
Tercero, los enfermos que lleguen a la indigencia y no puedan trabajar.
Cuarto, los huérfanos. A éstos también hay que ayudarlos.
Quinto, las escuelas. Deben organizarse escuelas para la educación de los niños.
Sexto, los sordos y ciegos.
Séptimo, la salud pública. Lo que fuera necesario para la salud pública debe organizarse. Hay que llenar los pantanos, hay que proveer agua; hacer lo que fuera necesario para la salud pública–” ‘Abdu’l-Bahá, Light of the World, página 45. The Bahá’í World, tomo IV, página 451
● El Tesoro nacional
“... si después de que se hayan cubierto todos estos desembolsos hay un superávit en el depósito, éste debe transferirse al Tesoro nacional–” ‘Abdu’l-Bahá, Star of the West, diciembre de 1922, tomo XIII, página 229
“Si algo queda en el depósito, debe transferirse a la tesorería general de la nación para los desembolsos nacionales generales–” Carta de ‘Abdu’l-Bahá con fecha 4 de octubre de 1912 a un individuo enviado por la Casa Universal de Justicia al recopilador
● Los fideicomisarios
“En una aldea cualquiera ciertos fideicomisarios serán elegidos por el pueblo para cuidar estas transacciones–” ‘Abdu’l-Bahá, Star of the West, diciembre de 1922, tomo XIII, página 229
● Las empresas fideicomisarias
“No quedarán los trusts (asociaciones de compañías) en el futuro. La cuestión de los trusts desaparecerá por completo–” ‘Abdu’l-Bahá, Star of the West, tomo XIII, página 231
● Los impuestos
“Vemos todos los años aumentaros vuestros gastos, colocando esa carga sobre el pueblo que gobernáis; esto no es sino grave injusticia. Temed los suspiros y lágrimas de este Agraviado y no gravéis a vuestro pueblo más allá de lo que pueda soportar–” Bahá’u’lláh, Tabla a la reina Victoria: The World Order of Bahá’u’lláh, página 40
“Averiguaremos, por ejemplo, el monto de sus ingresos anuales, así como también sus gastos. Ahora bien, si sus ingresos equivalen a sus gastos, a tal agricultor no se le exigirá ninguno. Es decir, no estará sujeto a impuesto alguno, ya que precisa de todos sus ingresos. Otro agricultor puede tener gastos que alcancen mil dólares, digamos, y sus ingresos son dos mil dólares. A tal persona se le exigirá la décima parte, ya que tiene superávit. Pero si sus ingresos suman diez mil dólares y sus gastos son mil dólares, o si sus ingresos suman veinte mil dólares, tendrá que pagar la cuarta parte en impuestos. Si sus ingresos son cien mil dólares y sus gastos cinco mil, tendrá que pagar la tercera
parte, porque todavía tiene superávit, ya que sus gastos suman cinco mil y sus ingresos son cien mil. Si paga, digamos, treinta y cinco mil dólares, además de los gastos de cinco mil, todavía la quedan sesenta mil. Pero si sus gastos son diez mil y sus ingresos doscientos mil, entonces debe dar la mitad, porque en ese caso la suma restante es noventa mil. Semejante escala determinará la asignación de los impuestos. Todo lo recaudado de tales entradas irá a parar al depósito general–” ‘Abdu’l-Bahá, Star of the West, tomo XIII, páginas 228-229
“Cada persona de la comunidad cuya necesidad fuera igual a su capacidad de producción individual, estará libre de impuestos. Pero si sus ingresos son mayores que sus necesidades, debe pagar un impuesto hasta que se logre un ajuste. Es decir, la capacidad de producción de un hombre y sus necesidades serán compensadas y reconciliadas a través del tributo. Si su producción es abundante, deberá pagar un impuesto; si sus necesidades exceden a su producción, recibirá una cantidad suficiente para compensar o ajustar. Por tanto, el gravamen será proporcional a la capacidad y a la producción y no habrá pobres en la comunidad.
Bahá’u’lláh ordenó de igual modo a los ricos que dieran libremente a los pobres. En el Kitáb-i-Aqdas, además, escribió que aquellos que tienen una cierta cantidad de ingresos, deben dar una quinta parte a Dios, el Creador de cielo y tierra–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, páginas 251-252
Las tasas de interés
“... Mucha gente tiene necesidad de ello, pues si no hubiese perspectiva de ganar intereses, los asuntos (comerciales) humanos sufrirían colapso o dislocación... Pocas veces se encuentra una persona dispuesta a prestar dinero bajo el principio de ‘Qard-i- hasan’ (buen préstamo). Por lo tanto, como una muestra de favor hacia los hombres, hemos prescrito que los intereses sobre el dinero deben ser tratados como cualquiera de las otras transacciones comerciales corrientes entre los hombres...
... Sin embargo, éste es un asunto que debería practicarse con moderación y equidad. Nuestra Pluma de Gloria... ha desistido de fijar su límite. ... exhortamos a los amados de Dios a observar justicia y equidad y hacer aquello que impulse a los amigos de Dios a demostrarse tierna compasión y misericordia el uno hacia el otro...
“... la conducción de estos asuntos ha sido encomendada a los hombres de la Casa de Justicia, para que los pongan en vigor de acuerdo con las exigencias de la época y los dictados de la sabiduría–” Bahá’u’lláh, Tabla de Ishráqát, Bahá’u’lláh y la Nueva Era, páginas 196-197
La riqueza
“La riqueza es loable en grado sumo si es adquirida por el propio esfuerzo individual y la gracia de Dios, mediante el comercio, la agricultura, las artes e industrias, y si es gastada en objetivos filantrópicos. Sobre todo, si una persona de buen juicio e ingeniosa iniciara medidas que pudieran enriquecer universalmente a las masas del pueblo, no podría haber una obra más grande que ésta, y a la vista de Dios su posición sería el logro supremo, pues tal benefactor proveería a las necesidades y aseguraría la comodidad y bienestar de una gran multitud. La riqueza es muy recomendable siempre que toda la población sea pudiente. Si, por el contrario, unos pocos tienen una riqueza desmesurada, mientras el resto se halla empobrecido y ningún fruto o beneficio proviene de esa riqueza, entonces es sólo un impedimento para su poseedor. Si, por otro lado, se emplea en la promoción del conocimiento, en la fundación de escuelas primarias u otras, en el estímulo de las artes e industrias, en la enseñanza a los huérfanos y pobres -en resumen, si es dedicada al bien de la sociedad-, sus poseedores sobresaldrán ante Dios y los hombres como los más excelentes de quienes habitan la Tierra, y serán tenidos por igual que los moradores del paraíso–” ‘Abdu’l-Bahá, El Secreto de la Civilización Divina, páginas 29-30
● La distribución de la riqueza
“Ninguna mente imparcial pondría en duda que las obligaciones financieras contraídas durante el curso de la guerra, así como la imposición de una pesadísima carga de indemnizaciones sobre los vencidos, han sido, en muy gran medida, la causa de la mala distribución y consecuente escasez en la provisión mundial monetaria de oro, que a su vez ha acentuado muchísimo la fenomenal caída de los precios y que ha aumentado implacablemente la carga que soportan los países empobrecidos–” Shoghi Effendi, The World Order of Bahá’u’lláh, página 35
● La limitación de la riqueza
“Los corazones deben estar tan fuertemente unidos, el amor debe llegar a predominar a tal punto, que los ricos gustosamente socorrerán a los pobres y tomarán medidas para instituir esos ajustes económicos de forma permanente. Si esto se logra así, será muy digno, porque entonces será en nombre de Dios y en el camino de Su servicio–” Extractos de un discurso hecho el 23 de julio de 1912 en Boston, por ‘Abdu’l-Bahá. Revista World Order, tomo XI, nº 12, marzo de 1946
“Deberán establecerse leyes especiales que traten de los extremos de riqueza y pobreza. Los miembros del Gobierno deberán pensar en las leyes de Dios cuando formulen planes para gobernar al pueblo. Los derechos generales de la humanidad deben ser resguardados y preservados–” ‘Abdu’l-Bahá, Sabiduría de ‘Abdu’l-Bahá, página 147
“Los ricos también deben ser misericordiosos con los pobres, contribuyendo de todo corazón a sus necesidades sin verse forzados u obligados a hacerlo–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 124
“El mayor remedio para impedirlo es a través de leyes comunitarias, enmarcadas y promulgadas de tal forma que sea imposible que haya unos pocos millonarios y muchos indigentes. Una de las enseñanzas de Bahá’u’-lláh es el ajuste de los medios de vida en la sociedad humana. Bajo este ajuste no puede haber extremos en las condiciones humanas referentes a la riqueza y el sustento–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 250
“La desigualdad social es el resultado inevitable de la natural desigualdad entre los hombres. Los seres humanos son diferentes con respecto a su capacidad y, por lo tanto, deben ser diferentes en su posición social y económica. Sin embargo, deben abolirse los extremos de riqueza y pobreza–” Shoghi Effendi, Directrices del Guardián, página 49
La moderación
“... Es deseable la moderación en todos los asuntos. Si una cosa es llevada al exceso, será fuente de mal. Considerad cómo la civilización de Occidente ha agitado y alarmado a los pueblos del mundo. Una máquina infernal ha sido inventada, y ha resultado ser un arma de destrucción tan cruel que nadie ha visto nada igual–” Novena Hoja, Palabras del Paraíso, Tablas de Bahá’u’lláh, página 72
“Temed a Dios, y cuidaos de no traspasar los límites de la moderación y ser contados entre los extravagantes–” Bahá’u’lláh, Bahá’í World Faith, página 40
La asistencia social
“Cada miembro de la sociedad debe vivir en la mayor comodidad y bienestar, porque cada miembro individual de la humanidad es un integrante de la sociedad, y si uno de los miembros se halla en un apuro o es afligido por alguna enfermedad, todos los demás miembros sufrirán inevitablemente–” ‘Abdu’l-Bahá, Star of the West, tomo XIII, página
“La complacencia de Dios consiste en el bienestar de cada uno de los miembros individuales de la humanidad–” ‘Abdu’l-Bahá, Star of the West, tomo XIII, página 229
“Bahá’u’lláh estableció principios de guía y enseñanzas para el reajuste económico. Reveló reglas que aseguran el bienestar de la mancomunidad–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 211
“La hermandad y la dependencia humanas existen porque la ayuda mutua y la cooperación son los dos principios necesarios que sostienen el bienestar humano–” ‘Abdu’l-Bahá, Fundamentos de Unidad Mundial, página 24
Los pobres y necesitados
“Debéis manifestar aquello que asegure el bienestar y la tranquilidad de los desamparados del mundo–” Tabla del Mundo, Tablas de Bahá’u’lláh, página 88
“Sabed que los pobres son el fideicomiso de Dios entre vosotros. Cuidaos de no defraudar Su fideicomiso, de no tratarlos injustamente y de no andar por los caminos de los engañosos. En verdad seréis llamados a responder por Su fideicomiso en el día en que se ponga la Balanza de la Justicia, el día en que todos recibirán su merecido, en que los hechos de todo hombre, sea rico o pobre, serán sopesados–” Bahá’u’lláh, Bahá’í World Faith, páginas 40-41
“Si una persona se ve imposibilitada para ganarse la vida, incumbe a la Casa de Justicia y a los ricos mantenerla–” Sinopsis y Codificación del Kitáb-i-Aqdas, página 62
“¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Si te llegase la prosperidad, no te regocijes y, si te sobreviniese la humillación, no te aflijas, pues ambas pasarán y dejarán de ser–”
“¡OH HIJO DEL SER!
Si te sorprende la pobreza, no te entristezcas; pues a tiempo te visitará el Señor de la riqueza. No temas la humillación, pues algún día descansará sobre ti la gloria–”
“¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Dispensa Mi riqueza a Mis pobres, para que en el cielo participes de la abundancia de esplendor inmarcesible y de los tesoros de gloria imperecedera. Pero, ¡por Mi vida! ofrendar tu alma es algo más glorioso, si tan sólo pudieras ver con Mi ojo–” Bahá’u’lláh, Las Palabras Ocultas, del árabe, nº 52, 53 y 57
“¡OH HIJOS DEL POLVO!
Advertid a los ricos del suspirar de los pobres en medio de la noche, para que la negligencia no los conduzca al sendero de la destrucción y los prive del Árbol de la Riqueza. Dar y ser generoso son de Mis atributos; bienaventurado es aquel que se adorna con Mis virtudes–”
“¡OH HIJO DE MI SIERVA!
No te inquietes en la pobreza ni te confíes en la riqueza, pues la pobreza es seguida por la riqueza y la riqueza es seguida por la pobreza. Sin embargo, ser pobre en todo salvo en Dios es una dádiva maravillosa; no desestimes su valor, pues al final esto te hará rico en Dios, y así conocerás el significado de la expresión: “En verdad vosotros sois los pobres”, y las santas palabras: “Dios es el poseedor de todo”, alborearán gloriosamente resplandecientes como la verdadera mañana desde el corazón del amante, y morarás seguro en el trono de la riqueza–”
“¡OH RICOS DE LA TIERRA!
Los pobres son Mi encomienda entre vosotros; resguardad Mi encomienda y no estéis absortos sólo en vuestro propio bienestar–” Bahá’u’lláh, Las Palabras Ocultas, del persa, nº 49, 51 y 54
“¡OH GENTE DE FORTUNA Y RIQUEZA!
Si veis a un pobre que sufra a causa de una calamidad, no os alejéis de él; más bien sentaos con él y preguntadle qué le ha sobrevenido desde los mares de la determinación y la predestinación–” ‘Abdu’l-Bahá, de la Tabla Para guiar a los Guías. The Bahá’í World, tomo IV, página 453
“Entonces los huérfanos serán cuidados y todos sus gastos serán cubiertos. A los lisiados de la aldea se les proveerá para todos sus gastos. A los pobres de la aldea se les pagarán
sus gastos necesarios. Y a otros miembros que por razones válidas estén incapacitados - como los ciegos, los ancianos, los sordos-, es obligatorio asegurar su bienestar. En la aldea no habrá necesitados o indigentes–” ‘Abdu’l-Bahá, Star of the West, tomo XIII, página 229
“Tanto los ricos como los pobres disfrutarán del privilegio de esta nueva condición económica, pues debido a ciertas provisiones y restricciones no podrán acumular tanto como para agobiarse con su administración, en tanto que los pobres serán aliviados de la tensión de la privación y la miseria. El rico disfrutará en su palacio y el pobre tendrá su cómoda cabaña–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 152
“¿Qué puede ser mejor ante Dios que pensar en los pobres? Porque los pobres son amados por nuestro Padre Celestial. Cuando Cristo vino a la tierra, aquellos que creían en Él y lo seguían fueron los pobres y humildes, demostrando que los pobres estaban cerca de Dios–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 250
“Sin embargo, los que poseen riquezas deben tener la mayor consideración para con los pobres, ya que grande es el honor destinado por Dios para los pobres que son firmes en paciencia. ¡Por mi vida! No hay otro honor, fuera del que Dios desee conceder, que pueda compararse con este honor. Grande es la bienaventuranza que espera a los pobres que soporten pacientemente y encubran sus padecimientos, y venturosos son los ricos que donen sus riquezas a los necesitados y quienes los prefieran antes que a sí mismos.
Conceda Dios que los pobres se esfuercen y luchen para ganar los medios de subsistencia. Éste es un deber que ha sido prescrito para todos en esta Revelación, la más grande, y es considerado a la vista de Dios como una buena acción. Quienquiera que cumpla con este deber recibirá ciertamente la ayuda del Invisible. Él puede enriquecer mediante su gracia a quienquiera Él desee. Verdaderamente, Él tiene poder sobre todas las cosas..–” Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, página 134
“Referente a su pregunta sobre la ayuda a los pobres: Los Bahá’ís no deben llegar al extremo de negarse a ser caritativos para con los necesitados, si pueden y están dispuestos a serlo. Sin embargo, en esto, como en muchas otras cosas, deben usar de la moderación. El mayor obsequio que podemos dar a los pobres y oprimidos es ayudar a
edificar las instituciones divinas inauguradas en este día por Bahá’u’lláh, ya que estas instituciones y este Orden Mundial, cuando sean establecidos, eliminarán las causas de la pobreza y las injusticias que afectan a los pobres. Por lo tanto, debemos atender las dos cosas: apoyar a nuestro Fondo Bahá’í y, además, ser bondadosos y generosos con los necesitados–” De una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi a un creyente, 11 de marzo de 1942.
La caridad y las fundaciones
“Esta enseñanza Bahá’í de comunidad y bondad humanas implica que siempre debemos estar preparados para prestar todo el socorro y ayuda posible a quienes estén en apuros o sufran. La caridad Bahá’í está en la esencia misma de las Enseñanzas y, por lo tanto, debe desarrollarse en toda comunidad Bahá’í. Las instituciones caritativas, tales como los orfanatos, las escuelas gratuitas y los hospitales para los pobres, constituyen una parte indispensable del Mashriqu’l-Adhkár. Es responsabilidad de toda comunidad Bahá’í local asegurar el bienestar de sus pobres y necesitados por todos los medios posibles.
Pero, por supuesto, bajo ninguna circunstancia se debe permitir que esta ayuda prestada a los pobres, de la forma que sea, se interfiera seriamente en los principales intereses colectivos de la comunidad Bahá’í, a diferencia de los intereses puramente personales de sus miembros. Las exigencias de la Causa transcienden las del individuo y, por lo tanto, se les debe dar prioridad. Pero estas dos fases de la vida social Bahá’í, aunque de desigual importancia, no son en modo alguno contradictorias. Ambas son esenciales y deben promoverse, pero cada una según su propio grado de importancia. Es responsabilidad de las asambleas Bahá’ís decidir en qué momento deben ser subordinados los intereses individuales a los que afectan al bienestar colectivo de la comunidad. Pero, como ya se dijo, los intereses del individuo deben salvaguardarse dentro de ciertos límites y siempre que no afecten seriamente al bienestar del grupo en
su totalidad–” De una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi a un creyente, 26 de junio de 1936
“La caridad es agradable y digna de alabanza a la vista de Dios y es considerada como un príncipe entre las buenas acciones. Considerad y recordad aquello que el Todomisericordioso ha revelado en el Qur’án: ‘Ellos las prefieren antes que a sí mismos, aunque vivan en la pobreza. Y bienaventurados son aquellos que se protegen de su propia codicia.’ Vista de este modo, la bendita expresión anterior es, en verdad, el sol de las expresiones. Bendito aquel que prefiera a su hermano antes que a sí mismo. Ciertamente, en virtud de la Voluntad de Dios, el Omnisapiente, el Omnisciente, tal hombre es contado entre el pueblo de Bahá que mora en el Arca Carmesí–” Décima Hoja, Palabras del Paraíso, Tablas de Bahá’u’lláh, páginas 74-75
“No es necesario viajar expresamente para visitar las tumbas de los muertos. Si las personas pudientes y acomodadas ofrecen el costo de tales viajes a la Casa de Justicia, esto será agradable y aceptable en la presencia de Dios. Felices quienes observen sus preceptos–” La Decimocuarta Buena Nueva, Tablas de Bahá’u’lláh, página 28
“Cuarto: Todos, sean hombres o mujeres, deberán entregar a una persona de confianza una parte de lo que él o ella gane por medio del comercio, la agricultura u otra ocupación, para la formación y educación de los niños, a fin de que sea empleado para este propósito con el conocimiento de los Fideicomisarios de la Casa de Justicia–” Tabla del Mundo, Tablas de Bahá’u’lláh, página 94
El diezmo
“Con respecto al diezmo, Bahá’u’lláh ha ordenado que debe seguirse lo que está prescrito en el Qur’án. En general, la ley impone la obligación de dar una porción de los haberes de uno para socorro de los pobres, para otras diversas obras de caridad y para ayudar a la Fe de Dios. Los detalles de la aplicación de esta ley se dejan para futura decisión de la Casa Universal de Justicia. El Guardián ha declarado que, mientras tanto, los creyentes pueden contribuir regularmente y según sus medios al Fondo Bahá’í–” Sinopsis y Codificación del Kitáb-i-Aqdas, página 63
La benevolencia supera a la igualdad
“... En las enseñanzas de Bahá’u’lláh (se prescribe) la benevolencia y ésta supera a la igualdad. La igualdad se obtiene por obligación, pero la benevolencia es un acto voluntario (es decir, una opción). La perfección en el hombre se obtiene mediante las buenas obras realizadas de forma voluntaria, no por las buenas obras realizadas bajo presión. La benevolencia es una buena obra realizada de forma voluntaria. Esto quiere decir que los ricos deben ser benevolentes con los pobres; es decir, deben dar a los pobres, pero por su propia buena voluntad y deseo, y no que los pobres obliguen a los ricos a que lo hagan. Pues la presión engendra discordia y perturba el orden en los asuntos humanos. Ya que la benevolencia, que es un favor voluntario, engendra paz en el mundo de la humanidad y trae iluminación al reino humano–” Tabla de ‘Abdu’l-Bahá a Andrew Carnegie, publicada en la revista World Order, enero de 1949, y traducida al inglés por Mírzá-’Alí-Kulí Khán
“También encontramos en las enseñanzas de Bahá’u’lláh la participación voluntaria o disfrute de la propiedad de uno con los demás seres humanos. Este desprendimiento voluntario es superior a la igualdad, y consiste en lo siguiente: que el hombre no debería preferirse a los demás, sino más bien debería sacrificar su vida y propiedad en beneficio de sus semejantes. Pero esto no debe introducirse por la fuerza, convirtiéndose en una ley que el hombre está obligado a obedecer–” ‘Abdu’l-Bahá, Fundamentos de Unidad Mundial, página 5
La civilización divina
“La civilización material ha alcanzado un plano avanzado, pero ahora hay necesidad de la civilización espiritual. La civilización material sola no puede satisfacer; no puede afrontar las condiciones y demandas de la época presente; sus beneficios están confinados al mundo de la materia. No hay limitación para el espíritu del hombre, pues el espíritu en sí mismo es progresivo y, si se establece la civilización divina el espíritu del hombre avanzará–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, páginas 116-117
“Toda sensibilidad desarrollada aumentará la efectividad del hombre. Los descubrimientos de lo real se harán cada vez más posibles y la influencia de la guía divina será cada vez más reconocida. Todo esto conduce a la forma divina de civilización... La capacidad de la humanidad será probada y se alcanzará un nivel en donde la igualdad sea una realidad–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 117
“Como la civilización material se ha ido extendiendo hasta ahora, debe promulgarse ya la civilización divina. Hasta que las dos no concuerden, la verdadera felicidad de la humanidad será desconocida. No podrá el hombre alcanzar su más completa realización sólo con el desarrollo intelectual y el poder de la razón; es decir, no podrá alcanzar el
progreso logrado por la religión con el mero uso de su intelecto–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 197
“Aunque es cierto que su pueblo (el de Norteamérica) ha alcanzado una maravillosa civilización material, espero que las fuerzas espirituales animen ese gran cuerpo..–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 22
“Otra de las enseñanzas de Bahá’u’lláh es que, no obstante ser la civilización material uno de los medios del progreso del mundo humano, sin embargo, mientras no se combine con la civilización divina, no se podrá alcanzar el resultado deseado, o sea la felicidad de la humanidad–” ‘Abdu’l-Bahá, Fundamentos de Unidad Mundial, página 53
“La civilización material es como un globo de cristal. La civilización divina es la luz en sí, y este globo sin la luz permanece oscuro. La civilización material es como el cuerpo. Por infinitamente bello, elegante y hermoso que sea, está sin vida. La civilización divina es como el espíritu, y el cuerpo obtiene su vida del espíritu; sin él se convierte en un cadáver. Se hace, pues, evidente que el mundo de la humanidad necesita de los alientos del Espíritu Santo–” ‘Abdu’l-Bahá, Fundamentos de Unidad Mundial, página 54
El desprendimiento
“Desechad lo que poseéis y, con las alas del desprendimiento, remontaos más allá de todo lo creado. Así os ordena el Señor de la creación, el movimiento de Cuya Pluma ha revolucionado el alma de la humanidad–” Bahá’u’lláh, Sinopsis y Codificación del Kitáb- i-Aqdas, página 16
“¿Qué ventaja hay en los bienes terrenales que poseen los hombres? Aquello que les beneficia, lo han desatendido–” Bahá’u’lláh, Sinopsis y Codificación del Kitáb-i-Aqdas, página 15
“¡OH MI SIERVO!
Libérate de las cadenas de este mundo y suelta tu alma de la prisión del yo. Aprovecha tu oportunidad, pues no volverá a ti nunca más–” Bahá’u’lláh, Las Palabras Ocultas, del persa, nº 40
“¡OH HIJO DE LA PASIÓN!
Purifícate de la corrupción de la riqueza y en perfecta paz entra en el reino de la pobreza, para que puedas beber de la fuente del desprendimiento el vino de la vida inmortal–” Bahá’u’lláh, Las Palabras Ocultas, del persa, nº 55
“... Tesoros terrenales no hemos legado, ni hemos añadido las preocupaciones que éstos ocasionan. ¡Por Dios! En las riquezas terrenales se oculta el temor y se esconde el peligro. Considerad y recordad lo que el Todomisericordioso ha revelado en el Qur’án: ‘Desdichado sea todo difamador y calumniador, y aquel que acumula y cuenta riquezas.’ Efímeras son las riquezas del mundo; todo lo que perece y cambia no es, ni nunca ha sido, digno de atención, a menos que lo sea en su debida proporción–” Kitáb-i- ’Ahd (Libro del Convenio), Tablas de Bahá’u’lláh, página 233
La justicia
“¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
Lo más amado de todo ante Mi vista es la Justicia; no te apartes de ella si Me deseas y no la descuides para que Yo pueda confiar en ti. Con su ayuda verás con tus propios ojos y no por los ojos de otros, y conocerás con tu propio conocimiento y no mediante el conocimiento de tu prójimo. Pondera en tu corazón cómo te corresponde ser. En verdad, la justicia es Mi ofrenda a ti y el signo de Mi amorosa bondad. Tenla pues ante tus ojos–” Bahá’u’lláh, Las Palabras Ocultas, del árabe, nº 2
“Los justos e imparciales en su juicio ocupan una posición sublime y poseen un rango exaltado. De estas almas emana resplandeciente la luz de la piedad y la rectitud. Deseamos fervorosamente que los pueblos y países del mundo no se vean privados de los esplendores de estas dos luminarias–” Tablas de Bahá’u’lláh, El Tercer Taráz, página 37
“... La luz de los hombres es la Justicia. No la extingáis con los vientos contrarios de la opresión y la tiranía. El propósito de la justicia es la aparición de la unidad entre los hombres. El océano de la sabiduría divina surge dentro de esta exaltada palabra, mientras los libros del mundo no pueden contener su significado oculto. Si la humanidad estuviese adornada con esta vestidura, contemplaría el sol de esta expresión: ‘En ese día Dios satisfará a todos con su abundancia’, brillando resplandeciente sobre el horizonte del mundo. Apreciad el valor de esta expresión; es un magnífico fruto que ha producido el Árbol de la Pluma de Gloria..–” Sexta Hoja, Palabras del Paraíso, Tablas de Bahá’u’lláh, páginas 69-70
“Y entre las enseñanzas de Su Santidad Bahá’u’lláh están la justicia y la equidad. Mientras éstas no se realicen en el plano de la existencia, todo quedará en desorden y permanecerá imperfecto–” ‘Abdu’l-Bahá, Fundamentos de Unidad Mundial
“Le rogamos a Dios que otorgue justicia a las almas humanas para que sean justas y se esfuercen por proveer recursos para todos, y que cada miembro de la humanidad pueda pasar su vida en el mayor bienestar y comodidad. Entonces el mundo material será el
paraíso mismo del Reino, esta tierra elemental se encontrará en una condición celestial y todos los siervos de Dios vivirán en la mayor alegría, felicidad y dicha–” ‘Abdu’l-Bahá, Star of the West, tomo XIII, página 230.
“En realidad, ha sido una gran injusticia lo que le ha acontecido hasta ahora a la mayoría de la gente–” ‘Abdu’l-Bahá, Star of the West, tomo XIII, página 230
“Los Gobiernos de los distintos países deberán sujetarse a la Ley Divina, que ofrece justicia a todos por igual. Ésta es la única manera de que la superfluidad de la riqueza excesiva y la miserable, desmoralizadora y degradante pobreza puedan abolirse. Hasta que esto no sea un hecho, no se habrá obedecido la ley de Dios–” ‘Abdu’l-Bahá, Sabiduría de ‘Abdu’l-Bahá, página 147
“Entre los resultados de la Manifestación de fuerzas espirituales estará el que el mundo humano se adaptará a una nueva forma social, la justicia de Dios se hará manifiesta en todos los asuntos humanos y la igualdad humana será universalmente establecida.
... La esencia del tema es que la Justicia Divina se hará manifiesta en los asuntos y condiciones humanas y toda la humanidad encontrará bienestar y contento en la vida–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 22
La herencia
a) La herencia cae dentro de las siguientes categorías:
1- Hijos 1.080 partes de 2.520
2- Marido o mujer 390 partes de 2.520
3- Padre 330 partes de 2.520
4- Madre 270 partes de 2.520
5- Hermano 210 partes de 2.520
6- Hermana 150 partes de 2,520
7- Maestro 90 partes de 2.520
b) La parte asignada por el Báb a los hijos es duplicada por Bahá’u’lláh, reduciéndose correspondientemente una porción igual a cada uno de los restantes beneficiarios.
c) i.- En los casos en que no hubiere descendencia, la parte correspondiente a los hijos recae en la Casa de Justicia para destinarla a huérfanos y viudas y a todo lo que beneficie a la humanidad.
ii.- Si el hijo del difunto ha muerto dejando descendientes, éstos heredan la porción de su padre. Si la hija del difunto ha muerto dejando sucesión, su porción debe dividirse según las siete categorías especificadas en el Libro Más Sagrado.
d) Si alguien deja descendencia pero no existe una parte de las restantes categorías de herederos, o ninguna de ellas, dos tercios de su porción revierten a la descendencia y un tercio a la Casa de Justicia.
e) Si no existiere ninguno de los beneficiarios descritos, dos tercios de la herencia revierten a los sobrinos y sobrinas del difunto. Si éstos no existen, esa porción revierte a las tías y tíos; a falta de éstos, a sus hijos e hijas. En todos los casos, el tercio restante revierte a la Casa de Justicia.
f) Si alguien no dejare ninguno de los herederos mencionados, toda la herencia revierte a la Casa de Justicia.
g) La residencia y las prendas de vestir del padre difunto pasarán a los hijos varones y no a las hijas. Si hubiere varias residencias, la principal y más importante pasa a los hijos varones. Las residencias restantes, junto con los demás bienes del difunto, han de dividirse entre los herederos. Si no hubiere hijos varones, dos tercios de la residencia principal y las prendas de vestir del padre difunto revierten a las hijas y un tercio a la Casa de Justicia. En el caso de madre difunta, todas las prendas de vestir usadas deben dividirse entre las hijas por igual. Sus prendas de vestir nuevas, joyas y bienes, deberán dividirse entre los herederos, al igual que sus prendas de vestir usadas, si no dejare hijas.
h) Si los hijos del difunto son menores, su parte debe encomendarse a una persona de confianza o a una compañía para su inversión, hasta que alcancen la edad de madurez. Debe cederse al fiduciario parte del interés acumulado.
i) La herencia no debe dividirse hasta después del pago del Huqúqu’lláh (Derecho de Dios), de cualquier deuda contraída por el difunto y de todos los gastos efectuados para un funeral y entierro dignos.
j) Si el hermano del difunto es del mismo padre, heredará toda su parte asignada. Si el padre es diferente, heredará solamente dos tercios de su parte, revirtiendo el tercio restante a la Casa de Justicia. La misma ley se aplica a la hermana del difunto.
k) En caso de haber hermanos o hermanas carnales, los hermanos y hermanas por parte de la madre no heredan.
l) Un maestro Bahá’í no hereda. Si hubiere más de un maestro, la parte asignada al maestro debe dividirse entre todos por igual.
m) Los herederos no Bahá’ís no heredan.
n) Aparte de las prendas de vestir usadas y obsequios de joyas u otros que probadamente han sido dados por el marido, todo lo que el marido haya adquirido para su mujer debe considerarse como bienes del marido y debe dividirse entre sus herederos.
o) Toda persona es libre de legar sus bienes como lo estime conveniente, con tal que haga provisión para el pago del Huqúqu’lláh y la cancelación de sus deudas.
“En el futuro, a un industrial no se le permitirá dejar todos sus bienes a la propia familia. Se establecerá una ley parecida a esto: Dejará solamente la cuarta parte de sus bienes a la propia familia y las tres cuartas restantes deberán revertir a los trabajadores que han creado sus riquezas–” ‘Abdu’l-Bahá, Star of the West, tomo VIII, página 11´
Huqúqu’lláh
“Contigo sea mi gloria y mi cariñosa bondad. Nada de lo que existe en el mundo del ser ha sido o será jamás digno de mención. Sin embargo, si una persona fuera bondadosamente favorecida para ofrecer el valor de una pizca, incluso menos, en el sendero de Dios, ello sería a su vista preferible y superior a todos los tesoros de la tierra. Es por esta razón que el único Dios verdadero, exaltada sea su gloria, ha elogiado en sus Escrituras celestiales a aquellos que observan sus preceptos y ofrecen su riqueza por amor a Él. Suplicad a Dios que permita a cada uno cumplir la obligación del Huqúq, pues el progreso y la promoción de la Causa de Dios dependen de los medios materiales. Si sus fieles servidores pudieran darse cuenta de cuán meritorias son las acciones benevolentes en estos días, se levantarían todos para hacer lo que es correcto y conveniente. En su mano está la fuente de autoridad y Él ordena como desea. Él es el Soberano Supremo, el Munífico, el Justo, el Revelador, el que todo lo sabe–” Bahá’u’lláh, El Huqúqu’lláh y los Fondos Bahá’ís, página 5
“Todos deben cumplir la obligación del Huqúq. Las ventajas obtenidas de esta acción revierten a los individuos mismos. Sin embargo, la aceptación de los ofrecimientos depende del espíritu de alegría, camaradería y contento que manifiesten las almas rectas que cumplan este mandato. Si tal es la actitud, su aceptación está permitida y no de otro modo. Verdaderamente tu Señor es el Todosuficiente y el Todoalabado–” Bahá’u’lláh, El Huqúqu’lláh y los Fondos Bahá’ís, páginas 6-7
“El Huqúqu’lláh es ciertamente una gran ley. Todos deben hacer este ofrecimiento, porque es la fuente de gracia, de abundancia y de todo bien. Es una bendición que permanecerá con cada alma en todos los mundos de Dios, el que todo lo posee, el Todomunífico–” Bahá’u’lláh, El Huqúqu’lláh y los Fondos Bahá’ís, páginas 7-8
“¡Sobre ti descanse mi gloria! Fija tu mirada en la gloria de la Causa. Habla aquello que atraiga los corazones y las mentes. Exigir el Huqúq no está permitido en absoluto. Este mandamiento fue revelado en el Libro de Dios para varios asuntos necesarios que Dios ha ordenado que dependan de los medios materiales. Por lo tanto, si alguien, con el mayor placer y alegría, es más, con insistencia, desea participar de esta bendición, puedes aceptarlo. De otro modo, no está permitido–” Bahá’u’lláh, El Huqúqu’lláh y los Fondos Bahá’ís, páginas 8-9
“Pregunta: Se ha revelado en las Tablas Divinas que si una persona adquiere el equivalente de diecinueve mithqáles de oro, debe pagar el Derecho de Dios sobre esa suma. ¿Qué cantidad de esa suma debe pagarse?
Respuesta: Dios ha ordenado que se paguen diecinueve de cada cien. Ésta debe ser la base del cómputo. Puede entonces determinarse la suma debida sobre diecinueve–” Bahá’u’lláh, El Huqúqu’lláh y los Fondos Bahá’ís, página 11
“La cantidad mínima sujeta al Huqúqu’lláh se alcanza cuando los bienes de uno equivalen al número de Váhid; es decir, cuando uno posee 19 mithqáles de oro o adquiere bienes que alcancen este valor, después de descontar de los mismos los gastos anuales, es aplicable el Huqúq y su pago es obligatorio–” Bahá’u’lláh, El Huqúqu’lláh y los Fondos Bahá’ís, página 12
“De acuerdo con lo revelado en el Libro Más Sagrado, el Huqúqu’lláh se fija en una proporción de 19 mithqáles por el valor de cada 100 mithqáles de oro. Esto es aplicable a posesiones en oro, plata u otras propiedades.
Por lo demás, algunos derechos han sido fijados para la Casa de Justicia. No obstante, antes de su establecimiento y la aparición de sus miembros, la asignación de tales fondos está y estará sujeta a la aprobación de Aquel que es la Verdad Eterna. Rogad a Dios - exaltada sea su gloria- que permita a la gente honrar la obligación del Huqúq, pues si todos hubieran percibido la ventaja de tal acción y no hubieran retenido el Derecho de Dios, los amigos de esa región no habrían experimentado dificultad alguna–” Bahá’u’lláh, El Huqúqu’lláh y los Fondos Bahá’ís, páginas 12-13
“Tu intención de visitar la Casa bendita es aceptable y grata a la vista de este Agraviado, siempre que sea realizada en espíritu de radiante alegría y no fuera contrario a los dictados de la sabiduría.
Di: ¡Oh pueblo!, el primer deber es reconocer al único Dios verdadero -magnificada sea su gloria-; el segundo es mostrar constancia en su Causa. Después de éstos, el deber de uno es purificar las riquezas y bienes terrenales propios de acuerdo con lo prescrito por Dios. Por lo tanto, te corresponde cumplir tu obligación respecto al Derecho de Dios primero, y luego dirigir tus pasos hacia su Casa bendita. Esto ha sido traído a tu atención como una muestra de favor–” Bahá’u’lláh, El Huqúqu’lláh y los Fondos Bahá’ís, páginas 20-21
“Los pagos para el Huqúqu’lláh no pueden entregarse en manos de cualquier persona. Estas palabras han sido pronunciadas por Aquel que es la Verdad soberana. El Huqúq debería guardarse bajo la custodia de individuos de confianza y remitido a su santa corte a través de los Fideicomisarios de Dios–” Bahá’u’lláh, El Huqúqu’lláh y los Fondos Bahá’ís, página 34
“Has preguntado sobre el Huqúq. De los ingresos anuales de uno se restan todos los gastos del año y de lo que queda debe pagarse el 19% al Huqúq. Así pues, una persona ha obtenido de su negocio ingresos de 1.000 libras. Después de descontar sus gastos anuales, digamos de 600, tendría un sobrante de 400, sobre el que es pagadero el Huqúq
en una proporción del 19%. Ello equivaldría a 76 libras, que han de ofrecerse para fines caritativos al Huqúq.
No se exige el Huqúq sobre la totalidad de los bienes de uno cada año. La riqueza de una persona puede valer 100.000 libras. ¿Cómo puede esperarse que pague el Huqúq sobre esta propiedad cada año? Por ejemplo, de los ingresos que hayas obtenido en un año determinado, debes descontar del mismo tus gastos durante ese año. Entonces el Huqúq será pagadero sobre lo restante. Los bienes sobre los que se haya pagado el Huqúq el año anterior estarán exentos de pagos futuros–” ‘Abdu’l-Bahá, El Huqúqu’lláh y los Fondos Bahá’ís, página 39
“El Huqúq se aplica sobre todo lo que uno posee. Sin embargo, si una persona ha pagado el Huqúq sobre cierta propiedad, y los ingresos de esa propiedad igualan sus necesidades, tal persona no debe pagar Huqúq.
El Huqúq no debe pagarse sobre herramientas y equipo agrícolas, y sobre animales de labranza, en la medida en que éstos sean necesarios–” ‘Abdu’l-Bahá, El Huqúqu’lláh y los Fondos Bahá’ís, página 40
“En cuanto al Huqúqu’lláh..., éste se aplica a las mercancías, propiedad e ingresos. Después de descontar los gastos necesarios, lo que quede como ganancia y sea añadido al capital propio, tal suma está sujeta al Huqúq. Cuando uno haya pagado una vez el Huqúq sobre una cantidad determinada, esa cantidad ya no está sujeta al Huqúq, a menos que pase de una persona a otra. La residencia de uno y los enseres domésticos están exentos del Huqúq... El Huqúqu’lláh se paga al Centro de la Causa–” Shoghi Effendi, El Huqúqu’lláh y los Fondos Bahá’ís, página 45
La gran crisis económica
“La Gran Crisis Económica, las consecuencias de las más graves ordalías que la humanidad haya conocido, las repercusiones del sistema de Versalles, el recrudecimiento del militarismo en sus aspectos más amenazantes, el fracaso de inmensos experimentos y de instituciones recién nacidas para salvaguardar la paz y tranquilidad de los pueblos, clases y naciones, todo ello ha desilusionado amargamente a la humanidad y ha dejado postrado su espíritu–” Shoghi Effendi, El Desenvolvimiento de la Civilización Mundial, página 46
La competencia
“En el mundo de la naturaleza la gran nota dominante es la lucha por la existencia, cuyo resultado es la supervivencia de los más aptos. La ley de la supervivencia de los más fuertes es el origen de todas las dificultades. Es la causa de la guerra y las luchas, los odios y la animosidad entre los seres humanos–” ‘Abdu’l-Bahá, Star of the West, tomo VIII, página 11
“¿Permanecerá entonces como su cautivo, faltando incluso a la ley natural que impone la supervivencia del más apto? Es decir, ¿continuará viviendo al nivel del reino animal sin distinguirse de ellos en cuanto a los impulsos naturales e instintos feroces?” ‘Abdu’l- Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 408
“En la naturaleza existe la ley de la supervivencia del más apto. Por tanto, cuando el hombre no es educado, las reglas naturales le exigirán la ley de la supremacía. El propósito y objetivo de las escuelas, institutos y universidades es educar al hombre y así rescatarlo y redimirlo de las exigencias y defectos de la naturaleza, despertando en él la
capacidad de controlar y adquirir las bendiciones de la misma–” ‘Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal, página 407
El equilibrio mundial
“El equilibrio del mundo ha sido trastornado por la vibrante influencia de este más grande, este nuevo Orden Mundial. La vida ordenada de la humanidad ha sido revolucionada por la acción de este Sistema único y maravilloso, cuyo igual ojos mortales jamás han presenciado–” Bahá’u’lláh, Sinopsis y Codificación del Kitáb-i-Aqdas, página 26
“Di: Ésta es la Balanza infalible sostenida por la Mano de Dios, en la cual se pesa todo morador del cielo y todo habitante de la tierra y se determina su destino, si sois de aquellos que creen y reconocen esta verdad–” Bahá’u’lláh, Sinopsis y Codificación del Kitáb-i-Aqdas, página 26.
“La economía es el fundamento de la prosperidad humana. El derrochador siempre tiene inconvenientes. La prodigalidad por parte de cualquier persona es un pecado imperdonable. Nunca debemos vivir de otros como una planta parásita. Toda persona debe tener una profesión, sea intelectual o manual, y debe vivir una vida limpia, esforzada y honrada, siendo un ejemplo de pureza que pueda ser imitado por los demás. Es más noble satisfacerse con un pedazo de pan duro que gozar de una suntuosa comida de muchos platos a costa de otros. La mente de una persona sumisa está siempre tranquila y su corazón en reposo–” ‘Abdu’l-Bahá, Bahá’u’lláh y la Nueva Era, página 140
Bibliografía
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● Star of the West: Oxford, George Ronald, Tomos VIII y XIII. ● Tablas de Bahá’u’lláh: EBILA, 1990. ● The World Order of Bahá’u’lláh: Shoghi Effendi; Wilmette, Illinois; Bahá’í Publishing